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Historias que el totalitarismo trata de sepultar

En #TiempoDeContar respondo a comentarios hechos en un post que publiqué recientemente en las redes sociales acerca del verano y mis recuerdos a los hombres y mujeres que se alzaron en armas en el #Escambray en la década del 60.

 

 

El proceso de ir al Escambray a exterminar a esos ‘alzados’ el gobierno cubano le llamó “Limpia del Escambray”.

Combatienes como Sinecio Walsh, Plinio Prieto, Osvaldo Ramírez, Edel Montiel, Vicente Méndez, Joaquín Membibre, Porfirio Ramírez y otros, eran considerados bandidos de la peor especie, de muy ‘baja catadura moral’.

Sirva este libro para explicar las cosas como fueron y para reivindicar la memoria de tantos patriotas que perdieron la vida en su lucha por la libertad.

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Escambray: capítulos de dolor borrados de la Historia Cubana

En el 2002 hice un trabajo de investigación con personas del Escambray que por órdenes de Castro fueron llevados a Pinar del Río y condenados a vivir en los Pueblos Cautivos. Son episodios muy tristes de los que la población cubana no conoce con profundidad  y que no podemos permitir que sean borrados o tergiversados.

Los protagonistas son campesinos que en 1959 vivían en pequeños caseríos y  en áreas cercanas a las montañas de la entonces llamada “Regional Escambray”.

(Hasta 1975 la isla estuvo dividida en seis provincias y estas a su vez estaban compuestas por regiones, de ahí que en Las Villas  una de las cinco regiones que tenía se llamó Escambray).

Los protagonistas me contaron que en diciembre de 1971 más de dosmil de ellos fueron citados por el G-2 para los municipios  cercanos a sus lugares de residencia en el Escambray. Los subieron en caminones y fuertemente custodiados los trasladaron hasta las afueras de Santa Clara. El día 15 de ese mes los obligaron a subir a un tren,  no sin antes decirles que “los sacaban del Escambray por ayudar a los alzados, y porque eran contrarrevolucionarios”.

Ninguno tuvo idea de lo que pasaría con ellos.  Tampoco pudieron avisar  a las familias de que los obligaron a separarse. Veinticuatro horas después los fueron bajando de los vagones en diferentes caseríos en la occidental provincia de Pinar del Río.

Pasaron a formar parte de una extensa lista de nombres de cubanos que estuvieron viviendo en régimen de cautiverio absoluto en los Pueblos Cautivos que ellos mismos construyeron al lado de los barracones donde dormían por las noches bajo vigilancia.

A ninguno de esos hombres les hicieron juicios. No les extendieron sentencia al llevarlos a la zona de Pinar del Río. La única cuestión ‘legal’ que hubo fue la palabrería ofensiva del militar capitán Angel Martín que en Sta. Clara antes de salir les precisó que “nunca más volverían al Escambray”.

Y treinta años después cuando se relajaron las restricciones en los pueblos cautivos y algunos comenzaron a tramitar para irse del país o trasladarse a vivir a otras zonas de la isla no pudieron obtener cartas de libertad porque sus nombres no figuraban en ningún tribunal como procesados judicialmente.

Mis entrevistados insistían en que desde que los llevaron a los pueblos cautivos todos los días los carceleros les recordaban que ellos no estaban presos, que sólo eran reconcentrados.

Las verdaderas historias de esas familias fueron borradas de la Historia Cubana.

Escambray memoria y verdad

Ningún archivo cubano recoge los nombres  2100 hombres y sus familias que un 15 de diciembre de 1971 iniciaron por Decreto Oral la etapa de cautivos, triste y dura, que aparecerá en la historia de Cuba que aún no se ha terminado de escribir.

También hoy me viene al recuerdo cada testimonio de hombres y mujeres de Manicaragua que en conversaciones con voz muy baja me contaron cómo en las montañas del Escambray cualquier lugar podía convertirse en escenario de un fusilamiento de tres o cuatro personas.

“Los llevaban hacia un sitio público, reunían a los campesinos que vivían cerca  y varios miembros del Ejército Rebelde les hacían un juicio en cualquier escampado del terreno”,

“Allí no mediaban actas de sentencia ni abogados. Cualquier analfabeto, miliciano o soldado, que no conocía de “derechos” dictaba oralmente una sentencia de -fusilamiento”.

En minutos esos hombres  también fueron borrados de la historia e incluso en muchos casos ni sus propias familias han podido saben dónde fueron sepultados.

