Lecciones de grandeza y humildad de los Estados Unidos

En el Cementerio Nacional de Arlington es tan valioso y recordado un soldado que murió en una batalla como lo es un general ganador de varias medallas al valor, o un presidente que dirigió los destinos del país más poderoso del mundo.
tumbas en el Cementerio de ArlingtonArlington

La visita al Cementerio Nacional de Arlington es una lección de humildad necesaria para todos, pero mucho más para los que permanecen aferrados al poder y para los que se prestan a alimentar los mesianismos. Allí en el cementerio no hay jerarquías entre los sepultados. Todos son héroes de la nación y merecen el mismo respeto y veneración.

Bajo la tierra, cubierta de una hierba cortada a muy poca altura, están los restos mortales de los que dedicaron su vida a defender la democracia y la libertad, no sólo en los Estados Unidos Americanos, sino en otras latitudes donde se hizo necesaria su presencia.

Allí yacen soldados valiosos, importantes militares y presidentes notables pero la única distancia que separa las tumbas de cada hombre o mujer es la que por códigos del lugar, debe existir entre una y otra.

Salvo que algunas tumbas miden unas pulgadas más de altura que el resto, entre ellas no hay señales que te indiquen que un hombre o mujer caído en un combate en los siglos pasados o en el actual es más importante que otro.

La ubicación de las tumbas se organiza por el orden que implican las fechas de los caídos en las guerra gloriosas en algunos casos y en otros, según la fecha del fallecimiento, o el grado de parentesco familiar como es el caso de las tumbas de la familia del presidente Jonh F. Kennedy.
J.F Kennedy y su familia
El único lugar que se distingue es la Tumba del Soldado Desconocido porque tiene guardia permanente las 24 horas del día y todo el año.

Situada en la cima de la colina donde está el cementerio, la Tumba del Soldado Desconocido me recordó que la grandeza del hombre no está en los títulos, la fama o el nombre, si no en la hidalguía y la dignidad con que defiendas los valores más puros de ser humano.
Tumba del Soldado Desconocido

Cuando decidí visitar Washington DC y los lugares significativos de la ciudad, entre ellos el Cementerio de Arlington, me preparé para ver panteones colosales, inmensos, creados al más puro estilo del arte clásico que estuviera en consonancia con el país más poderoso del mundo, pero lo que encontré fue una bella lección de pequeñez y dignidad que me sobrecogió.

Viví en Cuba cuatro décadas y durante ese tiempo solo escuché al déspota Fidel Castro diciendo que Estados Unidos era el imperio y por ende al enemigo que debíamos odiar. Calificaba constantemente de arrogantes a los presidentes de esta nación que hoy asumo como ejemplo de democracia y libertad.

No escatimó en sembrarnos el odio al Norte pero siempre sospeché que no todo lo que dijera el tirano en mi isla, literalmente aislada en medio del Caribe, era cierto y no odié. Pero siento pena por tantos cubanos de mi generación que aun viven en ese embeleso y no se despojan de un temor a los Estados Unidos que creo genuino porque nace de la incredulidad.

Al caer la tarde regresé al hotel en Washington DC donde me hospedaba y comencé a revisar algunos sitios de internet en Español que visito constantemente. Allí entre otras notas estaba aquella que hablaba de embalsamar a Hugo Chávez. De crear un sitio majestuoso para el déspota caribeño que en sus años de mandato satanizó esta nación a imagen y semejanza de Fidel Castro durante casi cinco décadas de gobierno totalitario.

Mi pensamiento regresó a la hierba suave de Arlington donde yacen las lecciones de grandeza. La grandeza que nace de la humildad del individuo.

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Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

Un comentario en “Lecciones de grandeza y humildad de los Estados Unidos”

  1. El sabado 18 de este mes pase la tarde alli en el cementerio , estas palabras reflejan exactamente el sentimiento y solemnidad que sientes en Arlington . Felicito a la autora . Juan Beltran .

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