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Calendario de la memoria y la verdad

El Calendario 2020 es un almanaque imprescindible para conocer nuestra historia desde 1959 hasta 2019. Contiene datos precisos de hechos que muestran hasta donde ha llegado el crimen y el horror en la isla y de cuan necesario es para los cubanos conocerlos para no repetir los mismos errores. #TiempoDeContar #MemoriaCubana #AgendaCubana

 

Al almanaque 2020 puede acceder desde aquí : ICMHCCT

Como todos los veranos un recuerdo a los cubanos que dieron su vida por un país mejor

Tomado de  Unión de Expresos Políticos Cubanos (UEPC) 

Junio 22 de 1964: Los alzados en la Sierra del Escambray Julio Emilio Carretero, Maro e Irineo Borges, Francisco “Cuco” Cedeño Montpelier, Emerio Palmero, Luis González Candelario, Raúl Morell Viciedo, Macho Jiménez, Tomás García Valle, Blas Ortega, Benito Rodríguez Pedraja, Andrés Oramas, Valentín Hernández y Manuel Mounzo La Guardia (esposo de la Niña del Escambray) son fusilados, 14 en total, en La Cabaña en la Causa 344/1964 LH.

El grupo había sido capturado cuando el agente de la Seguridad del Estado Alberto Delgado “el hombre de Maisinicú” los convenció de irse hacia los EE.UU. en un barco que resultó estar tripulado por fuerzas comunistas. Entre los fusilados; Cuco Cedeño, Benito Rodríguez Pedraja y Valentín Hernández habían sido presos políticos en Isla de Pinos por alzamiento, se fugaron de la cárcel de Remedios y se volvieron a alzar.

Más en  el siguiente enlace: http://www.ueppc.com/?p=7768

 

BLOG DE IDOLIDIA

 

  • Andres Rodolfo Gago Laguna Hermosa historia de la vida en paso a la libertad y lucha contra el comunismo.
    Maidin Carretero Grandes y valientes todos. Cuba necesita de muchos como ellos, para acabar con esa dictadura asesina.
  • Lazaro Castell ¿Algún escritor ha novelado este período de nuestra historia? Me gustaría leer testimonios al respecto, sobre todo desde la ficción. Un amigo del centro del país decía que en los sesenta, mientras los jóvenes de mi pueblo se llevaban los barcos para la Florida, los de su zona se alzaban en armas.
    liminar u ocultar esto.
    Selestino Hernandez Buenos días amiga primer jefe de4
    Hermana guerrilla
    Evelio dugue 1
    Osvaldo Ramírez García 2
    Tomás David sangil 3
    Julio Emilio Carretero 4
    Cheito León 
  • Selestino Hernandez Muchas gracias mí hermana qué pases un día bonito viva Cuba libre amén.
  • Florita Rivero Avelenda Es muy acertado poner esas fotos en FB y que cada persona la pueda compartir para que los que dicen que los cubanos NO LUCHARON comprenda de una vez la HISTORIA CUBANA que nadie les contó. 
  • Remberto Ramos Esos si fueron unos cojonudos

Contra el Olvido: En recordación de patriotas cubanos fusilados en La Campana el 12 de octubre de 1960

#ContraElOlvido

El 12 de octubre de 1960 fusilaron a cinco cubanos que se alzaron en el Escambray para luchar por la restauración de un sistema democrático en Cuba.

9B92E7DD-0ADE-40EB-8C53-085DB903BA51_w1597_n_r0_stPlinio Prieto, Porfirio Ramírez, Sinesio Walsch, Ángel Rodríguez del Sol y José A. Palomino fueron arrestados en la zona montañosa de la antigua región Escambray. Los procesaron  en un juicio sumarísimo en la ciudad de Santa Clara  junto a decenas de compatriotas que como ellos decidieron luchar por la vía armada puesto que creyeron era la mejor vía para detener el inevitable camino anti democrático.

Plinio Prieto, Porfirio Ramírez y Sinesio Walsch habían integrado las filas del Ejército Rebelde pero apenas pasaron los primeros meses de la llegada al poder de Fidel Castro se dieron cuenta de  que  fraguaba una traición  a la democracia en la isla.

El espurio  proceso de la  Causa 829/1960 se realizó en el teatro del Regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara. Fue transmitido por radio y el público que presenció el proceso estuvo en su mayoría compuesto pot miembros del ejército rebelde, antiguos compañeros de lucha de algunos procesados y    un reducido número de familiares.