Son fragmentos del archivo cubano que nunca aparecerá escrito ni fotografiado como prueba de todo lo que ha mutilado o falseado Fidel Castro y su Grupito de Comandantes en la isla de Cuba.

La naturaleza represiva del régimen totalitario perpetró hechos de intensa violencia  nunca antes contemplados ni concebidos en la República de Cuba. Actuaron contra todo principio del derecho.

En Cuba el tema de las reconcentraciones  solo se aborda cuando los manuales de historia hacen referencia a un hecho  conocido como “La Reconcentración de Weyler”. O cuando los perioidstas oficialistas recuerdan fechas puntuales.

Esa Reconcentración ocurrió durante la guerra por la independencia (octubre de 1896) y fue una estrategia desarrollada por las autoridades españolas -bajo el mando del General Valeriano Weyler- quien se encargó de orquestar ese hecho tan salvaje como inhumano.

Hicieron prisioneros a la población civil que, radicada en zonas de operaciones o colindantes, podía simpatizar o colaborar con los insurgentes cubanos, y fueron internados en típicos campos de concentración. Las familias fueron mantenidas dentro de las peores condiciones y bajo un fiero y abusivo régimen carcelario.

(La cruzada del terror provocó un estimado de muertos por hambre y epidemias de entre 300 mil y 750 mil en una isla donde la población no pasaba  de un millón 600 mil habitantes).

Nadie pudo concebir que algo tan represivo e injustificable pudiera repetirse en Cuba en el siglo siguiente cuando el Ejército Rebelde hizo todo tipo de maniobras para desviar el curso original de la insurrección democrática y civilista que arribó al poder en 1959, y tropezó con un fuerte movimiento de oposición.

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La reconcentración de Castro

Para rememorar lo ocurrido durante la reconcentración de Castro es imprescindible rememorar algunos episodios que ya han sido recogidos en libros y documentales.

En la lucha contra los campesinos que se opusieron al totalitarismo la cúpula castrista aplicó la misma táctica española de la colonia. Principalmente en zonas rurales de Las Villas y Matanzas -donde se desarrolló un fuerte movimiento guerrillero- miles de familias fueron obligadas a abandonar sus hogares y pertenencias y “reubicadas de manera forzada” en asentamientos de otras regiones del país.

Y aunque la mayor reconcentración ocurrio en 1971 desde  septiembre de 1960, comenazaron los desplazamientos forzosos en la región central.

El comandante Félix Torres jefe de operaciones de la zona central del país, donde tenía lugar una intensa actividad guerrillera, fue el brazo armado que ejecutó las acciones.

En la finca La Picadura, muy cerca de Santa Clara en un lugar más tarde bautizado con el nombre de Wilfredo Pagés se estableció el primer centro de confinamiento. Las familias fueron obligadas a vivir en barracones de sacos y rústicos almacenes de fertilizantes, en condiciones muy precarias y abusivas.

Ese proceso criminal intensificó la violencia y ya para 1964 eran miles los prisioneros, entre hombres, mujeres y niños. Un grupo de campesinos fue trasladado en esos años para la zona de Sandino en Pinar del Rio y el resto de las familias que incluían mujeres niños y ancianos trasladados a la barriada de Miramar en La Habana.

Por años esas familias divididas estuvieron en las casas de Miramar pero bajo un riguroso régimen carcelario hasta que culminaron las construcciones de casas en la zona de Sandino y les permitieron reunirse.

Atrás habían dejado sus fincas, sus propiedades que el estado confiscó arbitrariamente violando los mas elementales derechos del ser humano.

Siempre la dictadura esgrimió el argumento de que “reconcentró a los campesinos en otra región para protegerlos del conflicto  en el Escambray entre los alzados y la milicia comunista.

Pero  la dictadura siempre mintió y miente.

Las actividades guerrilleras cesaron a finales de 1966, sin embargo los desplazamientos se repitieron hasta 1985 cuando el último tren partió desde Santa Clara hasta el Occidente con los familiares de los hombres que antes recorrieron la misma ruta una fria manana del 15 de diciembre de 1971.

Pueblos Cautivos

Una recopilación de datos realizados por el ICMHCT advierte que según un estudio clandestino realizado en Cuba, existieron (y aún existen)  varios Pueblos Cautivos, en diferentes épocas y lugares.

Pinar del Río: (Sandino 1, Sandino 2, Sandino 3, y los caseríos conocidos por Briones Montoto, Ramón López Peña, y Piti Fajardo.

