Omar del Pozo y Arturo Suárez: dos historias que revelan la verdad de las cárceles políticas en Cuba

Por Idolidia Darias y David Aguila / Florida / USA

Omar del Pozo Marrero fue un médico cubano y dirigente de la oposición democrática. Fue detenido por la Seguridad del Estado cubana el 19 de abril de 1992. Posteriormente uzgado por un tribunal militar de La Habana y condenado a 15 años de prisión bajo el cargo de “revelación de secretos concernientes a la seguridad del Estado”.

Arturo Suárez Ramos permaneció 23 años, 7 meses y 11 días en las cárceles cubanas. Fue detenido el 10 de mayo de 1987 y condenado inicialmente a pena de muerte, aunque posteriormente la sentencia fue conmutada por 30 años de prisión. Los cargos fueron “piratería” y “salida ilegal” relacionados con un intento de secuestro de un avión de Cubana de Aviación para abandonar el país.

Omar del Pozo Marrero fue un médico cubano y dirigente de la oposición democrática, que llegó a presidir la organización Unión Cívica Nacional y estuvo vinculado a la Convergencia Democrática.

En el contexto de la represión política de principios de los años noventa, fue detenido por la Seguridad del Estado cubana el 19 de abril de 1992. Posteriormente fue juzgado por un tribunal militar de La Habana y condenado a 15 años de prisión bajo el cargo de “revelación de secretos concernientes a la seguridad del Estado”. La CIDH documentó que, según las informaciones recibidas, Del Pozo había obtenido información sobre agentes de la Seguridad del Estado que se habían infiltrado en organizaciones de derechos humanos.

Human Rights Watch documentó que, antes de su juicio, permaneció aproximadamente 80 días en una celda tapiada en Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana. Según su testimonio recogido por la organización, los guardias no lo llamaban por su nombre, sino por un número.

Su encarcelamiento

Durante sus años de prisión, Del Pozo pasó por diferentes centros penitenciarios, entre ellos Quivicán, Guanajay y Combinado del Este.

Su situación médica llegó a ser motivo de preocupación internacional. Naciones Unidas documentó que padecía hipertensión, malnutrición y graves problemas gastrointestinales, y que tuvo que ser trasladado al Hospital Militar Carlos J. Finlay de La Habana.

Amnistía Internacional, por su parte, lo identificó expresamente como preso de conciencia y documentó que, cuando tenía 47 años, sufría desnutrición severa, hipertensión, úlcera de estómago, problemas cardíacos y hepáticos, además de haber perdido gran cantidad de cabello, dientes y masa muscular.

También se documentaron huelgas de hambre y períodos de aislamiento disciplinario. En una ocasión permaneció cuatro meses en una celda de castigo, durante los cuales, según Amnistía Internacional, se le restringieron las visitas familiares, la lectura y el ejercicio.

Human Rights Watch señaló que durante su encarcelamiento llegó a perder aproximadamente 44 libras (unos 20 kg) y que padecía una hipertensión severa. Una delegación internacional que lo examinó en 1995 solicitó que fuera liberado por razones humanitarias.

Represión y malos tratos

La documentación de Human Rights Watch también recoge episodios particularmente graves. En 1997, según testimonios recogidos por la organización, guardias del Combinado del Este lo sacaron de su celda y lo arrastraron aproximadamente 50 metros mientras lo golpeaban, después de que se negara a abandonar la celda durante un registro. En otra ocasión fue esposado y arrojado al suelo por negarse a permitir un registro de su celda.

Estos hechos forman parte de una documentación mucho más amplia sobre las condiciones de los presos políticos cubanos durante aquella etapa.

Liberación y exilio

Después de aproximadamente seis años de prisión, el Dr. Omar del Pozo Marrero fue liberado el 6 de abril de 1998. Amnistía Internacional informó que su liberación fue condicionada a aceptar el exilio.

Human Rights Watch documentó posteriormente que el Gobierno cubano puso en libertad a Del Pozo Marrero y a Víctor Reynaldo Infante Estrada en 1998 para que se exiliaran en Canadá.

Un aspecto importante de su historia

La trayectoria de Omar del Pozo Marrero resulta especialmente relevante porque no fue simplemente una persona encarcelada por una acusación política: era un médico que ocupaba una posición de liderazgo dentro de la oposición cívica cubana, y su caso fue seguido durante años por organismos internacionales de derechos humanos.

