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Calendario de la memoria y la verdad

El Calendario 2020 es un almanaque imprescindible para conocer nuestra historia desde 1959 hasta 2019. Contiene datos precisos de hechos que muestran hasta donde ha llegado el crimen y el horror en la isla y de cuan necesario es para los cubanos conocerlos para no repetir los mismos errores. #TiempoDeContar #MemoriaCubana #AgendaCubana

 

Al almanaque 2020 puede acceder desde aquí : ICMHCCT

Tiempo de Contar: Ismael Hernández Sarduy (Darío)

Perfiles de cubanos admirables

“De Fidel fue la traición de nosotros la Revolución”.

Ismael Hernández Sarduy vivió en Sagua la Grande hasta que llegaron los rebeldes al poder y su familia se mudó para el Vedado, La Habana, con la idea de aliviar el acoso político que sentían contra ellos. Pensaron que era mejor trasladarse a una ciudad más poblada porque resultaba un poco más fácil evadir los controles y la observación policial que comenzaba a establecerse en cada territorio.

En Sagua La Grande dejó a sus amigos y compatriotas con los que sostuvo vínculos muy directos basados en el respeto a las ideas y la forma de expresarse de cada uno sobre  la época y a la política. Algunos de esos amigos habían pertenecido al Ejército Rebelde pero de inmediato se dieron cuenta que Fidel Castro los había traicionado desde el momento en que comenzó a hacer declaraciones públicas  a favor del ideario comunista. 

No estuvo ajeno a la forma en que muchos de ellos comenzaron a organizarse para tomar acción. La forma de luchar de aquel momento exigía de las acciones clandestinas que consistían en realizar acciones de baja intensidad en las ciudades y organizar también en secreto la confrontación armada en  regiones cuya geografía lo permitiera, con énfasis en las áreas montañosas.

Pero mudarse para La Habana no desvinculó a la familia Hernández Sarduy del deber patriótico. En el Vedado se conspiró desde el primer momento contra los que llegaron al poder. Allí se hicieron reuniones de la Dirección Nacional de Acción y Sabotaje  del Movimiento 30 de noviembre y se planificaron acciones contra la recién bautizada “revolución”.

La afluencia constante de personas a la casa llamó la atención del entonces G-2 cubano. En aquellos años no era casual que los vecinos se prestaran para chivatear. Alguien encargado de vigilar el lugar los delató y nunca supieron quién fue.  Ismael tuvo que pasar a la clandestinidad porque avisaron de que era inminente el registro a la casa y su detención.

Por varios meses contó con la ayuda de los amigos de confianza para esconderse. Cuenta que fue difícil mantenerse en clandestino por mucho tiempo. Tenía que cambiar de lugar constantemente. La gente que le daba abrigo enseguida buscaba pretextos para que se fuera. Querían ayudarle pero tenían miedo a buscarse problemas. En su caso los temores aumentaban puesto que andaba con armas largas y preparando acciones del Movimiento 30 de noviembre Frank País al que se integró muy pronto.  

Se vivían tiempos muy difíciles porque desde que Castro llegó al poder e intuyó que había oposición a las decisiones de él y su camarilla el control y la represión contra los antagonistas creció vertiginosamente. Decenas de nombres  que se oponían a Castro y su élite, estudiantes universitarios, obreros y campesinos, conformaron las listas de fusilados sin el debido proceso al tiempo que otra gran cantidad de hombres y mujeres fueron a las cárceles.

El 13 de octubre de 1961 lo arrestaron en Miramar, La Habana, durante un gran operativo militar. Tenía 21 años y ocupaba la jefatura nacional de Acción y Sabotaje del M-30-Noviembre luego de que fusilaran a su amigo Carlos Manuel Delgado en La Cabaña que hasta ese momento había ocupado esa responsabilidad.  

Los amigos y las causas que abrazaron

Ismael 2

De der a izq Carlos Manuela Delgado

Ismael era estudiante de bachillerato en Sagua La Grande cuando se trasladó  para La Habana pero nunca perdió vínculos con el terruño. Al norte de la antigua provincia de Las Villas dejó amigos entrañables y  conoció a Carlos Manuel Delgado un joven de Fomento que alcanzó grados de primer teniente en las refriegas que libraron los rebeldes y al que le asignaron la jefatura de esa ciudad en 1959.