Camaguey: (los caseríos Pina, Las Clavellinas y  Miraflores.

Si consideramos que en cada uno de ellos fueron confinadas un mínimo de mil personas, podemos hacernos una idea de la magnitud de la tragedia que el totalitarismo ha intentado borrar de la Historia de Cuba.  

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El Caballo de Mayaguara y sus crímenes en Escambray

Gustavo Castellón el Caballo de Mayaguara fue uno de los bandidos en la región  Escambray encargado de hacer el trabajo sucio que le ordenaron los comunistas desde que se instalaron en el poder en 1959.

Un individuo que  cometió todo tipo de abusos y crímenes en la región Escambray en la década del sesenta.

Un ser despiadado al que le asignaron la misión de dar caza a los insurgentes que se alzaron en armas en el Escambray y que el alto mando del país denominó BANDIDOS para descalificarlos.

Una bestia que desde el momento en que decidió ponerse al servicio de Fidel Castro y la hornada de seguidores que formaron el ejército rebelde, enriqueció su historial con asesinatos y violaciones de todo tipo.

Uno de los tantos que la dictadura convirtió en héroes a través del brazo armado tipico de los sistemas totalitairos: entiéndase la televisión, el cine y la asignatura de Historia que se imparte en las aulas cubanas.

El-Caballo-de-MayaguaraNo les cuento más del Bandido en el Escambray. Son sus propios testimonios los que me llevaron a hacer lo comentarios anteriores.

Su verdadera esencia fue revelada por él mismo en los testimonios que dieron vida al libro escrito por Osvaldo Navarro titulado El Caballo de Mayaguara.

Allí -El Caballo- relata sus andanzas en el Escambray en la época en que decidió “cazar y matar” hombres alzados en armas para evitar que avanzaran en la ofensiva  contra los que estaban en el poder.

Les comparto algunas de las anécdotas que le contó a Osvaldo Navarro.

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Edición consultada para este artículo

(Aunque hay frases que pueden ser consideradas obscenas y de mal gusto  no se hizo ningún cambio pues la verdadera esencia de muchos de los hombres-milicianos y oficiales que participaron en esa lucha hablan por la propia boca de ellos).

…Pero un día me enredo en combate con el gallo aquel y cuando lo veo delante de mí, le digo: ‘Te cogimos en un cerco arriba de un palo, el gobierno revolucionario tuvo una consideración contigo, y te volviste a alzar. A título de lo que habías hecho antes y lo que has hecho ahora te ganaste los grados de capitán. Tú eres el asesino de Valentín Alonso, y de su hijo, y de Ricardo Díaz. Pues te cagaste en tu madre cabrón’. ‘Cogí el FAL, hice así: raaaaaas, un rafagazo, y voló en el aire. El peo tiene que haberse oído en Santa Clara’.‘Y díceme después el comandante Tomassevich: “Caballo la orden es de cogerlos vivos”. Y dígole ‘Yo lo sé, comandante, pero con este no me pude contener’.

…Pero no era ese mi estilo, porque cogí a muchos de ellos heridos, que me decían: ‘Acábame de matar, Viejo e mierda, comunista e mierda’. Y yo les decía: ‘No, que te maten los tribunales. Si eres un asesino no te salvas, pero si no, seguro que te condenan, pero yo no tengo que matarte’.

…y el mondongo se le cayó para el suelo y le daba brinquitos. Y cuando llegó a donde estaba, me decía: ‘comunista, el coño de tu madre, hijo de puta, acábame de matar’. Y como ya venía   medio ciego por lo del asesinato del miliciano, le dije:’Y te la arranco cabrón’. Había una clase de frío en aquellas lomas. Hice así: Brrrrrruuu, con la  FAL, y le salió humo del pelo, de la neblina que había.

…me dan la orden de agarrar a un individuo que venía de   Fomento y entraba hasta La Redonda. El hombre no pedía dinero. Lo suyo era llevarse maíz, yuca, boniato, plátanos y cosas así, pero estaba afectando la zona. Me dijeron: ‘Caballo tú que andas por ahí, mira a ver si te empatas con ese ratero…y si tienes que ahorcarlo, lo ahorcas…’

…Cogí al tipo y me lo llevé para abajo de unas  matas que había. Le puse una soga en el cuello y la tiré por encima de un gajo con la idea de ahorcarlo. Recuerdo que me eché para atrás  sobre el caballo en que andaba con la idea de cumplir la orden que me habían dado. Pero el hombre traía un niño, un niño como de diez años. Y cuando le puse lo soga al cuello, que lo iba a levantar, el niño se abrazó llorando y le dijo: Ay papito o algo así. Aquello, como padre al fin y como hombre de buen corazón, me llegó al alma.

