La radicalización y el punto de no retorno de Calla Walsh. Cuba en su mapa de viajes

Un artículo del periodista Jay Solomon advierte sobre los procesos de radicalización en jóvenes en Estados Unidos, tomando como caso central el de Calla Walsh que en un período de apenas cinco años, pasó de ser considerada una joven promesa dentro de la política demócrata a figurar en una lista de vigilancia del gobierno estadounidense.

A los 17 años, pocos meses después de aparecer en The New York Times y de publicar un artículo en Teen Vogue en 2021 sobre los Democratic Socialists of America, Walsh viajó a Cuba invitada por una organización que, según el gobierno de Estados Unidos, ha sido vinculada históricamente con los servicios de inteligencia del régimen cubano.

Posteriormente, realizó al menos cuatro visitas adicionales a la isla entre 2022 y 2024.

De acuerdo con funcionarios antiterroristas citados por el autor, cualquier tipo de vínculo —financiero u operativo— con organizaciones incluidas en listas negras, ya sea en países como Irán, Cuba o Líbano, podría derivar en acusaciones por apoyo material a grupos prohibidos. En este contexto, el reciente viaje de Walsh a Teherán incrementaría su exposición a riesgos legales en caso de regresar a territorio estadounidense.

The Free Press: La radicalización de Calla Walsh (Hace cinco años, era una joven promesa de la política demócrata. Ahora, está en la lista de vigilancia del gobierno estadounidense). Por Jay Solomon

__¿Cómo es posible que una joven de 21 años de Cambridge termine en una lista de vigilancia del gobierno estadounidense y viviendo en un barrio de Beirut controlado por Hezbolá, haciendo propaganda proiraní? Esa es la pregunta que el periodista de investigación Jay Solomon se propuso resolver cuando comenzó a indagar en el inquietante caso de Calla Walsh a finales del año pasado. Su historia quizás no sea típica de su generación —afortunadamente, no hay muchos adolescentes estadounidenses que se radicalicen tanto como Walsh—. Pero el descenso de la activista al extremismo, y las fuerzas que lo impulsan, ponen de manifiesto algunos de los problemas más urgentes de Estados Unidos hoy en día. —Los editores

En las semanas transcurridas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ataque conjunto contra Irán, quizás ningún estadounidense se ha movilizado más agresiva y públicamente en apoyo de la República Islámica que Calla Walsh.

Desde su nueva base en el Líbano, esta activista de 21 años, criada en Cambridge, ha recurrido a las redes sociales y a podcasts de izquierda para incitar a sus compatriotas a sabotear a los contratistas de defensa estadounidenses e israelíes dondequiera que los encuentren.

El 3 de marzo, se burló de cuatro soldados estadounidenses muertos en un ataque con drones iraníes, publicando: «Todos murieron luchando por el fascismo, el genocidio, la pedofilia y el canibalismo». Adjuntó fotografías de los estadounidenses fallecidos. En los últimos días, volvió a publicar una lista de sitios de producción de misiles dentro de Estados Unidos.

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segmentoSegún funcionarios antiterroristas estadounidenses con los que hablé, cualquier vínculo financiero u operativo que Walsh haya establecido con organizaciones incluidas en la lista negra —ya sea en Irán, Cuba o Líbano— implica que podría ser acusada de brindar apoyo material a grupos prohibidos. El reciente viaje de Walsh a Teherán la expone a un riesgo legal aún mayor si alguna vez regresa a casa.

segmento-Pero el rápido giro de Walsh hacia la agitación revolucionaria es una advertencia sobre cómo los servicios de inteligencia extranjeros, los grupos extremistas nacionales y los oportunistas políticos se aprovechan de la juventud estadounidense, según me comentaron expertos en contraterrorismo de Estados Unidos, Europa y Canadá. A los 17 años, apenas unos meses después de aparecer en The New York Times y de escribir un artículo en Teen Vogue  en 2021 sobre la DSA (Democratic Socialist of America), Walsh fue invitada a Cuba por una organización que el gobierno estadounidense había vinculado durante mucho tiempo con los servicios de inteligencia del régimen de Castro. Posteriormente, realizó cuatro visitas a la isla entre 2022 y 2024.

segmentoLos funcionarios que siguen de cerca a Walsh temen que su trayectoria pueda reflejar la de otras mujeres izquierdistas y autoproclamadas revolucionarias que surgieron en los años 70 y principios de los 80 para luchar contra el imperialismo estadounidense y apoyar la causa palestina. Entre ellas se encuentran Ulrike Meinhof y Gudrun Ensslin, de la Fracción del Ejército Rojo de Alemania Occidental; Bernardine Dohrn, nacida en Chicago y miembro del Weather Underground; y Assata Shakur, una Pantera Negra que se exilió en Cuba tras asesinar a un policía estatal de Nueva Jersey.

Algunos funcionarios antiterroristas apodaron a Walsh «La Niña del Tambor», en referencia a la protagonista femenina de la novela de John le Carré de 1983 , a quien espías israelíes lavan el cerebro para que transporte bombas para terroristas palestinos.

Las cosas no terminaron bien para la mayoría de estas mujeres. Meinhof y Ensslin se suicidaron en una prisión alemana, mientras que Dohrn y Shakur pasaron años huyendo y escondidas.

Expertos en radicalización me comentaron que temen que Walsh ya haya llegado a un punto sin retorno.

“Es mucho más fácil comprenderla que desviarla de su camino, porque no tenemos el poder de cambiar su realidad ni sus experiencias”, me dijo Arie Kruglanski, profesor de psicología en la Universidad de Maryland y experto en extremismo. “Está sumamente empeñada en esta búsqueda de trascendencia, y todo lo que hace es una forma de conseguirla”.

Acceso a informes que te pueden interesar:

-Departamento del tesoro de EEUU-El Tesoro sanciona a funcionarios y empresas iraníes vinculados a la represión, en vísperas del aniversario de la muerte de Mahsa “Zhina” Amini.

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