Fariñas: El Molino y la saga de las traiciones en Cuba

Desde la guerra en el Escambray hasta la actualidad en Cuba se han dado traiciones de cubanos a cubanos. Hace tres años le pedí a Guillermo Fariñas un artículo sobre el tema de las acciones de bandera negra y lo que esto significó para la guerra en la zona central de Cuba contra la naciente tiranía. Más que un análisis del tema el artículo de Fariñas se convirtió en una alerta a lo que estaba poasando en la isla y de cómo se estaban gestando traiciones.

«Acciones de Bandera Negra», que no son otra cosa que, hacer operaciones deplorables ante la opinión pública y culpar a los adversarios. Para alcanzar esos objetivos asesinaron adolescentes o niños,  violaron mujeres y quemaron poblados enteros, para imputar esas acciones a los anticomunistas en armas.

Muchos de los observadores de la realidad cubana actual, se preguntan: ¿Por qué la temeraria y aguerrida oposición dentro y fuera de Cuba no se une de una vez y por todas? Con pesar la mayoría de los disidentes no violentos y públicos reconocen, que algunos líderes opositores anteponen sus intereses personales, a los de la Patria aún por democratizar.

Debemos tener bien claro, que  «El Molino contemporáneo» todavía no sabemos dónde se ubica. O puede ser que existan varios locales con esa tarea. Sin embargo, los tres objetivos del antiguo «Molino» y del actual son los mismos: Conocer la disposición de ánimo y enfrentamiento interno, saber las formas de ayuda y crear malos entendidos entre los pacifistas de la Isla. O sea, confundir.

SOBRE ESE TEMA VALE LA PENA VOLVER UNA Y OTRA VEZ.

Por esa razón les dejo a continuación la reciente publicación: Acciones de Bandera Negra Cuidémonos de los antiguos y actuales graduados de “El Molino” Por: Guillermo “Coco” Fariñas Hernández. /Nota: Artículo publicado originalmente en ZoePost.

La Chirusa, Santa Clara, 9 de enero del 2023 (Cartero Antitotalitario). Bien saben los entendidos en el juego Inteligencia versus Contrainteligencia, que en Cuba la derrota de los grupos guerrilleros anticastristas en la región central de la Isla, en la década de los años 60 del pasado Siglo XX en gran medida se logró por la dinámica, secreta e inescrupulosa actividad de la unidad del Departamento de Información e Inteligencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DIIFAR) nombrada «El Molino»

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«El Molino» era una hacienda nacionalizada y ubicada en la Carretera a Sagua la Grande antes de llegar a Cifuentes. Convertida en un centro militar de entrenamiento de espurias partidas guerrilleras anticomunistas. A los agentes de la Seguridad del Estado los entrenaban rigurosamente allí en las técnicas de la lucha irregular para luego introducirlos por pelotones, entre los auténticos guerrilleros en el Escambray.

Al frente de esta “sui generis” entidad de la Contrainteligencia Militar, estuvieron los asesores soviéticos y por la parte cubana el Teniente Andrés Leiva Castro, proveniente de la Juventud Socialista Popular (JSP), quien años después llegó a General de Brigada y Delegado del Ministerio del Interior en la provincia Villa Clara. A principio del año 1990, resultó defenestrado de su cargo, tras el sonado caso judicial Ochoa-La Guardia.

Las funciones públicas y operativas de los adiestrados en “El Molino” eran en lo fundamental tres. La primera; fue determinar la disposición combativa y de ánimo de los guerrilleros anti-fidelistas. La segunda; consistió en conocer quiénes, dentro del campesinado, funcionaban como contactos, mensajeros y proveedores de alimentos, medicamentos y pertrechos a los alzados en armas y La Tercera; en manipulación celos, rumores, malos entendidos, calumnias y ejecución de excesos, para que dentro de las fuerzas beligerantes anti-totalitarias no se consolidara una unidad de acción. Un modo de mantener la atomización y la desconfianza entre aquellos luchadores por la democracia. Esa y no otra fue la esencia de la victoria de los castristas.

No obstante, los asesores soviéticos en “El Molino” que conocí y escuché con dolor en el alma en la ciudad rusa de Tambov, se vanagloriaban muy borrachos, de una cuarta función que tenían los egresados de esa unidad antiguerrillera. La misma consistía en disminuir la simpatía, con que contaban los guerrilleros campesinos anticomunistas o lo que se conoce actualmente como Reducir su Base Social.

