Entramados

(1) El laboratorio cubano. Un cambio silencioso de paradigma

Redacción / Florida / USA

El laboratorio cubano: evolución de las cooperativas no agropecuarias, el trabajo por cuenta propia y los primeros mecanismos de acumulación de capital

Un cambio de paradigma en silencio

Durante décadas, el modelo económico cubano operó bajo el dogma de la centralización estatal casi absoluta, donde la empresa estatal socialista era el eje indiscutible de la producción y los servicios. Sin embargo, las sucesivas crisis económicas, el impacto del bloqueo y la necesidad impostergable de reimpulsar la productividad obligaron al Estado a replantearse sus propios dogmas.

A partir de las reformas impulsadas en la última década —y con especial énfasis en los reajustes normativos recientes—, Cuba se convirtió en un laboratorio socioeconómico singular. En este espacio, figuras como el Trabajo por Cuenta Propia (TCP), las Cooperativas No Agropecuarias (CNA) y la reaparición de mecanismos de acumulación de capital configuran un nuevo y complejo mapa de relaciones de propiedad, mercado y sociedad.

. El Trabajo por Cuenta Propia (TCP): De la válvula de escape a la diversificación

Surgido inicialmente como una medida de supervivencia y una válvula de escape para aliviar el desempleo estatal y reducir las plantillas infladas, el sector privado no agrícola ha recorrido un camino acelerado de transformación.

  • La ampliación de los alcances: Lo que comenzó en los años 90 y se expandió fuertemente en la década de 2010 como una lista restrictiva de oficios aprobados, evolucionó hacia un modelo de autorización generalizada, salvo en actividades estratégicas prohibidas o limitadas por ley.
  • El impacto en el empleo: Millones de cubanos han encontrado en el TCP una fuente de ingresos muy superior a la ofrecida por el sector presupuestado o empresarial estatal, generando una reestructuración de la fuerza laboral nacional.
  • La irprescindible complementariedad: Lejos de ser un apéndice temporal, el cuentapropismo se convirtió en el sostén cotidiano del consumo, la gastronomía, el transporte y los servicios técnicos en la isla, supliendo las deficiencias operativas del Estado.

. Las Cooperativas No Agropecuarias (CNA): La búsqueda de la gestión colectiva

Como un eslabón intermedio entre la empresa estatal y el sector estrictamente privado, el experimento de las CNA se diseñó para demostrar que la propiedad social o colectiva de los medios de producción podía gestionarse con eficiencia y autonomía financiera, sin necesidad de recurrir a la jerarquía burocrática tradicional.

  • Autonomía y descentralización: Las CNA operan bajo principios de autofinanciamiento, autogestión y la distribución de utilidades en función del aporte real de cada socio. Áreas como la construcción, la gastronomía y los servicios comunales sirvieron como los principales bancos de prueba.
  • Luces y sombras: Aunque demostraron mayor agilidad y capacidad de respuesta ante las demandas del mercado que sus contrapartes estatales, las cooperativas enfrentaron cuellos de botella estructurales severos:
    • Falta de un mercado mayorista: La ausencia histórica de canales de suministro estables obligó a las CNA a abastecerse en el mercado minorista, encareciendo los costos.
    • Trabas burocráticas: Excesivos controles regulatorios y demoras en la aprobación de nuevas licencias frenaron su expansión masiva durante años.

. Los primeros mecanismos de acumulación de capital: La nueva realidad económica

Uno de los debates más intensos —tanto en la academia como en la alta política cubana— gira en torno a la emergencia de la acumulación de capital en un sistema de orientación socialista.

  • La autorización de las PYMES (Mipymes): La aprobación oficial de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (tanto privadas como estatales) a partir de 2021 marcó un punto de inflexión. Por primera vez en décadas, se reconoció legalmente la posibilidad de constituir sociedades mercantiles privadas con capacidad de contratación a mayor escala y reinversión de utilidades.
  • De la subsistencia a la inversión: Si bien los primeros negocios privados operaban exclusivamente para la subsistencia familiar o el consumo inmediato, el flujo de remesas, la apertura a cuentas en moneda libremente conversible (MLC) y la asociación con el capital extranjero o la importación directa han permitido la consolidación de verdaderos patrimonios empresariales privados.
  • La paradoja de la acumulación: Hoy en día, conviven sectores capaces de importar contenedores completos de mercancías e invertir en infraestructura con una gran masa de trabajadores que perciben salarios estatales deprimidos por la inflación. Esto plantea desafíos inéditos en términos de equidad social, diferenciación de ingresos y el rol redistributivo del Estado.

