La Hora de Cuba y el miedo de la Dictadura a las palabras

Una vez más la Dictadura muestra el miedo a las palabras en un territorio donde un grupo de cubanos sigue empeñado en decir la verdad en medio de ambiente hostil en el que publicar en un blog, o enviar un formato PDF a los amigos, se vuelve difícil pero como dice Henry Constantín “no imposible”.

La Hora de Cuba molesta al régimen porque el aparato represivo le teme a las palabras de los hombres libres.

Las acciones represivas e intimidatorias contra los que hacen La Hora de Cuba cobraron mayor fuerza en los días cercanos a la presentación del séptimo número. Los comisarios de Camaguey descargaron toda la maquinaria con más fuerza contra tres integrantes del equipo.

Les mostraron los instrumentos inquisidores a los colaboradores e incluso hasta contra los que apoyaron a las víctimas como es el caso de José Cecilio Hernández quien acompañó a Sol García y a Henry Henry Constantin a la Policía donde los “agentes” formularon todo tipo de amenazas.

Por esos días a Inalkis Rodríguez se le acercaba la fecha de parto de su primer bebé y las amenazas policiales se las enviaron con el esposo Henry Constantín.

Según me contó Constantín a los agentes no les bastó con amenzarlos a él y Sol García y le incluyeron en el “paquete represivo” los recados a la esposa embarazada que desde luego esperaba afuera de la estación policial para saber hasta donde llegarían los represores sin poder evitar que sobresaltos y angustias.

Ya hoy el matrimonio tiene en sus brazos a la bebita. Para ellos felicidades y este post donde les comparto uno de los artículos publicados en La Hora de Cuba escrito por Inalkis Rodríguez Lora activista ambiental y una de las fundadores del medio que también   ha sufrido acoso, amenazas y hostigamiento.

 

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Entre los reportes publicados por Rodríguez figuran los relacionados con el daño ambiental que sufre la isla y en especial el del territorio camagüeyano. La tala indiscriminada de árboles en la Sierra de Cubitas, el mal trato de animales y la falta de protección a las especies protegidas, la indolencia de guardabosques y de funcionarios del gobierno ante el saqueo del patrimonio forestal entre otros figuran en sus  reportes periodísticos.

Esas acciones contra La Hora de Cuba no son la únicas y mirando como andan las cosas en Cuba no creo que sean las últimas. Estaremos atentos.

 

 

 

 

Damas de Cuba contra la Dictadura: “En la batalla moral y humana siempre fuimos superiores”

A las Damas de Cuba, madres, esposas, hijas, novias, hermanas de insurgentes que nunca aparecieron en titulares de diarios ni sus fotos cubrieron las redes sociales porque en la década del sesenta los medios de prensa funcionaban de otra manera, mis respetos y veneración.   

De mi libro Escambray: La historia que el totalitarismo trató de sepultar.

Moraima Caballero. El comunismo quiso destruir a los hombres y mujeres del Escambray en todos los sentidos pero no pudo porque ni perdimos la fe en Dios, ni  destruyó el amor y la unión de mi familia. En esa batalla moral y humana siempre fuimos superiores. 

Natural del poblado de Sancti Spíritus. Muy joven se casó y se fue a vivir a una finca en el campo en la zona  cercana a  la carretera que une a Sancti Spíritus  con Trinidad.  Era una finca próspera, propiedad de la familia del esposo. En 1960 su esposo, su suegro y cuñados que vivían en la finca de la familia  comenzaron a ayudar  a los hombres que estaban alzados en las montañas contra el régimen tiránico recién instaurado.

Les enviaban comida y otros avituallamientos fundamentalmente a Osvaldo Ramírez y los hombres de su grupo que aunque no  venían hasta la misma casa sí las recogían en puntos determinados que señalaban, así evitaban ser vistos o caer en alguna emboscada de la milicia.

Las mujeres de la familia no estaban enteradas de los detalles porque nunca los hombres les daban información para evitar futuras represalias del régimen pero  sí ayudaban con la preparación de las comidas y los envíos que se hacían desde la finca a los alzados

  De esa etapa Moraima cuenta:

Un  13 de octubre de 1963 llegaron y citaron  a los hombres de mi familia para que se presentaran en  Sancti  Spíritus,  según los que citaron  ‘era para tomarles  una declaración’.  Las mujeres nos quedamos en la casa que además rodearon  los  milicianos  para mantenerla en constante cerco y vigilancia. Yo estaba embarazada de  cinco meses de mi hija Magali  y además tenía otra  niña de tres años que se llama Gladis.