Amnistía Internacional lo consideró un preso de conciencia, mientras que la CIDH y Naciones Unidas documentaron su encarcelamiento, condena y deterioro físico.

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Arturo Suárez Ramos: biografía documentada

Arturo Suárez Ramos nació en La Habana en 1964. Según una entrevista realizada después de su salida de Cuba, comenzó su largo encarcelamiento siendo muy joven y permaneció 23 años, 7 meses y 11 días en las cárceles cubanas.

Su caso es particularmente singular dentro de la historia del presidio político cubano porque pasó más de dos décadas encarcelado, desde su juventud hasta la madurez, y terminó siendo uno de los presos políticos cubanos que más tiempo permanecieron en prisión.

La detención y la condena

Amnistía Internacional documentó que Suárez Ramos fue detenido el 10 de mayo de 1987 y condenado inicialmente a pena de muerte, aunque posteriormente la sentencia fue conmutada por 30 años de prisión. Los cargos fueron “piratería” y “salida ilegal” relacionados con un intento de secuestro de un avión de Cubana de Aviación para abandonar el país.

Según el mismo informe, durante el intento de desvío del avión se utilizaron granadas y varios pasajeros resultaron heridos. Es importante presentar este aspecto de su historia con precisión: las fuentes no describen el hecho simplemente como una detención por oposición política, sino como una acción de escape mediante el secuestro de una aeronave que posteriormente dio lugar a una condena extremadamente severa.

De condenado a muerte a preso político

Aunque su condena surgió de ese episodio, con los años Suárez Ramos adquirió una trayectoria propia dentro del presidio político cubano.

Amnistía Internacional lo identificó expresamente como preso político y siguió su situación durante años. En noviembre de 1992 informó que Suárez Ramos se encontraba encarcelado en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, y que había iniciado una huelga de hambre en protesta por su traslado, realizado a casi 1.000 kilómetros de su familia. La organización informó además de denuncias según las cuales él y otro preso habían sido golpeados por funcionarios penitenciarios durante las protestas.

Posteriormente estuvo recluido en Combinado del Este, en La Habana, donde pasó una parte considerable de sus más de dos décadas de encarcelamiento.

Su conversión religiosa y su actividad dentro de las prisiones

Uno de los elementos más importantes de su biografía es su profunda vida religiosa.

Arturo Suárez Ramos se convirtió en un activo católico durante su encarcelamiento y, de acuerdo con un reporte de ACI Prensa, predicaba el Evangelio en las diferentes cárceles donde fue trasladado.

En 2001, cuando tenía 37 años, las autoridades penitenciarias cubanas le negaban asistencia religiosa a pesar de las solicitudes realizadas por su familia. Su madre, Isabel Ramos, denunció públicamente esa situación.

Su caso llegó incluso a estar entre los presos políticos cuya liberación fue solicitada al Gobierno cubano durante la visita del papa Juan Pablo II a Cuba en 1998.

Huelgas de hambre y resistencia en prisión

Las huelgas de hambre fueron una constante en su trayectoria penitenciaria. Amnistía Internacional documentó que había participado en varias huelgas de hambre para exigir su libertad y denunciar las condiciones de encarcelamiento. En 1992, por ejemplo, su estado de salud se deterioró seriamente durante una huelga de hambre.

En 2003, desde el Combinado del Este, escribió una carta a su madre después de finalizar otra huelga de hambre. En ella denunció haber sido engañado por un oficial de la Seguridad del Estado respecto a las condiciones de su encarcelamiento y describió las celdas de castigo del llamado “Rectángulo de la Muerte”.

Su deterioro físico

La situación de salud de Arturo Suárez Ramos fue documentada reiteradamente por Amnistía Internacional.

En 2001, la organización expresó preocupación porque sufría, entre otros problemas:

  • fuertes migrañas;
  • pérdida progresiva de la visión;
  • dolores de espalda;
  • dolores estomacales persistentes;
  • diarreas;
  • pérdida de peso;
  • dificultades para caminar;
  • problemas en una rodilla después de una operación.