Conclusión: Los dilemas del futuro económico cubano

El laboratorio cubano sigue abierto y en ebullición. La evolución simultánea del trabajo por cuenta propia, las cooperativas y las Mipymes demuestra que la economía de la isla ya no es, ni volverá a ser, monocromática.

Los retos actuales exigen calibrar con precisión las normativas para evitar distorsiones inflacionarias y asimetrías sociales extremas, sin apagar el dinamismo empresarial que el país necesita desesperadamente. En este delicado equilibrio entre equidad social y eficiencia económica se juega el destino del modelo cubano en el siglo XXI.

Mipymes (2021):

II El laboratorio cubano: La legalización de las Mipymes (2021) y el punto de giro en la economía nacional

Introducción: El fin de un tabú económico

El mes de agosto de 2021 quedó inscrito en la historia económica contemporánea de Cuba como el escenario de una de las transformaciones estructurales más profundas desde 1959. Mediante la publicación de un paquete legislativo extraordinario en la Gaceta Oficial No. 94 Ordinaria, el Estado cubano dio luz verde al reconocimiento legal de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).

Lo que hasta hacía poco tiempo era considerado un desvío ideológico o una concesión temporal —la propiedad privada corporativa y mercantil— pasó a formar anclaje institucional del modelo económico de la isla. Lejos de ser un hecho aislado, la irrupción de las Mipymes constituyó la respuesta gubernamental a una crisis acumulada, la ineficiencia del sector estatal y la necesidad urgente de dinamizar la producción nacional y el abastecimiento interno.

1. Antecedentes: La tormenta perfecta y el callejón sin salida del modelo estatal

Para comprender la magnitud de la legalización de las Mipymes en 2021, es imperativo mirar atrás. Durante décadas, el tejido empresarial cubano estuvo anclado de forma casi exclusiva en la gran empresa estatal socialista. Las reformas de la primera etapa del «actualización del modelo» (impulsadas en los Lineamientos del Partido Comunista desde 2011) abrieron espacio al Trabajo por Cuenta Propia (TCP) y a un grupo limitado de cooperativas experimentales, pero el formato societario con personalidad jurídica y capacidad de acumulación empresarial seguía vedado.

Hacia el año 2021, la economía cubana atravesaba una crisis multifactorial severa, agudizada por:

  • El endurecimiento de las sanciones financieras internacionales y el bloqueo de Estados Unidos.
  • El impacto devastador de la pandemia de COVID-19 sobre el turismo, principal motor de divisas.
  • Los desequilibrios macroeconómicos derivados de la fracasada o incompleta Tarea Ordenamiento monetario y cambiario, que disparó la inflación y devaluó drásticamente el peso cubano (CUP).

Las redes de suministro estatales colapsaron y el desabastecimiento crónico de alimentos, productos de aseo y materias primas dejó al descubierto la incapacidad del Estado para sostener el consumo interno en solitario. La realidad social imponía canalizar las remesas, el ahorro privado y la inventiva ciudadana hacia un carril formal que aportara tributos fiscales y ordenara un sector privado que operaba mayoritariamente en los intersticios de la ilegalidad.

2. El entramado legal: Decretos y normativas de anclaje

El andamiaje jurídico que dio vida a las Mipymes no se redujo a una simple declaración de intenciones, sino que vino respaldado por un paquete normativo complejo y transversal. Las piezas clave de este entramado fueron:

  • El Decreto-Ley No. 46/2021 (Sobre las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas): La norma fundacional que regula la creación, el funcionamiento, la fusión y la extinción de estas entidades. Estableció que las Mipymes pueden ser de propiedad privada, estatal o mixta, adoptando obligatoriamente la forma jurídica de Sociedades de Responsabilidad Limitada (SRL), donde la responsabilidad de los socios se limita al capital aportado.
    • Clasificación por tamaño: Microempresas (de 1 a 10 trabajadores), pequeñas empresas (de 11 a 35) y medianas empresas (de 36 a 100 trabajadores).
  • El Decreto No. 49/2021 (De las actividades a realizar…): Determinó el nomenclátor de sectores autorizados y el listado de restricciones.
  • Decretos complementarios y tributarios: El Decreto-Ley No. 48/2021 (Régimen Especial de Seguridad Social) y el Decreto-Ley No. 49/2021 (Modificativo de la Ley del Sistema Tributario), que estructuraron las obligaciones fiscales, el pago de contribuciones y la seguridad social de socios y contratados.
  • Resoluciones ministeriales (como la Resolución 63/2021 del MEP): Diseñaron la ruta operativa y el procedimiento administrativo de aprobación.