En las conversaciones con Delgado este le habló de que las acciones para sacar del poder a Fulgencio Batista e instaurar la democracia habían sido en vano. Le comentó que en Fidel Castro no se podían fiar.

Comprendió la traición que se gestaba y se dispuso a conspirar contra la naciente “revolución”. Fue por medio de Carlos Manuel que Ismael decidió sumarse al Movimiento 30 de Noviembre recién creado y asumió el seudónimo de Darío.

Realizaron decenas de acciones en diferentes regiones del país ademas de organizar grupos para los alzamientos. En esa etapa de acciones en la lucha clandestina  perdió varios amigos que siempre recuerda con mucho cariño y admiración, entre ellos Carlos M. Delgado quien fue herido en un tiroteo en la zona de Miramar en La Habana y luego detenido y trasladado al hospital a consecuencia de los disparos. 

Movimiento 30 de Noviembre durante la presentación de un libro de Francisco Javier Denis

Cinco integrantes del Movimiento 30 de Noviembre junto a Francisco Javier Denis (al centro) que estaba presentando un libro de su autoría 

Sus compañeros de la lucha clandestina de inmediato se dieron cuenta que era un imperativo sacarlo del hospital cuanto antes. Fueron los compatriotas del 30 de noviembre quienes comenzaron a trazar un plan para rescatarlo. 

En  esa operación de rescate participaron cuatro personas entre ellos Ismael, Jorge Rodríguez Sierra, un joven nombrado Adriano y Francisco Javier Denis pero al parecer alguien los delató y no pudieron entrar a la sala del hospital para sacar al joven herido de allí.  Más tarde supieron que la jefatura ordenó sacar a Carlos Manuel Delgado y a pesar de las heridas  fusilarlo. Usaron como argumento que  era el jefe nacional de Acción y Sabotaje y  por lógica tenía conocimiento o había tomado parte en un plan para atentar contra Fidel Castro.

Sesenta años después de la fecha Ismael  destaca el valor de su amigo Carlos Manuel que no sobrevivió la jornada para contar los testimonios y recuerda que tras la muerte del joven pasó a ocupar su lugar en Acción y Sabotaje. 

Por qué su amigo que estuvo junto a los rebeldes se opuso?

En Caballete de Casas último semestre de 1958

Escambray / Caballete de Casas último semestre de 1958 /Un grupo de cubanos se sumaron a luchar por el rescate de la Democracia en Cuba y la salida de Batista del poder.

Los primeros meses de la llegada al poder de Castro fueron de  mucha confusión entre las personas que se había unido al Movimiento 26 de Julio y al Ejército Rebelde para derrocar a Batista. Percibieron que poco a poco los que se instalaron en el poder se alejaban del ideal que al principio los unió. En  la logia de Sagua sacaron un documento contra el comunismo que Carlos Manuel firmó a pesar de su jefatura en el puesto militar.

Esa firma le trajo serios problemas puesto que  Félix Torres uno de los integrantes del Ejército Rebelde más criminales de la época insistió e hizo presiones para que lo sacaron del puesto militar de esa localidad. Lo trasladaron para el municipio de Santo Domingo pero hubo un incidente entre conspiradores en el que estuvo involucrado Carlitos y lo notificaron al alto mando.

De nuevo Félix Torres la emprendió contra él. Lo acusaron de haber permitido el alzamiento de un opositor. Un sargento amigo de Ismael le pidió que avisara a Carlitos que querían hacerle una jugarreta y por eso decidió firmar el licenciamiento del ejército.

Se trasladó a La Habana e invitó a Ismael para incorporarse al Movimiento 30 de noviembre. No fue difícil ganar adeptos. Crecía el desacuerdo con los discursos del Comandante donde hablaba todo el tiempo de socialismo y comunismo. Para muchos cubanos que habían luchado en las filas rebeldes porque buscaban instaurar la democracia en la isla fueron señales evidentes de que todo apuntaba a un ideal diferente al que soñaron para el país. 

