Escambray: Julio Oliva y la lucha por la libertad de Cuba

Julio Oliva natural de Yaguajay se alzó en armas contra el totalitarismo. Durante el evento “Reafirmación Democrática 60 años de lucha”  expuso las razones por las que se alzó en armas en el Escambray.

Recuerdan a fusilados por la dictadura

Activistas del Movimiento Opositor Juvetud Despierta rindieron homenaje a cubanos fusilados por la tiranía sepultados en el cementerio de Santa Clara.

“Jamás serán olvidados, nuestra juventud les está eternamente agradecidos y somos continuadores de nuestra lucha. Gloria Eterna”, escribió en su perfil de Facebook Yoel Bravo.

En el Escambray y en Miami  hay familias que anhelan saber donde descansan los restos de los seres queridos que murieron durante los combates frente a la milicia comunista o fueron fusilados por los improvisados pelotones de fusilamiento que se componían a priori para darle muerte a los oponentes al régimen, capturados en las cruzadas de terror, o juzgados por tribunales espurios en cualquier lugar de la región.

Mas información: https://lafronteratransparente.com/2015/06/09/ahora-que-cuba-esta-de-moda-hablemos-de-profanacion-de-tumbas-y-personas-desaparecidas/

https://lafronteratransparente.com/2012/10/01/hombres-desaparecidos-y-tumbas-sin-identificar-en-cuba/

 

 

Buscando a La niña de Placetas, del Escambray, de Cuba

Zoila Águila Almeida, la niña de Placetas, leyenda del Escambray  y de la resistencia cubana contra el totalitarismo.

Escribo con la esperanza de que se sumen más personas a buscar información actualizada de Zoila Águila Almeida, la niña de Placetas, la niña del Escambray, la mujer que marcó pautas en la historia de Cuba cuando apostó por la lucha armada, único camino para enfrentar la naciente dictadura comunista.

Zoila Águila natural de Placetas se unió muy joven a los insurgentes que se alzaron en el Escambray contra el comunismo y por eso le decían “la niña”. Y cuentan los que la conocieron que en la lucha frontal contra la milicia lo que le faltó en edad le sobró en valor.

El descrédito y los falsos testimonios fueron las técnicas empleadas en el Escambray para anular a los alzados. Fidel Castro los tildó de asesinos, ladrones, violadores, asaltantes de camino, entre otros calificativos y de inmediato los medios de comunicación estatales replicaron los términos. Eso ocasionó que el país las personas que no vivían el el Esambray ni tenían familiares allegados que hubieran sido alzados, o estuvieran en las cárceles por oponerse sintieran un fuerte rechazo a los insurgentes. Cientos de cubanos ignorantes de la verdad los odiaron y se sumaron a vilipendiarlos.

Así la Niña de Placetas, se vio envuelta en las peores acusaciones. Fue la única mujer que se incorporó a la lucha armada y estuvo todo el tiempo en las montañas en primera fila participando en combates, primero en la guerrilla de Porfirio Guillén Amador y más tarde en la de Julio Emilio Carretero.

Los que estuvieron cerca de ella en los combates conocieron su valor y energía a la hora de los encuentros frontales con la milicia. Se convirtió en una leyenda la forma en que con su arma ripostaba los ataques y defendía a los compañeros de lucha,  por eso el régimen usó todo tipo de bajezas para mancillarla y fue a lo que más puede doler su honra como mujer -la capacidad de ser madre, de engendrar vida –

No faltaron frases insinuando relaciones con todos los hombres de la guerrilla. Nada más lejos de la realidad puesto que su esposo  Manolo Manso de La Guardia  estuvo junto a a ella hasta el momento en que los emboscaron en el mar cuando viajaban en un  barco que supuestamente  llevaría a los Estados Unidos al grupo que comandaba  Julio Emilio Carretero.

Por la traición de Alberto Delgado todos fueron detenidos el 9 de marzo de 1964, y fusilados en junio de ese mismo año (entre ellos estaba Manolo Manso) y la Niña fue sentenciada a la pena de treinta años de cárcel. En abril Cheíto León que había quedado al mando en el Escambray insurgente comprobó que sus compatriotas no habían llegado a Miami.