3. Objetivos oficiales: ¿Qué buscaba el Estado con esta apertura?

En el discurso oficial de la dirigencia cubana y en los fundamentos de las propias normas, la legalización de las Mipymes no se planteó como una capitulación hacia el capitalismo, sino como una herramienta táctica indispensable dentro del concepto de «socialismo próspero y sostenible». Sus objetivos declarados incluyeron:

  1. Complementariedad económica: Descentralizar la producción de bienes y la prestación de servicios para atender demandas cotidianas que el Estado no lograba satisfacer (gastronomía, construcción, manufactura ligera, servicios técnicos y reciclaje).
  2. Flexibilidad y agilidad productiva: Dotar a las fuerzas productivas locales de autonomía financiera, capacidad de contratación directa y reflejos comerciales rápidos ante las fluctuaciones del mercado.
  3. Formalización y recaudación fiscal: Incorporar a la legalidad flujos de dinero sumergidos, exigir el uso obligatorio de cuentas bancarias corporativas y ampliar la base tributaria para nutrir los presupuestos sociales del Estado (salud y educación).
  4. Absorción de empleo: Reordenar y dar estabilidad laboral formal a una masa creciente de trabajadores desvinculados del sector estatal o independientes empíricos.

4. El funcionamiento del sistema de autorizaciones: Una ventanilla única digitalizada

El proceso de aprobación y creación de las Mipymes se estructuró teóricamente como un flujo moderno, descentralizado y de carácter digital, articulado principalmente a través del Ministerio de Economía y Planificación (MEP). Los pasos operativos del sistema consistieron en:

  • La solicitud digital: Los aspirantes a socios fundadores presentan su proyecto mediante una plataforma y planillas habilitadas por el MEP, especificando el objeto social, la localización y el capital inicial.
  • La evaluación de gradualidad y plazos: El MEP cuenta con un término legal estipulado (inicialmente fijado en plazos breves, de unos 5 días hábiles en su fase inicial de revisión formal) para emitir la aprobación mediante un cuño digital en la planilla oficial.
  • El filtro de actividades: Las solicitudes se cruzan con el catálogo de actividades permitidas o prohibidas. Históricamente, sectores estratégicos como la salud, las telecomunicaciones, la energía y los medios de comunicación han permanecido reservados de forma exclusiva al Estado, aunque el margen de sectores autorizables ha ido evolucionando con los años (incluyendo normativas recientes sobre servicios de alta especialización o farmacéuticos bajo condicionantes estrictos).
  • Formalización notarial y Registro Mercantil: Una vez obtenida el approval del MEP, los socios deben comparecer ante notaría para otorgar la Escritura Social de Constitución. Posteriormente, se procede a la inscripción obligatoria en el Registro Mercantil provincial y en el Registro de Contribuyentes de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).
  • Bancarización obligatoria: La apertura de cuentas corrientes en bancos cubanos en moneda nacional y divisas se convirtió en un requisito ineludible para operar, canalizar importaciones/exportaciones (a través de empresas estatales autorizadas al comercio exterior) y registrar formalmente el patrimonio de la sociedad.

Conclusión: Un proceso en permanente tensión

Años después de su implementación inicial, el universo de las Mipymes en Cuba ha superado con creces las previsiones más optimistas en cuanto a cantidad de negocios creados —con más de 11,000 entidades aprobadas—, convirtiéndose en el sostén material de buena parte del consumo interno y la importación de bienes de primera necesidad.

Sin embargo, el sistema de autorizaciones y el funcionamiento práctico de estas empresas conviven con tensiones permanentes: la ausencia de un mercado mayorista de aprovisionamiento en firme, las trabas financieras, las distorsiones inflacionarias y el constante debate político sobre los límites de la acumulación de riqueza en el socialismo. El «laboratorio cubano» sigue en marcha, demostrando que la Mipyme dejó de ser una excepción para convertirse en el epicentro de la pulseada económica del país.