Como pasó el tiempo y no regresaban ni teníamos noticias de ellos, ni sabíamos  qué podría estar pasando yo decidí ir a  Sancti Spíritus  a indagar por mi esposo y por los demás. Fui a ensillar un caballo para llegar  hasta el pueblo e inmediatamente un guardia de aquellos se ofreció para ir conmigo, ensilló otro caballo para acompañarme  y yo me negué, le dije que iba sola y regresaba sola, así lo hice, pero de todas formas él fue tras de mi,  vigilándome.

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Trinidad

Me enteré que los habían llevado para la cárcel del  Condado cerquita de Trinidad y entonces preparé y les  llevé una jaba con lo indispensable para aseo y ropas para cambiarse.

En aquel lugar me atendieron,   recogieron la jaba  y todo pero nunca se la entregaron. Tampoco me dieron explicaciones.

A ellos en Condado los torturaron sicológicamente. A mi  suegro lo desnudaban y le daban un muñeca para que la cargara y se paseara con ella delante de todos, a mi suegro un hombre mayor de mucha vergüenza verse obligado por los guardias a hacer tal acto lo afectó muchísimo, eso fue horrible, humillante, vergonzoso. Me enteré de todo esto que te cuento mucho tiempo después cuando pudimos reunirnos mi esposo, mis hijas y yo.

Pasaron  días y días, nosotras seguíamos en aquel estado de control y vigilancia, los milicianos ni se movían de los alrededores  y el día  11 ó 12 de noviembre, no recuerdo exactamente, vino hasta la casa un carro de milicianos y el que parecía el jefe les habló a  los demás que estaban allí  y aunque no pude escucharlo todo sí oí cuando dijo: ‘estas mujeres tienen que ir a coger la guagua que viene a buscarlas, a las buenas o a las malas’.

Dejé mi casa con todo, juegos de muebles, ropas,  utensilios de cocina, animales, vacas, cerdos, gallinas, una casa de ordeño en la que además hacíamos quesos, un pilón de maíz repleto debido a las abundantes cosechas que se recogían   en la finca, una arboleda frondosa llena de todo tipo de frutas, en fin, una finca envidiable No supe qué fue de aquellos.  Nunca más me permitieron volver  a aquel lugar.

Todo quedó en manos del gobierno. Estaba en marcha el famoso Plan Escambray que consistió en eso, en robarles  descaradamente a los hombres y mujeres de bien hasta la sonrisa, convertirlos en  cautivos y reducirlos a un estado de pobreza absoluta.

Nosotras no entendíamos qué era lo que nos iba a pasar, yo,  embarazada y con la niña chiquita apenas atiné a coger unas ropitas para ella por si no nos regresaban en el día. En medio de aquel desconcierto tampoco sabíamos qué nos esperaba en el futuro.

Nos montaron en la guagua y cada rato hacían una parada y montaban gente, yo veía que aquello no terminaba, por fin llegamos a Sancti Spíritus pero parece que mi madre ya estaba enterada de lo que iba a suceder o alguien le había avisado y estaba allí esperándome, llorando  la pobre, pidiéndole a los guardias que me dejaran a mí pues estaba embarazada y con la niña,  pero nada, siguieron con nosotros para la Habana para un reparto llamado Miramar, un lugar que había sido de residencias de personas que tenían un buen nivel de vida en Cuba y abandonaron el país cuando llegó el comunismo.

Eran casas de lujos y estaban en un barrio que había sido ‘selecto’ pero desde luego nosotras no éramos turistas, todo cercado, custodiado y con régimen penitenciario de permisos pedidos y pases para salir o para recibir vistas.

Desde que entramos allí pasamos a un régimen de  prisión. No estoy segura pero creo que éramos como  trece o catorce familias en total. A mi suegra, mi cuñada, la niña y yo nos reunieron en la misma casa con otras personas más que incluso yo no conocía,  aunque la casa por fuera era de lujo, adentro el sistema era de albergues, la comida la cocinaban en otro lugar y nos la llevaban a repartir allí.

Como ya te conté yo sólo llevé lo indispensable de ropa para la niña pero el resto de las mujeres no llevaban nada más. Mi hija Gladis  no comía casi y yo como tenía en mi casa condiciones la alimentaba  muy bien buscando siempre cocinarle lo que a ella le gustara pero en aquel lugar la comida era la misma para todos y desde luego pésima. Yo veía lo delgadita que se ponía, por mi parte, embarazada, sin una ropita para cuando tuviera el bebé, ni un paño para arroparlo, en fin, nada.

