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USAID: el mapa del dinero y las redes de influencia en América (3)

Idolidia Darias / Florida / USA

USAID: el mapa del dinero y las redes de influencia en América (Brasil, Cuba, Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Paraguat, Guatemala, México)

Foreign Assistance ForeignAssistance.gov identifica expresamente gobernanza, legislaturas, participación pública, elecciones y sociedad civil como categorías de asistencia estadounidense.

La discusión sobre USAID cambia cuando se abandona el discurso político y se entra en los documentos.

¿Cuánto dinero salió de Washington? ¿Quién lo recibió? ¿Bajo qué programa? ¿Qué actividad desarrolló? ¿Trabajó con instituciones públicas, organizaciones sociales, medios o actores electorales? ¿Existe un vínculo partidista demostrable?

Estas preguntas permiten separar tres categorías que con frecuencia aparecen mezcladas: asistencia al desarrollo, intervención institucional e influencia política.

La propia base oficial de ayuda exterior de Estados Unidos permite rastrear los programas, organismos administradores, beneficiarios y cantidades. El portal señala que reúne información presupuestaria y financiera de los programas de asistencia exterior de las agencias estadounidenses.

La siguiente matriz reconstruye algunos de los casos más significativos.

Matriz Documental

Los datos de Venezuela proceden de los registros oficiales de ForeignAssistance.gov, donde aparece expresamente el Venezuela Participation Project y su beneficiario. Los programas ecuatorianos están descritos directamente por USAID: la agencia reconoce apoyo a Participación Ciudadana, Esquel, Fundación Ciudadanía y Desarrollo y Grupo FARO; además, describe el monitoreo electoral, el seguimiento de propuestas de candidatos y el control de financiación de campañas.

En Colombia, el Inspector General de USAID confirma que la asistencia estadounidense se concentró en buena medida en la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y que los programas involucraban gobiernos nacionales, municipales y locales, así como asociaciones de agricultores.

Los datos históricos de Bolivia son todavía más reveladores. La GAO calculó $63 millones de asistencia estadounidense relacionada con democracia entre 1992 y 2002, incluyendo $18,5 millones de USAID destinados al Estado de derecho y al menos $14,6 millones a gobernanza. También documentó asistencia legislativa, electoral y municipal.

El caso que más se acerca a la intervención política directa

Si la investigación pretende probar la tesis más fuerte de que USAID podía transformarse en un instrumento de intervención política, Venezuela merece un capítulo separado y la razón no es ideológica: es documental.

En Venezuela existe evidencia de programas para fortalecer sociedad civil, medios independientes y procesos electorales. Pero en 2019 ocurrió algo diferente: durante el reconocimiento estadounidense de Juan Guaidó como presidente interino, USAID canalizó fondos hacia estructuras vinculadas con la transición política venezolana.

Eso coloca a Venezuela en una categoría distinta de Brasil, México o buena parte de Colombia.

No se trataba solamente de financiar una organización ambiental, un programa de salud o una ONG de desarrollo. El dinero estaba relacionado con una estructura política reconocida por Washington como gobierno interino. Por eso Venezuela es probablemente el mejor caso para investigar la frontera entre asistencia democrática e intervención política.

Ecuador: El caso más transparente

En el caso de Ecuador seofrece otro dato especialmente importante porque USAID describe públicamente la actividad política de sus socios. No hace falta inferirla.

La agencia dice que Participación Ciudadana monitoreó las elecciones, comparó propuestas de candidatos y supervisó el cumplimiento de la legislación sobre financiación de campañas. También reconoce que sus programas acercaron ciudadanos a candidatos y que trabajó para aumentar la participación política de mujeres y jóvenes.

Esto permite formular una conclusión precisa: sí existió financiación estadounidense de actividades directamente relacionadas con el ecosistema electoral ecuatoriano.

Lo que no permite afirmar automáticamente es que USAID financiara candidatos determinados o que dirigiera una campaña electoral. Ahí en donde la diferencia es fundamental.

Colombia: Influencia institucional, no necesariamente partidista

Aquí se parecia que Colombia presenta una arquitectura diferente puesto que la asistencia estadounidense penetró profundamente en asuntos relacionados con tierras, justicia, víctimas, comunidades indígenas y afrocolombianas y ejecución del Acuerdo de Paz.

La auditoría de 2025 del Inspector General de USAID confirma que la agencia utilizó asistencia técnica para apoyar la implementación del acuerdo de 2016 y trabajar con distintos niveles del Estado y organizaciones sociales. Eso significa que la influencia potencial no necesariamente tenía que expresarse mediante un partido.

Podía producirse a través de: políticas públicas → instituciones → organizaciones sociales → comunidades → participación ciudadana.

Es precisamente este tipo de estructura el que permite a los críticos hablar de poder blando.Pero nuevamente: influencia potencial no equivale automáticamente a control político.

