Camilo Venegas restaurador de estaciones

Camilo y Diana en Mari Noticias
A Camilo Venegas lo encontré treinta años después de haberlo perdido de vista en la escuela donde yo daba clases y él cursaba el preuniversitario en Manicaragua. Apenas nos saludamos comprendí que seguía cargando con su irreverencia juvenil, su frescura de “narrador de poemas” y la firme decisión de reparar cuanta estación de trenes se cruzara en sus conversaciones.

Enseguida le pedí que me contara que de él y empezó a hablar de la época en que el ángel de la guarda ferroviario que lo acompaña le ajustó las musas al andén de la Estación de Trenes de Paradero de Camarones, el lugar donde creció arrullado por las historias de su abuelo y los pitazos de cada locomotora que anunciaba la proximidad.

Después hablamos de su estancia en otro país, de su blog El Fogonero Venegas, del viaje que lo afincó en República Dominicana y del ancla permanente en Paradero de Camarones a donde volvió con Diana, su esposa, en agosto de 2011, cuando ella le propuso recorrer juntos la isla y él tuvo que confesarle el temor a que, una vez en La Habana, las autoridades del régimen no le permitieran ingresar a su propio país (como había ocurrido con viejos amigos)’.

Pero venció el amor al terruño, me dijo. Se fue a Cuba, la recorrió completa y regresó a Santo Domingo para recomponer con sus herramientas literarias las estaciones de trenes que encontró a su paso.

En una novela que pronto publicará me dijo que narra su encuentro diez años después con los lugares imprescindibles de su vida, entre ellos, dos a los que les tengo un apego especial: Manicaragua y Santa Clara.

Espero por esos capítulos para volver, a través de sus páginas a lugares que dejé ‘despintados y mustios'(porque en Cuba no hay voluntad de reparar y mejorar los viejos edificios que encontró el comunismo al tomar el poder), pero que seguramente él restaurará como hace siempre cuando habla de los paraderos de trenes de Cuba.

Anuncios

Autor: Idolidia Darias

Es la frontera transparente donde no hay jerarquías ni distancias, solo la memoria de una nación a la que sigo atada por los lazos del arcoíris.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s