Escambray: capítulos de dolor borrados de la Historia Cubana

En el 2002 hice un trabajo de investigación con personas del Escambray que por órdenes de Castro fueron llevados a Pinar del Río y condenados a vivir en los Pueblos Cautivos. Son episodios muy tristes de los que la población cubana no conoce con profundidad  y que no podemos permitir que sean borrados o tergiversados.

Los protagonistas son campesinos que en 1959 vivían en pequeños caseríos y  en áreas cercanas a las montañas de la entonces llamada “Regional Escambray”.

(Hasta 1975 la isla estuvo dividida en seis provincias y estas a su vez estaban compuestas por regiones, de ahí que en Las Villas  una de las cinco regiones que tenía se llamó Escambray).

Los protagonistas me contaron que en diciembre de 1971 más de dosmil de ellos fueron citados por el G-2 para los municipios  cercanos a sus lugares de residencia en el Escambray. Los subieron en caminones y fuertemente custodiados los trasladaron hasta las afueras de Santa Clara. El día 15 de ese mes los obligaron a subir a un tren,  no sin antes decirles que “los sacaban del Escambray por ayudar a los alzados, y porque eran contrarrevolucionarios”.

Ninguno tuvo idea de lo que pasaría con ellos.  Tampoco pudieron avisar  a las familias de que los obligaron a separarse. Veinticuatro horas después los fueron bajando de los vagones en diferentes caseríos en la occidental provincia de Pinar del Río.

Pasaron a formar parte de una extensa lista de nombres de cubanos que estuvieron viviendo en régimen de cautiverio absoluto en los Pueblos Cautivos que ellos mismos construyeron al lado de los barracones donde dormían por las noches bajo vigilancia.

A ninguno de esos hombres les hicieron juicios. No les extendieron sentencia al llevarlos a la zona de Pinar del Río. La única cuestión ‘legal’ que hubo fue la palabrería ofensiva del militar capitán Angel Martín que en Sta. Clara antes de salir les precisó que “nunca más volverían al Escambray”.

Y treinta años después cuando se relajaron las restricciones en los pueblos cautivos y algunos comenzaron a tramitar para irse del país o trasladarse a vivir a otras zonas de la isla no pudieron obtener cartas de libertad porque sus nombres no figuraban en ningún tribunal como procesados judicialmente.

Mis entrevistados insistían en que desde que los llevaron a los pueblos cautivos todos los días los carceleros les recordaban que ellos no estaban presos, que sólo eran reconcentrados.

Las verdaderas historias de esas familias fueron borradas de la Historia Cubana.

Escambray memoria y verdad

Ningún archivo cubano recoge los nombres  2100 hombres y sus familias que un 15 de diciembre de 1971 iniciaron por Decreto Oral la etapa de cautivos, triste y dura, que aparecerá en la historia de Cuba que aún no se ha terminado de escribir.

También hoy me viene al recuerdo cada testimonio de hombres y mujeres de Manicaragua que en conversaciones con voz muy baja me contaron cómo en las montañas del Escambray cualquier lugar podía convertirse en escenario de un fusilamiento de tres o cuatro personas.

“Los llevaban hacia un sitio público, reunían a los campesinos que vivían cerca  y varios miembros del Ejército Rebelde les hacían un juicio en cualquier escampado del terreno”,

“Allí no mediaban actas de sentencia ni abogados. Cualquier analfabeto, miliciano o soldado, que no conocía de “derechos” dictaba oralmente una sentencia de -fusilamiento”.

En minutos esos hombres  también fueron borrados de la historia e incluso en muchos casos ni sus propias familias han podido saben dónde fueron sepultados.

Son fragmentos del archivo cubano que nunca aparecerá escrito ni fotografiado como prueba de todo lo que ha mutilado o falseado Fidel Castro y su Grupito de Comandantes en la isla de Cuba.

La naturaleza represiva del régimen totalitario perpetró hechos de intensa violencia  nunca antes contemplados ni concebidos en la República de Cuba. Actuaron contra todo principio del derecho.

En Cuba el tema de las reconcentraciones  solo se aborda cuando los manuales de historia hacen referencia a un hecho  conocido como “La Reconcentración de Weyler”. O cuando los perioidstas oficialistas recuerdan fechas puntuales.