XX

¿Quién obtiene las licencias? Luces, sombras y críticas sobre la selección del empresariado en el laboratorio cubano

Introducción: La gran pregunta detrás del mostrador

A pocos años de haberse inaugurado el proceso de legalización de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) en Cuba, el paisaje urbano de ciudades como La Habana, Santiago o Santa Clara ha cambiado de forma radical. Estanterías antes vacías se han poblado de mercancías importadas, flotas de vehículos privados gestionan la logística de distribución y nuevos actores compiten por el favor del consumidor. Sin embargo, bajo la superficie de esta efervescencia mercantil late un debate económico, político y social de enorme calado: ¿Quiénes son realmente los rostros detrás de estas licencias y bajo qué criterios se decide quién puede emprender y quién queda relegado?

Lo que prometía ser una democratización del trabajo independiente y una apertura horizontal de las fuerzas productivas ha chocado con severas críticas por parte de economistas, investigaciones periodísticas y organizaciones de la sociedad civil, las cuales denuncian la existencia de filtros opacos, asimetrías de poder y marcados privilegios de clase y parentesco.

1. El laberinto de la selección: Discrecionalidad frente a transparencia

El diseño teórico del Ministerio de Economía y Planificación (MEP) establecía un mecanismo digital automatizado y ágil para la aprobación de Mipymes. No obstante, en la práctica, el embudo regulatorio y los filtros institucionales han dado pie a un sistema donde la discrecionalidad gubernamental desempeña un papel determinante.

  • Los límites ideológicos y sectoriales: Las normativas excluyen de manera tajante áreas consideradas estratégicas (prensa, salud pública, educación y telecomunicaciones centrales), pero el escrutinio sobre el «objeto social» de los solicitantes suele ir acompañado de valoraciones de idoneidad política y lealtad institucional.
  • La parálisis y el control: Informes de seguimiento sobre el sector privado señalan que los procesos de aprobación han sufrido frenazos intermitentes y prolongados controles fiscales, convirtiendo la obtención de una licencia en un recorrido de obstáculos burocráticos donde los permisos no fluyen de manera universal.

2. Casos documentados e investigaciones periodísticas: La «Cuba paralela» y los testaferros

Diversas investigaciones llevadas a cabo por medios independientes y organizaciones de monitoreo socioeconómico —como el Food Monitor Program (FMP)— han puesto sobre la mesa una realidad incómoda: la existencia de redes de clientelismo y favoritismo que fracturan el pretendido piso parejo del sector privado.

  • Vínculos con la élite y la nomenclatura: Informes documentados han revelado cómo familiares, allegados o figuras vinculadas directamente al aparato estatal y militar de la isla han logrado posicionarse con ventaja en el nuevo entramado mercantil.
  • Nombres bajo la lupa pública: Casos recurrentes en la opinión pública y reportes de prensa han señalado los negocios vinculados a descendientes o parientes de altos funcionarios (tales como los casos mediáticos asociados al entorno de la familia Castro o de miembros del gabinete ministerial), los cuales disfrutan de una inmunidad relativa ante inspecciones masivas, facilidades para la contratación de divisas y un acceso expedito a canales de importación de gran escala.
  • El fenómeno de los testaferros: Ante las prohibiciones legales para que funcionarios públicos en activo posean empresas privadas de forma directa, analistas apuntan a la proliferación de testaferros —familiares cercanos o socios de confianza— que operan licencias y capitales en representación real de personas con influencia política dentro del sistema.

3. La voz de la academia: El diagnóstico de los economistas cubanos

Los expertos independientes y economistas especializados en el análisis de la crisis cubana han sido incisivos al desglosar las distorsiones que genera este modelo de selección empresarial.

  • Pedro Monreal y la asfixia del mercado: Voces autorizadas como la del economista Pedro Monreal han señalado de forma reiterada que las restricciones normativas y los bandazos regulatorios (como la cancelación temporal o condicionada de licencias de comercio mayorista y minorista) responden a una lógica de desconfianza hacia la acumulación de capital privado. Según Monreal, estas medidas discriminan la iniciativa privada legítima y castigan al emprendedor común, priorizando un control estatal ineficiente que solo reproduce la escasez.
  • La fractura de la equidad social: Economistas dentro y fuera de la isla advierten que un sistema donde las licencias y el acceso al mercado mayorista o a las divisas (a través de cuentas bancarias en moneda libremente conversible) se otorgan bajo criterios discrecionales profundiza una peligrosa brecha social. Por un lado, sobrevive una economía de subsistencia sujeta a la inflación y a salarios estatales pulverizados; por el otro, emerge un sector corporativo amparado por conexiones políticas capaz de importar contenedores completos y fijar precios inalcanzables para la gran mayoría de la población.

