El Presidio Político de Isla de Pinos: Un libro imprescindible para entender a los presos plantados de Cuba

La lectura de El Presidio Político de Isla de Pinos de Ramiro Gómez Barrueco (Manino) es imprescindible para entender por qué a pesar de los años de prisión, de torturas y de abusos del castrismo los presos políticos plantados conservan el amor por Cuba y el deseo de ver libre el país donde nacieron.

El Presidio Político de Isla de Pinos sale a la luz meses después de que Barack Obama lanzara en su precario español el jQue bolá! como frase madre de todas las conciliaciones y le pasara por encima al rastro de sangre y dolor que han dejado los hermanos Castro y su séquito de adoradores en la isla, para anunciar lo del restablecimiento de relaciones entre la Dictadura y su gobierno.

No sé si el ex presidente Obama, ni sus asesores en el tema Cuba (insisto en destacar el nombre de Ben Rhodes), ni los que se sumaron en esos años de conversaciones y mediaciones secretas para que se hiciera el “milagro”, conocen bien una parte de la Historia de Cuba que la Dictadura ha intentado sepultar.

Pero si sé con exactitud que mi generación (la que nació a finales de la década de 1950 y la que fue llegando después) no conoce la verdad de lo que hizo el castrocomunismo para llegar a donde está.

Por eso, para ambos grupos, sugiero la lectura del libro de Manino, para que profundicen en el conocimiento de los hombres que enfrentaron al Aparato Represivo y que hicieron la historia del presidio político plantado y para que entiendan del valor e hidalguía que anida en ellos.

Ernesto Díaz Madruga in memoriam

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Foto y texto de Luis G Infante PP # 34028

Las víctimas de la Dictadura en el recuerdo de los hermanos que sobrevivieron la cruzada maldita es un texto desgarrador pero necesario en estos tiempos en  que los que tienen el poder se empeñan en anular la verdadera  memoria histórica de la nación cubana.

Fue escrito pot  Luis G. Infante PP # 34028. en recordación a Ernesto Díaz Madruga que murió enfrentando el terror.

Entre el 6 y el 9 de agosto de 1964, en la enfermería del penal de Isla de Pinos, se debatió entre la vida y la muerte, con los intestinos perforados por el filo de una bayoneta, el preso político cubano Ernesto Díaz Madruga.

En el año 1964 el Presidio Político Cubano Anticomunista, cumplía sus cinco años de existencia y se le planteaba uno de sus más críticos momentos. Ese año, el Ministerio del Interior, a través del Departamento de Cárceles y Prisiones ordenó que se instituyera una de las aberraciones más bochornosas que se hayan practicado contra la dignidad humana en este hemisferio; el plan de trabajo forzado al que llamaron los comunistas Camilo Cienfuegos.

La dialéctica comunista teorizaba la existencia del Plan de Trabajo, exponiendo la consigna de que el que no “trabaja no come”; o la tesis de que no podíamos vivir como parásitos en una sociedad comunista, consumiendo sin aportar esfuerzo a la producción y al sacrificio del pueblo. Ese era el falaz razonamiento, que como todo razonamiento marxista, partía del determinismo económico.

Pero esas teorizaciones económicas carecían de fundamentos; el verdadero génesis del trabajo forzado consistía en un plan de exterminio físico o de claudicación política del adversario, derivado de una razón de Estado. Pretendían los comunistas con el “experimento” que los prisioneros que se encontraban en Rebeldía o “Plantados”, ingresaran en el Plan de Rehabilitación.

Desde un punto de vista jurídico y del Derecho Internacional, esta tortuosa medida de imponer el trabajo forzado, constituía una violación de los derechos y del status del prisionero político. Y a estas violaciones se negó Ernesto Díaz Madruga, por eso el  6 de agosto de 1964 lo “bayonetearon”.