Esa Reconcentración ocurrió durante la guerra por la independencia (octubre de 1896) y fue una estrategia desarrollada por las autoridades españolas -bajo el mando del General Valeriano Weyler- quien se encargó de orquestar ese hecho tan salvaje como inhumano.

Hicieron prisioneros a la población civil que, radicada en zonas de operaciones o colindantes, podía simpatizar o colaborar con los insurgentes cubanos, y fueron internados en típicos campos de concentración. Las familias fueron mantenidas dentro de las peores condiciones y bajo un fiero y abusivo régimen carcelario.

(La cruzada del terror provocó un estimado de muertos por hambre y epidemias de entre 300 mil y 750 mil en una isla donde la población no pasaba  de un millón 600 mil habitantes).

Nadie pudo concebir que algo tan represivo e injustificable pudiera repetirse en Cuba en el siglo siguiente cuando el Ejército Rebelde hizo todo tipo de maniobras para desviar el curso original de la insurrección democrática y civilista que arribó al poder en 1959, y tropezó con un fuerte movimiento de oposición.

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La reconcentración de Castro

Para rememorar lo ocurrido durante la reconcentración de Castro es imprescindible rememorar algunos episodios que ya han sido recogidos en libros y documentales.

En la lucha contra los campesinos que se opusieron al totalitarismo la cúpula castrista aplicó la misma táctica española de la colonia. Principalmente en zonas rurales de Las Villas y Matanzas -donde se desarrolló un fuerte movimiento guerrillero- miles de familias fueron obligadas a abandonar sus hogares y pertenencias y “reubicadas de manera forzada” en asentamientos de otras regiones del país.

Y aunque la mayor reconcentración ocurrio en 1971 desde  septiembre de 1960, comenazaron los desplazamientos forzosos en la región central.

El comandante Félix Torres jefe de operaciones de la zona central del país, donde tenía lugar una intensa actividad guerrillera, fue el brazo armado que ejecutó las acciones.

En la finca La Picadura, muy cerca de Santa Clara en un lugar más tarde bautizado con el nombre de Wilfredo Pagés se estableció el primer centro de confinamiento. Las familias fueron obligadas a vivir en barracones de sacos y rústicos almacenes de fertilizantes, en condiciones muy precarias y abusivas.

Ese proceso criminal intensificó la violencia y ya para 1964 eran miles los prisioneros, entre hombres, mujeres y niños. Un grupo de campesinos fue trasladado en esos años para la zona de Sandino en Pinar del Rio y el resto de las familias que incluían mujeres niños y ancianos trasladados a la barriada de Miramar en La Habana.

Por años esas familias divididas estuvieron en las casas de Miramar pero bajo un riguroso régimen carcelario hasta que culminaron las construcciones de casas en la zona de Sandino y les permitieron reunirse.

Atrás habían dejado sus fincas, sus propiedades que el estado confiscó arbitrariamente violando los mas elementales derechos del ser humano.

Siempre la dictadura esgrimió el argumento de que “reconcentró a los campesinos en otra región para protegerlos del conflicto  en el Escambray entre los alzados y la milicia comunista.

Pero  la dictadura siempre mintió y miente.

Las actividades guerrilleras cesaron a finales de 1966, sin embargo los desplazamientos se repitieron hasta 1985 cuando el último tren partió desde Santa Clara hasta el Occidente con los familiares de los hombres que antes recorrieron la misma ruta una fria manana del 15 de diciembre de 1971.

Pueblos Cautivos

Una recopilación de datos realizados por el ICMHCT advierte que según un estudio clandestino realizado en Cuba, existieron (y aún existen)  varios Pueblos Cautivos, en diferentes épocas y lugares.

Pinar del Río: (Sandino 1, Sandino 2, Sandino 3, y los caseríos conocidos por Briones Montoto, Ramón López Peña, y Piti Fajardo.

Camaguey: (los caseríos Pina, Las Clavellinas y  Miraflores.

Si consideramos que en cada uno de ellos fueron confinadas un mínimo de mil personas, podemos hacernos una idea de la magnitud de la tragedia que el totalitarismo ha intentado borrar de la Historia de Cuba.  

w Berlin, WI

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