No aceptan albergues porque eso significa no volver nunca más allí

Residentes en un edificio al que se le derrumbó la escalera desde el tercer piso la pasada semana, en la esquina de San Miguel y Amistad, en Centro Habana no aceptan irse para el albergue que les ofrece el gobierno en Quivicán.

Insisten en mantenerse en el lugar pero se exponen a todo tipo de peligro cuando usan una instalación improvisada para entrar y salir a  las gestiones imprescindibles.

Desde hace décadas el edificio de 10 pisos había sido declarado en peligro de derrumbe e incluso sus habitantes ya habían advertido a las autoridades de Vivienda  del peligro de que la escalera del edificio sufriera un derrumbe y habían pedido que también repararan varios apartamentos.

No aceptan irse para un albergue porque saben que ese paso los condena a no volver nunca más allí y a vivir por decenas de años hacinados en  lugares improvisados, carentes de privacidad e higiene y muy lejos del área metropolitana.

Alguien que ha estado al tanto de lo que ocurre en ese edificio dijo que lo que exigen los vecinos  es que les faciliten algunas viviendas de las que están construyendo ahora en la capital, y que por lo general son para los militares, (entiéndase miembros de la Policia y las FAR).

Contrastes

Hace apenas dos meses estuve leyendo leyendo Contrastes, un reportaje del comunicador Agustín Figueroa Galindo donde el analiza lo que ocurre en el municipio habanero de Boyeros donde a unso quinientos metros de un reparto nombrado irónicamente La Fortuna,   se alzan decenas de edificios que ha construido el gobierno para los militares y los dirigentes.

La Fortuna

X Contrastes un barrio al lado del Reparto Militar.jpg

Los edificios para los elegidos fueron bautizados con los nombres de “La Nueva Fortuna” y “Ciudad Paraíso”. Ambos cuentan con calles y aceras pavimentadas, parques, una tienda por departamentos, incluyendo alimentos; tienen precios especiales que comparados con los de la población podrían considerarse ínfimos; incuso cuentan con paneles solares.

Para los niños, esta especie de nueva burguesía, tiene escuelas con claustros de profesores de primer nivel; amuebladas y equipadas con tecnología de punta.

Lo que difiere de los hijos de los que viven en La Fortuna, que tienen que asistir a clases con profesores emergentes, en colegios en condiciones estructurales pésimas y con una base material de estudios insuficiente y obsoleta, precisa el reportaje de Figueroa.

X Contrastes Reparto MIlitar en Habana Fotos Agustin Figueroa

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Autor: Idolidia Darias

Es la frontera transparente donde no hay jerarquías ni distancias, solo la memoria de una nación a la que sigo atada por los lazos del arcoíris.

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