Conclusión: El dilema de la legitimidad económica

La pregunta sobre quién obtiene las licencias en Cuba trasciende el mero trámite administrativo; toca el núcleo mismo de la legitimidad del modelo de reformas.

Mientras el discurso oficial insiste en que las Mipymes son un complemento necesario para la «construcción del socialismo», la evidencia empírica, los informes de investigación y el criterio de los especialistas sugieren que el proceso de selección y desarrollo empresarial padece de un severo sesgo clientelar. Sin un marco de transparencia radical, igualdad de oportunidades en el acceso a divisas e insumos, y una despolitización de los permisos mercantiles, el laboratorio cubano continuará generando un sector privado fragmentado: un espacio donde el éxito empresarial parece depender menos de la capacidad competitiva y más de la cercanía con los círculos del poder.

El capitalismo político: espejos históricos y el dilema de la reforma en el laboratorio cubano

Introducción: Los fantasmas del socialismo de mercado

A lo largo de la historia moderna, los regímenes de orientación comunista se han enfrentado tarde o temprano a la misma encrucijada agónica: cómo escapar de la ineficiencia crónica y el colapso del racionamiento centralizado sin renunciar al monopolio del poder político. Cuando Cuba implementó la legalización de las Mipymes, la ampliación del trabajo por cuenta propia y los primeros mecanismos de acumulación de capital, no hizo más que reabrir un debate geopolítico e histórico mil veces transitado.

**Đổi Mới en Vietnam («renovación» o «innovación») es el nombre que se le da al proceso de reformas económicas de Vietnam desde finales de 1986)

El fenómeno suele definirse como capitalismo político: un modelo hibridado donde el Estado —o las élites que lo controlan— tolera, fomenta e incluso participa directamente de la lógica mercantil y la acumulación privada, pero bajo una rígida tutela política centralizada. Para entender la dimensión y los riesgos de la transformación cubana actual, es imperativo mirarla a través del espejo de tres grandes experiencias históricas: la Nueva Política Económica (NEP) de la URSS de Lenin, las reformas de Deng Xiaoping en China y el proceso de Đổi Mới en Vietnam, sopesando sus similitudes y abismales diferencias.

1. La URSS y la NEP (1921): La retirada táctica ante el abismo

En la primavera de 1921, con una Rusia soviética devastada por la guerra civil, las hambrunas y el fracaso del llamado «Comunismo de Guerra», Lenin convenció a regañadientes al Partido Bolchevique de dar un viraje radical: la Nueva Política Económica (NEP).

  • Similitudes con Cuba: Al igual que el modelo cubano actual, la NEP nació como una maniobra de supervivencia desesperada. Se toleró el libre comercio interior, se abrieron espacios a los pequeños empresarios privados (los llamados nepman) y se buscó desesperadamente la inversión extranjera mediante concesiones para rescatar la economía del colapso absoluto.
  • Diferencias: La NEP fue concebida explícitamente por Lenin como un receso temporal y una «retirada estratégica», un paso atrás para tomar impulso antes de relanzar el socialismo puro. En cambio, las reformas estructurales en Cuba y los procesos asiáticos posteriores se plantean como transformaciones de largo aliento —aunque en la isla con constantes titubeos ideológicos—. Además, la NEP colapsó políticamente al cabo de pocos años, siendo fulminada por Stalin a finales de la década de 1920 con la colectivización forzosa y el inicio de los planes quinquenales hipercentralizados.

2. China y el «Socialismo con características chinas» (Deng Xiaoping, 1978): La gran transformación global

Tras la muerte de Mao Zedong, China inauguró bajo el liderazgo de Deng Xiaoping una de las mutaciones económicas más exitosas y monumentales de la historia humana, resumiendo su pragmatismo en la célebre frase: «No importa que el gato sea blanco o negro, si caza ratones, es un buen gato».