Sobre aquel proceso habló en marzo de 1961 la madre de Plinio Prieto  en una entrevista realizada por el periódico Avance de Argentina.

El Instituto de la Memoria Histórica Cuba contra el Totalitarismo contó con los testimonios invaluables de sobrevivientes de aquella etapa, entre ellas las viudad de Plinio Prieto y Porfirio Ramírez.

Escambray: capítulos de dolor borrados de la Historia Cubana

En el 2002 hice un trabajo de investigación con personas del Escambray que por órdenes de Castro fueron llevados a Pinar del Río y condenados a vivir en los Pueblos Cautivos. Son episodios muy tristes de los que la población cubana no conoce con profundidad  y que no podemos permitir que sean borrados o tergiversados.

Los protagonistas son campesinos que en 1959 vivían en pequeños caseríos y  en áreas cercanas a las montañas de la entonces llamada “Regional Escambray”.

(Hasta 1975 la isla estuvo dividida en seis provincias y estas a su vez estaban compuestas por regiones, de ahí que en Las Villas  una de las cinco regiones que tenía se llamó Escambray).

Los protagonistas me contaron que en diciembre de 1971 más de dosmil de ellos fueron citados por el G-2 para los municipios  cercanos a sus lugares de residencia en el Escambray. Los subieron en caminones y fuertemente custodiados los trasladaron hasta las afueras de Santa Clara. El día 15 de ese mes los obligaron a subir a un tren,  no sin antes decirles que “los sacaban del Escambray por ayudar a los alzados, y porque eran contrarrevolucionarios”.

Ninguno tuvo idea de lo que pasaría con ellos.  Tampoco pudieron avisar  a las familias de que los obligaron a separarse. Veinticuatro horas después los fueron bajando de los vagones en diferentes caseríos en la occidental provincia de Pinar del Río.

Pasaron a formar parte de una extensa lista de nombres de cubanos que estuvieron viviendo en régimen de cautiverio absoluto en los Pueblos Cautivos que ellos mismos construyeron al lado de los barracones donde dormían por las noches bajo vigilancia.

A ninguno de esos hombres les hicieron juicios. No les extendieron sentencia al llevarlos a la zona de Pinar del Río. La única cuestión ‘legal’ que hubo fue la palabrería ofensiva del militar capitán Angel Martín que en Sta. Clara antes de salir les precisó que “nunca más volverían al Escambray”.

Y treinta años después cuando se relajaron las restricciones en los pueblos cautivos y algunos comenzaron a tramitar para irse del país o trasladarse a vivir a otras zonas de la isla no pudieron obtener cartas de libertad porque sus nombres no figuraban en ningún tribunal como procesados judicialmente.

Mis entrevistados insistían en que desde que los llevaron a los pueblos cautivos todos los días los carceleros les recordaban que ellos no estaban presos, que sólo eran reconcentrados.

Las verdaderas historias de esas familias fueron borradas de la Historia Cubana.

Escambray memoria y verdad

Ningún archivo cubano recoge los nombres  2100 hombres y sus familias que un 15 de diciembre de 1971 iniciaron por Decreto Oral la etapa de cautivos, triste y dura, que aparecerá en la historia de Cuba que aún no se ha terminado de escribir.

También hoy me viene al recuerdo cada testimonio de hombres y mujeres de Manicaragua que en conversaciones con voz muy baja me contaron cómo en las montañas del Escambray cualquier lugar podía convertirse en escenario de un fusilamiento de tres o cuatro personas.

“Los llevaban hacia un sitio público, reunían a los campesinos que vivían cerca  y varios miembros del Ejército Rebelde les hacían un juicio en cualquier escampado del terreno”,

“Allí no mediaban actas de sentencia ni abogados. Cualquier analfabeto, miliciano o soldado, que no conocía de “derechos” dictaba oralmente una sentencia de -fusilamiento”.

En minutos esos hombres  también fueron borrados de la historia e incluso en muchos casos ni sus propias familias han podido saben dónde fueron sepultados.

Son fragmentos del archivo cubano que nunca aparecerá escrito ni fotografiado como prueba de todo lo que ha mutilado o falseado Fidel Castro y su Grupito de Comandantes en la isla de Cuba.

