Periodismo en caída libre. Situación actual del periodismo y su relación con el poder

Periodismo en caída libre. Un video aborda la situación actual del periodismo y su relación con el poder, y también se centra en la memoria del terrorismo en el País Vasco a través de un documental.

Influencia y control de los medios: Se discute cómo los medios de comunicación son «armas de comunicación masiva» que influyen en la mentalidad de la población. Se menciona el control del poder sobre los medios a través de subvenciones y publicidad institucional, lo que condiciona su línea editorial. 

El periodismo ha perdido su independencia y se ha vuelto parte de una guerra encarnizada, con periodistas desprestigiando a sus colegas.

—critican que los informativos se han convertido en espacios de opinión en lugar de solo informar, y cómo el lenguaje utilizado no es aleatorio, sino que busca generar una percepción específica en la audiencia. Se ejemplifica con el uso de «secuestro» o «captura» para referirse a Nicolás Maduro y «conflicto armado» para el terrorismo de ETA, cuando esto último no lo fue—

-Pedro Lechuga, describe cómo observó la corrupción en el sector periodístico a medida que ascendía en los peldaños del poder.

Él afirma que al dar el salto a nivel nacional, se dio cuenta de cómo el poder «ha conseguido atraer en muchos casos a ciertas personas o ciertas personas que dirigen ciertas entidades»

Describe que a nivel local, la relación con el poder era más cordial y no había una «gran corruptela»; a nivel regional, notó cómo «ciertas actitudes de ciertos compañeros o de organizaciones profesionales rechinan un poco», ya que, en lugar de defender al colectivo, se daban cuenta de «ciertas actitudes, de ciertas mensajes».

Sugiere que la corrupción ocurre a medida que los periodistas y las organizaciones profesionales se acercan al poder y se dejan «atraer» por él, en lugar de defender la independencia de la profesión y a sus compañeros.según el video, el lenguaje utilizado por los periodistas afecta profundamente al periodismo y a la percepción de la audiencia, especialmente en los informativos, donde se observa un cambio en el orden de los factores: en lugar de informar y que surja una polémica, se genera polémica sin informar.

Pedro Lechuga, el periodista entrevistado, enfatiza que la utilización de las palabras no es aleatoria, sino que está diseñada para que un mensaje cale en la audiencia.

Se mencionan ejemplos claros:

El uso de «secuestro» frente a «captura» para referirse a la detención de Nicolás Maduro: mientras «secuestro» implica inocencia, «captura» sugiere culpabilidad. Esto modela la percepción del público sobre el evento y la figura del presidente.

La insistencia en denominar el terrorismo de ETA como un «conflicto armado»: esto altera la realidad de los hechos al sugerir la existencia de dos bandos equiparables, cuando en realidad se trató de «asesinos que intentaban derrocar una democracia».

Advierten que esa manipulación del lenguaje busca cambiar la narrativa histórica y la percepción de las nuevas generaciones.

Ambos coinciden en que el lenguaje se convierte en una herramienta para influir en la psique de la población y llevarla «por donde quieren», más allá de la mera transmisión de información.

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