La frase de su amigo Carlitos “nuestra es la Revolución, de Fidel es la traición y nos opusimos porque Fidel estaba llevando el país a una dictadura personal inspirada en las ideas comunistas” fue aprobada y respaldada tanto por Ismael como por lo integrantes del Movimiento 30 de Noviembre Frank País.

Obreros, estudiantes y campesinos rechazaron las  imposiciones, los fusilamientos, los juicios sumarios, los encarcelamientos de personas sin el debido proceso.  Comenzaron a hacerle frente al comunismo desde diversas posiciones.  Unos con acciones clandestinas en las ciudades y otros en las zonas rurales donde había condiciones propicias para alzarse.  

Los afiliados  al Movimiento 30 de noviembre se enfocaron en hacer acciones de sabotajes a los lugares de los que se había apropiado el gobierno para que el pueblo entendiera que la instauración del comunismo era un peligro indiscutible para todos. En determinados lugares se detonaron petardos con explosivos de baja intensidad y se distribuyeron volantes con la frase que sugirió Carlos Manuel: “De Fidel es la traición de nosotros la Revolución”

Al mismo tiempo de esas acciones otros grupos opositores planearon sabotajes en propiedades que el gobierno le quitó a los dueños. Coordinaron los levantamientos en algunas regiones del país entre los que participaron, entre otros, Cary Roque,  Francisco Javier Denis, Alfredo Elías, Rafael (Tony) Artiles, Ricardo Vázquez, Israel Abreu. Y nfaltaron planes para liquidar al traidor en el poder.  

Pero hubo traidores y chivatos en todas partes y en el fragor de las acciones arrestaron a  Ismael. Según consta en los documentos oficiales que conserva en su poder  los cargos contra él cargos fueron “planear un  atentado a la máxima figura en el poder”, es decir a Fidel Castro. La petición fiscal fue pena de muerte, sin embargo lo tuvieron varios meses confinado a la espera del juicio.

Durante los tres primeros meses del arresto estuvo en  una casa en La Habana que dejaron las familias al irse del país y que convirtieron en un centro de torturas y represión contra los detenidos.  Luego de ese centro de interrogatorios del G-2 en 5ta y 14 en Miramar lo trasladaron para La Cabaña a esperar el juicio donde le harían efectiva la petición fiscal.  En dos ocasiones lo sacaron para llevarlo al juicio pero de inmediato lo regresaron sin darle explicación.  

Nunca supo por qué suspendieron los juicios. Por aquellos años era difícil  que un hombre pensara en sobrevivir cuando sentía por las noches las descargas de fusiles y los gritos de Viva Cristo Rey de los asesinados a escasos metros del área donde mantenían confinados a otros que esperaban el turno para ir a enfrentar la muerte o los “tribunales comunistas”.

Fue en la tercera vez que lo llevaron al tribunal cuando lo procesaron  y para su sorpresa en lugar de pena de muerte lo sancionaron a 30 años de cárcel.  Tampoco supo las razones de la dictadura para cambiar la sentencia.

Estuvo preso en el irónicamente nombrado “Presidio Modelo de Isla de Pinos” donde conoció cientos de cubanos que como él había luchado contra la implantación del régimen comunista en la isla.

Pasó a formar parte del Bloque 19 en el que ubicaron a los jóvenes presos que habían traído desde todo el país hasta allí  e  integraban el 30 de noviembre en otras provincias, entre ellos Alfredo Elías, Rafael -Tony- Artiles, los inseparables  amigos Ricardo Vázquez e Israel Abreu.

De igual manera conoció a otros presos que habían integrado diferentes movimientos y a campesinos del Escambray.

También estuvo en la cárcel de Melena del Sur. Tras las rejas conoció a Juana Luisa Agudo (hija de un preso político) y nació entre ellos el amor. Se casaron aún cuando estaba preso.

Cumplió 18 años de cárcel. Salió indultado el 4 de mayo de 1979 y aunque irse de Cuba no estuvo en sus planes tuvo que salir al exilio con su esposa.  Ismael foto carta libertad 2

Un oficial que estaba a cargo de su caso y que conocía detalles de su expediente le increpó cuando se negó a irse del país. Ese militar  fue categórico cuando señaló que él había sido juzgado por “atentado”  y eso le cerraba cualquier posibilidad de salir a las calles de Cuba como el resto de los ciudadanos. 

