La “ley” se aplica según conviene

El derecho de la familia a saber la verdad sobre la muerte de sus seres queridos cuando están bajo custodia policial o en un recinto carcelario,  no está en discusión. No importa si el fallecido era un “ángel” o un “delincuente”.

En cualquier parte del mundo donde no haya dictadura los familiares de un fallecido tienen el derecho a recibir información fidedigna sobre sus muertos y los funcionarios a ofrecércelas.

Pero en Cuba no es así cuando detrás de una muerte se esconden manejos que revelen corrupción, descuido de un funcionario y negligencia. En esos casos la familia tiene que esperar a que los jefes decidan qué decir y qué ocultar.

Si los carceleros en Cuba matan a golpes a un reo pero este fue a la cárcel  por hechos que las dictaduras califican de “delincuencia común” por lo general los que tienen la obligación de rendir cuentas a la familia comienzan a crear matrices de opinión que desvirtúan al fallecido.

Otra maniobra es desviar la atención del caso y lograr que las personas no se enfoquen en los negligentes. Suelen poner en tela de juicio la catadura moral de la víctima diciendo que “era un delincuente común, un gusano, un bandolero, un ladrón…”, como si serlo le diera el derecho a los que aplican la ley y el orden para matar a golpes a un individuo.

Cuando a  Raúl Castro  le preguntaron sobre la muerte de Orlando Zapata se expreso con  desfachatez y menosprecio a la vida de un cubano.

En 2017 tuve acceso al caso de un fallecido en prisión en el que los encargados de entregarle el cuerpo a los dolientes,  dijeron a la familia que murió de un infarto, sin embargo ellos notaron que el occiso tenía marcas en la espalda que sugerían haber sido torturado.

Las imágenes circularon por las redes sociales. La mayoría repudiaba el hecho pero no hubo una acción mancomunada para exigir respuestas de la dictadura.

A mediados de 2018 otro video publicado enlas redes sociales mostraba el caso de un hombre en Placetas que falleció en la estación de Policía tras recibir una golpiza. De nuevo el hecho copó las redes sociales cuando la familia le pidió al opositor Jorge Luis García (Anténez) exponerlo el caso y presentar la denuncia.

La respuesta de las autoridades fue presionar y amedrentar a la familia para que desistiera de denunciarlo al tiempo que intervino los perfiles de Facebook y Twitter de los que accedieron a presentar las evidencias.84DEA8E8-FEA5-440A-8FBF-992B1353D839_cx0_cy12_cw0_w1023_r1_s

No hubo, ni habrá sanción para los que golpearon al ciudadano. Así ocurre siempre.  La “ley” se aplica según conviene, por eso no espero que sancionen a la o las personas que filtraron el video del momento que encontraron muerta a una joven en Villa Clara a inicios de abril.

La impunidad crece y esos hechos van quedando en el olvido como otros tanto en sesenta años de dictadura en Cuba.

Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

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