La naturaleza represiva del régimen totalitario perpetró hechos de intensa violencia  nunca antes contemplados ni concebidos en la República de Cuba. Actuaron contra todo principio del derecho.

En Cuba el tema de las reconcentraciones  solo se aborda cuando los manuales de historia hacen referencia a un hecho  conocido como “La Reconcentración de Weyler”. O cuando los perioidstas oficialistas recuerdan fechas puntuales.

Esa Reconcentración ocurrió durante la guerra por la independencia (octubre de 1896) y fue una estrategia desarrollada por las autoridades españolas -bajo el mando del General Valeriano Weyler- quien se encargó de orquestar ese hecho tan salvaje como inhumano.

Hicieron prisioneros a la población civil que, radicada en zonas de operaciones o colindantes, podía simpatizar o colaborar con los insurgentes cubanos, y fueron internados en típicos campos de concentración. Las familias fueron mantenidas dentro de las peores condiciones y bajo un fiero y abusivo régimen carcelario.

(La cruzada del terror provocó un estimado de muertos por hambre y epidemias de entre 300 mil y 750 mil en una isla donde la población no pasaba  de un millón 600 mil habitantes).

Nadie pudo concebir que algo tan represivo e injustificable pudiera repetirse en Cuba en el siglo siguiente cuando el Ejército Rebelde hizo todo tipo de maniobras para desviar el curso original de la insurrección democrática y civilista que arribó al poder en 1959, y tropezó con un fuerte movimiento de oposición.

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La reconcentración de Castro

Para rememorar lo ocurrido durante la reconcentración de Castro es imprescindible rememorar algunos episodios que ya han sido recogidos en libros y documentales.

En la lucha contra los campesinos que se opusieron al totalitarismo la cúpula castrista aplicó la misma táctica española de la colonia. Principalmente en zonas rurales de Las Villas y Matanzas -donde se desarrolló un fuerte movimiento guerrillero- miles de familias fueron obligadas a abandonar sus hogares y pertenencias y “reubicadas de manera forzada” en asentamientos de otras regiones del país.

Y aunque la mayor reconcentración ocurrio en 1971 desde  septiembre de 1960, comenazaron los desplazamientos forzosos en la región central.

El comandante Félix Torres jefe de operaciones de la zona central del país, donde tenía lugar una intensa actividad guerrillera, fue el brazo armado que ejecutó las acciones.

En la finca La Picadura, muy cerca de Santa Clara en un lugar más tarde bautizado con el nombre de Wilfredo Pagés se estableció el primer centro de confinamiento. Las familias fueron obligadas a vivir en barracones de sacos y rústicos almacenes de fertilizantes, en condiciones muy precarias y abusivas.

Ese proceso criminal intensificó la violencia y ya para 1964 eran miles los prisioneros, entre hombres, mujeres y niños. Un grupo de campesinos fue trasladado en esos años para la zona de Sandino en Pinar del Rio y el resto de las familias que incluían mujeres niños y ancianos trasladados a la barriada de Miramar en La Habana.

Por años esas familias divididas estuvieron en las casas de Miramar pero bajo un riguroso régimen carcelario hasta que culminaron las construcciones de casas en la zona de Sandino y les permitieron reunirse.

Atrás habían dejado sus fincas, sus propiedades que el estado confiscó arbitrariamente violando los mas elementales derechos del ser humano.

Siempre la dictadura esgrimió el argumento de que “reconcentró a los campesinos en otra región para protegerlos del conflicto  en el Escambray entre los alzados y la milicia comunista.

Pero  la dictadura siempre mintió y miente.

Las actividades guerrilleras cesaron a finales de 1966, sin embargo los desplazamientos se repitieron hasta 1985 cuando el último tren partió desde Santa Clara hasta el Occidente con los familiares de los hombres que antes recorrieron la misma ruta una fria manana del 15 de diciembre de 1971.

Pueblos Cautivos

Una recopilación de datos realizados por el ICMHCT advierte que según un estudio clandestino realizado en Cuba, existieron (y aún existen)  varios Pueblos Cautivos, en diferentes épocas y lugares.

Pinar del Río: (Sandino 1, Sandino 2, Sandino 3, y los caseríos conocidos por Briones Montoto, Ramón López Peña, y Piti Fajardo.

Camaguey: (los caseríos Pina, Las Clavellinas y  Miraflores.