  (Otro de los testimonios de Gustavo Castellón en el libro «El caballo de Mayaguara»  del escritor Osvaldo Navarro editado en Cuba por la Editorial Letras Cubanas en l984.)

.Porque mucha gente no sabe que en aquellos tiempos había una confusión muy grande. Y eso no lo he visto en la mayoría de lo que se ha escrito y en las películas que se han hecho  en el Escambray. Hay algunos que pintan la cosa muy sencilla y ven nada más que la parte linda. Bien se ve que no estaban  aquí. No creo que sea yo el más  apropiado para estar analizando lo que pasó. Yo hablo a grandes rasgos. Pág.93.

.Al principio, aquí no se sabía quién era quien .Lo mismo se te alzaba un campesino, que un terrateniente, que un oficial del Ejército Rebelde. Y había que estar muy claro para saber dónde estaba el hijo de puta. Se cometían muchos errores, porque casi nadie sabía como había que hacer las cosas, y porque hubo quienes se equivocaron medio a medio respecto a lo que era la Revolución y se la quisieron coger para ellos. Y aquí en el Escambray se hicieron atrocidades. Hay que decirlo: se hicieron atrocidades. Pág.94

.Yo recuerdo siempre el caso  que se dio en una familia que tenía cuatro hijos, uno de ellos había pertenecido  al Ejército Rebelde y fue licenciado sin ningún motivo, recibió muchas humillaciones. Pues el muchacho se alzó contra la revolución. Entonces los otros tres hermanos eran revolucionarios y participaron en la limpia, con un valor tremendo. Y me parece que fueron ellos mismos los que cogieron a su  hermano ¡Que tragedia! Yo digo que eso se pone en una película y hace llorar. La lucha entre aquellos hermanos y los padres sufriendo…Pág.94

.Aquí hubo momentos en que había más de cincuenta mil hombres sobre las armas, porque Fidel dijo que si una aguja se perdía en el Escambray, había que encontrarla. Pag.97

El ‘Caballo de Mayaguara’ narra cómo fue el combate donde el y sus hombres masacraron a    11 hombres alzados en Sabanas del Moro cerca de Manicaragua. Para  capturarlos el caballo contó con miles de milicianos.

Pues bien, veo a Porfirio Guillén que estaba allí disparando, le apunté y le tiré como de costumbre, parado en firme, y le di como tres tiros. El tipo se caía y se paraba, se caía y se paraba otra vez. Botó el M-3 y se repuso. Dígole a Luis Barrizonte ¿Qué tiene ese hombre que no se cae? Y fue dando tumbos hasta la punta de caña donde Evaristo Cabrera lo remató. Pág.-105.

Los reportes oficialistas dicen que: Gustavo Castellón murió el 22 de abril de 1991 con grados de Mayor de las FAR.  

“Los vecinos dicen que el Caballo se suicidó allí en su casa de Cumanayagua y que murió en la miseria y el olvido”.

II

Otros testimonios del bandido que aparecen también en el libro de Navarro fueron republicadas en el periódico Escambray  de la provincia de Sancti Spiritus.

Aquí les comparto  el enlace   Escambray  y  un segmento.

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…Por eso, cada vez que me enredaba en combate con ellos, le decía a mi tropa: “Muchachos, no dejen ni las raíces de los criminales estos”. Pero también, porque cada vez que decía esto, ya tenía uno de aquellos muchachitos míos agonizando o muerto. Y cuando nosotros tirábamos cuatro relinchos en las lomas esas, la gente comentaba: “Por ahí va la gente del caballo”. Je, je. Y eso era cagarse.

(…)
Todo eso tuvo que hacerlo el Caballo de Mayaguara, porque eran tiempos muy difíciles aquellos y la lucha era a muerte. Nosotros luchábamos contra salvajes, porque aquellos no eran hombres. Allí no había el más mínimo sentimiento humano. Que nadie sabe lo que hubiera pasado en este país si ellos hubieran logrado un triunfo, aunque fuera por poco tiempo. No me imagino cuántos cubanos hubieran muerto en sus manos. Eso deberían saberlo los muchachos nuevos y los que vengan después que quieran saber lo que pasó en el Escambray.

Ayer leí en la prensa oficial que la Televisión Cubana va a presentar por estos días la serie televisiva La otra guerra inspirada en ese caballo.