Cuba: 50 años atrás sin internet ni teléfonos celulares

17015755_369900140075508_4553997245168823919_o

Una gran parte de los cubanos que enfrentaron la Dictadura en la década del sesenta eran menores de 33 años (la edad de Cristo Rey) y también una notable cantidad de ellos eran mujeres, incluyo las que conspiraron y ejecutaron acciones contra el régimen y las madres hermanas y esposas de los opositores, que no fueron al monte, ni realizaron acciones públicas pero se dedicaron a apoyar y colaborar con los hombres de la familia a riesgo de las detenciones y del acoso a los hijos menores.

Por aquellos años en ningún lugar del mundo el oprimido tenía las vías para dar a conocer su realidad con solo accionar un dispositivo electrónico, pero eso no quiere decir que las personas no se hayan opuesto, ni hayan enfrentado los sistemas opresores (insisto en no torcer camino ni a la izquierda ni a la derecha).

Pero hoy los tiempos son otros, como otros son los recursos que tienen los seres humanos para contar su realidad y abogar porque se haga justicia y se imponga la verdad.

Ahora que en todos los sitios digitales y en todos los teléfonos celulares  y leo o escucho sobre Venezuela donde la cifra de personas muertas en las protestas sigue subiendo no puedo dejar de apelar a la MEMORIA CUBANA. 18447266_415783778820477_455487243597654046_n

Y es que quiero dejar constancia de lo que me contaron mis cubanos sobre la época en que en laisla no había Internet, ni teléfonos celulares, ni videocámaras al alcance del más común de los humanos para graficar los hechos.

Recuerdo las palabras de Estrella Cuéllar cuando me contó cómo las huestes militares en la isla confinaron y allanaron su casa en varias ocasiones a pesar de que su esposo Osvaldo Ramírez llevaba meses  alzado en el Escambray contra los bandidos que  tomaron el poder. Cuenta que los milicianos solían llegar  a su casa en Sancti Spiritus a cualquier hora y sin decir qué buscaban o por qué del allanamiento  rompían almohadas, colchones, revolvían vitrinas, calderos, escaparates y se iban dejándolo todo así. Los4  hijos de Osvaldo y Estrella, menores de edad todos, fueron asediados en varias ocasiones por esos militares cuando salían para la escuela. . Les quitaban las maletas con sus libros para revisarlos hoja por hoja. Vigilaban la casa todo el tiempo. Los seguían a donde quiera que fueran. En todas partes los señalaban como los hijos del “bandido”.

Mujeres 3.jpg
Mujeres del presidio histórico cubano

En la década del 60 siglo pasado no había forma de graficar esas acciones por eso nadie se enteraba. Los pocos vecinos que alcanzaban a ver aquello no abrían la boca para defender puesto que eso los señalaba  como cómplice de la familia blanco del terror policial.

Durante los años que Osvaldo Ramírez estuvo alzado ella lo pudo ver una sola vez porque burló la vigilancia permanente pero sus hijos nunca más lo vieron. Cuando fue abatido por los milicianos tampoco le permitieron hacer un funeral  y a la familia nunca le dijeron dónde fue sepultado.

Amparo la esposa de Plinio Prieto andaba huyendo por otra provincia con dos hijos menores de edad  para evitar represalias contra ellos porque su esposo se habían alzado en el Escambray  contra los bandoleros vestidos de verde olivo.

Desde que el se fue al monte no lo pudo ver  más. Supo que le hicieron un juicio sumario en Santa Clara el 12 de octubre de 1960  y lo fusilaron esa misma noche en el paredón de La Campana, Manicaragua, junto a otros 4 hombres que también habían decidido  luchar contra el régimen comunista que anunció Fidel Castro nada más llegó al poder .

Porfirio Ramírez fusilado junto a Plinio Prieto en La Campana apenas cumplia 23 años cuando lo llevaron al paredón. Su esposa Clarita y su hijito recién nacido no pudieron  despedirse de él.

Olguita la viuda de William Morgan (fusilado en Cuba) sufrió humillaciones cárcel y torturas por  conspirar contra la Dictadura y apoyar a su esposo.

La lista de fusilados en la isla es inmensa. A ninguno le dieron derecho a un abogado, ni a un juicio justo. Los sobrevivientes de aquella jornada negra recuerdan que las noticias de los que la Dictadura hacía con ellos le llegaba a la familia meses después.

No había teléfonos, nadie podía sacar fotos, ni tomar videos. La televisión y la prensa del régimen solo publicaba lo que creía conveniente y como no había redes sociales ni cámara fotográficas era difícil publicar y que en dos minutos los informes volaran por el mundo entero.

Los jóvenes y su tiempo

Cientos de cubanos que se enfrentaron al totalitarismo eran muy jóvenes, entre ellos hubo menores de edad y se desconoce la cifra exacta de los que la Dictadura Cubana ordenó fusilar o ir a la celdas tapiadas con apenas 18 años.

19030552_428917680840420_5198935724397123729_nLas historias de ellos se fueron conociendo mucho tiempo después y aún queda la asignatura pendiente de hacer que la conozcan con detalles todos los cubanos, no importan donde estén.

Para mí es importante recordar siempre que en Cuba sí hubo rebeldía y corrió mucha sangre. Lo escribo en mi blog. Lo publico en mis redes sociales. Le cuento a todo el mundo cada historia que ellos me cuentan  a mí y las llevo a la web para ponerlas a la misma altura de las que se publican en tiempo real ahora. 

Ese es el tributo mayor que puedo ofrecer a los que me contaron las  historias que ocurrieron cuando era una niña y a mi padre que siempre estuvo claro de lo que significó el comunismo y la llegada de los militares al poder en Cuba.

A veces escucho a la gente hacer comparaciones de la forma en que actúan los pueblos en este siglo y lo que ocurrió en Cuba y se habla de que este o aquel pueblo “no está hecho de la misma pasata”. y aunque no busco polemizar no me queda de otra que recordar las palabras de las víctimas y escribirlas para no perder la memoria, la memoria cubana.

(Fotos tomadas de la página de Facebook de Luis Infante, preso político cubano al que agradezco infinitamente su ayuda cada vez que acudo a él para luchar contra el olvido).  

Al menos 582 ejecutados en pelotones de fusilamientos en primeros años de gobierno de Fidel Castro

Prohibido olvidar: “Los desaparecidos del castrismo”

Damas de Cuba contra la Dictadura: “En la batalla moral y humana siempre fuimos superiores”

Agosto en la memoria histórica

Turistas: los senderos en el Escambray están marcados por la sangre de los inocentes

Escambray: Cheíto León, Reinaldo Miravalles y el hombre de Maisinicú

Hombres del Escambray: Ciro Vera “para nosotros no hubo Derechos”

Escambray: Acta de sanción a un insurgente

El último comandante de los alzados en el Escambray

Las motivaciones de Zúñiga para alzarse en armas en el Escambray

Osvaldo Ramírez guerrero del Escambray

Cuba y las Desapariciones Forzadas

Ahora que Cuba está de moda hablemos de profanación de tumbas y personas desaparecidas

 

 

Anuncios

Presentan a opositora un manual de comportamiento ante un acto de repudio

Un representante del régimen comunista en Holguín le comunicó a la opositora Maidolis Leyva el manual de comportamiento que ella deberá asumir el martes 21 de marzo durante un acto de repudio que le van a realizar en las instalaciones de Educación municipal.