Enfatizó que si se quedaba en Cuba y por alguna razón detectaban algo relacionado con un atentado contra el dictador de inmediato buscarían los expedientes de implicados en acciones anteriores. Los jefes iban a cuestionar acerca de la persona que permitió que se quedara por eso el oficial fue muy claro al decirle que no estaba dispuesto a ser sancionado. No había mas camino que el destierro o volver de nuevo a prisión.  

El estigma del magnicidio

Aunque no ofrece detalles ni menciona nombres Ismael sostiene que en la etapa en que participó en las acciones contra la naciente dictadura trascendió la idea del grupo de atentar contra el traidor que estaba en el poder. Cree que las informaciones pudieron haber llegado al mando superior y por eso no dudaron en procesarlo. Haber sido jefe nacional de “Acción y Sabotaje” del movimiento lo ponía en el centro de cualquier sospecha del alto mando.

El destierro  

Se estableció en Miami donde se abrió para Ismael otra forma de luchar contra la dictadura -ayudar- a los cubanos con anhelos de libertad y que permanecen en la isla.

Para un hombre que dedicó la juventud a luchar contra la dictadura de forma frontal porque esa era la vía que eligieron todos,  que cargó armas en las manos para las avalar las acciones armadas en las que participaron sus compatriotas, se imponían nuevos retos y así lo asumió.

El Grupo de Apoyo a la Democracia un proyecto de ayuda a los disidentes, los presos políticos, las denominaciones religiosas y personas de la sociedad civil necesitadas contó con su colaboración por varios años.

Sabe bien que aunque han pasado muchos años no puede detallar sobre la etapa de su vida como luchador anticomunista en las calles de la isla, ni sobre las personas que junto a él dieron pasos concretos para eliminar la dictadura.  La razón mayor es  la seguridad de personas que aún viven en Cuba y estuvieron involucrados directa  o indirectamente en acciones contra la dictadura.  No es secreto que aunque pasaron más de cincuenta años de aquellos hechos la tiranía los puede juzgar por “convicción” o les pueden “reabrir las causas”  y juzgarlos de acuerdo a las “leyes comunistas”.

La palabra “por convicción”

Los juicios donde juzgaban a las personas “por convicción” fueron el plato fuerte de los llamados “tribunales populares” en Cuba por muchos años. Decenas de acusados por  exigieron pruebas de las acusaciones y la respuesta que obtuvieron fue la misma siempre “te juzgamos por convicción”. Se aplicó la “vara de la justicia revolucionaria” según consideraron los fiscales y  acusadores. Seis décadas después la dictadura sigue actuando igual

Esos argumentos de la dictadura estarian aplicándose mientras en el país no haya justicia por esa razón los cubanos que cumplieron condenas y más tarde se exiliaron tienen bien claro que bajo ningún concepto pueden poner en peligro la seguridad de los amigos y los familiares que viven en Cuba.

Programa de denuncia Radio Martí Febrero 2018

De izq a der Ismael Hernández, su esposa Juana Luisa, Idolidia Darias y Alejandro Marcano periodista venezolano

Los luchadores contra Fidel Castro y los que junto a Ismael abrazaron el ideario comunista siempre tuvieron muy claro que la lucha armada y las acciones directas contra objetivos precisos para desmantelar el régimen eran la única vía de recuperar el orden democrático y por eso la emprendieron sin arrepentimiento. 

Luego entendieron que han pasado sesenta años de la llegada al poder de la dictadura más larga del continente y que se imponen otras formas de confrontación.

Recomponer la verdad histórica y evitar que el totalitarismo imponga “Otra” es tarea fundamental para Hernández quien desde el Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo y la Asamblea de la Resistencia denuncia los crímenes del pasado y las violaciones que aún se cometen en Cuba.