Mientras, desde Sancti Spíritus mi mamá comenzó a hacer todo tipo de gestiones para sacarme de allí y llevarme para la casa de ella, pero  no lo permitieron. Por esa fecha  no teníamos idea de dónde estaba mi esposo, ni mi suegro,  y mucho menos él sabía cual había sido mi destino.

En enero  de 1964 yo le dije a Omara la responsable de nosotras  en la prisión de Miramar  ‘creo que estoy de parto, apúrate y búscame un carro’. Me fui para la enfermería porque  de allí no podíamos salir si no era con un permiso, empezaron las demoras con el carro de ambulancia  y por fin llegó pero di a luz en la ambulancia, después   me llevaron al hospital,  me tiraron en una cama, sin un pañal, sin una ropita, solita allí.

Las demás mujeres del albergue empezaron a presionar a la jefa para que buscara  algo con qué vestir a la recién nacida y  entre todas buscaron  y me mandaron lo que pudieron porque ellas tampoco podían salir de allí. Mi otra niña se quedó sola en el albergue de Miramar, gritando  sin mí,  entonces al día siguiente le pedí al doctor que me diera el alta porque me  preocupaba mi otra hijita. Como la recién nacida estaba saludable y sin problemas convencí al doctor. Tuve que salir del materno con la misma ropa que fui a parir, sin dinero, sin nada más. Busqué un taxi que me llevó al albergue donde pedí dinero para pagar el viaje. Después mi mamá me mandó ropitas y lo que  pudo conseguirme y más o menos fui remediándome.

Ya por esa fecha supe que a mi esposo y a todos   los hombres que habían caído presos  los tenían en una prisión en Sandino  provincia de Pinar del Río. Supe que desde Condado los trasladaron para allá, sin ropas, sin nada más, sin el conocimiento de sus familias, sin una explicación. Tanto ellos como nosotros nos convertimos en una propiedad privada del comunismo. Fuimos los humanos que el famoso  Plan Escambray convirtió en esclavos modernos.

La recién nacida era muy sana pero a los tres meses empezó con fiebres. Llamé a una amistad que vivía en la Habana y le pregunté que si tenía alguien médico de confianza que pudiera ir allí donde estábamos para que sin que nadie notara que era médico me la observara. Así hicimos, él se puso ropa civil y metió los equipos de médico en una jaba cualquiera y fue  como un visitante más. Me atendió la niña y vio que tenía un poco de bronquitis,  la niña hizo  alergia a la penicilina y no le pudo poner una, no teníamos más  medicamentos, esa noche no dormí velándola y al día siguiente le dije a Omara la jefa de nosotras  ‘veo la niña muy mal’.

La llevaron al médico y me dijeron ‘hay que ingresarla y desde luego yo no podía estar en el hospital porque en esa época eso era prohibido, tuve que dejarla allí y regresar al albergue pero cuando fui por la mañana del día siguiente no aparecía mi niña, nadie sabía donde estaba ni me podían explicar donde la tenían,  luego de muchas averiguaciones supe que la pasaron para otro hospital y el doctor que me vio no me dio esperanzas de vida para la niña, me la trajeron en un estado que daba lástima, me dejaron con ella allí y así poco a poco con cuidados esmerados la fui salvando y como a los 15 días le dieron el alta

Después supe que a mi esposo,  suegros y cuñado cuando  los sacaron del Condado  los llevaron hasta Sandino y los tuvieron vestidos de presos y en  albergues de presos  todo  el tiempo que estuvieron en Sandino

Como  yo sabía ya donde estaba mi esposo  me escapé de Miramar  con las dos niñas y se las llevé al padre para que las vieran, claro, cuando yo llegué al campamento en Sandino ya la policía sabía que yo iba para allá y me estaban esperando, ellos  llamaron a la Habana y dijeron que yo estaba allí, me reuní dos horas con él  y luego regresé para la Habana, donde recibí el correspondiente regaño.

39645-fotografia-mEn agosto del 64 nos dijeron que en Sandino estaban haciendo 300 casitas para que en el futuro nos fuéramos para allá, que íbamos a tener oportunidades mediante una selección. Aquel  pueblecito quedaba  pegado a la costa, distante de donde yo vivía en Sancti Spíritus. Desde luego en la primera selección ni a mi suegra ni a mi cuñada le dieron casas.

