Redacción / Florida / USA El sacrificio animal ocupó un lugar central en el culto judío durante más de mil años
Un ritual judío conocido como Kapparot ha vuelto a generar atención en la red social X. Según publicaciones difundidas en la plataforma, el ritual se practica en Nueva York durante los días previos a Yom Kippur, el Día de la Expiación, y en algunas de sus formas tradicionales se utilizan pollos vivos que son sostenidos y balanceados sobre la cabeza como parte de un acto simbólico de expiación, antes de ser sacrificados.
La controversia no se limita al uso de animales. Una de las publicaciones cuestiona el origen bíblico del Kapparot y recurre a pasajes de los profetas, entre ellos Oseas, para plantear la tensión entre la idea del sacrificio y el énfasis bíblico en la misericordia. También establece paralelismos éticos con la relación contemporánea entre los seres humanos y el consumo de animales.
Más allá de las opiniones que genera, lo llamativo es que una práctica religiosa poco conocida fuera de determinados sectores del judaísmo haya adquirido visibilidad en las redes sociales. El debate ha despertado interés por conocer qué es realmente el Kapparot, cuál es su origen, cómo se practica y qué posición mantienen distintas corrientes judías frente al uso de animales durante este ritual.
Historia del sacrificio animal judío

El sacrificio animal ocupó un lugar central en el culto judío durante más de mil años, desde los relatos bíblicos hasta la destrucción del Segundo Templo en el año 70 d.C. La palabra hebrea korban (ofrenda) proviene de una raíz que significa “acercarse”, y expresaba la idea de acercarse a Dios mediante un animal o producto agrícola
Los primeros ejemplos aparecen en Génesis: Caín ofreció frutos de la tierra y Abel los primogénitos de su rebaño; Noé sacrificó animales limpios al salir del arca; Abraham ofreció un carnero en lugar de Isaac. La Torá, especialmente Levítico, sistematizó el sistema. Solo se permitían cinco especies: bueyes, ovejas, cabras, tórtolas y palomas. El único lugar autorizado era primero el Tabernáculo y después el Templo de Jerusalén.
Los tipos principales eran:
- Olah (holocausto): el animal se quemaba por completo en el altar; era la ofrenda diaria (tamid) y la de las fiestas.
- Shelamim (ofrenda de paz): parte se quemaba y el resto se comía en una comida sagrada.
- Chatat (ofrenda por pecado) y asham (por culpa): servían para expiar transgresiones involuntarias.
En Yom Kipur el sumo sacerdote sacrificaba un toro y un macho cabrío y enviaba otro macho cabrío al desierto como chivo expiatorio.

El sistema se interrumpió con la destrucción del Segundo Templo por los romanos. Desde entonces los judíos no pueden ofrecer sacrificios porque la Torá exige que se realicen únicamente en el lugar que Dios eligió. La oración, el estudio de la Torá y la teshuvá (arrepentimiento) sustituyeron las ofrendas. El Talmud afirma que estudiar las leyes de los sacrificios equivale a realizarlos.
Lo que sí continúa es la shejitá, la matanza ritual para consumo de carne kosher. Se basa en Deuteronomio 12:21 (“como te he ordenado”) y consiste en un corte rápido y preciso en el cuello con un cuchillo afiladísimo para minimizar el sufrimiento y drenar la sangre, que está prohibido. Un shochet entrenado realiza el acto. Esta práctica no es un sacrificio de Templo, sino el método halájico para comer carne.
Una costumbre posterior, no mencionada en la Torá ni en el Talmud, es el kapparot. Aparece por primera vez en textos de los geonim babilónicos del siglo IX. Consiste en girar un pollo vivo sobre la cabeza recitando “este es mi sustituto, mi rescate, mi expiación” y luego sacrificarlo. El pollo se da a los pobres. Algunos rabinos medievales (Najmánides, Yosef Caro) lo consideraron una superstición de origen pagano; los cabalistas lo defendieron. Hoy muchos judíos ortodoxos lo practican, mientras otros usan dinero en su lugar.
En la actualidad no existe sacrificio animal de Templo. La shejita sigue vigente para la alimentación kosher y el kapparot persiste como práctica minoritaria y controvertida en algunas comunidades jasídicas.
Comparar con sacrificios en otras religiones
El sacrificio animal es una práctica antigua y casi universal, pero cada tradición lo interpretó de forma distinta.
El judaísmo lo centralizó, lo reglamentó minuciosamente y lo interrumpió de forma abrupta; otras religiones lo mantuvieron, lo espiritualizaron o lo limitaron a contextos específicos.
Religiones abrahámicas
Las tres comparten el relato de Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo. En el judaísmo el sistema de korbanot se limitó al Templo de Jerusalén y desapareció en el año 70 d.C.
En el cristianismo, Jesús se considera el “Cordero de Dios” cuyo sacrificio único e irrepetible sustituye todos los anteriores; la Eucaristía es un sacrificio incruento.
En el islam el qurbani o udhiyah se realiza cada año en Eid al-Adha para conmemorar el mismo episodio (con Ismael en la tradición islámica). La carne se reparte entre la familia, los vecinos y los pobres; no se quema en un altar.
El método de matanza (dhabihah) es muy similar a la shechita judía: corte rápido en el cuello.
Hinduismo
En la época védica los sacrificios de caballos (ashvamedha) o cabras formaban parte de rituales públicos. Hoy se practican sobre todo en corrientes shaktas dedicadas a Kali o Durga, especialmente en templos de Bengala, Assam o Nepal (Dakshinkali).
El animal (normalmente una cabra) se ofrece para obtener un favor o apaciguar a la diosa. No existe un único templo central ni un código tan detallado como el de Levítico. Muchos hindúes contemporáneos, influidos por el vegetarianismo y el movimiento bhakti, rechazan la práctica.
Religiones antiguas del Mediterráneo y Oriente Próximo
Griegos y romanos sacrificaban animales en altares públicos y después celebraban un banquete comunitario. En Mesopotamia y Canaán los rituales eran parecidos a los israelitas primitivos, pero a veces incluían sacrificios humanos, algo que la Biblia judía condena explícitamente. El judaísmo se distinguió precisamente por prohibir esos rituales y por exigir un solo lugar sagrado.
Diferencias clave
- Lugar: solo el Templo de Jerusalén en el judaísmo frente a cualquier lugar adecuado en el islam o templos locales en el hinduismo.
- Destino de la carne: en el judaísmo parte se quemaba y parte se comía; en el islam y en la mayoría de rituales hindúes se consume casi toda.
- Continuidad: el judaísmo y el cristianismo mayoritario abandonaron el sacrificio animal; el islam y algunas tradiciones hindúes lo mantienen.
- Significado: en el judaísmo era un medio de “acercarse” a Dios; en el cristianismo se volvió metafórico; en el islam es un acto de sumisión y caridad; en el hinduismo shakta suele ser una ofrenda para obtener protección o poder.
En todos los casos el sacrificio busca establecer o restaurar una relación con lo sagrado, pero las reglas, el contexto y la evolución histórica lo convirtieron en prácticas muy distintas.
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