 

 

El Instituto de la Memoria Histórica  Cubana Contra el Totalitarismo ha publicado las experiencias de Ismael Hernández en la lucha contra la dictadura,

“En estos 16 años preso primera vez que veo el amanecer”

A propósito de la Primavera Negra y lasmarchasy reclamos por la libertad de los presos políticos cubanos mi pensamiento de hoy va para una madre cubana Julia Estrella Aramburo Taboas y sus dos hijos confinados en el corredor de la muerte.
“Hoy fui citada para la prisión de mayor rigor Combinado del Este ya que a mi sobrino preso político Maykel Delgado Aramburo lo ingresaron en el Hospital de dicha prisión pues lleva varios meses con presión alta, y una insuficiencia venosa ya lleva en cautiverio 16 años de una condena de cadena perpetua confinado en el área especial 47 más conocido como el corredor de la muerte.
En la celda donde se encuentra está en malas condiciones Higiénicas el banco sin agua y la taza de aluminio está amarilla del sarro me dio muy mala impresion, además en ese momento le daban el almuerzo un picadillo que parecía diarrea no se sabe de qué era el arroz con mal sabor, pan duro y un líquido que no se sabía si era sopa o potaje de chicharo, él me miró y me dijo me lo tengo que comer no hay nada más.

Pero de todo esto lo que me oprimió el pecho y sentí que no puedo explicar fue cuando me dijo en estos 16 años que estoy preso primera vez que veo el amanecer”.
 

Para más información puede leer el siguiente enlace.
Maikel Delgado Aramburo y Harold Alcalá Aramburo junto a Estrella Aramburo  Foto de Alejandro Hernández Cepero

Maikel Delgado Aramburo y Harold Alcalá Aramburo junto a Estrella Aramburo Foto de Alejandro Hernández Cepero

Cuba: Modelo de represión integral

Conferencia: Derechos Humanos en Cuba impartida por Pedro Corzo, Investigador histórico del régimen totalitario cubano ante la OEA (dicembre 7 de 2018).

El régimen totalitario de Cuba se acerca a cumplir sesenta años de estar manejando a su voluntad los destinos de sus ciudadanos y de ejercer influencias negativas en numerosos países, en particular Latinoamérica.

En todo este tiempo solo ha sido eficaz en lo que respecta a la represión, el control de la información y la conservación del poder, una experiencia desesperanzadora aun hasta para aquellos que asesinaron en su nombre.

Una cantidad notable de cubanos, dentro y fuera de la isla, están amargados y frustrados. Han perdido la esperanza de un futuro mejor para su país, un síndrome que se aprecia particularmente en aquellos que creyeron ciegamente en el esplendoroso futuro prometido y hasta se sacrificaron por la materialización de esas propuestas. 

Más de 30 años de investigación personal y 20 en el marco del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, nos han hecho concluir  que la dictadura insular solo ha cosechado fracasos y desencantos para sus ciudadanos. 

Esa convicción la determina el hecho de haber entrevistado a más de mil personas de diferentes generaciones y experiencias, hombres y mujeres que combatieron el castrismo, pero también, quienes en algún momento de su vida lo defendieron.

Contamos con miles de horas de grabación  sin editar, que ponemos a disposición de los interesados, una memorial oral que se  remonta a 1959 en la que se recogen experiencias desiguales y particularmente cruentas.

La violación de los derechos de los ciudadanos en la isla ha sido sistemática  e institucional a la vez que de intensidad variable.

La represión ha oscilado entre personas que han cumplido 30 años de cárcel, como Mario Chanes de Armas  o Armando Sosa Fortuny, que acumula 42 años tras la rejas en dos etapa, a mujeres como Ana Lázara Rodríguez  y Cary Roque,  18 y 16 años respectivamente, hasta encarcelamientos de 24 horas, pero que en  conjunto han conducido a que más de medio millón de personas hayan estado detenidas por motivos políticos en estos sesenta años de dictadura,  cifra que digo con asombro y pesar porque también testimonia que muchos de los hombres y mujeres que combatieron el régimen desde sus inicios y que hoy superan los 75 años de edad, siguen fieles a su compromiso de bregar por una Cuba con Todos y para el bien de todos.

Los presos políticos cubanos han convertido las prisiones en foco de resistencia, como fue la constitución en prisión por Jorge Luis García Pérez, “Antúnez”, del Movimiento de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel.