La casa que me dieron era en un edificio y los muebles eran rústicos, de mala calidad,  una litera en un cuarto y una cama en el otro, una mesa y cuatro sillas, dos o tres  platos un fogoncito y unos calderos.

A todos los hombres de esa recogida  no le hicieron juicios,  ni los acusaron de nada,  directo como te dije a Sandino. La finca de nosotros tenía mucho café, mucho arroz,  todas las cosechas, la tierra, la casa con todo lo de adentro  pasó a ser propiedad del gobierno por obra y gracia del Plan Escambray. Mis tres hermanos que eran del mismo pueblo de Sancti Spíritus también cayeron presos,  se llaman Ovidio Caballero (le echaron 10 años),   a Orlando (12 años)  y a Orestes  (9 años). También te puedo decir que los detalles los supe después, en la época que mis hermanos cayeron presos ya yo estaba cautiva en Miramar y mi esposo cautivo en Sandino.

Mis hermanos tuvieron relaciones de ayuda y colaboración con Tomas San Gil, Julio Emilio Carretero y  Osvaldo Ramírez. Realmente no sabía  mucho porque los hombres no nos daban detalles para protegernos, ellos decían ‘mejor no estés al tanto para evitar que tomen represalias’. Yo me enteré de eso muchos años después, pero  para los detalles tendrías que hablar con ellos. Los hombre nos protegieron sin embargo el final fue que nos hicieron cautivos a todos, mujeres y hombres,  nos reconcentraron y un poco más, un poco menos fuimos torturados y vejados igual.    Cuando decidimos irnos del país no teníamos ni carta de libertad, ni sanción, ni sentencia, ni nada que nos permitiera demostrar que éramos presos políticos. Tuvimos que demostrar que  éramos cautivos pero para eso primero la embajada americana inició una investigación y ya cuando estuvo todo listo  nos procesaron y pudimos venir como refugiados políticos a este país.

Hay algo que quiero que sepas, en esos  pueblos cautivos que obligó construir  la llamada revolución mediante trabajos forzados de los propios campesinos que arrancaron del Escambray  ni se les permitió construir una iglesia. Nos  impusieron una actitud atea, sin embargo mi hija y yo pusimos nuestras casas al servicio de él que  iba hasta allí para hacer los grupos de oración así como celebrar las misas y las jornadas religiosas que comprende la iglesia católica. Empezamos como diez personas, después éramos  veinte, se llenaba la casa, hasta los médicos de los  consultorios iban. En el 2001 cuando yo me fui de Cuba  ya las misas se hacían en otra casa al aire libre,  se llenaba el patio, los alrededores, eran  muchísimas persona. Nunca les permitieron a las autoridades religiosas  fabricar un templo ni nada.

Yo nunca perdí la fe. Mi  hija Gladis fue bautizada en Sancti Spíritus pero como Magali nació estando yo presa en cuanto me dieron un permiso o pase temporal para viajar a Sancti Spíritus  la llevé a la Iglesia de allí y también la bauticé.

El comunismo quiso destruir a los hombres y mujeres del Escambray en todos los sentidos pero no pudo porque ni perdimos la fe en Dios, ni  destruyó el amor y la unión de mi familia. En esa batalla moral y humana siempre fuimos superiores.

Que eliminen el bloqueo

bloqueo a cuba
El mapa muestra una porción del mundo por donde pasan los cables de fibra óptica para que las personas tengan acceso a Internet. En él aparece Cuba aislada, bloqueada y en viaje directo al pasado por capricho de sus gobernantes.

En 2009 una información publicada por la agencia de prensa Efe señalaba que “Una empresa de comunicaciones de Miami (Florida) instalará un cable submarino de fibra óptica para unir a EE.UU. y Cuba, que “será el primero de su clase’.

La nota detallaba que la empresa TeleCuba Communications Inc., con sede en Miami, cuenta con la autorización del Gobierno de EE.UU. y que el servicio de cable comenzaría a funcionar a partir de 2011.

Pero como siempre Cuba rechazó la oferta diciendo que ya tenían todo listo para que Venezuela les proveyera del servicio.

El tendido del cable, de unos 177 kilómetros, que tendría un coste aproximado de unos 18 millones de dólares si se tendia desde Miamia a la isla “sería mucho más que un simple cable comercial ‘ según dijeron en aquella ocasión los empresarios que nunca recibieron autorización del Gobierno cubano para la instalación.

Luego, a buen decir de José Martí en una de sus poesías… “pasó el tiempo …y pasó un águila sobre el mar.

