La búsqueda de desaparecidos abre más interrogantes.

Durante el período de insurgencia contra el poder totalitario en Cuba cientos de hombres perdieron la vida en las montañas del Escambray y los restos mortales fueron recogidos por la milicia nacional revolucionaria y sepultados en fosas sin identificar, tanto en los cementerios cercanos a la zona donde ocurrieron los hechos como en fosas comunes en cualquier lugar del terreno en el macizo montañoso.

Los que sobrevivieron aquella etapa de confrontación civil en Cuba consideran que en los parajes montañosos hay fosas que jamás fueron identificadas con la más leve señal de ahí que después de tanto tiempo es prácticamente imposible determinar los lugares y encontrar los restos en caso de que existiera la voluntad de hacer la búsqueda.

Estrella Cuéllar, viuda de Osvaldo Ramírez asegura que a ella nunca le dijeron dónde sepultaron a su esposo que murió en abril de 1963 mientras estaba alzado en el Escambray y el cuerpo fue recogido por los milicianos y no por los integrantes de la guerrilla que estaban en la zona.
Según la viuda pese a innumerables gestiones que hicieron para conocer el destino de los restos mortales del Comandante guerrillero jamás tuvieron información confiable por parte de las autoridades militares y la seguridad del Estado que era quien se encargaba en aquellos años de esas acciones.
Destaca Estrella que cuando se difundió la noticia de la muerte de su esposo ella pidió ver el cadáver y fue citada a Cienfuegos para identificarlo, sin embargo el cuerpo que le mostraron no era el de Osvaldo Ramírez. “A él le faltaba un dedo en una mano por eso yo pude comprobar desde que entré al lugar que aquel no era mi esposo porque al cadáver no le faltaban sus dedos”, aseguró.

Tiempo después Osvaldo Ramírez Cuéllar, hijo, realizó gestiones con las autoridades del MININT en la antigua provincia Las Villas y un militar le dijo que en los archivos del MININT no encontró ninguna información del dónde habían sepultado al Comandante Guerrillero.
La familia de Ramírez que emigró a los Estados Unidos años después nunca cerró ese capítulo de dolor.
También en ese empeño del gobierno cubano de establecer control absoluto sobre los lugares donde fueron sepultados los insurgentes está el caso del Comandante Guerrillero del Escambray José (Cheíto) León que fue sepultado en la zona muy cercano al lugar donde murió en un enfrentamiento con la milicia comunista. Cuando los familiares querían visitar la tumba debían informarlo a la Seguridad del Estado dijo Ricardo Santiago Medina hijo de una hermana de José Cheíto León.

Según Medina las autoridades militares al paso de los años de morir su tío le dijeron a la familia que fue sepultado en un lugar cercano a Sopimpa pero para llegar hasta allá deben pasar por el trámite de informarlo al G-2 y esperar autorización.
Dice que él nunca ha visitado la tumba donde depositaron los restos del guerrillero porque no acepta cumplir esa trámite de pedir permiso.
En circunstancia diferente pero violatoria de los más elementales derechos del ciudadano está la familia de otro alzado del Escambray Pedro González Sánchez que sí conocen donde está sepultado el insurgente, pero tienen que pedir autorización a la Seguridad del Estado para ir al cementerio y esperar que sean los miembros del MININT quienes los llevan a una tumba pero identificada con un seudónimo.

Gabriel Miranda hermano de un desaparecido y que trabajó por un tiempo en el cementerio de Trinidad asegura que el Ministerio del Interior y la Seguridad del Estado deben tener el control de los osarios y las tumbas pero no dan la información porque no hay voluntad para aclarar plenamente todo lo ocurrido en esos años duros que vivió el país.

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Autor: Idolidia Darias

Es la frontera transparente donde no hay jerarquías ni distancias, solo la memoria de una nación a la que sigo atada por los lazos del arcoíris.

4 comentarios en “La búsqueda de desaparecidos abre más interrogantes.”

  1. Esta es parte de la historia actual que el régimen castro-comunista oculta y ocultará mientras estén en el poder pero les recuerdo, siempre va a ver un testigo porque no hay nada que quede oculto y “nada dicho en entrepiso que no se proclame en la azotea”. Tiempo al tiempo, así se escribe la historia.

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