Para alcanzar los objetivos se hicieron operaciones que se conocen en términos militares como «Acciones de Bandera Negra», que no son otra cosa que, hacer operaciones deplorables ante la opinión pública y culpar de las mismas a los adversarios. Para alcanzar esos objetivos asesinaron adolescentes o niños, violaron mujeres y quemaron poblados enteros. Para imputarles esas acciones a los anticomunistas en armas.

Muchos de los observadores de la realidad cubana actual, se preguntan: ¿Por qué la temeraria y aguerrida oposición dentro y fuera de Cuba no se une de una vez y por todas? Con dolor la mayoría de los disidentes no violentos y públicos reconocen, que algunos líderes opositores anteponen sus intereses personales, a los de la Patria, que aún está por democratizar.

Pero la realidad opositora es mucho más compleja, de lo que se puede ver a simple vista debido a la existencia de “Personalidades Opositoras Altamente Mediáticas” con fachadas de oponentes a los continuadores del régimen totalitario de Fidel Castro que, si son mirados con detenimiento histórico, siempre han ido contra toda iniciativa de convergencia unitaria, en el seno de la Sociedad Civil Independiente y la Oposición Interna.

Algunos alumnos graduados en “El Molino” estuvieron encarcelados por varios años en lo que ha sido denominado «presos políticos» para luego reciclarse cuales exiliados en los Estados Unidos de América fundamentalmente y otros países. Allí también son divisionistas y buscan toda información útil al régimen comunista.

El ejemplo más graficante fue el del ya fallecido Agente Félix» o Juan Francisco Fernández Gómez, apodado “Junior”, quien se vanagloriaba entre los opositores menos veteranos de la región central de Cuba de haber actuado en las redes clandestinas, haberse alzado en las montañas del Escambray y después padecer el presidio político histórico por 17 años.

Tras ser destapado como agente infiltrado en un juicio contra oponentes a Fidel Castro Ruz y su régimen totalitario, llegó a confesar que él se había entrenado en la unidad militar “El Molino”. Pero lo que tenía prohibido decir ese inefable ser humano, era que había incitado y participado en la ejecución de campesinos colaboradores de la Seguridad del Estado, sin nunca ser fusilado.

Otro caso es el de la Agente “Tania” o Odilia Collazo Valdés, quien atacó a mediados de 1995 el esfuerzo unitario “Concilio Cubano». Para después, ya a principios de 1996, adherirse al mismo e implosionarlo una vez se consolidó dentro del grupo y a pesar de su actuación saboteadora, desde el exilio le continuó llegando el apoyo de todo tipo por Graduados del Molino.

Después en 1999, Collazo Valdés entró de modo “solidario” en el “Ayuno de Tamarindo 34”, una acción cívica liderada por el reconocido opositor Oscar Elías Bicet González. Al siguiente día, la señora Odilia convocó a la prensa extranjera acreditada en Cuba y trató de desprestigiar la credibilidad de los ayunantes. Sin embargo, algunos Graduados del Molino en el exilio prosiguieron otorgándole ayuda material y credibilidad.

En estos momentos, Cuba atraviesa por una coyuntura histórica, política, económica y social única, pues la oposición interna es valorada como valiente, reconocida e icónica y se produjo un estallido social espontáneo, como el ocurrido el 11 de julio del 2021. No se debe dejar pasar este momento propicio de actuar en cooperación unitaria, pero viejos y nuevos resquemores de antiguas iniciativas de cohesión laceran e impiden la pretensión de cohesión.

Si los demócratas heridos son reales opositores, por el bien de la Patria dejarán curar esas heridas. Eso sí, los espurios oponentes que trabajan para el desgobierno bajo fachadas profundas de disidentes y para que no se gane esta lucha prodemocrática, siempre intentarán dividir, pues su labor operativa es fratricida. Hoy sólo hay que detectar: ¿Quiénes son los actuales graduados en El Molino?

Debido a todo lo anterior y con mucha lucidez, tanto auténticos veteranos como genuinos jóvenes opositores cubanos, se han percatado, que en las actividades de la Resistencia Cívica Interna varias de las organizaciones actuales están entrenadas en la concepción introducida por “El Molino”, que significa dividir a cualquier costo y a toda costa a la creciente oposición espontánea u organizada a la Junta Militar NeoRaulista.