Las sospechas de León y las del también alzado Rubén Cordobés crecieron y contactaron a Alberto Delgado, el 28 de abril de 1964. El delator fue ejecutado.

Pedro Guillén, hermano menor del insurgente  Porfirio Guillén, quien fue  uno de los primeros jefes de las guerrillas en el Escambray y murió en un combate en Sabanas del Moro,  asegura que era una mujer íntegra y valiente y que se fue al monte en el año 1961 porque  la inconformidad con los que ostentaban el poder era creciente.

Pasó a ser la única mujer que estuvo activa y directamente en los combates frente a la milicia en la zona montañosa cercana a Fomento.

La Niña de  Placetas, del Escambray
Zoila Aguila es una leyenda del Escambray y de la lucha frontal contra la Dictadura

“La recordamos pequeña de tamaño e inmensa de corazón, con su ametralladora Thompson en las manos. No sentía miedo ante nada ni nadie. Dentro de los cercos era una pantera y la primera en romperlos a tiro limpio. Contrario a lo que piensan algunos por aquí, ella nunca realizó misiones de mensajera o colaboradora desde el llano. Era demasiado conocida por amigos y enemigos. Los guerrilleros la querían y respetaban como a la joya más preciada”, destacó Pedro Guillén en una entrevista que le concedió a Héctor Maseda (publicada en el blog Conexión Cubana).

En 1961 cuando se alzó estuvo con Porfirio Guillén en en las montañas cerca de Fomento poco más de un año pero luego cuando el insurgente se trasladó con su grupo  hacia la zona de Manicaragua,  se quedó junto al esposo Manolo Manso con los hombres comandados por Julio Emilio Carretero hasta que fueron detenidos en 1964,  y fusilados en junio de ese mismo año en La Cabaña los hombres que como ella confiaron en el traidor ALberto Delgado que luego ejecutara Cheíto León y su grupo insurgente.

A la valiente guerrera la juzgó  y condenó un tribunal militar a treinta años de cárcel en 1964. Ahí empezó el calvario de la mujer que además de privarla de libertad la sometieron a torturas y humillaciones  de todo tipo. Se conoce que fue muy rebelde ante sus torturadores y que resistió la tortura física.

Desde que la detuvieron le aplicaron numerosas técnicas propias de los represores. No  la dejaban dormir, la sometían a intensos interrogatorios que duraban semanas. La mantenían de pie, en una misma posición durante horas y no faltaron los simulacros de fusilamiento que en esa época solían usar con frecuencia  contra los insurgentes para lograr confesiones y aceptación de culpas.

Tampoco faltaron los improperios y los cuestionamientos como mujer y madre.

En 1969, cinco años después de haber sido detenida y ya fusilados sus compañeros, la llevaron para la cárcel de Guanajay. Confinada en las horrendas celdas los torturadores lograron nublar su mente.

Cuenta Cary Roque, prisionera política cubana que estuvo en las tapiadas de esa horrenda prisión junto a otras 45 mujeres que también cumplían sanciones por sus ideas políticas, que La Niña estuvo dos años allí sin hablar con nadie.

Era muy enérgica, deconfiada  y no se relacionaba con ninguna persona porque su razón se había nublado.

Las mujeres del presidio político que  también pasaron por  torturas y  humillaciones entendieron lo que le ocurría.

Se ha podido comprobar que además de Guanajay estuvo en una cárcel en Guanabacoa y en otra, irónicamente llamada finca Nuevo Amanecer .

A pesar de que su razon estaba nublado hubo algo que en ella se mantuvo intacto porque siempre se mantuvo como presa plantada y no entendió jamas la palabra doblegarse. Los guardias golpeaban a las mujeres con tubos de manguera  y ella no fue la excepción.

Como el resto de las plantadas del presidio político quemó colchones e hizo protestas y la llevaron en varias ocasiones a celdas de castigo.

En su el libro Escambray la guerra olvidada que recoge testimonios de los luchadores de aquella etapa destacan que en la cárcel de mujeres, sentada en su camastro, se pasaba horas, vestida como una leprosa, sin hablar. Cuando le permitían salir al patio se encaramaba en las matas, donde se pasaba largo rato, la vista perdida en el horizonte lejano.