Bolivia: cuando la cooperación se convirtió en conflicto de soberanía

Con relacion a Bolivia es necesario ver un antecedente histórico especialmente importante.

La GAO encontró que entre 1992 y 2002 Estados Unidos destinó unos $63 millones a programas democráticos en Bolivia. USAID intervino en justicia, Congreso, gobiernos municipales, elecciones y participación ciudadana. El programa de gobernanza llegó a utilizarse en alrededor de 175 municipios, según la evaluación citada por la GAO.

Y es aquí donde aparece una cuestión que merece mayor investigación: ¿en qué momento el fortalecimiento de instituciones democráticas deja de ser cooperación y comienza a convertirse, desde la perspectiva del gobierno receptor, en construcción de una red política paralela?

El gobierno de Evo Morales terminó interpretando la presencia de USAID precisamente de esa manera y expulsó a la agencia en 2013.

La expulsión no demuestra que todas las acusaciones bolivianas fueran ciertas. Pero sí demuestra que la presencia de USAID había adquirido suficiente peso político como para convertirse en un conflicto bilateral.

Brasil: el caso que obliga a frenar

EL caso de Brasil es fundamental porque funciona como prueba de control de la hipótesis. Si la tesis fuera que USAID financió sistemáticamente a la izquierda latinoamericana, Brasil debería proporcionar evidencia contundente.

Sin embargo, los registros consultados muestran una proporción considerable de recursos dirigidos a Amazonía, medio ambiente, salud y desarrollo sostenible.

En 2019, toda la asistencia estadounidense registrada para Brasil ascendió a aproximadamente $80 millones, pero eso incluía múltiples agencias y sectores.

En consecuencia, no es metodológicamente correcto transformar ese monto en “dinero de USAID para Lula o el PT”. Tampoco aparece en los registros consultados evidencia suficiente para afirmar que USAID financió directamente al Partido de los Trabajadores durante las elecciones de 2018 o 2022.

Este punto es importante precisamente porque una investigación seria necesita identificar también lo que los documentos no demuestran.

EL MAPA IDEOLÓGICO NO COINCIDE AUTOMÁTICAMENTE CON EL MAPA FINANCIERO

Los datos producen una imagen más compleja y debe tenerse en cuenta la narrativa de una agencia que simplemente financiaba a la izquierda.

USAID financió:

  • organismos electorales;
  • organizaciones de derechos humanos;
  • instituciones judiciales;
  • legislaturas;
  • gobiernos locales;
  • ONG;
  • universidades;
  • organizaciones indígenas;
  • grupos afrodescendientes;
  • medios;
  • proyectos ambientales;
  • empresas;
  • programas de seguridad;
  • organismos internacionales.

ForeignAssistance.gov clasifica explícitamente dentro de “Good Governance” actividades como fortalecimiento de legislaturas, gobiernos locales, controles institucionales, participación pública y rendición de cuentas.

Por eso hay preguntas que no deben dejarse simplemente en “¿USAID financiaba a la izquierda?”

La investigación documental plantea una pregunta mucho más incómoda: ¿USAID construyó una infraestructura transnacional de actores sociales, institucionales y mediáticos capaz de ejercer influencia política, independientemente de que sus beneficiarios pertenecieran formalmente a un partido?

La evidencia permite responder que sí existió una infraestructura de asistencia orientada a instituciones y actores con capacidad de incidencia política. Pero todavía hay que demostrar, país por país, cuándo esa capacidad se convirtió en intervención partidista, manipulación electoral o cambio de gobierno.

La prueba más dificil de obtener: EL DINERO DESPUÉS DEL CHEQUE

El verdadero salto de esta investigación consistiría ahora en seguir cada dólar. No basta con saber que USAID entregó $1 millón a una organización.

Hay que reconstruir: USAID → contratista → ONG → subcontratistas → beneficiarios finales → proyecto → actividad → actores políticos → resultado.

Y después formular una segunda pregunta que abre más interrogantes luego de hacerla puesto que luego de indagar qué ocurrió con esos actores después de recibir el financiamiento aparecen de inmediato otras como:

Ahí es donde la investigación puede pasar de un inventario de subvenciones a una verdadera cartografía de influencia.

Hasta ahor y con la documentación examinada se puede establecer algo mucho más preciso:

También está documentado que en determinados momentos —especialmente Venezuela— la asistencia estadounidense llegó a acercarse directamente a estructuras de transición política.

Pero no existe una base documental suficiente para convertir todos esos programas en una única operación regional de financiamiento de la izquierda, ni para atribuir a USAID la responsabilidad directa por determinados resultados electorales sin demostrar la cadena causal.

La verdadera historia puede ser más compleja. No necesariamente una conspiración centralizada. Quizá algo más sofisticado:

El caso de Cuba ocupa un capítulo especial ...continuará …

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