Guyana: la escala obligatoria de los cubanos y el debate sobre la política migratoria de Estados Unidos. Cómo un pequeño país sudamericano se convirtió en el epicentro de miles de trámites migratorios y en símbolo de una de las mayores contradicciones de la política estadounidense hacia Cuba.
Por años, para miles de cubanos, emigrar legalmente hacia Estados Unidos significó recorrer primero un camino inesperado: viajar a Guyana. Lo que para cualquier ciudadano de otro país podía resolverse en una embajada local, para los cubanos implicaba reunir miles de dólares, abandonar temporalmente la isla y asumir un proceso lleno de incertidumbre en un tercer país. La medida, adoptada tras la reducción del personal diplomático estadounidense en La Habana en 2017, transformó a Guyana en una pieza clave del tablero migratorio entre Cuba y Estados Unidos.
Sin embargo, más allá de las explicaciones oficiales, la política ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por parte de sectores del exilio cubano, que consideran que la decisión terminó castigando al ciudadano común mientras el régimen cubano continuaba manteniendo relaciones diplomáticas normales con Washington.
El origen de una ruta inesperada
Hasta 2017, la mayor parte de los trámites de visas estadounidenses para ciudadanos cubanos se realizaban en la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Todo cambió tras los incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses —conocidos posteriormente como el llamado «Síndrome de La Habana»— que llevaron a Washington a retirar gran parte de su personal y suspender la mayoría de los servicios consulares en la isla. Como consecuencia, miles de expedientes fueron trasladados a la Embajada de Estados Unidos en Georgetown, Guyana.
Aunque desde 2022 comenzaron a restablecerse gradualmente algunos servicios y, desde enero de 2023, La Habana volvió a procesar todas las categorías de visas de inmigrante, la realidad consular siguió siendo compleja. Actualmente, determinadas categorías de visas no inmigrantes continúan gestionándose en Georgetown, lo que mantiene a Guyana como un destino obligatorio para numerosos solicitantes cubanos.
¿Por qué precisamente Guyana?
La elección de Guyana no fue casual.
Se trata de uno de los pocos países sudamericanos que históricamente permitió la entrada de ciudadanos cubanos sin necesidad de obtener una visa previa, facilitando así el traslado de miles de personas que necesitaban asistir a entrevistas consulares.
Esa política convirtió a Georgetown en un verdadero centro de operaciones para la migración cubana.
Hoteles, agencias de viaje, traductores, abogados migratorios y empresas de transporte comenzaron a adaptar parte de su actividad a una demanda creciente de ciudadanos provenientes de Cuba.
Pero la facilidad de entrada no significaba ausencia de controles.
Las autoridades guyanesas exigen un pasaporte con una vigencia mínima de seis meses, demostrar solvencia económica suficiente para cubrir la estancia, presentar un boleto de salida del país y respetar el límite autorizado de permanencia, generalmente de hasta 90 días.
El costo invisible de emigrar legalmente
La decisión de trasladar el procesamiento consular fuera de Cuba tuvo un efecto inmediato sobre la economía de las familias.
A los costos habituales del proceso migratorio se sumaron nuevos gastos:
- pasajes aéreos;
- alojamiento durante varios días o semanas;
- alimentación;
- transporte interno;
- seguros médicos;
- traducción y legalización de documentos;
- gastos imprevistos derivados de cambios de fecha o retrasos administrativos.
Para muchas familias, el costo total podía representar varios años de salario promedio en Cuba.
Paradójicamente, quienes intentaban utilizar la vía legal debían asumir una carga económica extraordinaria para acceder a un derecho administrativo que anteriormente podía ejercerse en La Habana.
Guyana también se convirtió en punto de partida hacia Estados Unidos
La importancia de Guyana no terminó en los trámites consulares.
Con el incremento del éxodo cubano después de 2021, el país comenzó a ser utilizado también como una plataforma de salida hacia rutas irregulares.
Miles de cubanos aprovecharon la posibilidad de ingresar legalmente a Guyana para desde allí viajar hacia Brasil, Surinam o, más frecuentemente, conectar con vuelos hacia Centroamérica y posteriormente continuar por vía terrestre hasta México.
Ese recorrido implicaba atravesar varios países antes de intentar cruzar la frontera estadounidense.
