Crónicas del látigo y la mascarilla

Desacato, resistencia, propagación de epidemias y mordaza con látigo en Cuba, ahora que el coronavirus (COVID19) azota a la población y el nasobuco-mascarilla es el tema del día.

“En horas de la mañana del sábado 25 del mes en curso , se produjo un arresto arbitrario en contra de la ciudadana Angélica Garrido Rodríguez cuando esta se encontraba en la cola para adquirir productos de primera necesidad en una TRD del municipio Quivicaá, provincia de Mayabeque.

Según  me contó la mujer (vía telefónica ), ella intervino en la defensa de una vecina a la que un oficial de policía le impuso una  multa por bajarse el nasobuco ( mascarilla) para beber un poco de agua.

El citado oficial le increpó por la intervención y acto seguido le solicitó su identificación notificándole que estaba arrestada bajo cargos de desacato y resistencia , algo a lo que Angélica se opuso rotundamente alegando que ella solo le manifestó su inconformidad por su actuar abusivo y para nada profiláctico como debería ser.

De inmediato fue conducida a la unidad de policia del municipio y encerrada en una celda desprovista de sus zapatos y el citado nasobuco , algo por lo cuál ella comenzó a reclamar a gritos e implorándole a Dios pues esta muchacha práctica su fe cristiana.

La señora Garrido Rodríguez es madre de dos adolescentes que estudian y cuida de sus padres de avanzada edad , ella sospecha que todo este dilema que hoy vive se debe a algo tenebroso planeado por la policía política,  pues su hermana es disidente y colabora con la prensa independiente.

Angélica fue multada con una suma de 3 000 pesos en moneda nacional a pagar en un plazo de 10 días hábiles. Cabe señalar que fue atendida por el jefe de dicha unidad policial el cual señala que se trata de un delito de desacato y resistencia , cabe apuntar además que el decreto ley que se impuso en este caso contraviene con lo refrendado en el código penal vigente , pues el decreto 310 artículo 8 inciso 3 , tiene un marco sancionatorio con prisión hasta los 8 años y a discreción del tribunal y del fiscal actuante , puede ser modificado por multas administrativas que comprenden hasta las 1000 cuotas , la PNR no es por tanto , facultada para imponer esta suma en un decreto que comprende una conducta social predelictiva tal y como dicta la ley. Lo cierto es que consideramos una violación flagrante ante a la ley de procedimiento penal y en virtud de esto la señora Angélica hará la correspondiente solicitud de revisión ante los órganos competentes para estos casos. 

Blog Norton

Observatorio Cubano de Derechos Humanos 
Abril 26 / Detenido ayer Yilber Duran Dominguez, Pastor de una Iglesia del Movimiento Apostólico. Yilber lleva años sufriendo acoso por parte de la Seguridad del Estado.

El pasado día 22 se personaron en su vivienda inspectores de Salud Pública que supuestamente detectaron una larva de mosquito; el pastor reclamó a la inspectora que le mostrara la larva y ella lo amenazó.

Al día siguiente se presentó en su casa la misma inspectora con el jefe del sector de la policía y le impusieron una multa de 150,00 pesos.

Pretendían acusarle de resistencia al arresto, propagación de epidemia y decreto 370.

Él exigió que lo tenían que llevar en una patrulla, porque no iría a pie. Después de 2 horas y media de amenazas lo pusieron en libertad.

*Foto: momento del arresto.

bolg yilber

Andy J. Estévez /23 de abril a las 22:46

Salí a las 8am a revisar las colas del barrio Colón (Centro Habana) en el que actualmente resido. Después de analizado el panorama, los 4 miembros de la familia decidimos repartirnos estratégicamente las colas: uno para el detergente en el Mercado Tao, otro para el aceite en el Chantilly, uno para la carne en Galeano y Neptuno yotro para el picadillo en la Casa del líquido, y regresar a casa lo más rápido posible y con todos lo recursos necesarios para al menos otros 20 días de  cuarentena.

Yo, creando la matriz DAFO, y realizando soluciones estratégicas, estudio de mercado y análisis de tiempo en mi cabeza, al mismo tiempo que estaba pendiente de la larga cola, me sentía realizado aplicando los conocimientos aprendidos de Ingeniería Industrial (carrera que curso actualmente en la UTHJAE).

Alrededor de las 4:20 pm, después de 8 horas de cola para obtener la codiciada pierna de cerdo que se ofertaba, me dispuse a apartarme de la cola en la esquina de la calle Concordia y Neptuno, y tomar algo de agua que me había traído mi abuela desde casa para no perder la cola. En el momento exacto q retiro el pomo de mi boca, frena en seco abruptamente un carro, como si en una película de rápidos y furiosos estuviésemos, era una patrulla policial, la patrulla # 860.