Fue una de las últimas presas en salir de Cuba. Había cumplido dieciocho años de su condena y aunque su cuerpo vino a Miami los retazos de su razón quedaron vagando por las salas de hospitales siquiátricos donde recibió las “terapias” de electroshok y por las paredes mugrientas y húmedas de las celdas tapiadas.

Y a pesar de haber sido apresada y la mayor parte del tiempo incomunicada hasta de la familia, al régimen comunista nunca le bastó. Como hace siempre con los adversarios que luchan por ideales justos,  usó todas las vías que pudo  ara mancillar a los alzados en el Escambray,  a todos los presos políticos y en especial a La Niña.

En la década del 70 pasaron una serie titulada Sector 40 en la Televisión Cubana donde dedicaron múltiples escenas relacionadas con los alzados  y los supuestos “crímenes” que cometieron.

Presentaron a la Niña de Placetas como una mujer que no tuvo reparos en asesinar a supuestos hijos recién nacidos para evitar que el llanto descubriera la posición del grupo alzado en la zona montañosa cercana a Fomento.

Pero personas que la conocieron, entre ellos Pedro Guillén, quien me lo confirmó a mí y ya lohabia hecho al periodista independiente Héctor Maseda fueron calumnias de la peor especie.

“Ella nunca dio a luz en el monte, perdió dos embarazos en el tiempo que estuvo alzada”, asegura Guillén quien la conoció personalmente y era el contacto de toda confianza que tuvo Porfirio Guillén mientras estuvo alzado en la zona entre Fomento y Güinía de Miranda.

Es imposible aceptar que si se alzó en 1961 y en el primer trimestre del año 1964 fue arrestada  hubiera tenido tiempo para llevar a término dos embarazos.

En condiciones adversas como las que ella enfrentó es lógico sufrir abortos. NO tenía lógica ninguna la mentira que acuñó como cierta la TV Cubana de que dio a luz en dos ocasiones en medio de combates, evadiendo cercos, cargando un arma y trasladándose en medio del monte muchas veces de forma rápida e incluso de noche o bajo la lluvia.

Libro con testimonios de insurgentes en Escambray
Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar contiene testimonios de luchadores contra el comunismo y la dictadura cubana.

La desvituaron de esa forma porque el régimen no quiso aceptar el patriotismo de la mujer que ante la disyuntiva de ser madre o combatiente decidió por la que en ese momento creyó correcta.

Aunque no me consta que en algún momento la Niña lo comentara me atrevo a asegurar que jamás pensó dejar el monte y regresar a Placetas.

Conociendo su trayectoria es lógico que eso nunca estuvo en en sus planes. Volver a casa significaba desistir de sus propósitos e ideas y enfrentar la maquinaria de terror que finalmente le cayó encima cuando fue apresada.

En silencio y rodeada de paredes húmedas y malolientes La Niña soportó el dolor por su pareja y por sus compatriotas fusilados en La Cabaña.

Eligió un camino duro pero digno. Mi homenaje y respeto hacia ella me obliga a apelar a todas las vías posibles para que no la olvidemos.

Fue leyenda en el Escambray y los que podemos empujar para que siga siéndolo debemos apelar a todos los medios para convertirla en una leyenda de la resistencia cubana contra el totalitarismo.

Reproduzco a continuación una información compartida por Lui G Infante y el Presidio Político Cubano sobre las gestiones que están haciendo para actualizar cualquier dato relacionado con la patriota cubana.

Miami, abril 9, 2018 / Durante los últimos, tal vez diez años, es una incógnita la existencia o no de Zoila Aguila Almeida, La Niña de Placetas, o también La Niña del Escambray.

Hay quienes afirman que murió; otros guardamos reservas al respecto al no poder constatarlo. Lo cierto es que no hay constancia de ninguna de las especulaciones.