Si consideramos que en cada uno de ellos fueron confinadas un mínimo de mil personas, podemos hacernos una idea de la magnitud de la tragedia que el totalitarismo ha intentado borrar de la Historia de Cuba.  

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Una foto histórica

Es una foto que recoge imágenes de la heroica lucha del campesinado cubano por impedir que la Dictadura implantara el comunismo en la isla.

Fue tomada en la primera reunión de los jefes de guerrillas del Frente del Escambray, celebrado en 1960.

En la extrema derecha, con sombrero negro, de pie, Tomasito San Gil, a su lado el legendario Congo Pacheco. En la misma fila, el cuarto desde la derecha es Osvaldo Ramírez y el próximo, quinto en la fila, a la derecha de Osvaldo, Evelio Duque Miyar.

En la segunda fila, arrodillado, segundo desde la izquierda, aparece Emilio Carretero. La anciana de pie a la derecha de Evelio Duque, es una moderna Mariana Grajales, la madre del alzado Tomás San Gil.

Delante el tercero arrodillado, de izquierda a derecha, Ignacio Zúniga uno de los 21 guerrilleros presos que fueron ametrallados en ManAcas Iznaga el 13 de julio de 1963.

Los primeros alzados se dirigieron a las montañas y llanos remotos a principios de 1960 y ya en septiembre, la guerra estaba en pleno desarrollo.

Enseguida las fuerzas del régimen calificaron a los rebeldes de “bandidos” y creó unidades antiguerrilleras élite dentro del ejército a los que llamó Batallones de Lucha Contra Bandidos (LCB).

Muchos datos de aquella etapa son celosamente guardados en los Archivos del Ministerio del Interior en Cuba a los que no todos tienen acceso.

Muchos historiadores y analistas de la época apelan a las cifras que ofreció  Norberto Fuentes en su libro Narcotráfico y Tareas Revolucionarias. El escritor cubano pudo acceder a esas fuentes antes de romper con el régimen y reveló que de los 3,995 guerrilleros anticastristas en el país, casi 3,000 murieron en combate y en ejecuciones después de su captura.

Se desconoce el número  de alzados capturados que fueron ejecutados bajo la Ley 988, aprobada a fines de 1961 para permitir que los pelotones de fusilamiento de Castro ejecutaran, sin juicio, a cualquier guerrillero acusado de matar civiles.

 

 

 

Volver al Escambray no fue fácil

Antes de 1959 José de Asís vivía en una finca de su  propiedad en el macizo montañoso de Mayaguara, entre Meyer y Condado, antigua región Escambray. Pertenecía a la Reserva Militar que tenía el ejército del país en aquel momento aunque nunca lo llamaron a filas.

carretera-a-topes-de-collantesNo tuvo simpatías ni vínculos con los que se alzaron contra Batista antes de 1959 y al principio del triunfo de la revolución tampoco se  unió a ningún grupo de los que   se alzaron contra Castro. Asegura que no quería saber nada de aquello ni para bien ni para mal, solo se interesaba trabajar y echar para adelante a su familia pero lo que le pasó en 1961 lo obligó a determinarse contra el régimen.

Cuando lo conocí en 2001 vivía en el campo muy cerca del municipio de Manicaragua en una casita precaria. Estaba casi ciego. Apenas veía figuras borrosas  frente a él.

“No  puedo ver tu rostro, solo veo tu silueta frente a mí pero me dijeron que eres de fiar y te quiero contar lo que enfrenté.

Cuenta José“En 1961 fui apresado y llevado a un calabozo en Condado, Trinidad, acusado de colaborar  con los alzados. Estuve allí 14 días en una celda y las condiciones eran torturantes, era muy bajita, no me podía parar pero cuando intentaba acostarme tampoco me podía estirar lo suficiente porque el espacio era reducido,  para colmo la luz encendida todo el tiempo y la puerta tapiada. Me decían que ellos me iban a demostrar que yo era colaborador y traían personas para que me identificaran y acusaran pero ninguna me identificó como tal, no hubo un testigo que dijera algo que me ibicara como sospechoso, por eso al final tuvieron que soltarme  pero los muy descarados y criminales esperaron a que fuera de noche y me bajaron de un carro en un lugar del que yo no tenía idea ni me pude orientar en medio de la oscuridad. Me senté debajo de un árbol y esperé el  amanecer.