  • Similitudes con Cuba: El punto de partida es idéntico: conservar de manera inquebrangible el monopolio político del Partido Comunista y el control estatal de los sectores estratégicos (banca pesada, energía, infraestructura), mientras se desata el dinamismo de la iniciativa privada, la empresa mixta y la atracción masiva de capitales transnacionales.
  • Diferencias estructurales colosales:
    • Escala y mercado: China contaba con un mercado interno gigantesco y una diáspora industrial y financiera descomunal (Hong Kong, Taiwán, sudeste asiático) dispuesta a inyectar capital masivo de forma inmediata. Cuba opera bajo un bloqueo financiero severo y un mercado interno pequeño y deprimido.
    • Apertura externa: Mientras China se convirtió en la «fábrica del mundo» integrándose sin reservas a las cadenas globales de valor y a la Organización Mundial del Comercio (OMC), Cuba mantiene un entramado restrictivo donde las Mipymes privadas tienen vedado el acceso directo al comercio exterior, dependiendo de empresas estatales intermediarias.

3. Vietnam y el Đổi Mới (1986): El espejo más cercano

A mediados de los años 80, sumido en una crisis inflacionaria espantosa, el aislamiento internacional y el derrumbe de la ayuda soviética, el Partido Comunista de Vietnam implementó el Đổi Mới (Renovación).

  • Similitudes con Cuba: Vietnam compartía con Cuba la ortodoxia marxista-leninista más tradicional, una economía agraria subvencionada y una dependencia asfixiante de la ayuda exterior. El Đổi Mới legalizó la propiedad privada, reconoció el mercado como asignador de recursos y descentralizó la gestión empresarial.
  • Diferencias en la ejecución: A diferencia de la proverbial lentitud y el eterno debate ideológico que caracteriza la implementación de reformas en Cuba (donde cada paquete de medidas suele ir acompañado de restricciones punitivas al «enriquecimiento indebido»), Vietnam apostó por una desregulación agraria y comercial profunda, rápida y sin ambigüedades, logrando transformar a un país importador de arroz en una potencia exportadora global en tiempo récord.

Cuadro comparativo: Las coordenadas del Capitalismo Político

DimensiónURSS (NEP, 1921)China (Deng Xiaoping, 1978)Vietnam (Đổi Mới, 1986)Cuba (Reformas y Mipymes, 2021-)
Carácter de la reformaRetirada táctica y temporalTransformación estructural permanenteTransformación estructural permanenteApertura pragmática bajo fuerte tensión ideológica
Monopolio políticoMantenido (Partido Único)Mantenido (Partido Comunista Chino)Mantenido (Partido Comunista de Vietnam)Mantenido (Partido Comunista de Cuba)
Inversión ExtranjeraLimitada (Concesiones temporales)Masiva (Zonas Económicas Especiales)Profunda y diversificadaCondicionada, lenta y asediada por sanciones
Sector Privado / MipymesPermitido transitoriamente (nepman)Pilar fundamental del crecimiento y exportaciónImpulsor clave del empleo y la economía localTolerado y legalizado, pero con fuertes trabas de aprovisionamiento

Conclusión: El peligro del «Capitalismo de camarillas»

El verdadero riesgo del laboratorio cubano al transitar hacia este capitalismo político no es replicar el éxito de Shenzhen o el dinamismo vietnamita, sino derivar hacia una versión distorsionada del modelo: un capitalismo oligárquico o de camarillas.

A diferencia de China o Vietnam —donde las reformas desataron un crecimiento exponencial del producto interno bruto que financió una masiva reducción de la pobreza—, Cuba intenta aplicar mecanismos de acumulación privada en un entorno de macroeconomía desquiciada, inflación galopante y ausencia de un mercado mayorista funcional.

Si el Estado cubano no dota al nuevo empresariado de reglas transparentes, acceso equitativo a divisas e insumos, y despoja la concesión de licencias del sesgo clientelar, el experimento del «socialismo de mercado» criollo corre el riesgo de consolidar una profunda desigualdad social: un archipiélago de opulencia mercantil para pocos, flotando sobre un mar de generalizada escasez.

Este análisis audiovisual profundiza en los paralelismos históricos entre las 176 medidas económicas implementadas en Cuba, la Perestroika soviética y los modelos de apertura asiáticos.

