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Venezuela construye con cemento cubano

Venezuela construye con cemento cubano

Venezuela construye con cemento cubano


Una nota reciente publicada en El Universal desglosa la cantidad de cemento que en poco más de dos semanas llegó a Venezuela desde Cuba.
La información está basada en el informe de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello (CCPC) que detalla cómo el 19 de junio entraron al puerto 23.991 toneladas de cemento dice El Universal.
El reporte de CCPC nutrido con información de Bolivariana de Puertos (Bolipuertos), dice que el barco Ekmen, con bandera de Malta, llegó el pasado 22 de mayo al muelle 42 del principal puerto del país cargado con 12.991 toneladas de cemento tipo Portland I. Unas semanas atrás, el 17 de mayo lo había hecho el buque LTI Integrity con 10.999 toneladas de cemento tipo Portland III que también había salido de Cienfuegos con pero en un buque con bandera panameña.
Fuentes del sector de la construcción señalaron que el Gobierno de Venezuela ha estado importando ese producto para atender los requerimientos de la Gran Misión Vivienda Venezuela y apuntan que desde hace varios meses han aumentado las compras en el exterior de cemento blanco, pues las cementeras no lo están produciendo.
Una búsqueda rápida en el archivo digital de El Nacional revela que el 12 de enero de 2011 el gobierno de Cuba realizó la donación de 6.900 toneladas de cemento entre otros insumos que permitiría la construcción de 500 casas en Venezuela.
Los cálculos del sector de construcción, señalaron en esa ocasión que Cuba donó 6.900 toneladas de cemento para ayudar a resolver la construcción de al menos 500 unidades habitacionales.
También el 28 de diciembre de 2010 el Universal destacó que 2.355 toneladas de cemento cubano, de un total de casi 7.000, fueron descargadas en el Puerto de La Guaira en Venezuela. El material, sería empleado en la construcción de viviendas para los damnificados por las lluvias intensa que en esa época había afectado la región.
Según la nota, otra cantidad para igual efectos “llegaría desde Cuba la semana siguiente junto con 500 mil metros cuadrados de tejas de fibrocemento, 200 mil metros cuadrados de piso cerámico y 32 mil colchones’.
Por aquel entonces el primer embarque de cemento cubano arribó al puerto de La Guaira y fue recibido en una ceremonia por el Canciller venezolano, Nicolás Maduro y el embajador de Cuba Rogelio Polanco.
Recorrido de funcionarios cubanos por lugares construidos con cemento de Cuba

Recorrido de funcionarios cubanos por lugares construidos con cemento de Cuba

Ilegales en su propio país

El decreto ley No. 217 del 22 de abril de 1997 que regula en Cuba la migración interna para la Ciudad de La Habana fue fundamentado por el gobierno cubano atendiendo a la grave situación habitacional que había en la capital del país. Las autoridades incluyeron entre las razones de la proclamación del decreto que la falta de empleos, la crisis del transporte, el abasto de agua, electricidad, combustible doméstico y el índice de calidad en la prestación de los servicios a la creciente población urbana eran también motivos suficientes para regular el éxodo hacia la capital.

La aplicación del Decreto-Ley desde el mismo momento, fue muy severo y cientos de ciudadanos empezaron a sentirse perseguidos y excluidos al instante. La población procedente de las provincias orientales se convirtió de inmediato en el punto de mira de la policía que los deportó hacia sus pueblos de origen. Los llamaron ‘palestinos’ en el argot popular y hasta fueron objetos de chistes y bromas en algunos programas de la Televisión Nacional. De repente, decenas de ellos tuvieron que enfrentar vicisitudes y deportaciones. No faltaron los casos de personas que fueron detenidas en plena calle casi siempre en horario nocturno y desterrados para sus provincias de origen. Tampoco faltaron los que al día siguiente regresaron a la capital a insistir en establecerse en casa de algún conocido o en un alquiler furtivo.

Personas que han sido víctimas de esas deportaciones cuentan que andan por la urbe bajo ‘la ilegalidad” porque vivir en la capital implica una cantidad de trámites burocráticos inimaginables. Una joven que en 2002 vivía en Villa Clara, se casó con un residente en la Habana que tenía una casa y cuenta que pasó casi un año de trámites y permisos para tener en su carnet de identidad la nueva dirección que le permitiera andar por las calles sin el sobresalto de ser detenida y deportada a su pueblo de origen.

Y si vivir es complicado, pasarse unos días en la capital puede acarrear otras preocupaciones. Luis un activista de derechos humanos que vive en Holguín y ha tenido que viajar por razones familiares dice que en esos casos hay regulaciones. Según explica, el que pretenda pasarse seis o siete días en la capital, tiene que presentarse en el CDR donde vive la persona que le dé abrigo para que el presidente del comité sepa quién es y el tiempo que estará allí. Al trámite le dicen ‘permiso de estancia’ y por lo general no debe exceder de siete días aún cuando el dueño de la casa no tenga objeciones de albergarlo por meses o años.

Algunas personas consultadas en Cuba consideran que en los últimos años la cacería policial contra los ‘palestinos e ilegales’ ha disminuido algo pero no se ha acabado porque las autoridades policiales no dejan de pasear las calles y recoger algunos “deportables’.

Los detenidos pueden ser lo mismo mujeres que hombres y no hay distinción de edad entre ellos. La forma de proceder de la policía consiste en raptarlos en plena calle y ubicarlos en un centro de detención llamado depósito hasta que logran reunir la cantidad suficiente para llenar el vagón de un tren. Luego los destierran a sus pueblos de origen, de ahí que algunos desafortunados pasan varios días en el depósito hasta que se acopie la cantidad suficiente de ‘víctimas’.

Calixto Ramón que vivía en Camaguey y que en múltiples ocasiones ha intentado establecerse en la capital ha sido varias veces ‘desterrado’. Explica que ha visto diferentes casos y situaciones durante los días que está detenido. Destaca que también los compañeros de viaje le cuentan que fueron detenidos en San Antonio, Limonar, Guanabo, entre otros y que ahí tampoco les permiten establecerse.

Asegura Calixto que en las dos últimas ocasiones que fue deportado también el tren se detuvo en Matanzas para recoger ‘desterrados’ y regresarlos a las provincias del oriente del país, por eso él considera que la ley se está aplicando actualmente también con aquellos que pretenden asentarse en zonas cercanas a áreas turísticas como es el caso de Varadero o en municipio cercanos a la capital pertenecientes a las nuevas provincias Mayabeque y Artemisa.

Situaciones de esa índole ocurren a menudo en Cuba pero la mayoría de los afectados no realizan las denuncias, ni informan las violaciones de que son víctimas porque no conocen a dónde acudir, o porque han perdido toda esperanza en reclamarle a un régimen que gobierno por decretos. Los casos se conocen cuando algún activista de derechos humanos es víctima de la deportación y luego publica lo ocurrido, pero tampoco para ellos hay una solución ni una respuesta.