La última ubicación que tuvimos de ella fue cuando vivía en un empobrecido edifiico de apartamentos en South Beach, al extremo sur de la Ciudad de Miami Beach aquí en el Condado Miami Dade. Casi al final de la década de 1980, algunos de nosotros nos llegamos hasta allá y no nos recibió. Apenas entreabrió la puerta y pronunció algunas palabras. Algo parecido describe Enrique Encinosa en su libro Escambray: La Guerra Olvidada, que fue publicado por esa fecha.

El expreso político Servilio Pérez quien vivía en la playa, se interesaba y en cierta forma la atendía, en la medida que ella lo permitía a través del encargado del edificio. Cuando South Beach fue urbanísticamente desarrollada y se convirtió en lo que es hoy, una zona de altos relieves y destino turístico, ahí se perdió contacto con la Niña. Suponemos que tuvo que mudarse. Incluso Servilio Pérez, antes de morir, ya nos decía que no sabía acerca de ella.

La “Niña”se nos ha desaparecido y no sabemos de ella y en algún lugar debe estar. Ya sea que esté viva o no.

A partir de la copia  de una certificación de bautismo que nos proporcionó el expreso político Hernán Reyes “El Tite”, el Presidio Político Histórico Cubano – Casa del Preso -, ha retomado este asunto, porque nos duele que no podamos dar con el paradero de la Niña, cualquiera que éste sea. Ya estamos en contacto con distintos departamentos estatales y municipales con la esperanza de encontrarla si vive, o tener la certeza de su muerte si lamentablemente así fuera.

La Niña de Placetas Zoila Aguila AlmeidaLa Niña de Placetas o del Escambray se alzó contra el régimen anterior de Fulgencio Batista  y tempranamente contra la tiranía castrista. De su condena de 30 años, cumplió 18 en total intransigencia y rebeldía. Para nosotros es una pena y hasta una vergüenza que no sepamos el destino de esta valerosa mujer que literalmente se nos ha esfumado.

Que tengamos conocimiento, la única foto que circula de la “Niña”- que acompaña este escrito- es la que apareció originalmente en el libro “Rostros de la Guerrilla” y la proporcionó Aracely Rodríguez San Román. En la foto –que fue seccionada para el libro- aparecen la “Niña”, Aracely y Rodolfo, pero ellos tampoco saben de la jefa de guerrilla.

Para este caso, si alguien puede proporcionar una pista o una información, por favor llamar al teléfono del Presidio Político Histórico Cubano 305 858 3789, o a nuestro correo electrónico ppchistorico@gmail.com
O a Luis G. Infante 305 643 1726.

 

Tomado de Escambray la guerra olvidada (segmentos de los testimonios que ofrecieron al autor del libro Enrique Encinosa).

En el Escambray, donde Zoila ya había combatido una vez antes, contra Batista, creció día a día la leyenda de la mujer guerrillera. Mochila al hombro, carabina M1 en mano, La Niña combatió a la milicia. Durmió en las laderas de los montes, pasó hambre y sed, y a tiro limpio rompió los triple cercos de las milicias castristas.

Hay una anécdota que bien describe la sangre fría de la joven guerrillera. contada por uno de los sobrevivientes de la gesta heroica. Rodeados en un triple cerco, los hombres de Carretero se desbandaron, intentando cruzar las líneas castristas sin ser detectados. Uno a uno, los aliados fueron cruzando el cerco, reuniéndose después todos a la orilla de un riachuelo. Carretero contó cabezas. Faltaban dos. Manolo y Zoila. La preocupación aumentó cuando se empezaron a escuchar disparos en la distancia. Carretero, que tenía buen oído para las balas, pudo discernir, entre los disparos de metralletas y rifles checos, el martilleo del Garand de Manolo y el M1 de La Niña. Los alzados comenzaron a correr hacia el sonido de los disparos para socorrer a la pareja. El M1 enmudeció de súbito. Solo se escuchaba el cantar del Garand, el chasquido seco del rifle y el tableteo de las metralletas. Carretero gritó una maldición, pensando que Zoila había caído en el combate y solo Manolo quedaba combatiendo. Al atacar a la milicia en un cruce de fuego y dispersarlos, los alzados quedaron sorprendidos. Acostado en un matorral, con una herida en el hombro se encontraba Manolo Munso. A su lado, con un Garand humeante en las manos, Zoila Aguila se batía sola contra un pelotón de milicia.

