CIA-Cuba. Como los fractales …hasta el infinito

Siempre que se hable de la CIA y el papel que ha jugado en la historia de la nación cubana traigo al presente las ideas sobre el tema que fueron expuestas por Armando de Armas en el prólogo de Escambray: El camino del guerreroen la batalla desigual

A continuación los segmentos que divulgaré en las redes sociales:

La periodista Idolidia Darias aporta nuevos elementos al debate sobre la lucha anticomunista en Cuba con la publicación de Escambray: El camino del guerrero, una breve biografía dedicada a Osvaldo Ramírez, considerado el máximo jefe de las fuerzas insurgentes que combatieron al gobierno revolucionario en las montañas del centro de la isla. Ramírez fue además el único guerrillero al que Fidel Castro ofreció una amnistía a cambio de abandonar la lucha armada.

La obra reivindica la figura de Ramírez y de otros combatientes campesinos enfrentados al comunismo, cuyos nombres —según diversas interpretaciones críticas— habrían sido marginados o desacreditados tanto por la narrativa oficial cubana como por determinados sectores políticos y mediáticos internacionales.

El libro también reabre interrogantes sobre el contexto geopolítico de la Guerra Fría y el papel de Estados Unidos frente al avance del comunismo. En ese sentido, cuestiona las versiones tradicionales que presentan a Cuba como un enemigo absoluto de Washington durante más de seis décadas y plantea dudas sobre la actuación de la Central Intelligence Agency en el apoyo a la resistencia armada anticastrista. Entre las interrogantes expuestas figura el hecho de que numerosos cargamentos de armas destinados a los grupos insurgentes terminaran en manos de las milicias gubernamentales.

El texto también retoma argumentos del escritor Armando de Armas sobre la dimensión mediática de la Revolución cubana. Según esa visión, publicaciones como The New York Times y la revista Life contribuyeron decisivamente a proyectar internacionalmente la imagen de Castro como un líder romántico y rebelde. En ese contexto se cuestiona el papel del periodista Herbert Matthews, cuyos reportajes desde la Sierra Maestra habrían magnificado la fuerza real del movimiento guerrillero.

Asimismo, se pone bajo análisis la estrategia seguida durante la invasión de Bahía de Cochinos, al considerar que el desembarco de la Brigada 2506 en Playa Girón, lejos de la zona del Escambray, limitó la posibilidad de coordinar acciones con las guerrillas campesinas lideradas por Ramírez.

La reflexión concluye señalando la existencia de intereses políticos, financieros y mediáticos que, según esta interpretación, habrían influido tanto en la consolidación del castrismo como en posteriores procesos de acercamiento diplomático entre Barack Obama y Raúl Castro.

La guerra de los sitieros isleños contra el comunismo abarcó las seis provincias de Cuba y fue la campaña militar más grande desarrollada en la isla desde 1898. Olvídense de la folclórica revolución castrista, esa fue más que nada una contienda mediática, mayormente en Life y The New York Times. ¿Recuerdan aquello de Castro bautizado como Robin Hood cubano retratado con su fusil de mira telescópica en el periódico presuntamente más imparcial del mundo? ¿Recuerdan a Herbert Matthews dejándose engañar para a su vez engañar al mundo sobre la verdadera dimensión de las huestes castristas en la Sierra Maestra en su amañado y famoso reportaje para el Times? ¿Quiénes eran los dueños de Life y The New York Times? ¿No se nos ocurre pensar que pudieron ser los mismos dueños de Castro que luego, a la vuelta de unos meses, fueron los dueños de Cuba? ¿Por ventura los mismos dueños de aquella CIA que mandó a desembarcar a la Brigada 2506 de exiliados cubanos no por Trinidad –literalmente al cantío de un gallo de las fuerzas alzadas en el Escambray con la que hubiesen conformado un frente de guerra probablemente imbatible-, como original y certeramente estuvo planeado, sino por una desolada y perdida playa en Bahía de Cochinos a unos 200 kilómetros del Escambray y, venga Dios y lo vea, con un insondable pantano preñado de cocodrilos de por medio? ¿Los mismos dueños de aquella CIA que enviaba los cargamentos de armas de modo que caían en manos de los milicianos a las órdenes de Castro y no de los campesinos a las órdenes de Osvaldo Ramírez? ¿Será por eso que Osvaldo Ramírez nunca apareció en portada de The New York Times? ¿Será por eso que The New York Times, tan imparcial, escribió más de una decena de editoriales a favor de las infaustas relaciones entre Barack Hussein Obama y Raúl Castro?

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