Sin embargo, la crueldad extrema de los carceleros siempre ha estado presente como fueron los casos del confinamiento solitario que padeció, entre otros, el desaparecido comandante Huber Matos, las brutales golpizas como las que sufrió Kemel Jamis, aquí presente, y los muertos en huelga de hambre, al menos 13, como fueron los casos de Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata Tamayo.

La Cuba del presente debería ser un ejemplo  de lo que puede ocurrir en un país cuando el ciudadano pierde sus derechos por un tiempo prolongado.

En esa isla del Caribe se han producido redadas masivas en la que fueron apresadas personas por su orientación sexual, por  gustar de la música extranjera o simplemente por su forma de vestir y por dejarse el cabello largo.

En el propio año 1959 el siniestro Ernesto Guevara, con la participación de Raúl Castro y Ramiro Valdés, organizaron campos de concentración para las personas que eran consideradas desafectas al Proceso.

El Servicio Militar Obligatorio fue otro instrumento para controlar la juventud, y la UMAP, Unidades Militares de Ayuda a la Producción, una mascarada para llevar a miles de jóvenes que  no estaban identificados con el proyecto revolucionario, a crueles campos de concentración.

Pero la relación es todavía  más extensa. Muchos de los familiares de los presos políticos que residían en zonas rurales  fueron desplazados a la fuerza. Sus propiedades confiscadas con prohibición de regresar a sus casas, mientras eran recluidas en lugares que las autoridades escogieron a su conveniencia.

No hay país de Nuestra América en el que un régimen, con los recursos del estado, haya desplazado a la fuerza a millares de personas como  recoge la historia de los Pueblos Cautivos de Cuba.

El derecho a la vida de cada ciudadano está sujeto a la discreción del régimen. Desde 1959 a la fecha en Cuba no existe el debido proceso. Los jueces tienen que estar integrados a la Revolución y la defensa en vez de argumentar la inocencia del acusado se remite a pedir al tribunal clemencia para su defendido. 

Las penas de muerte no las dicta un tribunal en base a la ley y las pruebas presentadas. Las sanciones las dictan los funcionarios ante que se realice el espurreo proceso, numerosos testimonios  lo afirman. Presencié en una dependencia de la Seguridad del Estado de Santa Clara como le comunicaban a un prisionero político que iba a ser ejecutado.

No había ni parodia de juicio. Un custodio le hacia una fatídica pregunta al condenado ¿En caso de que te suceda algo a quien le entregamos tus pertenencia?, a partir de ese momento le restaban a esa personas menos de 24 horas de vida, así recuerdo la partida de Mariano Soriano.

Es justo decir que la violación de los derechos humanos no solo afecta a la víctima, también a los victimarios, al conjunto de la sociedad. El abusado y el abusador son atormentados de diferentes maneras,  y en numerosas ocasiones el antiguo esbirro pasa a ser martirizado.

Las dictaduras deben ser condenadas categóricamente por las democracias. Las sociedades libres no deben coexistir con las esclavistas, sus prácticas son represivas y discriminatorias, de toda la comunidad, incluidos sus propios partidarios.

La interdependencia de las naciones es cada día más apreciable y para que esta resulte en beneficio de los ciudadanos,  es imprescindible, a nivel hemisférico, constituir un Tribunal Internacional que juzgue a los gobiernos depredadores. José Martí, el cubano más ilustre, lo dijo y escribió, hace más de una centuria, Ver con calma un crimen es cometerlo.”

Muchas gracias.

Amores que nacieron en la cárcel

El amor entre ellos nació en medio de la lucha por la libertad de Cuba y casi sesenta años después Ismael Hernández y Alfredo Elías cuentan las historias de cuando estaban tras las rejas  y al otro lado Juana María y Nenita esperaban la señal del carcelero para  encontrarse por media hora en la visita reglamentaria.

Ambas parejas se conocieron en medio de la guerra desigual en la que ya habían fusilado a cientos de hombres y mantenían tras las rejas a los opositores al gobierno comunista.

