El Residente JB promulgó un proyecto de ley que brinda apoyo financiero a los funcionarios del gobierno estadounidense que han sido víctimas del “síndrome de La Habana”, misteriosos síntomas de salud que han afectado al personal estadounidense en varias partes del mundo, informó TheHill.

«Estamos aplicando todos los recursos del gobierno de los Estados Unidos para brindar atención médica de primera clase a los afectados y llegar al fondo de estos incidentes, incluso para determinar la causa y quién es el responsable», dijo Biden en una declaración hace poco mas de un mes. “Proteger a los estadounidenses y a todos aquellos que sirven a nuestro país es nuestro primer deber, y haremos todo lo posible para cuidar de nuestro personal y sus familias”.

Biden se refirió a los casos del síndrome de La Habana como «incidentes» en lugar de «ataques» y al hacerlo, se apartó de los legisladores de ambos partidos que los han descrito como ataques (Michael McCaul (R-Texas), el principal republicano en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, emitió un comunicado criticándolo.

“Las casi 200 víctimas de estos ataques no se enfermaron por casualidad. Estos son ataques directos al personal estadounidense. La mejor manera de enviar un mensaje a nuestros adversarios que estos ataques no serán tolerados y a nuestros diplomáticos de que responsabilizaremos a sus atacantes es aprobando mi proyecto de ley, la Ley de Respuesta a los Ataques del Síndrome de La Habana ”, dijo McCaul en un comunicado, refiriéndose a un proyecto de ley separado que presentó en agosto que impondría sanciones a los responsables.

La Ley de LA HABANA que Biden firmó fue aprobada por la Cámara y el Senado por unanimidad a principios de este año. Autoriza a la CIA y al Departamento de Estado a brindar apoyo financiero adicional a quienes sufren lesiones cerebrales. También requiere que las agencias creen regulaciones para realizar pagos e informen al Congreso sobre si es necesaria una acción legislativa adicional.

Biden firmó la legislación en una ceremonia privada en la Casa Blanca a la que asistieron Sens. Susan Collins (R-Me.), Kirsten Gillibrand (DN.Y.), Michael Bennet (D-Colo.), Y Gary Peters (D-Mich.), Así como Reps. Adam Schiff (D-Calif.) Y Abigail Spanberger (D-Va.).

El síndrome de La Habana se experimentó por primera vez entre el personal de la embajada de Estados Unidos en Cuba a partir de 2016. Las víctimas han informado de una variedad de síntomas, que incluyen mareos, fatiga, náuseas y dolor de cabeza. Se cree que unos 200 empleados estadounidenses se han visto afectados en todo el mundo. La vicepresidente Harris se vio obligado a retrasar un viaje a Vietnam a principios de este año después de que se identificara un posible caso de síndrome de La Habana entre el personal de la embajada allí.

La Secretaria de prensa de la Casa Blanca Jen Psaki  dijo que la administración de Biden se está tomando el tema «increíblemente en serio», señalando una investigación en curso por parte de la comunidad de inteligencia y los esfuerzos de varias agencias para agilizar los informes.

«Por supuesto, estamos decididos a llegar al fondo lo más rápido posible de la atribución y la causa de estos incidentes», dijo Psaki. “La comunidad de inteligencia está a la cabeza en eso. Han iniciado una investigación a gran escala sobre las posibles causas. Están examinando activamente una serie de hipótesis, pero no han tomado una determinación sobre la causa de estos incidentes o quién es el responsable «.

“Nuestro enfoque es implementar, iniciar un proceso que no existía cuando el presidente asumió el cargo”, dijo Psaki.

Navegando en Internet encontré algunas publicaciones recientes que abundan sobre el tema. Aquí les comparto los enlaces:

https://thebl.com/world-news/everything-you-need-to-know-about-the-havana-syndrome-mystery-and-plans-to-deal-with-it.html

https://nymag.com/intelligencer/article/what-is-havana-syndrome-symptoms-causes.html

Sobre ese tema encontré (cuando buscaba datos sobre la historia de los Panama Papers y del reciente Pandora Papers) este otro artículo que les incluyo en esta crónica de navegación.

El diario estadounidense The Washington Post, que también participa en la investigación dijo que los Pandora Papers exponen «la participación de líderes políticos», examinan «el crecimiento de la industria dentro de los Estados Unidos» y demuestran «cómo el secreto protege los activos de los gobiernos, los acreedores y los abusados o explotados por los ricos y poderosos», en la filtración de información confidencial más grande de su tipo.

En un reportaje, del NewYorker titulado El Misterio del Síndrome de La Habana y firmado por Adam Entous y Jon Lee Anderson, los autores escribiero que «los estadounidenses creen que la gestión de Castro fue minada por quienes en la Isla se oponían a mejorar las relaciones, sin embargo, la parte cubana se quejó de lo mismo en la CIA. https://www.newyorker.com/magazine/2018/11/19/the-mystery-of-the-havana-syndrome

Por otro lado, el reporte asegura que Raúl Castro habría sugerido que un tercer país estaba detrás de los presuntos ataques sónicos que afectaron al personal diplomático estadounidense y canadiense en La Habana.Al respecto, el texto dice que las negociaciones entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos con vistas al restablecimiento de los vínculos diplomáticos se aceleraron a raíz de la enfermedad de Hugo Chávez.

Otras anotaciones tomadas sobre el tema:

Las negociaciones fluyeron rápidamente, y después que Obama y Castro tenían un acuerdo pactado, Washington pidió aumentar el personal de su Oficina de Intereses en La Habana, a lo que La Habana accedió: de 51 a más de 70 diplomáticos, asegura The New Yorker, sin embargo, los republicanos en el Congreso, opuestos a la normalización, bloquearon el financiamiento para ello y dejaron el aumento de personal en 54.

Entretanto, el 30 de diciembre de 2016 se presentó a consulta médica en la Embajada de EEUU en La Habana el primer afectado por los sucesos de salud que luego se extenderían hasta sumar 21 víctimas. No fue hasta el 17 febrero de 2017 que el embajador, Jeffrey DeLaurentis, lo discute con Josefina Vidal Ferreiro, directora de Estados Unidos en la Cancillería cubana.

Cuatro días después, el 21 de febrero, Raúl Castro le pide a DeLaurentis hablar a solas, y allí trata el tema y lanza la sospecha de que podría haber sido obra de otro país, y no de Cuba, dice la publicación, sin embargo desde entonces el Gobierno cubano ha negado que Raúl lanzara esa hipótesis.

Un exfuncionario de la administracioón Trump dijo al periódico estadounidense que en abril de ese año Alejandro Castro habló a través de Skype con el sucesor de Deare, Fernando Cutz, y otros oficiales de la Agencia de Seguridad Nacional, para negar la implicación de su Gobierno en los supuestos ataques, “Fue muy firme, apasionado”, recuerda.

La CIA y la NSA buscaron entonces a través del espionaje evidencias de que el ataque viniera de Rusia, pero después de meses tampoco obtuvieron resultados positivos.

Pero a fines de 2017 oficiales del Gobierno de EEUU supieron que Raúl Castro había sugerido en privado que los incidentes eran responsabilidad de China, algo que en lo adelante Cuba ha negado.