En marzo de 1964, después de casi cuatro años alzados en el Escambray, La Niña y Manolo fueron capturados, traicionados por Alberto Delgado, El Hombre de Maisinicu, un oficial de Seguridad del

En Villa Marista, las oficinas de Seguridad del Estado, Zoila y Manolo fueron separados. Por un tiempo se podían hablar a gritos de celda a celda, pero después a Manolo lo cambiaron de celda, para que ni a gritos lanzados por pasillos se pudieran consolar. A La Niña la encerraron en el Príncipe Negro, un cuarto tapiado subterráneo, donde sólo las ratas la acompañaban.

Después vino el juicio. La Niña y dieciocho alzados recibieron condenas de treinta años de encarcelamiento. Doce guerrilleros fueron fusilados. Manolo Manso La Guardia murió en los fosos de la prisión de la Cabaña, el anochecer del 22 de junio de 1964. mientras cantaba, junto a sus hermanos de lucha, el Himno Nacional de Cuba.

 

El último comandante de los alzados en el Escambray

José León (Cheíto) quien se había quedado al mando de las guerrillas que aún sobrevivían en las montañas del Escambray comprendió muy pronto que Julio Emilio Carretero, Maro Borges y otros alzados más, entre ellos la Niña de Placetas, Zoila Águila, habían caído en la trampa que les tendiera Alberto Delgado en componenda con el G-2 y decidió ejecutarlo.

Cheíto León dio muerte al “falso colaborador de alzados” Alberto delgado por triador y haber sido el responsable de la detencion de Julio Emilio Carretero y desde ese momento sobre él y el grupo de insurgentes que le acompañaba cayó todo el peso de las Milicias Revolucionarias. Tenía al morir 22 años de edad.

Las autoridades cubanas nunca le dieron el cuerpo a la familia para darle cristiana sepultura, ni tampoco les señalaron en qué lugar lo sepultaron.

Según consta en varios escritos consultados Cheíto León murió en 25 de mayo de 1962 en la finca Jabira y fue el último comandante en los alzados. Tenía al morir 22 años de edad.

Fusilados en La Cabaña.

Catorce hombres fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en los fosos de la fortaleza La Cabaña, en La Habana. Todos se habían levantado en armas en el Escambray en diferentes fechas pero con el mismo ideal: combatir con las armas el poder que predominaba en el país e impedir que la nación tomara el camino del comunismo.

Cientos de cubanos se establecieron en las montañas situadas en la antigua región Escambray en el centro del país y desde allí iniciaron la ofensiva contra el poder por la única vía que creyeron posible en aquel momento –la lucha armada.

Muchos hombres de diferentes partes del país renunciaron al acomodo y los beneficios que daba quedarse en sintonía con las órdenes de Fidel Castro y subieron a las montañas a combatir. Otros desde la misma región del Escambray, dejaron sus humildes viviendas y se sumaron para evitar que sobre el país cayera una larga noche.

La confrontación entre ambos contendientes duró años. Hubo batallas y enfrentamientos desiguales porque el régimen contaba con todos los recursos y armas mientras los insurgentes cada vez tenían menos con que enfrentar las embestidas miliares del poder. Los enfrentamientos dejaron muertes en ambos bandos y la contienda cada día se tornó más complicada.

Después de casi cuatro años muchos insurgentes resistían más con el corazón que con lo material. Habían caído en los enfrentamientos varios de los organizadores principales de la resistencia en el Escambray y otros fueron apresados, fusilados o confinados en las cárceles del país.

El gobierno había empleado toda la logística posible para desarticular todos los focos que persistían y capturar a varios de los líderes alzados que se mantenían en las montanas. Surgió un plan en el que un agente del régimen, Alberto Delgado, se hizo pasar por hombre de confianza de los alzados y les propuso sacarlos del país por vías clandestinas.

Luego de algunos ajustes y propuestas el grupo comandado por Julio Emilio Carretero partió el 9 de marzo de 1964, del Escambray hacia la costa donde “supuestamente los recogería un barco que los sacaría del país” y fue capturado según los archivos del régimen el 28 de ese propio mes.