Así las cosas en Cuba.

El pasado jueves durante su intervención en el programa Cuba al Día la opositora Maidolis Leyva relató que un juez de ejecución de ese municipio le entregó una citación para que estuviera el martes 21 a las 5 pm en las instalaciones de Educación porque la van a presentar ante un público elegido por ellos “como lo que es, una contrarrevolucionaria”.

Ademas el juez le adelantó que allí estarán funcionarios de distintas organizaciones comunistas del munipio, presidentes de varios CDR ,jefes de sector de la PNR , ex combatientes y dirigentes de las circunscripciones del Popular quienes le expresarán el criterio que tienen de ella y “que no podrá refutar porque la podrían mandar para la prisión a cumplir el año de sanción que le impusieron el pasado mes de febrero.

Maidolis dijo que entonces le preguntó al juez de ejecución -“Usted está citándome para darme un acto de repudio? y él le respondió “Tómelo como quiera”.

En noviembre del año pasado durante los días de duelo por la muerte del Dictador, la vivienda donde vive Maidolis Leya y sus tres hijos las gemelas Anairis y Adairis Miranda Leyva y Fidel Batista Leyva y dos nietos menores de edad, fue vandalizada por las turbas y lo permitió y alentó la policía presente en el lugar.

Le tiraron piedras, basura, cubos de salcocho. Le gritaron todo tipo de improperios.

Luego todos fueron golpeados al momento del arresto en el que también se llevaron a los niños presos. Después que los adultos fueron introducidos en el centro de detención y tortura conocido por El Anillo, también les dieron golpes y les exigían que dijeran ‘Viva Fidel’ ‘Viva Raúl’, pero ellos se negaron gritando consignas antigubernamentales.

Más tarde la niña intentó suicidarse porque laobligaron a mostrar devoción al Dictadir recién fallecido y liberaron a Maidolis para que se hiciera cargo de los nietos, no sin antes acusarla al igual que sus tres hijos por el supuesto delito de “difamación a los mártires de la Patria y desorden público” durante los funerales del Dictador.

En enero luego de que los tres hermanos estuvieran todo ese tiempo en los calabozos fueron trasladados al tribunal en el que le celebraron el juicio.

A  los hermanos los sancionaron en ese juicio a un año de cárcel mientras que a la madre leimpusieron el de un año pero en reclusión domiciliaria y deberá encargarse de sus dos nietos.

Los tres hermanos apelaron la sentencia pero en el juicio que le celebraron en febrero les fue ratificada la sancinó. Debían entrar a la cárcel en marzo, sin embargo no lo habían hecho porque realizaron una segunda apelación y estaban esperando que el abogado presentara las alegaciones.

La pasada semana los tres fueron de nuevo arrestados y los trasladaron a la cárcelsin esperar el resultado de la apelación.

La familia ha sostenido todo el tiempo que contra ellos se realizada una vendeta politica porque son opositores.

De más está señalar que son inocentes de todos los cargos que se les imputan y por los que en realidad debieran responder los militares y los juristas que son quienes han violado sus propias leyes.

Si quieres escuchar declaraciones de Maidolis Leyva el programa Cuba al Día haz clic aquí

91433640-F61B-46DD-B123-562BE44FA73A_w650_r1_s

Otra injusticia en Holguín

En la provincia de Holguín reside el doctor Eduardo Cardet quien cumple ahora mismo en la cárcel por delitos que nunca cometió y al que casi una decena de vecinos en el propio tribunal le hicieron algo que no tiene diferencia con un acto de repudio.

Se presentaron al juicio para acusarlo ‘por encargo’ puesto que ni el cometió las acciones por las que lo acusaron y menos estaban allí varios de  los supuestos testigos.

Pero así ha sido siempre en Cuba. La ley y la trampa la hacen los que mandan.

II

Para no perder la memoria 

image

Durante las entrevistas que realicé para mi libro Escambray la historia que el totalitarismo tróto de sepultar recogí testimonios de campesinos quienes me contaron de los horrendos actos de repudio a los que asistía la gente cuando los milicianos citaban a la sin derecho a réplica, y que consistían en presenciar los juicios que le hacían a las personas que se oponían a la instauración del comunismo  en el país.

Recuerdo también el relato de un señor de Jibacoa, en la zona montañosa cercana a Manicaragua, quien me contó de la vez que citaron a todos los que vivían en aquel caserío para que presenciaran el fusilamiento de unos hombres que al parecer se habían alzado contra el régimen. Me dijo al parecer porque en aquellos años no se averiguaban mucho cuanto de verdad había en una delación.

Pero el hecho… (de fusilar de distintas maneras)  … se repite,  como dijera en su carta de despedida a Fidel Castro el asesino del Sur Ernesto Che Guevara, otro de los criminales que llamó desde el  Escambray al festín de muerte y sangre contra los campesinos y lo llevó después a La Cabaña donde los disparos de los fusiles sonaban a  toda hora.

 

 

 

 

 

 

 

 

El Caballo de Mayaguara y sus crímenes en Escambray

Gustavo Castellón el Caballo de Mayaguara fue uno de los bandidos en la región  Escambray encargado de hacer el trabajo sucio que le ordenaron los comunistas desde que se instalaron en el poder en 1959.

Un individuo que  cometió todo tipo de abusos y crímenes en la región Escambray en la década del sesenta.

Un ser despiadado al que le asignaron la misión de dar caza a los insurgentes que se alzaron en armas en el Escambray y que el alto mando del país denominó BANDIDOS para descalificarlos.

Una bestia que desde el momento en que decidió ponerse al servicio de Fidel Castro y la hornada de seguidores que formaron el ejército rebelde, enriqueció su historial con asesinatos y violaciones de todo tipo.

Uno de los tantos que la dictadura convirtió en héroes a través del brazo armado tipico de los sistemas totalitairos: entiéndase la televisión, el cine y la asignatura de Historia que se imparte en las aulas cubanas.

El-Caballo-de-MayaguaraNo les cuento más del Bandido en el Escambray. Son sus propios testimonios los que me llevaron a hacer lo comentarios anteriores.

Su verdadera esencia fue revelada por él mismo en los testimonios que dieron vida al libro escrito por Osvaldo Navarro titulado El Caballo de Mayaguara.

Allí -El Caballo- relata sus andanzas en el Escambray en la época en que decidió “cazar y matar” hombres alzados en armas para evitar que avanzaran en la ofensiva  contra los que estaban en el poder.

Les comparto algunas de las anécdotas que le contó a Osvaldo Navarro.

el-caballo-de-mayaguara-cuba-osvaldo-navarro-D_NQ_NP_367-MPE13351187_3104-O
Edición consultada para este artículo

(Aunque hay frases que pueden ser consideradas obscenas y de mal gusto  no se hizo ningún cambio pues la verdadera esencia de muchos de los hombres-milicianos y oficiales que participaron en esa lucha hablan por la propia boca de ellos).