Hace unos días el gobierno de la isla hizo anuncios en la Gaceta de Cuba con relación a algunos ‘permisitos para acceder a Internet’ y vuelve de nuevo a copar titulares de agencias y periódicos el tema porque la apertura de unos cuantos centros donde bajo vigilancia y a un alto precio podrán conectarse ‘algunos cubanos’ en la isla parece se interesante para los que creen que los cambioso están llegando.

Y los cubanos que andan viajando por el mundo luego de cambio de medidas en los permisos de viajar?

Ah!.. enfrentando algunas batallas verbales cuando pasan por Washington donde unos piden que Estado Unidos levante el “bloqueo” o “embargo” a Cuba, mientras otros que recrudezcan los castigos contra el gobierno de La Habana, que dicho sea de paso se ríe porque a excepción de Oswaldo Payá (que quitaron del camino porque estorbaba) nadie ha insisitido tanto en que el bloqueo por el que hay que abogar para que lo elimiminen, es el que tiene la Junta Militar contra el pueblo de Cuba.

Internet: primero los que se portan bien

cable Venezuela-Cuba

El acceso a Internet para los  cubanos será en poco tiempo menos caro y más posible, sólo que como es de esperar en un país con décadas de experiencia en condicionar credos, ese acceso  lo tendrán aquellos que “se portan bien o que hagan votos de  fidelidad con la dictadura”.

En las últimas semanas saltan los comentarios desde  Cuba. “Ya le  pusieron internet   en la casa a María’,  me cuenta una amiga. Y no me extraña porque  María  siempre fue dirigente de dependencias del gobierno y antes tenía la conexión en el trabajo pero como tiene teléfono de línea fija  ahora es de las primeras a las que se  lo permiten.

Ella -María-  como otros miles de cubanos, durante años dieron muestras de fidelidad y compromiso “a la causa “revolucionaria” y los seguirán dando para “no buscarse problemas”, me comentó Felicia.Los disciplinados, obedientes y revolucionarios tuvieron esos beneficios en sus trabajos  o centros de estudio y los seguirán teniendo ahora que el cable de fibra óptica anda por la isla con más posibilidades de ampliación. En ese grupo están los escritores, dirigentes provinciales y municipales de cultura.

Algunos médicos y enfermeras (de probada fidelidad al régimen y que tienen en su haber misiones internacionalistas) tendrán internet también  y así, poco a poco, se irán sumando los que trabajan en dependencias del gobierno y no tienen un alto rango.

La empresa Renesys publicó en su blog que la compañía española Telefónica ha empezado a prestar servicios a la empresa de telecomunicaciones del régimen cubano, ETECSA, para la conexión de la Isla a Internet.  De acuerdo con los hallazgos de esta compañía, que monitorea el tráfico en la red, los españoles prestan un servicio que, al mismo tiempo, confirmaría que el cable de fibra óptica procedente de Venezuela ya está operativo, aunque no totalmente.  

Agencia Reuters acreditada en la Habana dijo este 22 de enero que   la velocidad de las transmisiones por internet del buró de la  agencia  aumentó significativamente. Al   parecer porque ETECSA, la estatal empresa de telecomunicaciones de Cuba, única proveedora de servicios de telefonía e internet en la isla,  comenzó a vincular a sus clientes al cable, explica la nota en referencia al cable de fibra óptica ALBA-1, financiado por el Gobierno de Venezuela.

Disidentes, opositores, miembros de la sociedad civil seguirán dependiendo de amigos y de manos que tras bambalinas ayudarán un poco a que la información circule.

Pero mientras el cable acabe de irrumpir en la vida de más ciudadanos que haceun año atrás en las calles de la Habana nadie conoce si estos reportes son ciertos dijo Manuel que considera que cuando el gobierno comience a permitir que los que trabajan para el estado tenga internet será solo a los que ellos designen.

“Nosotros seguiremos dependiendo de amigos  que nos permitan desde sus cuentas acceder o seguiremos pagando altos precios por una hora de conexión”, dijo Arabel que hace dos meses no actualiza su blog a pesar de vivir en la capital porque nopuede pagar los altos precios para conectarse desde un cibercafé.

 El tema de la limitación  de  los derechos ciudadanos  del hombre y el condicionamiento de algunos de ellos  según la  forma de pensar  del individuo  seguirá siendo una asignatura pendiente en Cuba, que se mueve, cambia, pero no al ritmo que quisieran los demócratas, ni en la dirección que desean los librepensadores.

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