Ismael y Alfredo con apenas veinte años fueron  sentenciados a largas condenas y soportaron sobre sus cuerpos las acciones de las armas  de esos regímenes: las rejas, los bayonetazos, la exclusión, y la mordaza para acallar a los inconformes.

Cuentan que primero se enamoraron desde lejos de Juana María y Nenita. La primera conexión fueron las miradas. Luego los gestos y palabras, también desde lejos.

Después sucedieron los acercamientos, pero con una barrera por medio. Y cursilería aparte, ni se tocaron las manos, ni se besaron, ni se susurraron al oído  las complicidades propias de los amantes cuando comienzan una relación.

Tiraron por el piso las consabidas frases de que el amor de lejos nunca termina bien.

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Juana María era una adolescente cuando empezó a ir a la cárcel en Melena del Sur  a visitar a su papá y a su tío, ambos  presos políticos. Mientras esperaba la orden del carcelero para pasar a verlos  cruzó miradas con Ismael Hernández.

Esa fue la primera conexión. Luego vino el compromiso entre rejas y las visitas al Presidio Modelo de Isla de Pinos para donde lo trasladaron junto a decenas de presos políticos.

Creció, amó y se casó con el amor de su vida cargando jabas para ir  a la prisión donde cada visita se convirtió en una jornada de dolor ante las arbitrariedades y humillaciones que les hacían pasar  los encargados de revisar los alimentos y artículos de aseo personal (únicas provisiones que la familia podía entrar al recinto).

A Mercedes todos la conocen por Nenita. Así le han dicho siempre. Conoció a Alfredo cuando acompañó a una amiga a la cárcel para ayudarla a llevar las jabas. La primera vez se quedó al otro lado del límite trazado para los familiares que iban a entrar a la visita, pero desde lejos advirtió a un joven que la miraba con insistencia.

Se cruzaron miradas y gestos. Ella volvió a su casa e insistió a la mamá para volver a acompañar a la amiga.  Luego una carta pasó de las manos de Alfredo a las de Nenita donde le preguntaba si la podía poner en la lista de los visitantes.

Aceptó y las primeras palabras se las dijeron con el muro de por medio. Luego los presos políticos hicieron una plante en Isla de Pinos para exigir la eliminación de las fronteras.  Fue entonces que pudieron estar más cerca pero bajo la mirada del carcelero.

Nunca hubo citas conyugales, ni ratos a solas entre los amantes. El amor que nació entre rejas perduró. Se casaron cuando la dictadura le concedió los permisos. Luego vino el exilio pero juntos. Hoy cuentan sus  historias en Miami donde han sumado a sus vidas otro amor: el de la  libertad de Cuba.

 

 

 

 

El Presidio Político de Isla de Pinos: Un libro imprescindible para entender a los presos plantados de Cuba

La lectura de El Presidio Político de Isla de Pinos de Ramiro Gómez Barrueco (Manino) es imprescindible para entender por qué a pesar de los años de prisión, de torturas y de abusos del castrismo los presos políticos plantados conservan el amor por Cuba y el deseo de ver libre el país donde nacieron.

El Presidio Político de Isla de Pinos sale a la luz meses después de que Barack Obama lanzara en su precario español el jQue bolá! como frase madre de todas las conciliaciones y le pasara por encima al rastro de sangre y dolor que han dejado los hermanos Castro y su séquito de adoradores en la isla, para anunciar lo del restablecimiento de relaciones entre la Dictadura y su gobierno.

No sé si el ex presidente Obama, ni sus asesores en el tema Cuba (insisto en destacar el nombre de Ben Rhodes), ni los que se sumaron en esos años de conversaciones y mediaciones secretas para que se hiciera el “milagro”, conocen bien una parte de la Historia de Cuba que la Dictadura ha intentado sepultar.

Pero si sé con exactitud que mi generación (la que nació a finales de la década de 1950 y la que fue llegando después) no conoce la verdad de lo que hizo el castrocomunismo para llegar a donde está.

Por eso, para ambos grupos, sugiero la lectura del libro de Manino, para que profundicen en el conocimiento de los hombres que enfrentaron al Aparato Represivo y que hicieron la historia del presidio político plantado y para que entiendan del valor e hidalguía que anida en ellos.