Poniendo en perspectiva el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo)


Tomado del libro de Armando de Armas

A propósito del izquierdismo en la República cubana anterior a 1959 y en el exilio como desove de esa República –izquierdismo que nos llevó de cabeza al comunismo por cierto-, el amigo Rolando Santana Lameira me envía los siguientes fragmentos de mi libro Mitos del antiexilio https://www.amazon.es/Mitos-del-antiexilio-Arm…/…/B08DBW11RT (primera edición en español, 2007, primera edición en inglés, 2007, primera edición en italiano, 2008, y segunda edición en español, 2020) con el pedido de que los publique en las redes. Gracias, patriota, por releerme y estar alerta.

“No por gusto el senador y candidato presidencial por el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), Eduardo R. Chibás, ese que algunos llaman aún el adalid que hubiese cambiado los destinos de Cuba en las malogradas elecciones de 1952 (de no haberse disparado un balazo en la barriga en 1951), tenía como lema de su campaña nada menos que aquello de vergüenza contra dinero, como si él hubiese sido pobre, como si lo último fuese excluyente de lo primero, o viceversa…

No por gusto la lectura de las bases del Partido Ortodoxo, aprobadas el 15 de junio de 1957, muestran que éstas empiezan por proclamar el rescate del programa y la doctrina revolucionarias y por definir la organización como una medularmente revolucionaria; palabra que se repite como ritornello en cada una de las siguientes bases…

No por gusto Fidel Castro proviene de las filas del Partido Ortodoxo y Chibás resulta uno de los pocos políticos republicanos, quizás el único si exceptuamos a los comunistas, que ha gozado de veneración en la historia oficial hecha a la medida del asaltante del Moncada y de Cuba…

Es ya un lugar común oír en el exilio, contradictoriamente aún entre anticastristas de duro pelaje, que lo de Cuba no es comunismo; no hombre, te dicen, el comunismo es otra cosa, eso es castrismo. No crean que exagero. Emilio (Millo) Ochoa; el único de los 81 asambleístas de la Constitución del 40 que permanece aún en el mundo de los vivos y fundador junto a Chibás del Partido Ortodoxo, de 98 años, y considerado uno de los políticos más honestos de la Cuba democrática, ha declarado recientemente al diario El Nuevo Herald de Miami (4 de julio de 2005) que para él la revolución de Castro no tuvo una raíz comunista, sino gansteril; y más adelante ante la pregunta del periodista de si mantendría al Partido Comunista en la vida pública de la isla luego del fin de la dictadura responde que sí, absolutamente. Como si comunismo y gansterismo fuesen fenómenos excluyentes. Como si no resultara suficiente con casi medio siglo de presencia omnipotente del Partido Comunista en Cuba. Como si los comunistas organizados no constituyesen siempre un peligro para la libertad y la democracia. Como si ese peligro no se multiplicase en una nación donde cualquier persona menor de 50 años no ha conocido otro poder que no sea el de los comunistas, donde (¡como es natural en ellos!) se han dedicado a desmontar minuciosamente todo vestigio de sociedad civil y donde han ido tejiendo con la diligencia de las parcas y lo propicio de los pesos sin fiscalización unas intrincadísimas redes cohesionadas por la ideología, por los afectos y desafectos de la familia al estilo siciliano, por los disímiles y espurios intereses amamantados a la sombra del estatismo, y por las complicidades y las culpabilidades sin cuento. ¿Cómo podría la débil y desalada democracia que inevitablemente surgiría en el futuro de la isla hacer frente a semejante maquinaria desestabilizadora? ¿Pensará Emilio (Millo) Ochoa que se debería permitir un Partido Nazi en la Cuba del futuro? No lo sé; pero lo que si sé es que el hipotético partido nazi resultaría, por razones obvias, muchísimo menos eficaz que el comunista en la tarea de entorpecimiento de la vida civilizada en la isla del postcastrismo…

La verdad es que en Miami andan a su aires defendiendo al dictador cubano, gente como Max Lesnik (por cierto que Max fue jefe de las juventudes del Partido Ortodoxo, no es que todos los ortodoxos sean castristas, pero parecería que todos los castristas fuesen en el pasado ortodoxos) que dirige el grupo Alianza Martiana (nótese la fijación martiana de todos estos tipos, empezando por Castro que asaltó el Moncada y después le echó la culpa a Martí)”.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .