La violencia contra cualquier personas  es inaceptable y  mucho más cuando los perpetradores son militares cubanos y no podemos dejar de denunciarlo aunque la gente se canse de ver cada semana lo mismo.

Publicaciones hechas en la isla muestran a los militares cubanos y las huestes de apoyo realizando actos de repudio, asaltos de vivivendas y quemando o recogiendo las octavillas que lanzan los activistas antes de que los arresten los domingos.

Como ciudadana me asiste el deber de denunciar lo que ocurre y dar un énfasis especial las acciones queinvlucran a los niños.

El testimonio de esta familia revela solo una parte de tantas barbaridades que a menudo ocurren en todo el país y que no alcanzan la luz pública.