Manaca-Iznaga: “la sangre rezuma y huele”

Manaca-Iznaga está en la antigua Región Escambray, una zona donde decenas de turistas transitan sobre la tierra manchada por la sangre de los inocentes que se alzaron en armas contra los bandidos instalados en  el poder que usaron la violencia, el paredón y la cárcel para silenciarlos.

El lugar perteneció a la “Región Escambray” hasta 1975 cuando la Dictadura impuso una nueva división político administrativa, eliminó las “regiones”  y convirtió las seis provincias que tenía el país en 16.

Las Villas en el centro de la isla quedó dividida en tres: Sancti Spiritus, Villa Clara y Cienfuegos, por tanto la región Escambray casi toda montañosa se diluyó.

A partir de ese momento Escambray comenzó a relacionarse mucho más con Sancti Spiritus  porque el diario provincial adoptó ese nombre.

En esa zona montañosa que fue compartida por Villa Clara, Sancti Spiritus y Cienguegos en las alturas del grupo Guamuhaya los alzados protagonizaron en la década del sesentoa siglo pasado, capítulos de valor frente a los BANDIDOS que desde el poder ordenaron eliminarlos pasándole por encima a todo vestigio de legalidad y decencia.

Un testimonio del cubano Aldo Chaviano compartido en varios sitios de Internet detalla la forma en que masacraron a un grupo de presos políticos en un área cercana a la Torre Manaca-Iznaga  a unos 16 km del poblado de Trinidad donde ahora pasean decenas de turistas sobre la misma tierra que se manchó con la sangre de los inocentes.

Aldo Chaviano es uno de los sobrevivientes de esa cruzada del terror que desataron los bandidos de verdeolivo contra los campesinos y jóvenes que se alzaron en armas.

Cuenta que el 12 de julio de 1963 a un grupo de 23 presos políticos que tenían confinados en el Presidio Modelo en Isla de Pinos los trasladaron para la zona de Manaca-Iznaga cerca del poblado de Caracusey en la carretera entre Sanctí Spíritus y Trinidad.

Estábamos en la torre vieja de Iznaga en Manacas de Iznaga. Ya sabíamos del asesinato el día anterior en “Las Tinajitas”, en plena Sierra del Escambray, de Macario Quintana y Aquilino Zerquera, miembros de nuestra causa y cuyos cadáveres fueron expuestos en el  patio donde se celebró el juicio para que los viéramos, como únicos testigos silentes de lo que allí había ocurrido.

“Era aproximadamente  la 1:00 a.m. del 13 de julio de 1963, bajaron a los condenados a  muerte, los iluminaron con las luces de los camiones de transporte militar, llamaron a Nando Lima, Zacarías García y a Roberto Montalvo y los ametrallaron. El resto comenzó a dar gritos en contra del comunismo y en favor de Dios y la Libertad, entonces los tirotearon a todos juntos por parte de las tropas y de los miembros del Tribunal; dispararon con ametralladoras, rifles, pistolas y revólveres, aún así Carlos Brunet quedó en pie, todos le tiraron, lo hicieron pedazos; luego los remataron uno por uno.

 

Macario Quintana y Aquilino Zerquera fusilados el 12 de julio de 1963. Luego sus cuerpos fueron expuestos en el  patio donde se celebró el juicio para que los viéramos, como únicos testigos silentes de lo que allí había ocurrido.

En Escambray la sangre “rezuma y huele”alrededor de los pies.

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Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

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