…Pero un día me enredo en combate con el gallo aquel y cuando lo veo delante de mí, le digo: ‘Te cogimos en un cerco arriba de un palo, el gobierno revolucionario tuvo una consideración contigo, y te volviste a alzar. A título de lo que habías hecho antes y lo que has hecho ahora te ganaste los grados de capitán. Tú eres el asesino de Valentín Alonso, y de su hijo, y de Ricardo Díaz. Pues te cagaste en tu madre cabrón’. ‘Cogí el FAL, hice así: raaaaaas, un rafagazo, y voló en el aire. El peo tiene que haberse oído en Santa Clara’.‘Y díceme después el comandante Tomassevich: “Caballo la orden es de cogerlos vivos”. Y dígole ‘Yo lo sé, comandante, pero con este no me pude contener’.

…Pero no era ese mi estilo, porque cogí a muchos de ellos heridos, que me decían: ‘Acábame de matar, Viejo e mierda, comunista e mierda’. Y yo les decía: ‘No, que te maten los tribunales. Si eres un asesino no te salvas, pero si no, seguro que te condenan, pero yo no tengo que matarte’.

…y el mondongo se le cayó para el suelo y le daba brinquitos. Y cuando llegó a donde estaba, me decía: ‘comunista, el coño de tu madre, hijo de puta, acábame de matar’. Y como ya venía   medio ciego por lo del asesinato del miliciano, le dije:’Y te la arranco cabrón’. Había una clase de frío en aquellas lomas. Hice así: Brrrrrruuu, con la  FAL, y le salió humo del pelo, de la neblina que había.

…me dan la orden de agarrar a un individuo que venía de   Fomento y entraba hasta La Redonda. El hombre no pedía dinero. Lo suyo era llevarse maíz, yuca, boniato, plátanos y cosas así, pero estaba afectando la zona. Me dijeron: ‘Caballo tú que andas por ahí, mira a ver si te empatas con ese ratero…y si tienes que ahorcarlo, lo ahorcas…’

…Cogí al tipo y me lo llevé para abajo de unas  matas que había. Le puse una soga en el cuello y la tiré por encima de un gajo con la idea de ahorcarlo. Recuerdo que me eché para atrás  sobre el caballo en que andaba con la idea de cumplir la orden que me habían dado. Pero el hombre traía un niño, un niño como de diez años. Y cuando le puse lo soga al cuello, que lo iba a levantar, el niño se abrazó llorando y le dijo: Ay papito o algo así. Aquello, como padre al fin y como hombre de buen corazón, me llegó al alma.

  (Otro de los testimonios de Gustavo Castellón en el libro «El caballo de Mayaguara»  del escritor Osvaldo Navarro editado en Cuba por la Editorial Letras Cubanas en l984.)

.Porque mucha gente no sabe que en aquellos tiempos había una confusión muy grande. Y eso no lo he visto en la mayoría de lo que se ha escrito y en las películas que se han hecho  en el Escambray. Hay algunos que pintan la cosa muy sencilla y ven nada más que la parte linda. Bien se ve que no estaban  aquí. No creo que sea yo el más  apropiado para estar analizando lo que pasó. Yo hablo a grandes rasgos. Pág.93.

.Al principio, aquí no se sabía quién era quien .Lo mismo se te alzaba un campesino, que un terrateniente, que un oficial del Ejército Rebelde. Y había que estar muy claro para saber dónde estaba el hijo de puta. Se cometían muchos errores, porque casi nadie sabía como había que hacer las cosas, y porque hubo quienes se equivocaron medio a medio respecto a lo que era la Revolución y se la quisieron coger para ellos. Y aquí en el Escambray se hicieron atrocidades. Hay que decirlo: se hicieron atrocidades. Pág.94

.Yo recuerdo siempre el caso  que se dio en una familia que tenía cuatro hijos, uno de ellos había pertenecido  al Ejército Rebelde y fue licenciado sin ningún motivo, recibió muchas humillaciones. Pues el muchacho se alzó contra la revolución. Entonces los otros tres hermanos eran revolucionarios y participaron en la limpia, con un valor tremendo. Y me parece que fueron ellos mismos los que cogieron a su  hermano ¡Que tragedia! Yo digo que eso se pone en una película y hace llorar. La lucha entre aquellos hermanos y los padres sufriendo…Pág.94

.Aquí hubo momentos en que había más de cincuenta mil hombres sobre las armas, porque Fidel dijo que si una aguja se perdía en el Escambray, había que encontrarla. Pag.97

El ‘Caballo de Mayaguara’ narra cómo fue el combate donde el y sus hombres masacraron a    11 hombres alzados en Sabanas del Moro cerca de Manicaragua. Para  capturarlos el caballo contó con miles de milicianos.

Pues bien, veo a Porfirio Guillén que estaba allí disparando, le apunté y le tiré como de costumbre, parado en firme, y le di como tres tiros. El tipo se caía y se paraba, se caía y se paraba otra vez. Botó el M-3 y se repuso. Dígole a Luis Barrizonte ¿Qué tiene ese hombre que no se cae? Y fue dando tumbos hasta la punta de caña donde Evaristo Cabrera lo remató. Pág.-105.

Los reportes oficialistas dicen que: Gustavo Castellón murió el 22 de abril de 1991 con grados de Mayor de las FAR.  Un forista me escribe y dice que la fecha de muerte fue en 1981. 

“Los vecinos dicen que el Caballo se suicidó allí en su casa de Cumanayagua y que murió en la miseria y el olvido”.

II

Otros testimonios del bandido que aparecen también en el libro de Navarro fueron republicadas en el periódico Escambray  de la provincia de Sancti Spiritus.

Aquí les comparto  el enlace   Escambray  y  un segmento.

517228044973707ccccccccccccccccccccccc…Por eso, cada vez que me enredaba en combate con ellos, le decía a mi tropa: “Muchachos, no dejen ni las raíces de los criminales estos”. Pero también, porque cada vez que decía esto, ya tenía uno de aquellos muchachitos míos agonizando o muerto. Y cuando nosotros tirábamos cuatro relinchos en las lomas esas, la gente comentaba: “Por ahí va la gente del caballo”. Je, je. Y eso era cagarse.

(…)
Todo eso tuvo que hacerlo el Caballo de Mayaguara, porque eran tiempos muy difíciles aquellos y la lucha era a muerte. Nosotros luchábamos contra salvajes, porque aquellos no eran hombres. Allí no había el más mínimo sentimiento humano. Que nadie sabe lo que hubiera pasado en este país si ellos hubieran logrado un triunfo, aunque fuera por poco tiempo. No me imagino cuántos cubanos hubieran muerto en sus manos. Eso deberían saberlo los muchachos nuevos y los que vengan después que quieran saber lo que pasó en el Escambray.

Ayer leí en la prensa oficial que la Televisión Cubana va a presentar por estos días la serie televisiva La otra guerra inspirada en ese caballo.