Para intentar orientarme empecé a caminar por un camino pero tampoco sabía  hacia qué lugar de la zona me dirigía, luego de un rato encontré personas que me pudieron dar una idea y entonces me orienté.

Por esos abusos decidí colaborar con los alzados y escogí ayudar a  Leonel Martínez (ese alzado fue de los últimos que mataron. Era un hombre excelente y le ayudé todo lo que me fue posible y no me agarraron,  ni sospecharon de mí”.

Recuerda José que por aquellos años hubo casos de alzados que no tenían buena reputación, “pero eran pocos”.

”La gente comentaba de un tal Pata de Plancha (no recuerda su nombre) que acabó en esas lomas, hizo de todo”. Sin embargo Tomás San Gil era muy buena persona, respetable, decente, valiente  de buena estima por todos y de una familia íntegra. A él le decíamos Tomasito y sé que se metió en la  lucha por convicción pues tenía muy buena posición económica y no les iba mal ni a él ni a su familia así que pienso que luchó porque en Cuba no hubiera comunismo. Yo conocí de vista a  Cheíto León  pero no tuve amistad ni relación, no tengo criterios de él ni a favor ni en contra. Lo que sí oía de él en toda la zona de Trinidad es que era muy valiente y peleaba duro”.

Para José aquella etapa en el Escambray fue muy difícil y confusa, No se sabía quién era en realidad cada persona que se acercaba a otra. “Lo mismo caías en manos de alzados que de la milicia pues si ayudabas a  los alzados la milicia te apresaba pero si ayudabas a la milicia los alzados se celaban de ti, te creían chivato, informante y la situación se complicaba. También algunos campesinos se hacían pasar por colaboradores y si tú te unías a ellos para colaborar te delataban con la milicia y el G-2 como le llamaban cuando aquello a la  Seguridad del Estado. En aquellos montes nunca  se llegaba a saber qué camino era más confiable y seguro”.

En diciembre de 1971 José  fue citado junto con otros campesinos para Trinidad. Allí los rodearon muchos milicianos armados con carabinas y los obligaron a subir a camiones que se usaban para transportar vacas y que salieron con rumbo desconocido. Ninguno tenía noción de lo que estaba pasando ni por qué aquellas medidas de seguridad extrema. Todo el tiempo los militares que montaron en cada carro les apuntaban con las carabinas.  Al cabo de muchos kilómetros se dieron cuenta que iban para Santa Clara.

Ya en esa ciudad les dijeron todo tipo de ofensas, les insistieron en que nunca podrían regresar al Escambray pero jamás hubo una frase sobre el futuro inmediato de ellos.

Los pusieron en fila. A ambos lados estaban los combatientes armados y así sin poderse mirar unos a otros los hicieron subir al  tren y así los mantuvieron todo el viaje. “Eran muchos guardias y milicianos con unas armas que nunca  había visto, dijo José..

maxresdefaultEl tren emprendió viaje hacia el Occidente y un día después a José y a un grupo de campesinos que nunca había visto les ordenaron bajar en un lugar totalmente desconocido.

“Aquello era una prisión cercada, como un campo de concentración. Yo un día dije que preso no trabajaba  y un teniente me dijo que yo no era preso, entonces le respondí pues  me voy pa’ Trinidad y me dijo que ni se  me ocurriera porque de allí no podía salir”.

En el tiempo que estuvimos allí fuimos todos  muy rebeldes, teníamos discusiones con los guardias.

José recuerda que meses despues de estar allí se presentó algo inesperado para un grupo de ellos. Sedieron cuenta que los habían puesto en una circunstancia similar a la que viviían pero en otra región del país.

Recogieron a 25 hombres y los trasladaron para Miraflores que queda al norte de Morón en la antigua provincia de Camagüey. Era una zona donde sólo había mosquito y jejenes. No tenían rejas ni alambradas los barracones pero el mismo sistema de prisión se mantenía.

“Hubo algunos que se fugaron de allí pero los atraparon y metieron en celdas de castigo varios días, Cuando los devolvieron al albergue parecían otras personas, muy delgadas y con muestras de haber pasado algo muy terrible.

En Miraflores también tuvieron que trabajar haciendo los edificios de apartamentos en medio de aquellas zonas despobladas. Les decían que esas serían las casas de ellos y sus familias.

