Lo que el Papa dejó en Cuba

CPh9aZjU8AAS1koCasi trescientos arrestos documentados y una cifra de desamparados víctimas de la desaforada decisición del gobierno de sacarlos de las calles para “tapar la indigencia absoluta”, sin que de eso se percataran, ni obispos, ni embajadores.

Los informes desde la isla ofrecen información detallada de lo ocurrido a decenas de activistas y opositores reconocidos durante el viaje del Papa que a mi juicio logró infundir pocas esperanzas en una nación que tan necesitada está de ella.

Tanto el Informe de arrestos de las Damas de Blanco como los publicados por la UNPACU y el FANTU exponen una verdad de perugrullo que a pesar de la Misa conciliadora del Sumo Pontífice la represión contra las Damas de Blanco y activistas de diferentes ONG se recrudeció antes , durante y después de su partida hechos que contrastan con su prédica de amor, paz y reconciliación.

“Aún más cuando no se ha visto un pronunciamiento de parte del Vaticano por estos denigrantes hechos de violencia y arrestos arbitrarios, destacó el informe de las Damas de Blanco.

“Durante la presencia del Obispo de Roma en nuestra patria, en una clara demostración de irrespeto al ilustre visitante, el régimen castrista detuvo hasta a los disidentes que habían sido invitados por la Iglesia a estar cerca de Francisco, primero en la Nunciatura y luego en la Catedral de La Habana. El Papa no pronunció una frase solidaria con las víctimas de la represión y cuando viajaba de Cuba a EEUU, dijo a la prensa no saber de las detenciones de opositores pacíficos.

Las cifras reveladas por los activistas se conocen porque existe mecanismos de eporte entre ellos que dejan constancia de las arbitrariedades de los militares cubanos y la “ceguera” de los personajes a nivel mundial que ahora mismo solo miran a lo que conviene.

Pero hay una cifra en la isla que nunca nadie sabrá. Esa es la de los cientos de desamparados y mendigos que el gobierno recogió de un tirón y escondió en distintas instituciones en la ciudades de Santiago de Cuba, Holguín y La Habana.

Los desamparados ya deben estar regresando a las calles porque si bien es cierto que durante años nunca el estado se ocupó de ellos como manda el deber social de las naciones sí pudo de un tirón “tapar la indigencia en que viven” y buscarles alojamiento por varias horas.

La dictadura cubana tiene bien aprendido que no le correponden las tres funciones básicas de la Iglesia: Difundir el evangelio, educar, y participar activa y públicamente en el debate moral de la sociedad. Agregado a ello el claro énfasis en el ejercicio masivo de la caridad, actividad que funciona como la gran misión terrenal de la institución y como un cohesivo que la mantiene unida (cita de Carlos Alberto Montaner)

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Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

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