 

 

Damas de Cuba contra la Dictadura: “En la batalla moral y humana siempre fuimos superiores”

A las Damas de Cuba, madres, esposas, hijas, novias, hermanas de insurgentes que nunca aparecieron en titulares de diarios ni sus fotos cubrieron las redes sociales porque en la década del sesenta los medios de prensa funcionaban de otra manera, mis respetos y veneración.   

De mi libro Escambray: La historia que el totalitarismo trató de sepultar.

Moraima Caballero. El comunismo quiso destruir a los hombres y mujeres del Escambray en todos los sentidos pero no pudo porque ni perdimos la fe en Dios, ni  destruyó el amor y la unión de mi familia. En esa batalla moral y humana siempre fuimos superiores. 

Natural del poblado de Sancti Spíritus. Muy joven se casó y se fue a vivir a una finca en el campo en la zona  cercana a  la carretera que une a Sancti Spíritus  con Trinidad.  Era una finca próspera, propiedad de la familia del esposo. En 1960 su esposo, su suegro y cuñados que vivían en la finca de la familia  comenzaron a ayudar  a los hombres que estaban alzados en las montañas contra el régimen tiránico recién instaurado.

Les enviaban comida y otros avituallamientos fundamentalmente a Osvaldo Ramírez y los hombres de su grupo que aunque no  venían hasta la misma casa sí las recogían en puntos determinados que señalaban, así evitaban ser vistos o caer en alguna emboscada de la milicia.

Las mujeres de la familia no estaban enteradas de los detalles porque nunca los hombres les daban información para evitar futuras represalias del régimen pero  sí ayudaban con la preparación de las comidas y los envíos que se hacían desde la finca a los alzados

  De esa etapa Moraima cuenta:

Un  13 de octubre de 1963 llegaron y citaron  a los hombres de mi familia para que se presentaran en  Sancti  Spíritus,  según los que citaron  ‘era para tomarles  una declaración’.  Las mujeres nos quedamos en la casa que además rodearon  los  milicianos  para mantenerla en constante cerco y vigilancia. Yo estaba embarazada de  cinco meses de mi hija Magali  y además tenía otra  niña de tres años que se llama Gladis.

Como pasó el tiempo y no regresaban ni teníamos noticias de ellos, ni sabíamos  qué podría estar pasando yo decidí ir a  Sancti Spíritus  a indagar por mi esposo y por los demás. Fui a ensillar un caballo para llegar  hasta el pueblo e inmediatamente un guardia de aquellos se ofreció para ir conmigo, ensilló otro caballo para acompañarme  y yo me negué, le dije que iba sola y regresaba sola, así lo hice, pero de todas formas él fue tras de mi,  vigilándome.

trinidad
Trinidad

Me enteré que los habían llevado para la cárcel del  Condado cerquita de Trinidad y entonces preparé y les  llevé una jaba con lo indispensable para aseo y ropas para cambiarse.

En aquel lugar me atendieron,   recogieron la jaba  y todo pero nunca se la entregaron. Tampoco me dieron explicaciones.

A ellos en Condado los torturaron sicológicamente. A mi  suegro lo desnudaban y le daban un muñeca para que la cargara y se paseara con ella delante de todos, a mi suegro un hombre mayor de mucha vergüenza verse obligado por los guardias a hacer tal acto lo afectó muchísimo, eso fue horrible, humillante, vergonzoso. Me enteré de todo esto que te cuento mucho tiempo después cuando pudimos reunirnos mi esposo, mis hijas y yo.

Pasaron  días y días, nosotras seguíamos en aquel estado de control y vigilancia, los milicianos ni se movían de los alrededores  y el día  11 ó 12 de noviembre, no recuerdo exactamente, vino hasta la casa un carro de milicianos y el que parecía el jefe les habló a  los demás que estaban allí  y aunque no pude escucharlo todo sí oí cuando dijo: ‘estas mujeres tienen que ir a coger la guagua que viene a buscarlas, a las buenas o a las malas’.

Dejé mi casa con todo, juegos de muebles, ropas,  utensilios de cocina, animales, vacas, cerdos, gallinas, una casa de ordeño en la que además hacíamos quesos, un pilón de maíz repleto debido a las abundantes cosechas que se recogían   en la finca, una arboleda frondosa llena de todo tipo de frutas, en fin, una finca envidiable No supe qué fue de aquellos.  Nunca más me permitieron volver  a aquel lugar.

Todo quedó en manos del gobierno. Estaba en marcha el famoso Plan Escambray que consistió en eso, en robarles  descaradamente a los hombres y mujeres de bien hasta la sonrisa, convertirlos en  cautivos y reducirlos a un estado de pobreza absoluta.

Nosotras no entendíamos qué era lo que nos iba a pasar, yo,  embarazada y con la niña chiquita apenas atiné a coger unas ropitas para ella por si no nos regresaban en el día. En medio de aquel desconcierto tampoco sabíamos qué nos esperaba en el futuro.

Nos montaron en la guagua y cada rato hacían una parada y montaban gente, yo veía que aquello no terminaba, por fin llegamos a Sancti Spíritus pero parece que mi madre ya estaba enterada de lo que iba a suceder o alguien le había avisado y estaba allí esperándome, llorando  la pobre, pidiéndole a los guardias que me dejaran a mí pues estaba embarazada y con la niña,  pero nada, siguieron con nosotros para la Habana para un reparto llamado Miramar, un lugar que había sido de residencias de personas que tenían un buen nivel de vida en Cuba y abandonaron el país cuando llegó el comunismo.

Eran casas de lujos y estaban en un barrio que había sido ‘selecto’ pero desde luego nosotras no éramos turistas, todo cercado, custodiado y con régimen penitenciario de permisos pedidos y pases para salir o para recibir vistas.

Desde que entramos allí pasamos a un régimen de  prisión. No estoy segura pero creo que éramos como  trece o catorce familias en total. A mi suegra, mi cuñada, la niña y yo nos reunieron en la misma casa con otras personas más que incluso yo no conocía,  aunque la casa por fuera era de lujo, adentro el sistema era de albergues, la comida la cocinaban en otro lugar y nos la llevaban a repartir allí.

Como ya te conté yo sólo llevé lo indispensable de ropa para la niña pero el resto de las mujeres no llevaban nada más. Mi hija Gladis  no comía casi y yo como tenía en mi casa condiciones la alimentaba  muy bien buscando siempre cocinarle lo que a ella le gustara pero en aquel lugar la comida era la misma para todos y desde luego pésima. Yo veía lo delgadita que se ponía, por mi parte, embarazada, sin una ropita para cuando tuviera el bebé, ni un paño para arroparlo, en fin, nada.

Mientras, desde Sancti Spíritus mi mamá comenzó a hacer todo tipo de gestiones para sacarme de allí y llevarme para la casa de ella, pero  no lo permitieron. Por esa fecha  no teníamos idea de dónde estaba mi esposo, ni mi suegro,  y mucho menos él sabía cual había sido mi destino.

