Este video presenta un desgarrador testimonio de Yeison Sánchez, un exmilitar colombiano que narra su experiencia como mercenario en la guerra de Ucrania. Sánchez describe el conflicto como una «carnicería» y un «manicidio», destacando que muchos colombianos son engañados con falsas promesas de altos sueldos (19 millones de pesos) para luchar en misiones suicidas mal planificadas.
El relato incluye los siguientes puntos clave:
-Sánchez cuenta cómo perdió a 27 de sus compañeros colombianos en un solo operativo tras ser emboscados por un batallón ruso entero, desmintiendo la información de los reclutadores de que solo enfrentarían a seis soldados.
-Explica cómo los reclutadores en Colombia engañan a la gente para ganar dinero a costa de sus vidas, reteniendo pasaportes y obligándolos a pagar deudas.
– Describe el horror de los asaltos urbanos, el asedio constante de drones kamikazes rusos y la falta de apoyo adecuado (18:40).
– Revela la presencia de infiltrados rusos que escuchan las comunicaciones en tiempo real para localizar y atacar a los combatientes colombianos (17:26).
Regreso a casa: Tras un año de horror, Sánchez decidió finalizar su contrato y regresar a Colombia, valorando el milagro de seguir con vida y advirtiendo a otros compatriotas no ir a la guerra.
Cubanos en la guerra: Según el testimonio de Yeison Sánchez, en la guerra de Ucrania también hay presencia de cubanos en el frente de batalla, al igual que combatientes de otras nacionalidades como africanos y ciudadanos de Corea del Norte (13:16 – 13:25).
¿Vale la pena arriesgar la vida en una guerra ajena por un dinero que no existe? Yeison Sánchez regresó de Ucrania para romper el silencio y denunciar lo que él llama un «manicidio».
Tras perder a 27 de sus compañeros colombianos en un solo operativo, este exmilitar revela cómo los combatientes son engañados con falsas promesas de sueldos de 19 millones de pesos y misiones suicidas mal planificadas. En esta entrevista exclusiva con Más Allá del Silencio, él describe el horror de los asaltos urbanos, el asedio de drones kamikazes rusos y la presencia de infiltrados que traducen comunicaciones en tiempo real para el enemigo.