Operación Regreso: una compleja misión de rescate del Mossad en el Líbano
En febrero de 2023, el Mossad llevó a cabo la denominada Operación Regreso, una arriesgada misión clandestina que culminó con el rescate de un agente israelí dado por muerto más de una década antes.
La operación, marcada por la precisión operativa y el alto nivel de riesgo, tuvo como eje central la recuperación de Eli B., cautivo durante 14 años en una instalación subterránea vinculada a Hezbolá en las afueras de Beirut.
Una cadena de hallazgos inesperados
La operación se inició tras un descubrimiento fortuito en París. Leila H., una estudiante, localizó en archivos familiares un documento que hacía referencia a la existencia de un detenido israelí en la zona de Dajillé, en el sur del Líbano. La información reactivó líneas de investigación que hasta entonces se consideraban cerradas.
El factor humano: la búsqueda de un hijo
Uno de los elementos más significativos del caso fue la implicación de Jonathan, hijo de Eli B. Ingresado en el Mossad a los 17 años, su incorporación estuvo inicialmente motivada por la desaparición de su padre. Tras ser informado de la posibilidad de que seguía con vida por su superior, Ron D., fue sometido a evaluaciones especiales para su eventual participación en la misión de rescate.
La infiltración y el asalto
El 14 de febrero de 2023, un equipo de seis operativos, bajo el mando de Abi, logró infiltrarse en un complejo oculto bajo un almacén logístico. Según los reportes de la operación, el asalto a las instalaciones se resolvió en aproximadamente 88 segundos de enfrentamiento directo, lo que permitió acceder a la celda donde se encontraba Eli B.
Una extracción bajo presión extrema
La fase de extracción se vio gravemente comprometida cuando una explosión enemiga provocó el colapso parcial de un túnel de alcantarillado utilizado como ruta de escape. El equipo quedó atrapado con un suministro de aire estimado en apenas 11 minutos. En condiciones críticas, los operativos lograron despejar manualmente los escombros y abrir una salida hacia el mar, donde fueron evacuados por un submarino previamente desplegado.
Un regreso tras 14 años de cautiverio
Eli B. fue trasladado a Israel tras su liberación, presentando un deterioro físico y psicológico severo tras más de una década de cautiverio. El reencuentro con su hijo Jonathan se produjo en un entorno de alta contención emocional, descrito por fuentes cercanas como un momento de reconocimiento silencioso y profundamente significativo.
La operación, mantenida bajo estricta reserva, es considerada internamente como una de las más delicadas y simbólicas realizadas en los últimos años por los servicios de inteligencia israelíes.