La ruta se convirtió en una alternativa frente a las restricciones impuestas por otros países latinoamericanos que comenzaron a exigir visados a los ciudadanos cubanos.
La polémica vuelve a las redes sociales
El debate resurgió recientemente tras una conversación pública entre David Águila y Vladimir Calderón sobre las dificultades que enfrentan los cubanos para abandonar la isla.
Durante el intercambio se recordó el papel que Guyana ha desempeñado durante los últimos años como punto de tránsito obligado para miles de emigrantes.
Poco después, el usuario de redes sociales @CubaOrtografia, conocido por sus publicaciones en defensa del idioma español y por sus críticas al sistema político cubano, publicó un mensaje que rápidamente generó debate.
En él cuestionó que ciudadanos cubanos deban viajar a Guyana para realizar trámites migratorios mientras, según su interpretación, representantes del Partido Comunista de Cuba continúan siendo recibidos por funcionarios estadounidenses en La Habana.
El autor escribió:
«Nunca entenderé por qué Estados Unidos manda al cubano de a pie a hacer trámites migratorios en Guyana y recibe a los hijos de puta del PCC en sus oficinas frente al Malecón.»
En otro fragmento añade:
«¿De qué defensa de los cubanos hablan ellos desde Washington si lo único que han hecho desde 1960 es retórica y muela barata?»
Las declaraciones reflejan una posición política personal y forman parte de un debate más amplio dentro del exilio cubano sobre la coherencia de la política estadounidense hacia Cuba.
Entre la diplomacia y la percepción política
Desde la perspectiva oficial estadounidense, la reubicación de los servicios consulares respondió inicialmente a razones de seguridad derivadas de la reducción del personal diplomático en La Habana y, posteriormente, a limitaciones operativas durante el restablecimiento gradual de los servicios. Washington ha señalado además que la ampliación progresiva de las operaciones consulares busca ofrecer vías legales, seguras y ordenadas para la migración cubana.
No obstante, para numerosos críticos, el problema trasciende la explicación administrativa.
Argumentan que la política terminó trasladando el costo de la crisis diplomática al ciudadano común, obligándolo a financiar desplazamientos internacionales mientras las relaciones oficiales entre ambos gobiernos continuaban desarrollándose por los canales diplomáticos habituales.
Una pregunta que permanece abierta
Más de nueve años después de que Guyana comenzara a desempeñar un papel central en el procesamiento de solicitudes migratorias de cubanos, la controversia sigue vigente.
Para unos, Georgetown representa una solución práctica ante las limitaciones de la embajada estadounidense en La Habana.
Para otros, simboliza una política que durante años trasladó al ciudadano cubano el peso económico y logístico de una disputa diplomática entre dos Estados.
Lo cierto es que, para miles de familias cubanas, Guyana dejó de ser un país prácticamente desconocido para convertirse en una parada obligatoria entre el deseo de abandonar la isla y la esperanza de comenzar una nueva vida en Estados Unidos.
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CAPÍTULO I
La ciudad donde comenzaron miles de sueños
La escena se repitió durante años.
En las salas de espera del Aeropuerto Internacional Cheddi Jagan, en Georgetown, podían verse familias enteras llegadas desde La Habana, Santa Clara, Holguín o Santiago de Cuba cargando carpetas repletas de documentos, certificados de nacimiento, antecedentes penales, resultados médicos y cartas de invitación.
No eran turistas.
Tampoco empresarios.
Mucho menos viajeros interesados en conocer Guyana.
Habían recorrido casi 2.000 kilómetros únicamente porque el Gobierno de Estados Unidos decidió que, para ellos, la puerta de entrada al sistema migratorio estadounidense ya no estaría en La Habana.
Desde septiembre de 2017, tras la drástica reducción del personal diplomático en la embajada estadounidense debido a los incidentes de salud reportados por diplomáticos —el denominado «Síndrome de La Habana»—, Washington suspendió la mayor parte del procesamiento de visas en Cuba. Inicialmente algunos expedientes fueron enviados a Bogotá, pero a partir de abril de 2018 el Departamento de Estado trasladó el procesamiento de la mayoría de los casos de inmigración a la Embajada de Estados Unidos en Georgetown, Guyana.
Aquella decisión administrativa produjo un efecto que probablemente pocos anticiparon.
