Illustrated government buildings connected by glowing lines around public gatherings

Entre lobbies te veas: USA (del cubano-del AIPAC, y del AMCHA en la ecuación)

Idolidia Darias / Florida / USA El lobby cubanoamericano y AIPAC: similitudes en el método, diferencias en alcance y recursos

El lobby cubanoamericano y el Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel (AIPAC) comparten algunos elementos en sus métodos de organización política, aunque su dimensión, estructura financiera y ámbito de actuación son considerablemente diferentes.

La Fundación Nacional Cubano Americana (CANF), creada en 1981, surgió durante la administración de Ronald Reagan y se convirtió en uno de los principales instrumentos de representación política de la comunidad cubanoamericana en Washington. Diversos estudios académicos señalan que la administración Reagan alentó la creación de la organización y que la CANF desarrolló una estrategia de influencia basada en la movilización de votantes, las relaciones con congresistas y la participación en campañas electorales.

La literatura especializada también ha comparado históricamente la estructura de la CANF con la de organizaciones de lobby como AIPAC. El modelo combina la movilización de una base electoral, la construcción de relaciones con legisladores y el suministro de argumentos y propuestas legislativas. La propia CANF atribuye a su actividad un papel en la promoción de iniciativas como Radio y TV Martí, la Ley de Democracia Cubana de 1992 y la Ley Helms-Burton de 1996.

Sin embargo, las similitudes metodológicas no significan que ambos lobbies tengan una capacidad financiera equivalente. AIPAC dispone de una estructura política de alcance nacional y, a través de organizaciones vinculadas como United Democracy Project, ha movilizado cantidades muy superiores de recursos en los ciclos electorales recientes.

United Democracy Project había registrado más de 107 millones de dólares en ingresos durante el ciclo federal 2025-2026 y más de 77 millones en desembolsos hasta el 31 de julio de 2026, según datos basados en registros de la Comisión Federal Electoral.

FactCheck.org había situado los ingresos del grupo en unos 104 millones de dólares hasta junio de 2026, frente a aproximadamente 87 millones durante todo el ciclo de 2024.

El contraste con las organizaciones políticas cubanoamericanas es significativo. Su capacidad de recaudación y gasto electoral es mucho más limitada y, tradicionalmente, su influencia ha estado estrechamente vinculada a la concentración de la población cubanoamericana en Florida. Esa concentración permitió convertir un electorado relativamente localizado en un factor relevante de la política nacional, especialmente durante las épocas en que Florida desempeñaba un papel central como estado competitivo en las elecciones presidenciales.

La evolución demográfica y política de la comunidad cubanoamericana también ha modificado ese escenario. Investigaciones académicas señalan que los cubanoamericanos dejaron de comportarse como un bloque electoral completamente homogéneo y que las nuevas generaciones presentan posiciones políticas más diversas. Esto ha reducido parte de la capacidad de la comunidad para actuar como un grupo electoral unificado, aunque su influencia institucional y su representación política en Florida continúan siendo relevantes.

AIPAC, por su parte, desarrolla una estrategia de alcance nacional. Su actividad política se extiende a numerosos distritos electorales y campañas congresionales, mientras que United Democracy Project ha concentrado una parte importante de sus recursos recientes en elecciones primarias, particularmente en contiendas para la Cámara de Representantes. Su agenda está vinculada principalmente a las relaciones entre Estados Unidos e Israel y a cuestiones relacionadas con la seguridad regional, la ayuda exterior y la política estadounidense hacia Oriente Medio.

El lobby cubanoamericano tiene un ámbito temático mucho más específico: la política de Estados Unidos hacia Cuba. Su influencia se ha manifestado principalmente en asuntos como las sanciones económicas, el embargo, la política migratoria y las condiciones para una eventual normalización de relaciones con La Habana. Estudios sobre la política estadounidense hacia Cuba han concluido que los grupos de interés cubanoamericanos han tenido un impacto demostrable, aunque limitado, sobre determinadas decisiones de política exterior.