Amnistía señaló que, pese a sus reiteradas solicitudes, no estaba recibiendo la atención médica necesaria. Otros reportes del presidio político describieron posteriormente problemas mucho más amplios de salud, incluyendo afecciones de la columna, problemas circulatorios, úlcera duodenal y otras dolencias.

Maltrato y enfrentamientos con los funcionarios penitenciarios

Suárez Ramos mantuvo durante años una posición de resistencia frente a las autoridades carcelarias.

En 2008, su madre denunció que había sido agredido físicamente durante una visita familiar después de negarse a vestir el uniforme destinado a los presos comunes. Según el reporte, Arturo insistía en mantener su condición de preso político y se negaba a aceptar el tratamiento como delincuente común.

También existen testimonios de otros presos políticos que compartieron prisión con él.

Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, en Boitel Vive, relata que en octubre de 2001 fue trasladado junto a Suárez Ramos al Combinado del Este, donde ambos participaron en actividades de protesta y ayunos realizados por presos políticos.

23 años, 7 meses y 11 días

Una de las cifras más significativas de su historia procede del propio Arturo. En una entrevista realizada después de su excarcelación afirmó que había pasado: 23 años, 7 meses y 11 días en prisión.

Eso significa que prácticamente toda su juventud y buena parte de su vida adulta transcurrieron detrás de las rejas.

El Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED describió su historia señalando que Arturo Suárez llegó a España después de pasar más de 20 años en una cárcel cubana, y lo presentó como uno de los presos políticos cubanos que más tiempo permaneció encarcelado.

La excarcelación y el destierro

Su liberación ocurrió en octubre de 2010, en el contexto del proceso de excarcelación de presos políticos cubanos que siguió a la muerte de Orlando Zapata Tamayo y a la presión internacional sobre el Gobierno cubano.

Según el propio testimonio de Arturo, la Iglesia Católica cubana, encabezada por el cardenal Jaime Ortega, intervino en las gestiones que permitieron la liberación de un grupo de presos políticos y su traslado a España.

Arturo relató que recibió en prisión la noticia de que estaba incluido en la lista de presos que serían liberados y enviados a España. Posteriormente fue conducido directamente al aeropuerto bajo custodia y salió del país sin poder regresar a su casa ni despedirse personalmente de sus familiares, amigos y allegados.

Su vida en España

Después de su excarcelación, Arturo Suárez Ramos se estableció en España junto a su familia. Una entrevista publicada en 2011 lo identifica como uno de los presos políticos cubanos liberados y desterrados que residían entonces en España. En ella aparece junto a su esposa Alianis García Montano y su hijo pequeño Andrew Suárez.

El Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED también realizó una entrevista a Arturo en 2012 bajo el título “Arturo Suárez, una vida sin libertad”, dedicada específicamente a sus experiencias en prisión y a su llegada a España.

Una síntesis de su vida. La trayectoria de Arturo Suárez Ramos puede resumirse así:

  • 1964: nace en La Habana.
  • 1987: es detenido después del intento de desvío de un avión de Cubana de Aviación.
  • 1987: recibe inicialmente una condena a muerte, posteriormente conmutada por 30 años de prisión.
  • Década de 1990: pasa por diferentes prisiones, participa en huelgas de hambre y enfrenta problemas de salud y denuncias de malos tratos.
  • Años 1990-2000: desarrolla una intensa vida religiosa dentro de las prisiones y se convierte en un activo católico que predica el Evangelio entre otros presos.
  • 2001: Amnistía Internacional vuelve a denunciar el grave deterioro de su salud y la falta de atención médica adecuada.
  • 2003: realiza otra huelga de hambre y escribe a su madre denunciando las condiciones penitenciarias.
  • 2008: denuncia enfrentamientos y agresiones dentro del Combinado del Este.
  • Octubre de 2010: después de 23 años, 7 meses y 11 días de prisión, es excarcelado y enviado a España junto a otros presos políticos cubanos.
  • 2011-2012: comienza a dar entrevistas y a contar públicamente su experiencia como preso político y desterrado.
  • Un punto que merece especial atención
  • Hay una discrepancia en algunas fuentes secundarias sobre la fecha exacta de inicio de su encarcelamiento: Amnistía Internacional registra el 10 de mayo de 1987, mientras que una entrevista posterior habla de marzo de 1987.

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