En enero  de 1964 yo le dije a Omara la responsable de nosotras  en la prisión de Miramar  ‘creo que estoy de parto, apúrate y búscame un carro’. Me fui para la enfermería porque  de allí no podíamos salir si no era con un permiso, empezaron las demoras con el carro de ambulancia  y por fin llegó pero di a luz en la ambulancia, después   me llevaron al hospital,  me tiraron en una cama, sin un pañal, sin una ropita, solita allí.

Las demás mujeres del albergue empezaron a presionar a la jefa para que buscara  algo con qué vestir a la recién nacida y  entre todas buscaron  y me mandaron lo que pudieron porque ellas tampoco podían salir de allí. Mi otra niña se quedó sola en el albergue de Miramar, gritando  sin mí,  entonces al día siguiente le pedí al doctor que me diera el alta porque me  preocupaba mi otra hijita. Como la recién nacida estaba saludable y sin problemas convencí al doctor. Tuve que salir del materno con la misma ropa que fui a parir, sin dinero, sin nada más. Busqué un taxi que me llevó al albergue donde pedí dinero para pagar el viaje. Después mi mamá me mandó ropitas y lo que  pudo conseguirme y más o menos fui remediándome.

Ya por esa fecha supe que a mi esposo y a todos   los hombres que habían caído presos  los tenían en una prisión en Sandino  provincia de Pinar del Río. Supe que desde Condado los trasladaron para allá, sin ropas, sin nada más, sin el conocimiento de sus familias, sin una explicación. Tanto ellos como nosotros nos convertimos en una propiedad privada del comunismo. Fuimos los humanos que el famoso  Plan Escambray convirtió en esclavos modernos.

La recién nacida era muy sana pero a los tres meses empezó con fiebres. Llamé a una amistad que vivía en la Habana y le pregunté que si tenía alguien médico de confianza que pudiera ir allí donde estábamos para que sin que nadie notara que era médico me la observara. Así hicimos, él se puso ropa civil y metió los equipos de médico en una jaba cualquiera y fue  como un visitante más. Me atendió la niña y vio que tenía un poco de bronquitis,  la niña hizo  alergia a la penicilina y no le pudo poner una, no teníamos más  medicamentos, esa noche no dormí velándola y al día siguiente le dije a Omara la jefa de nosotras  ‘veo la niña muy mal’.

La llevaron al médico y me dijeron ‘hay que ingresarla y desde luego yo no podía estar en el hospital porque en esa época eso era prohibido, tuve que dejarla allí y regresar al albergue pero cuando fui por la mañana del día siguiente no aparecía mi niña, nadie sabía donde estaba ni me podían explicar donde la tenían,  luego de muchas averiguaciones supe que la pasaron para otro hospital y el doctor que me vio no me dio esperanzas de vida para la niña, me la trajeron en un estado que daba lástima, me dejaron con ella allí y así poco a poco con cuidados esmerados la fui salvando y como a los 15 días le dieron el alta

Después supe que a mi esposo,  suegros y cuñado cuando  los sacaron del Condado  los llevaron hasta Sandino y los tuvieron vestidos de presos y en  albergues de presos  todo  el tiempo que estuvieron en Sandino

Como  yo sabía ya donde estaba mi esposo  me escapé de Miramar  con las dos niñas y se las llevé al padre para que las vieran, claro, cuando yo llegué al campamento en Sandino ya la policía sabía que yo iba para allá y me estaban esperando, ellos  llamaron a la Habana y dijeron que yo estaba allí, me reuní dos horas con él  y luego regresé para la Habana, donde recibí el correspondiente regaño.

39645-fotografia-mEn agosto del 64 nos dijeron que en Sandino estaban haciendo 300 casitas para que en el futuro nos fuéramos para allá, que íbamos a tener oportunidades mediante una selección. Aquel  pueblecito quedaba  pegado a la costa, distante de donde yo vivía en Sancti Spíritus. Desde luego en la primera selección ni a mi suegra ni a mi cuñada le dieron casas.

La casa que me dieron era en un edificio y los muebles eran rústicos, de mala calidad,  una litera en un cuarto y una cama en el otro, una mesa y cuatro sillas, dos o tres  platos un fogoncito y unos calderos.

A todos los hombres de esa recogida  no le hicieron juicios,  ni los acusaron de nada,  directo como te dije a Sandino. La finca de nosotros tenía mucho café, mucho arroz,  todas las cosechas, la tierra, la casa con todo lo de adentro  pasó a ser propiedad del gobierno por obra y gracia del Plan Escambray. Mis tres hermanos que eran del mismo pueblo de Sancti Spíritus también cayeron presos,  se llaman Ovidio Caballero (le echaron 10 años),   a Orlando (12 años)  y a Orestes  (9 años). También te puedo decir que los detalles los supe después, en la época que mis hermanos cayeron presos ya yo estaba cautiva en Miramar y mi esposo cautivo en Sandino.

Mis hermanos tuvieron relaciones de ayuda y colaboración con Tomas San Gil, Julio Emilio Carretero y  Osvaldo Ramírez. Realmente no sabía  mucho porque los hombres no nos daban detalles para protegernos, ellos decían ‘mejor no estés al tanto para evitar que tomen represalias’. Yo me enteré de eso muchos años después, pero  para los detalles tendrías que hablar con ellos. Los hombre nos protegieron sin embargo el final fue que nos hicieron cautivos a todos, mujeres y hombres,  nos reconcentraron y un poco más, un poco menos fuimos torturados y vejados igual.    Cuando decidimos irnos del país no teníamos ni carta de libertad, ni sanción, ni sentencia, ni nada que nos permitiera demostrar que éramos presos políticos. Tuvimos que demostrar que  éramos cautivos pero para eso primero la embajada americana inició una investigación y ya cuando estuvo todo listo  nos procesaron y pudimos venir como refugiados políticos a este país.

Hay algo que quiero que sepas, en esos  pueblos cautivos que obligó construir  la llamada revolución mediante trabajos forzados de los propios campesinos que arrancaron del Escambray  ni se les permitió construir una iglesia. Nos  impusieron una actitud atea, sin embargo mi hija y yo pusimos nuestras casas al servicio de él que  iba hasta allí para hacer los grupos de oración así como celebrar las misas y las jornadas religiosas que comprende la iglesia católica. Empezamos como diez personas, después éramos  veinte, se llenaba la casa, hasta los médicos de los  consultorios iban. En el 2001 cuando yo me fui de Cuba  ya las misas se hacían en otra casa al aire libre,  se llenaba el patio, los alrededores, eran  muchísimas persona. Nunca les permitieron a las autoridades religiosas  fabricar un templo ni nada.

Yo nunca perdí la fe. Mi  hija Gladis fue bautizada en Sancti Spíritus pero como Magali nació estando yo presa en cuanto me dieron un permiso o pase temporal para viajar a Sancti Spíritus  la llevé a la Iglesia de allí y también la bauticé.

El comunismo quiso destruir a los hombres y mujeres del Escambray en todos los sentidos pero no pudo porque ni perdimos la fe en Dios, ni  destruyó el amor y la unión de mi familia. En esa batalla moral y humana siempre fuimos superiores.