Aunque no se conocen las fechas con exactitud y muchas d elas informaciones permanecen muy bien guardadas en los archivos de la Seguridad del estado en Cuba se conoció que todos fueron detenidos dentro del barco y semanas después fusilados en los fosos de La Cabaña en la Habana.

Según se ha podido constatar por los datos que ha brindado el propio régimen y por otros que han compuesto algunas familiares y sobrevivientes de aquella etapa fusilados fueron procesados en la Causa 344/64 y sus nombres eran:
Julio Emilio Carretero Escajadillo.
Maro Borges.
Irineo Borges.
Cuco Cedeño.
Macho Jiménez.
Raúl Morel Viciedo.
Benito Rodríguez Pedraja.
Andrés oramás.
Tomas García Valle.
Vale Hernández.
Blas Ortega.
Manuel Manso LaGuardia

En el grupo también estaba Zoila Águila, La niña del Escambray, que fue juzgada y condenada a 30 años de cárcel.

No se tienen muchos datos personales ni fotos de los cientos de hombres que murieron en el Escambray o que fueron fusilados por las fuerzas del régimen que siempre los llenó de maculas e improperios y los responsabilizo por todas las muertes y ejecuciones que ocurrieron en una zona.
El Escambray vivió un conflicto social muy fuerte donde ambos contrincantes cometieron excesos y crímenes, sin embargo a lo largo de las décadas la historia la han contando los vencedores, y la peor parte la han cargado los aniquilados, fusilados o encarcelados.

Julio Emilio Carretero que nació en la zona de Trinidad Cuba en 1928 se alzó contra la dictadura comunista en 1960 y se incorporó al grupo que comandaba Osvaldo Ramírez García en el verano de 1960.

Eduviges Zúñiga que se alzara en el Escambray recuerda:
Estaba el rumor de que aquello era comunismo y nosotros nos pusimos renuentes. A mí particularmente no me gustaba como se presentaban las cosas y cuando yo me sumé al grupo el 26 de agosto de 1960 allí había acabado de llegar Julio Emilio Carretero Escajadillo con quien mantuve las mejores relaciones. De él recuerdo que era un hombre muy valiente y a quien Osvaldo Ramírez le tenía mucha confianza.

José Fernández Vera, colaborador de alzados en el Escambray conoció personalmente a Julio Emilio Carretero y de él recuerda: “La segunda etapa la hicieron los campesinos, los estudiantes y los hombres de pueblo. Fue nuestra guerra, la de los cubanos humildes, la de los hombres de bien que no queríamos el comunismo para Cuba. En esa segunda parte yo me dediqué a colaborarle a los alzados en lo que se presentara.
Yo en algunas ocasiones subía directamente hasta donde estaba Julio Emilio Carretero y le llevaba algún emisario si me lo pedían y bajaba alguna orientación si era necesario. En una ocasión me dijeron que llevara un hombre allá a hablar personalmente con Carretero. Lo en recogí en Sta. Clara y lo llevé hasta allá para que contactaran directamente ambos, cuando terminaron de hablar el propio Carretero me dijo – aquí arriba no traigas a nadie más, ven tú solo y lo que haya que decirme que seas tú el portador; las cosas se están poniendo muy malas y están ocurriendo traiciones. Y así ocurrió tiempito después, producto de una traición que le hicieron a Maro Borges y a Carretero cayeron él y todos los de su grupo y fueron fusilados el 22 de junio de 1964 en La Cabaña en La Habana.

foto (der) publicada por archivos del regimen cubano presumiblemente tomadas cuando fue arrestado en junio 1964

Osvaldo Ramírez guerrero del Escambray

El 16 de abril de 1962 un disparo segó la vida de Osvaldo Ramírez, insurgente que se levantó en armas contra Fidel Castro y los rebeldes instalados en el poder en enero de 1959. El proyectil cortó la trayectoria del cubano que subió a las montañas del Escambray para evitar con la lucha armada que en su país se instaurara un sistema comunista.