La comparación también requiere evitar una explicación basada exclusivamente en el poder de los lobbies. Investigaciones sobre la política estadounidense hacia Cuba sostienen que las decisiones de Washington son el resultado de la interacción de múltiples factores: intereses de la Casa Blanca, Congreso, burocracia federal, consideraciones electorales, grupos de presión y acontecimientos internacionales. Un estudio sobre la política hacia Cuba entre 1998 y 2001 concluyó precisamente que esos factores interactúan entre sí y que no resulta suficiente atribuir las decisiones estadounidenses a la influencia de la comunidad cubanoamericana por sí sola.

En ese sentido, la comparación entre AIPAC y el lobby cubanoamericano permite identificar una coincidencia importante en el método —organización política, movilización electoral, relaciones con legisladores y participación en campañas—, pero también diferencias sustanciales en escala, financiación, distribución geográfica y amplitud de agenda.

El lobby cubanoamericano construyó una influencia nacional a partir de una concentración electoral excepcional en Florida y de una estrecha especialización en la política hacia Cuba. AIPAC y las organizaciones políticas asociadas disponen de una estructura financiera y electoral mucho más amplia, con actividad en numerosos estados y distritos del país.

Por ello, más que hablar de dos lobbies equivalentes, la comparación resulta útil para observar cómo un modelo de movilización política desarrollado en torno a una comunidad concentrada y a un asunto específico puede producir influencia nacional, pero dentro de límites muy diferentes a los de una organización con capacidad de movilización financiera y electoral de alcance nacional.

NOTAS-QUE AGREGAN INFO

*United Democracy Project es un super PAC no partidista creado para promover organizaciones políticas y candidatos que apoyen la alianza entre Estados Unidos e Israel. Según  su sitio web, el super PAC “trabaja para ayudar a elegir candidatos que compartan nuestra visión y que sean firmes defensores de la relación entre Estados Unidos e Israel en el Congreso”.

*BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones)

*-El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC , por sus siglas en inglés), un grupo de presión fundado en la década de 1950 , históricamente se negó  a  aportar fondos  a las campañas de candidatos individuales. Sin embargo, en diciembre de 2021, el AIPAC anunció sus planes  para lanzar un comité de acción política (PAC, por sus siglas en inglés) y un super PAC de cara al ciclo electoral de 2022.

El lobby palestino AMCHA

-AMCHA no es un lobby palestino. Es una organización estadounidense fundada en 2012 por académicas judías (Tammi Rossman-Benjamin y Leila Beckwith) cuyo objetivo declarado es documentar y combatir el antisemitismo en campus universitarios.

Utiliza la definición IHRA y considera ciertas formas de antisionismo y BDS como antisemitismo. Sus críticos la describen como un grupo sionista que busca limitar el discurso crítico con Israel en las universidades. Su presupuesto es pequeño (alrededor de 700.000-800.000 dólares anuales) y su trabajo se centra en informes, presión a administraciones universitarias y campañas contra Faculty for Justice in Palestine, no en cabildeo ante el Congreso.

-El ecosistema que sí aboga por la causa palestina en Estados Unidos (Jewish Voice for Peace, Students for Justice in Palestina, American Muslims for Palestina, US Campaign for Palestina Rights) opera de forma muy distinta a AIPAC y al lobby cubanoamericano.

Tampoco hay paridad en acceso institucional. El lobby cubanoamericano y AIPAC tienen legisladores aliados, presencia en comités clave y capacidad de influir en leyes concretas (embargo, Helms-Burton, ayuda militar anual). Los grupos prop-palestinos dependen más de la movilización en el campus, protestas, redes sociales y el cambio de opinión entre votantes jóvenes demócratas. Su influencia se nota más en el discurso público y en primarias progresistas que en la redacción de legislación o en asignaciones presupuestarias.

En resumen: AMCHA pertenece al campo que vigila y contrarresta el activismo palestino en universidades, no al que lo impulsa. El activismo pro palestino en EE.UU. es más popular y mediático que institucional, y su peso financiero y legislativo sigue siendo una fracción del AIPAC. El lobby cubanoamericano, aunque más pequeño que AIPAC, sigue teniendo más capacidad de bloquear o condicionar política exterior específica que las organizaciones que defienden la causa palestina.

(OUP Academic) – (FactCheck.org) – (Wiley Online Library) – (Election.org) – (INDOWD) -(internacional.ucla.edu) – (amchianitative)

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