Puesto que teníamos que trabajar por la fuerza, la táctica consistía en ofrecerle resistencia pasiva o activa, según el caso, a las órdenes de los carceleros. El 6 de agosto de 1964 al mes de haber comenzado el plan de trabajo, las hordas del crimen irrumpieron en el Edificio 6 de Isla de Pinos para imponer su voluntad. Ernestico era joven, era idealista. Ernestico era AJEFISTA.

Desde que la guarnición conminó a bajar hasta la planta baja, debía transcurrir el tiempo que la rebeldía y la negativa exigían. Empleábamos el único recurso a nuestra condición de “Plantados” y sus consecuencias: la RESISTENCIA.

Los efectivos militares enfurecidos por esa actitud de resistencia, subieron piso a piso insultando y golpeando. Ernestico vivía en el cuarto piso, lo que le tomaría más tiempo bajar, y hasta allí llegaron los energúmenos del Ministerio del Interior dejando sus marcas represivas en los cuerpos de los que encontraban a su paso a medida que ascendían.

Al frente de este grupo de uniformados iba el entonces sargento jefe de Orden Interior Porfirio González. El destino enfrentó a Ernestico con su ejecutor. Ernestico consciente de su posición de “Plantado”, no acató con urgencia el reclamo que su agresor le gritaba, lo que provocó una turbulenta discusión entre ambos y el artero ataque del esbirro. La bayoneta se hundió en el cuerpo de la víctima.

Ante la protesta y el empuje de los demás prisioneros, la guarnición abandonó el lugar y Ernestico fue trasladado a la enfermería del penal. El día 9 de agosto se supo que Ernesto Díaz Madruga había fallecido a consecuencia de las perforaciones que le hicieron en los intestinos sin que le prestara asistencia médica. También se supo del ascenso a teniente de su asesino, el jefe de Orden Interior Porfirio González

Nota: Por gestiones realizadas por el PPHC con la ciudad de Miami, el tramo de la 12 Calle del Sw, entre las Avenidas 12 y 14, lleva el nombre del Mártir.

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Para no perder la memoria en la lucha contra el comunismo

De izq a der Diego Francisco (Paco) Talavera Ramiro Gómez y Guillermo Fariñas
De izq a der Diego F Talavera, Ramiro Gómez y Guillermo Fariñas

A Guillermo Fariñas la noticia de que la Fundación para la Memoria de las Víctimas del Comunismo lo seleccionó para recibir la Medalla de la Libertad Truman-Reagan 2015 le llegó en los días en que las tropas de choque del General Raúl Castro comandadas por Abel Prieto y otros comisarios del régimen realizaban actos de repudio en Panamá a los asistentes en los foros paralelos a la Cumbre.

Pero los detalles de esa distinción los tuvo cuando llegó a Miami procedente de Panamá en la noche del sábado y pudo leer la carta que le envió la Fundación para la Memoria de las Víctimas del Comunismo informándole de la selección.

Unas horas después Fariñas se reunió con dos presos políticos cubanos exiliados en Miami que con 20 años de edad fueron a las cárceles castristas por oponerse al comunismo y al régimen totalitario en Cuba.

Allí en presencia de Diego Francisco Talavera y Ramiro Gómez (sentenciados a 20 años de cárcel el primero y 10 el segundo, dijo que esa distinción será dedicada a todos los presos políticos cubanos vivos y muertos y en especial a “aquellos que han prestado sus servicios en cualquier parte del mundo para luchar contra el comunismo”.

Fariñas se autodefine como heredero de la ideas anticomunista de todos los cubanos que en el mundo y en la isla han mantenido una actitud frontal contra el comunismo por eso les agradeció a ellos por el ejemplo que todos los presos políticos cubanos han dado a la oposición en la isla que busca restablecer la democracia y la libertad.

Durante ese encuentro, Fariñas también les agradeció por la generosidad y dedicación que mantienen los expresos políticos exiliados con los opositores dentro de la isla y por ayudar desde todos los órdenes de la vida y a pesar del deshielo a mantener vivia la verdadera memoria histórica.
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