“En Trinidad no me quedó nada, la finca me la quitó el Gobierno Revolucionario, la casa se la dieron a unos orientales. Sacaron de allí y mi esposa que leugo se fue conmigo a Miraflores cuando terminamos de hacer las casas. Mis hijos  se quedaron  viviendo en Manicaragua.  “Mis padres y hermanos que vivían cerca de mí en las montañas murieron. Solo te cuento que yo no vi más a mi madre desde el 1971 en que me sacaron del Escambray hasta el día que ella murió, porque vivir en un lugar tan intrincado como Miraflores con todos los problemas de transporte que hay en Cuba era difícil. A veces nos daban un pase por tres días y  te demorabas tanto en llegar que ya era la fecha del regreso y entonces caías como ausente y te sancionaban. La única vez que vi a mi madre después que me sacaron del Escambray fue en su entierro. Cuando me avisaron de su gravedad partí para allá pero  no alcancé a verla con vida”.

Por eso volver nunca fue fácil pero algo logré

430072_478032562217062_576553469_nEn 1975 la dictadura en Cuba ordenó la división administrativa de tal forma que dejó de existir la Región Escambray y la dictadura anunció que ya se habían eliminado los focos insurgentes que denominaron “bandidos”.

El pretexto por el que supuestamente sacaron de allí a miles de campesinos -decían que para protegerlos de los alzados contra Castro- ya no estaba sin embargo ninguna de esas familias pudieron regresar a las fincas y caseríos donde vivieron.

Jose intentó regresar a su  antiguo terruño pero el lugar más cercano que encontró  fue en el municipio de Manicaragua en una ranchito que le ayudó a levantar un cerca del barrio de La Carranchola. Y allí se asentó en 2001.

En esa casita lo conocí y ya estaba casi ciego. Apenas veía figuras borrosas  frente a él.

“No  puedo ver tu rostro, me dijo, pero te quiero contar lo que enfrenté y por lo que  le cogí todo el odio del mundo al sistema comunista desde los primeros años cuando  fusilaron al esposo de mi hermana que se llamaba José R. Tápanes. “Lo que hicieron con  mi cuñado fue un crimen, yo diría que renombrado. Lo acusaron de algo que él no hizo, mi cuñado lo negaba e insistía en que era inocente, pedía que buscaran pruebas que lo inculparon y no aparecían las pruebas, sin embargo un oficial  al que le decían ‘El Magnífico’ y que recuerdo que el  apellido era Milanés, lo mandó a fusilar. Un mes después se cogió preso al hombre que había cometido el delito del cual acusaban a Tápanes y lo confesó todo, entonces en el juicio dijeron: -Pues liberen a José Tápanes  que es inocente. Alguien dijo: -No, a él lo fusilaron hace un mes. Después supe que la sanción o  castigo que aplicaron al  ‘Magnífico’ fue un ascenso”.

“Hace unos meses fusilaron en la Habana a tres jóvenes porque se llevaban una lancha y querían irse para Estados Unidos, eso fue por gusto. Cuando aquello también fusilaban por gusto. Hay mucha sangre en el ambiente. Cuba es un charco de sangre inocente. A mí a veces me dicen que no hable, que me  mantenga en apariencia tranquilo, yo no puedo, no admito que me manden a callar. Aquí el año pasado cuando la firma esa que inventaron para contrarrestar el Proyecto Varela me hervía la sangre en el cuerpo viendo a esa gente bajo agua ir a firmar y a desfilar. Una mujer vino aquí a preguntar  por qué yo no iba a firmar ese papel y mi hijo le contestó: Mi padre está lúcido y tiene razones para decir y hacer, ve y pregúntale, habla con él. Cuando la muchacha vino le dejé bien claro es que yo no le firmo papeles al comunismo”.

“Mis hijos han sufrido toda mi historia, a uno de ellos que consiguió trabajo en Planificación Física en Manicaragua lo sacaron cuando se enteraron que yo era ‘gusano’ y me habían llevado a los pueblos cautivos. Otro de mis hijos sufrió un trauma muy grande cuando vio que a mí me llevaban preso para Pinar del Río y nunca se repuso de aquello, lo atormentó siempre la visión que tuvo de aquellos carabineros apuntandonos  y amenazandonos y se volvió obsesivo con esa idea, yo sé que su razón se afectó mucho hasta que un día se suicidó, luego murió mi esposa en parte la mató la tristeza y el dolor”.