Yudelkis Morales Miranda: Regresar a Cuba significa enfrentar hostigamiento y represión de la Dictadura

La opositora cubana Teresa Miranda  envió una carta  que  les comparto no sin antes precisar que  ella es una mujer  que ha enfrentado el rigor de la dictadura por años y siempre se ha mantenido fuerte en sus convicciones y principios.

Como los represores no han podido separarla de su activismo ni quebrantarla la emprendieron con su hija. 

Miranda solo pide que la ayudemos a dar visibilidad al caso de su hija  Yudelkis Morales Miranda.

 

A continuación el texto de su carta

Para Idolidia y Juan Juan Almeida de Teresa Miranda.

Habla una madre sumamente preocupada, casi desesperada. Te expongo el motivo: En el mes de Abril, del presente año, mi hija Yudelkis Morales Miranda, abandonó el país, con el propósito de llegar a los Estados Unidos. Ya en el mes de Febrero, lo había hecho su esposo, Richard Asencio Rodríguez. Ambos decidieron emigrar, por la constante persecución y hostigamiento a que los sometió la Seguridad del Estado.

 

Mi condición de activista por los Derechos Humanos, nos ha acarreado muchos problemas con el régimen. En Cuba, los opositores y su familia, siempre son blancos de las represalias por parte de la Seguridad del Estado y la Policía bajo sus órdenes.

Mi hija Yudelkis y su esposo Richar, han sido víctimas de registros en su vivienda. A Richar lo han esposado y llevado preso, encerrándolo en un calabozo. Ambos han sido citados por la Seguridad del Estado y amenazados con dañarles a las niñas. Mi yerno tenía un motorcito como medio de transporte, sin embargo se vio obligado a venderlo, por temor a que le provocaran un accidente, pues cada vez que salía, en algún lugar de la carretera lo estaba esperando un agente de la Seguridad del Estado, para amenazarlo con llevarlo a la cárcel, si yo no abandonaba mi posición ante el gobierno.

En septiembre/2018, a mi hija le impidieron viajar, en momentos en que se disponía a tomar un vuelo destino Guyana. Al cabo de varios meses, ante la presión de tantas denuncias, la seguridad le permitió viajar, no sin antes amenazarla con quitarle a su regreso, todo lo que comprara en el exterior, y le dijeron además, que si se quedaba fuera del país, no volvería a ver a sus hijas, pues le iban a impedir la entrada al País.

45132911_103309697341130_4179636970152001536_oMientras mi hija estuvo en Cuba, tanto ella como su esposo, fueron víctimas de múltiples abusos por parte de la Seguridad del Estado. Todo esto lo hacían para que yo abandonara mi activismo. Cuando pudo salir, ya su esposo la estaba esperando en México.

Al llegar a la frontera con los Estados Unidos, a él le habían reservado un turno y por tanto entraría pronto. En cambio, mi hija tenía miles delante, y ante el temor de que pudieran cerrar la frontera, entró a los Estados Unidos de manera irregular. Ya bajo custodia de las autoridades, fue conducida al Centro de Detención ´´El Paso´´. Pasaron muchos días sin que yo tuviera noticias de ella, pues no le permitían comunicación con sus familiares. Tanto yo como tantas madres que tenían allí a sus hijas, llegamos a temer que algo malo les hubiese sucedido.

Cuando se comunicó conmigo, fue doloroso lo que me contó, hasta llegué a publicar la noticia sobre este asunto. Aquel lugar parecía más un campo de concentración que un refugio para inmigrantes. Me cuenta mi hija que las metían en calabozos a bajas temperaturas extremadamente frías. Muchas de ellas enfermaron. Otras veces las mantenían todo el día bajo el Sol. Les daban alimentos putrefactos y escasos. Un pan en la madrugada y una comida a las cuatro de la tarde, y no siempre. Recibían maltrato de todo tipo, hasta llegar al extremo de esposar a una mujer y llevarla a una celda de castigo, solo por manifestarle a un oficial, que la comida estaba podrida. Dormían en el suelo. Prácticamente sin atención médica. Era normal que hasta 15 mujeres se desmayaran al día.

Mi hija enfermó de amigdalitis. Son innumerables los ejemplos que muestran la realidad tan dura que allí sufrió este grupo de mujeres, que recibió maltratos tanto físicos como verbales. Hasta le negaron la posibilidad de mostrar el miedo creíble. Muchas de ellas fueron trasladadas en el mes de junio, para Louisiana. Allí mejoraron las condiciones habitacionales, pero siguen siendo víctimas del maltrato y la discriminación. Muy pocas de estas mujeres han tenido la posibilidad de una fianza. Mi hija tuvo corte para fianza el día diez del presente mes, pero se la negaron.

Ella me dijo: “Mami, allí solo había un par de jueces acusándome. Las pruebas y recomendaciones que presenté para demostrar la persecución que sufrimos en Cuba, las ignoraron, a pesar de haber sido firmadas por opositores prestigiosos en Cuba, como Moisés Leonardo, promotor de la Corriente Martiana. Quise presentar un audio donde mi esposo y yo, exponíamos todo lo que estábamos sufriendo en esos momentos, estando aún en Cuba, sin embargo, me dijeron que ellos no tenían medios para escucharlos. Cuando expuse verbalmente mi temor de vivir en Cuba, me dijeron que lo que yo decía no era cierto, y que yo representaba un peligro de fuga”.

Según me dice mi hija, el día de la corte, (este 26 de julio) ella tiene derecho a testigos por teléfono, pero allí le dijeron que dichos testigos, tienen que presentarse personalmente. Esto lo considero una verdadera burla, pues, como es posible que a esos testigos se les permita viajar a los Estados Unidos, para testimoniar a favor de mi hija. Por lo visto hasta ahora, de nada serviría decirles a los jueces, que busquen en Google, tantas denuncias publicadas por mí, sobre todo el daño que nos han hecho en Cuba los represores al servicio del régimen.

Estoy realmente preocupada por la situación de mi hija, por encontrarse en un Centro de Detención, que solo piensa en deportar a los inmigrantes, y en el caso de mi hija, regresar a Cuba, sería enfrentarse al hostigamiento y la represión sin límites, por parte de la Dictadura.

Por eso hoy estoy pidiendo el apoyo de Idolidia y Juan Juan, con la esperanza, de que la situación de mi hija, tome un rumbo positivo. Yo, como tantas madres, sufrimos la angustia de ver a nuestras hijas, víctimas de tanto maltrato.

Teresa Miranda Céspedes

Activista de los Derechos Humanos

Miembro de la Corriente Martiana

Guaro, Mayarí, Holguín, Cuba

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.