Escambray: Cheíto León, Reinaldo Miravalles y el hombre de Maisinicú

El hombre de Maisinicú un filme hecho por la dictadura para rescatar la memoria de Alberto Delgado, el cubano que entregó a Castro las cabezas de más de una decena de alzados en el Escambray contra el comunismo, contó con la participación de Reinaldo Miravalles, actor de larga data en el mundo artístico de la isla y que interpretó a Cheíto León.

La escena del filme más recordada por los cubanos fue aquella en que Miravalles (Cheíto León) se encarga junto a los insurgentes de su guerrilla de pedirle cuentas a Alberto Delgado sobre el destino de Julio Emilio Carretero, Maro Borges, Zoila Águila, la niña de Placetas y los demás alzados.

Ellos intentaron salir del país rumbo a los Estados Unidos con la colaboración de Alberto Delgado que en apariencia era un amigo pero que en esencia trabajaba para el G-2, devenido luego en Seguridad del Estado. Todos  fueron detenidos por los militares castristas nada más el barco se alejó de las costas cubanas, conducidos a La Cabaña y fusilados semanas después.

Entre los planes de Delgado y el G-2 cubano estaba que más adelante salieran Cheíto León y una decena de hombres alzados junto con él para arrestarlos en alta mar. Las huestes militares habían acordado   proceder de igual forma que con los anteriores pero el plan no se pudo realizar.

Cheíto un joven campesino de 22 años sospechaba de Delgado. Acordó una clave de comunicación secreta con Carretero que salió antes para que cuando llegara a los EEUU le avisara. La clave nunca se dio y se dio cuenta de que habían sido traicionados.

Los hombres de su guerrilla decidieron pedirles cuentas al traidor

31679-fotografia-g
Una escena del filme cubano

Para los cubanos la escena del filme donde Reinaldo Miravalles (Cheíto) le pide cuentas a Delgado por la traición, se convirtió en una gran revelación cuando fue presentado en los cines de la isla y luego en la teelvisión cuando se acercaba la fecha de la muerte del traidor.

Todos celebraron al histrión por la vehemencia con que hubo de pedirle a los que estaban con él que tocaran, hirieran o accionaran la soga con la que ejecutaron al hombre que entregó a los compatriotas.(Semanas después de la ejecución de Delgado fusilaron en la Cabaña al grupo que comandaban Carretero y Maro Borges) y llevaron a prisión a la Niña de Placetas.

El filme y la actuación de Miravalles consiguieron que los cubanos creyeran sin lugar a dudas que  Cheíto León y los alzados eran “bandoleros” que asesinaban a sangre fría y que los delatores como Alberto Delgado interpretado por otro que también murió años atrás (Sergio Corrieri) eran los modelos a seguir.

Los medios de difusión en manos de la Dictadura por más de medio siglo

Esta semana cuando los medios en Miami dieron la noticia de la muerte de Miravalles escuché a algunos conocidos míos que por esa época vivían en la isla traer a tema de conversación la escena de El hombre de Maisinicú donde un actor cubano interpretó al joven campesino.

No sé, ni me interesa averiguar cuáles fueron las fuentes consultadas por el equipo encargado de dirigir y hacer el guión del filme, tampoco a qué alzados entrevistaron los creadores del personaje de Cheíto León y de los hombres que supuestamente mancillaron el cuerpo del traidor.

Años después escuché las palabras de los otros cuando comencé a investigar sobre esos sucesos ocurridos en el Escambray y que en la isla han sido llevados al cine,  la televisión, el teatro y la literatura.

Cheíto León, el hombre que conocí a través de las palabras de los otros

cheitojoseleon_jimenez_cheitoPor los días en que terminé en Miami de escribir mi libro Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar conversé con exiliados que fueron en la isla colaboradores de los alzados y conocieron a Cheíto y a su hermano ambos murieron en el empeño de impedir el afianzamiento de criminales en el poder.

Escuché anécdotas de uno de los hombres del grupo que se encargó de la ejecución de Delgado. Le pregunté por la escena de El hombre de Maisinicú y si ellos habían sido entrevistados por el equipo de realización del filme para recrear aquel momento.

“Las cosas no fueron así”,  me dijo.

Negó que eso hubiera ocurrido durante la ejecución del traidor y menos que Cheíto los obligara a todos a “pinchar” el cuerpo de Delgado y a “darle soga”pero me recordó que quien tiene el poder y los medios de prensa “pinta” las cosas como mejor le conviene.

Luego me explicó que semanas después de esa acción el grupo enfrentó a los milicianos. Unos fueron arrestados en las montañas donde se habían refugiado y  Cheíto con 22 años de edad murió en un combate (también en un filme cubano de esa época -Río Negro- hay una escena   que recoge la muerte de un alzado y está muy  cercana a la forma real en que murió).

El último comandante de los alzados en el Escambray

II

Sergio Corrieri, otro actor que se fue hace unos años, logró con su actuación en ese filme que los cubanos asimilaran a  Alberto Delgado el que traicionó a los que luchaban contra los Castro, como el hombre perfecto y leal a la “justicia revolucionaria”.

La justicia, que en más de medio siglo nunca ha sido justa ni meridiana en la isla.

La justicia que criminaliza la opinión del inconforme y del que piensa diferente a la junta militar.

En las últimas dos décadas de mi vida me he visto involucrada por mi propia decisión e interés en el tema del Escambray y la lucha armada contra el totalitarismo, y la versión de las víctimas que aún viven.

He entrevistado a decenas de personas que fueron víctimas de la Cruzada Maldita que vivió esa región y he sostenido conversaciones con hijos, esposas, hermanos, sobrinos y compañeros de lucha de los cubanos que se alzaron en armas contra el poder en un momento en que esa era la opción contra los regímenes nefastos.

Cheíto León era campesino muy joven cuando comprendió que la única forma de enfrentar a los  comandantes que se instalaron en el poder Habana era la lucha armada, por eso tomó el único camino posible en aquella época -las montañas del Escambray.

El campo de batalla de los alzados fueron las montañas del Escambray. Ese era su territorio  y allí no había lugar para los traidores. En algunas ocasiones tomaron la justicia por sus manos para ejecutar a quienes los entregaron a los bandidos con traje militar. 

Yo no los juzgo. Cada tiempo tiene sus medidas. 

Fue cierto que, en muy pocas ocasiones, los alzados pidieron cuentas al traidor que no hubo tribunales ni justicia, ni respeto a la ley. Pero como tampoco los hubo para los compañeros de Cheíto fusilados en La Cabaña luego de la traición de Delgado. Ni para las decenas de cubanos que el esa época pasaron por el paredón en todo el país.

Siempre recuerdo las palabras del compatriota de Maro Borges acerca de que quien tiene el poder absoluto es el traza las reglas de su juego para desvirtuar al oponente…por siglos ..

Prohibido olvidar: “Los desaparecidos del castrismo”

Los desaparecidos del castrismo es una conferencia muy fuerte pero muy necesaria en estos tiempos en que la mayoría de los cubanos de aquí y de allá sufren de una “oportuna amnesia”.