Debemos tener bien claro, que estamos frente al “El Molino Contemporáneo” – que todavía no sabemos dónde se ubica- y hasta puede ser que existan varios locales con esa tarea. No obstante, los tres objetivos del “Antiguo Molino” así como del actual son los mismos: 1.- Conocer la disposición de ánimo y enfrentamiento interno, 2.- Saber las formas de ayuda y 3.- Crear malos entendidos entre los opositores no violentos de la Isla. O sea, siempre tratar de confundir.

El Director-Fundador de la Escuela de Contra Inteligencia Militar “Comandante Arides Estévez Sánchez”, el hoy Coronel en retiro Héctor Hernández, repetía a sus jóvenes educandos una frase: “Cuando estén en territorio enemigo y dentro de una red de espionaje, siempre detecten a los agentes infiltrados por sus conductas incoherentes y carentes de toda lógica”.

Una de las formas muy utilizadas por los supuestos opositores al gobierno, consiste en duplicar el trabajo de otras organizaciones, por lo que el recelo de algunos aumenta en desproporción. Dentro de la Sociedad Civil Emergente de Cuba tenemos caminos todavía no trillados: ¿Por qué entonces competir con la labor de antiguas, eficientes y creíbles organizaciones?

Es muy significativo, que líderes muy reconocidos internacionalmente, nunca hayan estado ni un solo día prisión. Pero además, poseen esos “líderes” opiniones y proyecciones personales, donde todos los demás líderes, organizaciones y proyectos disidentes tienen que subordinarse a ellos o si no, se niegan a aceptar una concertación unitaria, dónde los opositores nos centremos sólo en los puntos que nos unen y nunca en los que nos separan.

¿Por qué nunca los distintos grupos y organizaciones de la Oposición Interna lograron ir con una postura única, ante el Referendo Constitucional, celebrado en febrero del 2019? Debemos interrogarnos internamente -obviando las simpatías o antipatías- respecto a quiénes asumieron una actitud de desprecio y rechazo a solamente sentarse a conversar sobre el tema con otros anticastristas, son dirigentes de organizaciones políticas anticastristas.

Ya Fidel Castro falleció, ahora gobierna ya bastante enfermo su hermano menor Raúl y el verdadero Poder Ejecutivo lo poseen y ejercen Los Pro-Raulistas y en especial el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR). Todos intuyen que van a producirse cambios y que la desaparición de la denominada “Generación Histórica de la Revolución Cubana”, acarreará indefectiblemente una transición política.

Pero en Cuba no se va a asumir una “Variante China”, debido a que existe una comunidad cubana exiliada o en la diáspora desmesuradamente fuerte en lo económico y muy influyente dentro de los estamentos políticos de los Estados Unidos de América. Los gobernantes Neo-Castristas parecen van a encaminarse a asumir una mezcla entre “La Variante Egipcia” y “La Variante Birmana”, donde los miembros de las Fuerzas Armadas se convierten en intocables.

Los expatriados cubanos controlan la política norteamericana con su hábil cabildeo en el Congreso Federal de los Estados Unidos de América y también en la Administración Federal Biden. Si unimos todo esto a una prosperidad económica fuera de serie, la posibilidad de grandes inversiones de capital estadounidense en una Cuba post Fidel y Raúl se convierte en una misión imposible, de no darse una “transición democrática” públicamente creíble.

O sea; que los mismos que hoy gobiernan, mañana continúen en el Poder Ejecutivo, pero con otros rostros, y para eso, es menester debilitar a la Oposición Interna Auténtica e imponer como líderes políticos a los opositores creados por los Servicios Especiales Castristas o “Nuevos Graduados del Molino” ante la opinión pública internacional y nacional, para así poder alcanzar la victoria de una negociación-transición falseada.

Si la Oposición Interna Auténtica se mantiene firme, sin intentar abandonar el país y no se deja comprar en su labor por los agentes infiltrados o los represores en el momento de las negociaciones, por supuesto, que se asumirán posiciones de exigencias adecuadas a las circunstancias democráticas lógicas. Es por eso, que se debe estar bien atento, a cualquier acercamiento del Neo-Castrismo a los líderes opositores y sus actitudes incoherentes.

Los gobernantes castristas dialogarán con su oposición interna y externa. Pero antes que esos cruciales días lleguen, se impone en los pro-demócratas exigir transparencia, que es “mirar y denunciar las contradicciones e incoherencias de los servidores del actual régimen totalitario bajo fachadas opositoras y emplazar a los actuales egresados de “El Molino”. La conducta a seguir es, cuidémonos de los antiguos y actuales graduados de “El Molino”.

Sobre el tema en este sitio Los antiguos y actuales graduados de El Molino y las Acciones de Bandera Negra

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