Transformó un pequeño país sudamericano de menos de un millón de habitantes en el centro neurálgico de la emigración legal cubana.
La factura de una decisión política
Para un ciudadano estadounidense, solicitar una visa en su propio país suele representar un trámite administrativo.
Para un cubano, entre 2018 y 2023, significó emprender un viaje internacional.
El costo promedio de una entrevista consular podía multiplicarse por diez cuando se sumaban:
- boleto aéreo;
- hospedaje;
- alimentación;
- transporte;
- exámenes médicos;
- traducciones;
- legalizaciones;
- posibles cambios de fecha;
- estadías prolongadas.
Numerosos testimonios publicados por solicitantes describieron familias que vendieron automóviles, joyas, viviendas o recurrieron a remesas enviadas por familiares en el extranjero para poder financiar un viaje cuyo único objetivo era presentarse durante unos minutos ante un funcionario consular.
Paradójicamente, la vía legal terminó siendo inaccesible precisamente para quienes menos recursos poseían.
Guyana descubrió un nuevo mercado
Cuando miles de cubanos comenzaron a llegar, Georgetown experimentó un fenómeno económico poco estudiado.
Aparecieron:
- hoteles especializados;
- casas de renta;
- traductores;
- gestores;
- taxis dedicados exclusivamente al traslado hacia la embajada;
- clínicas autorizadas para los exámenes médicos;
- abogados migratorios;
- agencias de envío de documentos.
Se creó una economía paralela cuyo principal cliente era el emigrante cubano.
Comerciantes locales comenzaron a adaptar menús, ofrecer servicios en español e incluso contratar personal cubano.
El fenómeno recuerda a otras ciudades que crecieron alrededor de grandes centros administrativos o fronterizos: la burocracia terminó generando un mercado propio.
Cuando la vía legal alimentó la migración irregular
Uno de los efectos menos analizados fue el siguiente.
Muchos cubanos que viajaban inicialmente a Guyana para una entrevista consular terminaban utilizando ese mismo país como punto de partida hacia rutas irregulares.
Desde Georgetown era posible conectar con otros destinos sudamericanos y centroamericanos antes de iniciar el recorrido terrestre hacia México.
En otras palabras, la misma infraestructura creada para facilitar la migración ordenada terminó alimentando, indirectamente, nuevas rutas migratorias.
Trump, Biden y dos estrategias diferentes
Administración Trump
- Septiembre de 2017: reducción del 60 % del personal diplomático en La Habana tras los incidentes de salud reportados por funcionarios estadounidenses. Se suspendieron prácticamente todos los servicios rutinarios de visas.
- Abril de 2018: Georgetown fue designada como sede principal para el procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos cubanos.
- Durante los años siguientes se acumularon miles de expedientes y crecieron los tiempos de espera, mientras aumentaban los costos para los solicitantes.
En 2022 comenzó una reapertura gradual de los servicios consulares en La Habana.
Primero se procesaron visas para padres de ciudadanos estadounidenses; luego se incorporaron otras categorías de familiares inmediatos.
El 4 de enero de 2023 la embajada reanudó el procesamiento de todas las categorías de visas de inmigrante, con el objetivo declarado de favorecer una migración «segura, legal y ordenada».
Sin embargo, el procesamiento rutinario de muchas visas de no inmigrante continuó concentrándose en Georgetown, por lo que Guyana siguió siendo un destino obligado para numerosos cubanos.
¿Cuántos cubanos pasaron por Guyana?
No existe un registro público único que contabilice cuántos ciudadanos cubanos viajaron exclusivamente a Guyana para realizar trámites consulares.
Lo que sí muestran los datos oficiales es que Estados Unidos mantiene el compromiso, derivado de los acuerdos migratorios con Cuba, de emitir al menos 20.000 documentos de viaje para ciudadanos cubanos cada año, aunque esa meta se vio afectada tras la reducción de personal en la embajada en 2017 y posteriormente se intentó recuperar con la reapertura parcial y total de los servicios.
En paralelo, el mayor éxodo cubano de las últimas décadas —más de medio millón de cubanos ingresando a Estados Unidos entre 2022 y 2023 por diferentes vías— incrementó la relevancia de Guyana como punto de tránsito para una parte de esos movimientos migratorios, aunque no todos pasaron por ese país.