Para no perder la memoria después del deshielo

Foto de Andreas Pusch un turista que visitó Cuba. Rumbo a Topes de Collantes, lugar donde mantuvieron presos y fueron torturados cientos de campesinos del Escambray en la década de 1960

“Los que me embrutecieron fueron los comunistas cuando me decretaron a los 20 años de edad 20 años de prisión”, me dijo Paco Talavera cubano que se alzó en el Escambray en 1960 y fue calificad de “bandido” y puesto entre alambradas por las fuerzas militares que gobiernan Cuba hace más de medio siglo.

En Diego Francisco Talavera (Paco) y en sus hermanos de presidio político fue en quienes primero pensé cuando la voz de un hombre que nació el mismo año que esos hombres cumplían injusta prisión anunció lo del deshielo”

Hoy vive en Miami y forma parte de esa generación de cubanos que adolescentes unos y muy jóvenes otros se alzaron para buscar la libertad. A todos los tildaron de bandidos y por esa razón los persiguieron encarcelaron y /o fusilaron según la orden de los comandantes que tomaron por asalto el poder.

Con una dictadura nunca se saben las cifra verdaderas de cualquier estadística, por eso nadie conoce el total exacto de cuantos cubanos fusilaron por esos años en los Comandantes del horror llegaron al poder. Tampoco el número real de los encarcelados. De lo único que están seguros los investigadores es que las de los muertos suman cientos y las de opositores presos, miles.

La oposición condenada a 20 y 30 años de prisión sobrevivió el horror y exclusión en su propio país y al salir de las alambradas muchos de ellos vinieron a Estados Unidos una nación que los acogió bajo el estatus de refugiados políticos.

La capital del exilio les abrió las puertas y consolidó en muchos de ellos el deseo de seguir haciendo por Cuba lo que manda la razón. Ellos son aquí los que sin vacilar ayudan al rescate de la memoria histórica cubana que tantas mutilaciones ha sufrido desde 1959 hasta hoy.

Ayudan a la oposición que está en la isla con dinero, alimentos, medicinas, materiales de oficina, tarjetas telefónica, celulares y otras tantas acciones que por insignificantes que a ellos a veces les parece son muy valoradas por los que las reciben.

Esos cubanos y cubanas a pesar de lo sufrido viven sin odios ni rencores y creen en el futuro, la reconciliación y la libertad de Cuba con la misma fuerza que la soñaron cuando se alzaron en armas en el Escambray y en otras regiones del país.

En esos hombres y mujeres, en sus familias, en el Escambray y la sangre derramada para evitar que un sistema totalitario, comunista, criminal y despótico se extendiera por más de medio siglo, fueron los primeros en los que pensé una mañana de diciembre de 2014 cuando alguien anunció que empezaba ‘el deshielo’.

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Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

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