A propósito de esa conferencia les propongo que sigan la lectura de este post para que conozcan de algunos temas que no expuse ese día pero que me parecen necesarias por el contexto en que se desarrolló la misma: el Papa acababa de dejar Cuba donde sostuvo encuentros con dos figuras que representan la Dictadura en toda su magnitud y era recibido en Washington por Obama, un hombre que nació el mismo año en que esos dos seres ordenaron decenas de fusilamientos a personas inocentes en Cuba.

“Las manos de los dictadores Fidel y Raúl Castro están manchadas de la sangre de hombres y mujeres inocentes en casi todos los casos; y de la criminalidad en cientos de cubanos a los que tampoco les dieron el derecho a tener un juicio justo y ser condenados por un tribunal con todas las garantías legales que manda la justicia de los hombres.

Con relación al perdón

Y con relación al perdón he escuchado que son los victimarios los que tienen que pedir perdón a las víctimas. En estos años no he tenido noticias de que ese perdón lo hayan pedido los Dictadores de Cuba a las familias de los que murieron por la obra y orden de ellos”.

A continuación incluiré otros testimonios que en virtud del tiempo no se pudieron ofrecer durante la conferencia y son imprescindibles para entender el dolor de nosotros a los que se nos está prohibido olvidar.

Maidin Carretero además de las vivencias que tiene relacionadas con su papá Julio Emilio Carretero y la denuncia contra el régimen que nunca le informó dónde lo sepultaron también investigó el caso de la familia Ureta, y otra familia que pidió anonimato, ambas residentes en Trinidad.

-José Ureta Calzada—fusilado en 1964 en la carretera a Topes de Collantes. nunca entregaron restos a la familia ni les extendieron un certificado de defunción.
-Un señor de Trinidad a quien le fusilaron el hermano luego haber realizado gestiones por veinte años le entregaron los restos.

Maidin Carretero respeta la decisión del hombre y destaca que en su caso ella no aceptaría nunca que le entreguen los restos de su padre, si no tiene la posibilidad de asegurarse de que en realidad lo son.

“En Cuba no tenemos como analizar en un laboratorio la veracidad de eso por tal razón mi padre Julio Emilio Carretero integra esa larga lista de personas desaparecidos por acción criminal de la dictadura

“A mi mamá unos militares la visitaron en la casa en Trinidad le informaron que mi papá Julio Emilio Carretero había sido fusilado en La Cabaña en La Habana el 23 de junio de 1964 y 1964.

carretero 2
Reverso del certificado de defunción que entregaron a la hija en 2005

La noticia se la dieron unos días después del fusilamiento y ni en esa ocasión, ni nunca le dijeron donde fue sepultado mi padre. A pesar de muchas gestiones que hizo para saberlo solo logró que en 1968 le dieran un certificado de defunción en el que tampoco indican ni las causas de la muerte y solo que había sido sepultado en el Cementerio Colón. Lamentablemente en ese campo santo no le indicaron el nicho o la fosa donde lo habían sepultado a pesar de que ella insistió con la administración de allí.

666
Alcides Santos Cruz (izq) junto a Maidin Carretero y Raúl Zerquera (der)

Alcides Santos Cruz residente en Manaca Iznaga Trinidad estuvo desterrado por muchos años en los pueblos cautivos en Pinar del Rio pero regresó allí después de 2001. Cuenta que conoce bien el caso de la familia Del Sol que buscó por años a dos hermanos desaparecidos.

-Ramon del Sol Sorí fusilado en las naves de Condado -1964- nunca recuperaron los restos ni la familia tuvo certificado de defunción.
-Narciso del Sol (hermano de Ramón) –murió en combate en 62-63 en un lugar conocido por Los Cantiles cerca del río Caburní. La familia nunca ha podido recuperar, ni restos, ni certificados de defunción.

“A mi esposa le mataron a su tío Narciso del Sol González en un un combate en la zona que está entre las llanadas de Gómez y Pueblo viejo y le fusilaron al otro tío Ramoncito del Sol en el Condado.

“En el caso de Narciso la información que tuvo la familia fue que los cayó en un combate en una zona del Escambray conocida como Cantiles al lado del Caburní. Junto a él otros alzados. A los cadáveres de los que murieron en ese enfrentamiento los bajaron en mulos hacia un lugar llamado Magua pero de ahí en adelante no se tuvo más información de lo que pasó.

“A Ramón del Sol (Ramoncito) hermano de Narciso lo fusilaron en Condado pero tampoco se supo donde lo sepultaron”.

“La señora Zoila madre de ellos, por muchos años buscó respuesta con el gobierno. Averiguó para saber dónde estaban sepultados sus hijos pero jamás le dieron información. “Que no sabían” era lo único que repetían los militares encargados de atenderlos”.

Asegura Alcides que en los primeros años de la década de 1960 en el siglo pasado durante la etapa que gobierno llamó “Limpia del Escambray” él trabajó en la zona de Condado como montero.

“Allí se veían claramente en los muros de afuera del cementerio muchos impactos de balas que quedaban porque fusilaban a los alzados. La mayoría de esos impactos los taparon años después. Llamaban mucho la atención y la gente preguntaba de qué se trataba aquello.

Los vecinos del lugar sabían que los fusilamientos eran afuera del cementerio o en lugares cercanos y luego que los mataban los echaban en bolsas de nylon y los enterraban, sin identificar las fosas comunes “a veces fusilaban a hasta varios a la vez.

“Casi siempre fusilaban de noche por eso  tempranito al otro día la gente que pasaba por allí veía en la tierra los cuajarones de sangre y a los perros comiéndoselos”, relató Alcides quien recuerda que una noche en la zona de Las Tecas específicamente en Buenavista donde hubo una comandancia de los milicianos y del gobierno “fusilaron a 19 hombres de una vez”.

“Nunca se supo que fue del cuerpo de ellos y tampoco los nombres. Lo único que suponíamos era que los habían apresado en el monte.

“Aunque el gobienro tuvo mucho control siempre alguien de los que participaba en los fusilamientos o trabajaba por allí lo contaba a los vecinos.

“Las noticias corrían de boca en boca entre todos”, destacó.

Fueron años muy duros Había un miedo muy grande y nadie salía de noche a investigar cuando oía disparos. “Pero se sabía lo que estaba pasando”.

En Trinidad muchas familias pasaron años buscando. Iban al cementerio a inspeccionar para ver si algún lugar tenía el nombre de sus muertos pero cuando los del gobierno se dieron cuenta comenzaron a ponerle custodio a los encargados de chapear y limpiar las hierbas.  “Por eso es que se hace tan difícil saber el destino de nuestros muertos”, dijo.

PENTAX DIGITAL CAMERA
Alcides Santos Cruz (izq) junto a Maidin Carretero y Raúl Zerquera (der)

También se ofreció en esa conferencia el testimonio de Gabriel Miranda donde denuncia la falta de gestión del gobierno cubano para dejarles saber donde fue sepultado Mario Miranda su hermano Esa entrevista había sido publicada en este blog (Ver Hombres desaparecidos y tumbas sin identificar en Cuba).