El chofer baja de ella….. sin ninguna explicación, y su forma imperante y prepotente, me ordena que debo subirme a ella por incumplir las medidas sanitarias. Traté de dialogar y explicarle la situación, que llevaba 8h en dicha cola sin poder comer nada, y por una necesidad primaria estaba bebiendo agua. Su respuesta fue aún peor, empujó a mi abuela y la apartó del medio gritándole fuertemente que ella podía pensar e ir a donde quisiera, que él no necesitaba explicaciones.

Aunque me hervía la sangre por dentro ante tanta ineptitud, ante tanta prepotencia, ante tanto maltrato, tanto abuso, jamás alcé la voz, solo acaté órdenes y monté en el carro. Dicha patrulla trasladaba ya dos ciudadanos de los cuales no conozco nada, y no comprendía cómo para el oficial yo incumplí la ley y él no lo hacía al ordenarme ocupar un espacio tan cerrado y reducido como el asiento de atrás de una patrulla policial. ¿Acaso es permisible el traslado de 3 ciudadanos de ese modo? ¿Acaso esto no incumple las medidas de distanciamiento social? Fueron las preguntas que me hacía a priori.

En el trayecto traté nuevamente de dialogar con dicho oficial, que llevaba tejido en su uniforme el número 06216, su número de placa. Le explicaba nuevamente la situación: que era un estudiante universitario, que jamás anteriormente había tenido ningún problema con la ley, que solo estaba allí para poder llevar la comida a casa.

Nada de esto le importó, como tampoco importó que las personas de la cola denunciaran el hecho y vocearan: “el solo estaba tomando agua” y como no importó así el maltratar física y verbalmente a una señora de 67 años que sobrevive al cancer hace 21, y que además la retó a ir a la estación, convirtiéndose así en mayor la trayectoria y el tiempo de una persona mayor y enferma fuera de casa, sin mencionar el esfuerzo físico de ir corriendo hasta la unidad para saber qué le pasaría a su nieto. Así se sacrificó también la cola que tantas horas estuve haciendo. Como era posible que los oficiales que organizaban la cola no detectaron en mi incidencias y él si que solo pasaba?

En la estación Policial de Zanja se me trató como un delincuente más, y de nada valió mi educación, mi conducta y mis estudios. No fueron capaces de valorar la situación e incluso verificar mis antecedentes para comprobar que era una persona de bien. Allí escuché respuestas y comentarios del tipo:
– “Si tiene sed que hubiese regresado para su casa”. Entonces yo debo perder el día? La cola? Los alimentos?
– “Los universitarios son los primeros delincuentes de este país”. Yo me pregunto que pensaran mis compañeros de grupo? los miles de estudiantes y graduados universitarios? Que pensaran los líderes de la Federación Estudiantil Universitaria de nuestro país?

El resultado final fue una multa de 300 cup, un maltrato físico, un maltrato verbal, este último desde el primer momento de la detención hasta el momento que fui liberado, la pérdida de la compra de alimentos para mi familia y agregar así un día más de riesgo para salir a las calles.

Por estas cosas criticamos nuestro sistema policial como obtuso, cuadrado, abusivo, hiriente, carente de educación y de valores. Tal vez si cometí un delito; mi delito fue a simple vista ser un joven blanco, delgado, que disponía de la compañía de su abuela y resultaba una presa fácil de obtener. Tal vez si hubiese sido un hombre corpulento y alto, que andaba con sus “socios”, y en vez de tomar agua como hacía yo, se estaría fumando un cigarro como habían hoy cientos en las calles, esa patrulla jamás se hubiese detenido, ese oficial jamás hubiese bajado, y esto jamás hubiese pasado.

Andy Jesús Estevez Hernández
Oficial : placa 06 216
Carro Patrulla: 860

Blog Andy J Estevez
También en RadioTelevisiónMartí se publicaron notas que recogen testimonios desde la isla de activistas y personas que acudieron a ellos para hacer publica su inconformidad ante esta escalada represiva que llevan CUBANOS contra CUBANOS  en la isla en una temporada en que azota una pandemia que no reconoce uniformes militares, títulos universitarios, ni mendigos, ni simples ciudadanos.
Aquí les dejo algunos enlaces donde hay detalles de cubanos multados en las últimas semanas por policías o agentes de la seguridad del estado.

Un comentario en “Crónicas del látigo y la mascarilla

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