Reformas revolucionarias en Cuba: ¿apertura socialista o perestroika? | Inna Afinogenova

Las nuevas élites económicas: El poder oculto de los conglomerados militares y el pulso por el control de Cuba

Introducción: El mapa invisible de la riqueza nacional

Mientras la cotidianidad de la mayoría de los ciudadanos cubanos transcurre entre apagones prolongados, salarios estatales deprimidos e interminables odiseas para adquirir alimentos básicos, en las altas esferas del poder opera una realidad económica completamente paralela. En el centro de este engranaje no se encuentran únicamente los recién llegados empresarios privados de las Mipymes, sino una estructura corporativa blindada, opaca y de enorme musculatura financiera: el complejo entramado de los conglomerados militares, con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) a la cabeza.

Lejos de ser un simple actor de defensa, el aparato militar cubano se consolidó a lo largo de las últimas décadas como el verdadero «Estado dentro del Estado», controlando los resortes más lucrativos del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Comprender la correlación de fuerzas entre esta vieja y poderosa élite uniformada, el sector empresarial estatal y los nuevos actores privados permite desentrañar las verdaderas reglas del juego económico en la isla.

1. GAESA y el imperio verde olivo: El gigante sin contrapesos

Fundado en la década de 1990 bajo el impulso de Raúl Castro en pleno periodo de crisis tras la caída del bloque soviético, GAESA nació como un mecanismo de supervivencia financiera para dotar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de ingresos propios en divisas. Con los años, lo que comenzó como una vía de autofinanciamiento castrense mutó hasta convertirse en un titánico holding corporativo.

  • Dominio de los sectores clave: Se estima que GAESA controla entre el 40% y el 70% de la economía formal del país, acaparando los nichos que generan moneda dura: el turismo internacional (a través del gigante hotelero Gaviota), la red de tiendas minoristas en divisas (TRD Caribe, CIMEX), las remesas, el sistema de telecomunicaciones (ETECSA), la banca financiera y la logística portuaria (incluida la Zona Especial de Desarrollo Mariel).
  • Opacidad institucional absoluta: A diferencia de cualquier corporación convencional, GAESA opera en una penumbra financiera total. No publica estados financieros formales, no rinde cuentas detalladas ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y sus cuentas se hallan fuera del alcance fiscalizador de la Contraloría General de la República.
  • Un tesoro en medio de la bancarrota: Investigaciones periodísticas y documentos filtrados han revelado que el holding maneja activos multimillonarios —estimados en miles de millones de dólares— que contrastan profundamente con la insolvencia macroeconómica del Estado civil y la escasez generalizada de liquidez para importar alimentos y medicamentos.

2. La metamorfosis institucional: Maniobras ante la presión internacional

Ante el endurecimiento de las sanciones del gobierno de Estados Unidos —que han apuntado sistemáticamente contra las filiales y directivos del conglomerado militar—, GAESA ha demostrado una alta capacidad de adaptación táctica.

Reportes recientes de seguimiento económico e investigativo apuntan a que el conglomerado ha comenzado a «cambiar de piel»: transfiriendo la titularidad y la administración de ciertos activos estratégicos (como terminales de contenedores y complejos inmobiliarios o turísticos) hacia ministerios civiles o empresas mixtas aparentemente independientes. Esta estrategia busca blindar sus flujos de caja y eludir las listas de restricciones internacionales, al tiempo que asegura que el control real de los beneficios permanezca en manos de la misma nomenklatura.

3. La empresa estatal socialista: El eslabón rezagado

Frente a la hipertrofia financiera de GAESA, el tejido clásico de la empresa estatal socialista sobrevive en condiciones de extrema desventaja estructural.

  • Atrapada en el corsé burocrático: A diferencia de las corporaciones militares, que operan con autonomía gerencial y acceso prioritario a divisas, la empresa estatal tradicional soporta un pesado lastre de centralización, plantillas infladas, obsolescencia tecnológica y una rigurosa sujeción a los planes ministeriales.
  • Pérdida de protagonismo: Confinada a sectores de baja rentabilidad o incapacitada para competir por la fuerza de trabajo (que migra masivamente hacia el sector privado o emigra del país), la empresa estatal ha perdido su rol histórico como motor principal de la producción, reduciéndose en la práctica a un actor subsidiario y desfinanciado.

4. ¿Colisión o coexistencia? El rol de las nuevas Mipymes frente al poder militar

La legalización de las Mipymes privadas y cooperativas introdujo un nuevo polo de poder económico en el tablero cubano. Sin embargo, este ecosistema privado no opera en un vacío institucional, sino bajo la atenta mirada y la dependencia estructural de los grandes conglomerados.