A continuación hago un resumen de una entrevista que  Gabriel Miranda en 2012 me concedió sobre el tema de los desaparecidos en el Escambray.(falleció dos años después de dar este testimonio).

Su hermano Mario Miranda, alzado contra el régimen de Fidel Castro, murió en un enfrentamiento con la “milicia revolucionaria“ en un punto conocido por El Dátil, en Guanayara, zona montañosa de la región del Escambray el día 4 de enero de 1961.

Su familia nunca supo dónde está sepultado. Hicieron todo tipo de preguntas y nunca encontraron respuestas de las autoridades cubanas en Trinidad que era el lugar donde por razones de geografía y división administrativa en Cuba les correspondía dar respuesta.

Según recuerda Gabriel Miranda el día del enfrentamiento en El Dátil donde estaba su hermano, murieron todos los “alzados” y la milicia lo informó así. Luego dejaron los cadáveres en el cementerio de Trinidad para que los sepultaran y aunque la familia buscó entre los muertos y realizó todo tipo de indagaciones nunca encontró respuestas de las autoridades locales.

** En la conferencia Desaparecidos del castrimso  familiares de desaparecidos dieron sus testimonios. Para escucharlos puede visitar aquí

¿Se podrá saber la cifra de desaparecidos durante la dictadura cubana?

Condado Trinidad
Condado Trinidad
El 30 de agosto Día Internacional del Desaparecido. Por “personas desaparecidas” se entiende a aquellos sujetos de los cuales sus familiares no tienen noticias o cuya desaparición ha sido señalada, sobre la base de información fidedigna, a causa de un conflicto armado o de violencia interna y situaciones en las que se requiera la actuación de una institución neutral e independiente.

En Cuba la cifra de personas desaparecidas en los primeros años de la llegada al poder de Fidel Castro nunca se ha podido conocer. En esa época fusilaban a las personas que se alzaron en armas contra el poder y luego los sepultaban sin darle información a la familia.

Maidin Carretero hija del Comandante insurgente Julio Emilio Carretero tenía cuatro años cuando su padre fue fusilado y hasta los días de hoy jamás ha podido saber donde están los restos mortales de él y de varios compañeros de lucha que enfrentaron al pelotón de fusilamiento juntos un 23 de junio de 1964 en los fosos de La Cabaña en La Habana.

“A mi mamá nunca le mostraron el cuerpo de mi padre, la noticia de que había sido fusilado se la dieron unos oficiales del MININT aquí en Trinidad unos días después del fusilamiento. En esa ocasión no le dijeron para que cementerio habían llevado su cadáver.

Ella siguió insistiendo y finalmente cuatro años después en 1968 tuvo que ir hasta La Habana porque fue el lugar donde él murió con la esperanza de obtener alguna información y allí lo único que pudo conseguir fue un certificado de defunción en el que ni tan siquiera pusieron las causas de la muerte, ni el cementerio a donde lo llevaron. Alguien le dijo que debia estar en el Cemeterio Colón y hasta allí llegó pero tampoco obtuvo alguna pista.

“El certificado de mi padre dice su nombre y apellidos, sus datos personales que desde luego todos sabíamos y el día de muerte pero en la parte que recoge “causas” lo dejaron en blanco.
En Cuba en esa etapa de fusilamientos era común lanzar los cuerpos a fosas comunes por eso considero a mi padre “desaparecido” dijo Maidin. Tampoco aceptaría que me entreguen una caja cerrada con cenizas o restos mortales porque no tengo vías para saber si en realidad es él.

II

Los Desaparecidos en Cuba. (tomado de sigloxxi.org)
En el Informe del Comité Cubano Pro Derechos Humanos a la 56 Reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se trató el tema de los desaparecidos en Cuba según consta la página digital http://www.sigloxxi.org
En esa ocasión Yolanda Ibáñez hija del ciudadano cubano desaparecido Carlos M. Ibáñez, a través de fuentes del Movimiento de Derechos Humanos dentro de la Isla, presentó una denuncia sobre el caso de su padre un opositor armado al castrismo, fusilado y desaparecido su cadáver, que representa un caso típico de la suerte corrida por miles de guerrilleros campesinos y otros integrantes de la oposición armada a Fidel Castro, que fueron fusilados y desaparecidos sus cadáveres.
Carlos M. Ibáñez, formó estuvo alzado entre los años años l964 y l965 formando parte de las guerrillas campesinas que se alzaron en armas contra el despojo de sus tierras, en la Sierra del Escambray, en la región central de Cuba.
Lo único que la familia del agricultor Carlos M. Ibáñez pudo saber sobre su destino fue que, en medio de aquellas batallas contra Fidel Castro, fue arrestado y fusilado en Noviembre de l965 por agentes del G-2 del poblado de Condado.

Años después la familia Ibáñez encabezada por Yolanda Ibáñez, comenzó la demanda de explicaciones ante las autoridades castristas del Ministerio del Interior, para conocer el lugar de enterramiento, sin embargo, los seres queridos de esta víctima no reciben la más mínima respuesta.

Los mandos del MININT alegan desconocer los datos acerca de la persona desaparecida. y en su denuncia la senora Yolanda Ibáñez agrega que, en la Jefatura de la Seguridad del Estado de la Provincia de Villa Clara, en varias oportunidades han tratado de intimidarla para que abandone su reclamo. Además, expresa que hace varios familiares de desaparecidos que llevaron a cabo gestiones similares en la Ciudad de Trinidad, fueron acusados de “peligrosidad social” y terminaron encarcelados.

escambrayEl site http://www.sigloxxi.org precisa que las Organizaciones de derechos humanos, desde hace años, recopilan los datos de miles de cubanos que fueron asesinados impunemente mediante los paredones de fusilamientos. Cita los nombres de fusilados y desaparecidos como Omar Villavicencio, Emilio Reloba Carduliz, Ramón Vera Chaviano, Ramón Toledo Lugo, Ventura García Marín, Cipriano García Marín, Eugenio García Marín y Armando Hernández, a quienes conocimos en la cárcel.
Un día fueron sacados de prisión para ser fusilados. Hasta ahora sus familiares desconocen donde reposan sus huesos.

Algunos activistas de derechos humanos en Cuba conocen de varios sitios de los que hay información relativa a que contienen esqueletos de personas fusiladas. Estos lugares de enterramientos clandestinos de opositores a Fidel Castro se encuentran en los alrededores del Antiguo Campamento Militar de Managua, al sur de Ciudad de La Habana. A su vez, hay indicaciones de despojos humanos similares en la parte trasera del cementerio de la Población de Condado, al este de las Montañas del Escambray.

De igual manera, el CCPDH posee planos rudimentarios de tumbas colectivas de combatientes armados anticastristas, que se encuentran en los alrededores del barrio conocido como “Hoyo de Manicaragua”, al sureste de la Ciudad de Santa Clara, en el Centro de la Isla y otros, a unos 600 metros al sur del Cementerio de la Ciudad de Trinidad, también en la región central de Cuba.