El guerrero avizoró en que las intenciones de la tropa verdeolivo recién instalada en el poder marcaban una etapa negra para la historia del país y creyó firmemente que las armas y la guerra eran las únicas vías posibles para sacar del poder a los traidores. Dejó atrás casa, familia y comodidades y en unión de otros cubanos que compartían sus convicciones tomó las montañas del Escambray como escenario para la lucha y la confrontación contra un enemigo al que nunca le aceptó ni la conversación conciliadora, ni la propuesta de negociación. Así lo han contado los sobrevivientes de la lucha en el Escambray que compartieron con Osvaldo Ramírez los rigores de la montaña, las persecuciones y el fuego cerrado de los cercos milicianos contra los insurgentes.

Eduviges Zúñiga decidió en agosto de 1960 enfilar sus pasos tras las huellas de Osvaldo Ramírez. Sintió total simpatía por el guerrero que desde el momento que tomó el camino de la lucha no admitió ningún tipo de arreglo con Fidel Castro y sus simpatizantes.

La confrontación contra el comunismo cuenta con una larga lista de nombres de cubanos que como Osvaldo Ramírez, Julio Emilio Carretero, Tomás San Gil y otros tantos, entendieron de inmediato que había que tomar el camino de la lucha guerrillera. Sin vacilaciones se internaron en las montañas y fueron secundados por muchos campesinos y jóvenes humildes, pero también perseguidos por las fuerzas militares de un régimen que se negó rotundamente a cederles un ápice de poder.

Fidel Castro enfiló de manera directa sus dardos de odio y muerte contra Osvaldo Ramírez. Lo convirtió en los discursos nacionales en un ‘bandido’ de la peor especie y no escatimó en ordenar la persecución y su eliminación a cualquier precio. La historia oficial de Cuba lo ha recogido así y a más cinco décadas de la muerte del luchador anti comunista las nuevas generaciones poco conocen de la verdadera motivación de cientos de hombres que como él perdieron la vida en los combates desiguales por liberar a Cuba de una larga noche.

Estrella Cuéllar su viuda recuerda la época en que Osvaldo Ramírez era perseguido con saña y sin treguas por el lomerío del Escambray y ella junto a sus cuatro hijos soportaba en la ciudad la vigilancia perenne, los allanamientos de morada, los desprecios y los insultos por ser “la mujer del bandido”. Remonta su recuerdo al momento que lo pudo ver por última vez en diciembre de 1961 y destaca que ya después se le hizo muy difícil subir a las montañas a verlo porque la vigilancia sobre ella era muy fuerte y temía que sus pasos delataran la posición de la guerrilla.

Se cerraron los caminos del encuentro del guerrero con la esposa y los hijos y según destaca Estrella: “Después nos dijeron de su muerte pero nunca nos dieron su cuerpo para darle sepultura,”. Estrella destaca que la familia se cansó de hacer gestiones de todo tipo para que al menos le dijeran el lugar de la tumba donde lo sepultaron y jamás hubo una información de eso”.

Julio Emilio Carretero, otro de los insurgentes que estuvo alzado en la montaña junto a Ramírez le envió a Estrella con una persona de toda confianza los objetos personales del esposo que no cayeron en manos del enemigo y mucho tiempo después llegaron a las manos de la familia que los conserva como el último recuerdo del guerrero.

Los que sobrevivieron aquellas jornadas y compartieron con Osvaldo Ramírez el rigor de la lucha, lo recuerdan como el aguerrido cubano que decidió no pactar nunca con el enemigo, desconfiar de cualquier propuesta de un adversario que consideró tramposo y taimado. Lo conocieron como el hombre que trazó una cruzada contra el comunismo con la ayuda de sus coterráneos, hombres humildes, campesinos que no tenían nada que perder como dijera el guerrillero Eduviges Zúñiga cuando le preguntaron por qué se fue a las montañas a luchar.

Osvaldo Ramírez forma parte del grupo de insurgentes ejemplares que dieron su vida porque Cuba tuviera una historia diferente a la que ha tenido en estos últimos cincuenta años. En Miami le honran y recuerdan sus hijos, sus amigos y los compatriotas que como él intentaron con todas las fuerzas y la mejor intención, la búsqueda de una patria sin tiranía, ni totalitarismo.