  • Dependencia de aprovisionamiento: Dado que el Estado y GAESA controlan los canales de importación mayorista y las escasas fuentes de divisas y materias primas, muchas de las nuevas Mipymes funcionan de manera simbiótica o subordinada a los intereses de las grandes corporaciones estatales y militares, que fijan las reglas del juego comercial.
  • La nueva oligarquía frente al emprendimiento popular: Mientras miles de pequeños empresarios luchan contra la inflación, los impuestos y la escasez de suministros, la emergencia de esta élite económica vinculada al poder castrense consolida una profunda desigualdad estructural. Se gesta así una estratificación donde el capital privado emergente compite en los intersticios del mercado, mientras el gran capital corporativo-militar monopoliza los flujos financieros transnacionales.

Conclusión: Los dilemas de una economía fragmentada

El análisis de las nuevas élites económicas en Cuba demuestra que la apertura a la iniciativa privada no ha significado el desmantelamiento del control estatal centralizado, sino su reconfiguración en un modelo de capitalismo político jerárquico.

En este escenario, GAESA y los conglomerados militares continúan operando como el verdadero epicentro financiero del país, blindados ante la crisis y ajenos a la fiscalización pública. El futuro del «laboratorio cubano» dependerá de si este statu quo logra integrarse de manera armónica con las fuerzas productivas privadas o si, por el contrario, la asfixia económica y la concentración oligárquica terminan por agudizar las contradicciones de un modelo donde el poder político y el dominio empresarial permanecen indisolublemente unidos.

Acerca de GAESA en este sitio

El imperio militar cubano cambia de nombre para sobrevivir a Trump | Diario Las Américas

El reportaje audiovisual analiza las estrategias recientes de transferencia de activos y reestructuración corporativa implementadas por GAESA para sortear las sanciones internacionales y mantener el control financiero en la isla.

RESUMEN RESUMEN

Conclusión: ¿Transición económica, supervivencia del sistema o capitalismo de Estado?

El análisis integral del «laboratorio cubano» revela que la transformación experimentada por la isla no responde a una apertura democratizadora ni a un tránsito lineal hacia el libre mercado, sino a una compleja y pragmática mutación institucional. Frente a la disyuntiva histórica de colapsar o reformarse, el modelo cubano ha optado por un capitalismo de Estado de corte burocrático y militar, donde la supervivencia del poder político prevalece sobre cualquier ortodoxia dogmática.

  • La supervivencia del sistema como fin último: Cada paso dado —desde la legalización tardía del Trabajo por Cuenta Propia y las Cooperativas No Agropecuarias hasta el decreto de las Mipymes en 2021— no ha buscado desmantelar el socialismo centralizado, sino dotar al Estado de válvulas de escape económicas que le permitan autofinanciarse, calmar las tensiones sociales derivadas del desabastecimiento y absorber los costos de la crisis sin ceder parcelas de control político.
  • El mito de la transición económica: A diferencia de las experiencias de China (Deng Xiaoping) o Vietnam (Đổi Mới), donde la apertura mercantil desató un crecimiento expansivo e integrado a las cadenas globales de valor, la reforma cubana opera bajo un asedio externo severo y profundas contradicciones internas. La ausencia de un mercado mayorista funcional, las restricciones al comercio exterior directo para los privados y los bandazos regulatorios impiden hablar de una verdadera transición hacia una economía de mercado competitiva.
  • El triunfo del capitalismo corporativo-militar: El verdadero núcleo de la economía nacional sigue concentrado en manos de las élites uniformadas y conglomerados como GAESA. Estas estructuras operan con absoluta opacidad, monopolizando los flujos de divisas y el turismo, mientras relegan al nuevo empresariado privado a una posición subordinada o dependiente.

El veredicto del laboratorio

En definitiva, Cuba transita por una vía estrecha y plagada de tensiones. El experimento no ha logrado consolidar una transición próspera, sino un capitalismo de camarillas caracterizado por una profunda polarización social: un sector privado emergente y una nomenklatura corporativa que acumulan riquezas y bienes de consumo en divisas, frente a una inmensa mayoría atrapada en la economía de subsistencia y la inflación estatal.

La supervivencia del sistema político se mantiene incólume, pero el costo económico y social es un modelo fragmentado, donde la contradicción entre el capital privado y el monopolio estatal define el incierto porvenir de la nación.

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