Si no entendemos con claridad lo que significa vivir acorde con la Ley Natural y el sentido común es difícil entablar diálogo con quienes marchan por la vida con un pie en el caballo de hoy y el otro en el caballo de siempre. Es una marcha incómoda a la que no quiero prestarle atención.
Lo digo con total claridad No dedicaré tiempo a escuchar a los defensores de un panfleto que para mí no tiene sentido en la época que vivimos. Prefiero en mis espacios recoger post y análisis enfocados en ideas renovadoras, consistentes. Y puede que en algunos aspectos no coincida pero definitivamente con la que NO coincido es en la que surgió bajo influjo de socialistas, social democrátas, comunistas -o como quieran llamarle-
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📱Alex S González– Soy republicano y constitucionalista pero existen 2 realidades que no podemos ignorar: 1. Las constituciones no crean naciones. 2. Si el problema de Cuba fuese constitucional se hubiera arreglado dentro de Cuba en 1940, y no en un debate en redes sociales en 2025.
Una cuenta que se identifica como Hatuey Saavedra
🧵👇🏽-El caballo de troya que nos llevó al infierno–
La Constitución de 1940: El Caballo de Troya que Nos Llevó al Infierno Comunista – Un Análisis Pragmático desde los Derechos Naturales.
Ah! la nostalgia constitucional: ese vicio tan humano de mirar al pasado con gafas rosadas, ignorando los charcos de sangre y ruina económica que dejó atrás.
En Cuba, hay quienes claman por resucitar la Constitución de 1940 como si fuera el Santo Grial de la democracia, olvidando que fue el desvío perfecto hacia el comunismo totalitario de los Castro. ¿Restaurarla? Ja! sería como invitar a Drácula a una donación de sangre: suena caritativo, pero terminas desangrado.
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El Desvío al Comunismo: Cómo la 1940 Se Convirtió en el Puente de los Castro Aquí viene el humor negro: Fidel Castro, ese abogado oportunista, adoraba citar la 1940 como escudo. En “La historia me absolverá” (1953), la pintó como el paraíso traicionado por Batista, prometiendo su restauración plena como meta del 26 de Julio. Tras el triunfo de 1959, la “restauró” nominalmente con la Ley Fundamental, pero la usó como kleenex: invocó su espíritu para reformas agrarias, solo para radicalizarla hacia el socialismo en 1961, expropiando todo bajo esa “función social”. Vigente hasta 1976, fue el desvío perfecto: un texto “democrático” que facilitó el totalitarismo, permitiendo que la mafia Castro –esa dinastía de déspotas– convirtiera la isla en su finca privada. Pragmáticamente, no fue truncada; fue mutada en un monstruo comunista. Castro la vio como un “poder constituyente” maleable, no un límite al poder. Dardo envenenado: Los nostálgicos que la idealizan son como esos ex que recuerdan solo las fotos bonitas, ignorando el divorcio sangriento. Pregunta incómoda: Si Castro la usó para justificar su dictadura, ¿por qué resucitarla? ¿Quieren otro round de colas para comida y represión, o es masoquismo ideológico?
Preguntas Incómodas para los Resucitadores: ¿Listos para el Tiro en el Pie? Como en Japón, donde mantienen su Constitución impuesta por EE.UU. porque funciona (crecimiento del 10% anual post-guerra, sin “reformas” que la estropeen), Cuba debería aprender: no revivas zombies.
Preguntas mordaces: • ¿Por qué ignorar que la 1940 tensionó la democracia liberal con socialismo, resolviéndose en favor del control estatal? ¿Quieren más “función social” hasta que el Estado decida que tu teléfono es “colectivo”?
• Si la 1901 generó el mayor boom económico de la historia cubana, ¿por qué optar por un modelo que llevó al colapso? ¿O es que los hechos consumados duelen demasiado?
• Si Castro incumplió su promesa de restaurarla plena, usándola como trampolín al totalitarismo, ¿no es revivirla como invitar a la mafia de vuelta?
¿Cuántos exilios más necesitan para aprender?
No Más Zombies Constitucionales – Cuba Merece una Nueva Carta Magna Desde los derechos naturales y el pragmatismo puro, la Constitución de 1940 no fue progreso; fue el señuelo que nos llevó al abismo castrista. Resucitarla sería un chiste negro: revivir el virus que mató la libertad. Y no, tampoco se trata de desenterrar la de 1901 –esa reliquia tuvo su momento, pero pertenece a un Cuba que ya no existe. Hoy, la isla no está para nostalgias ni para remendar contratos sociales fallidos. Lo que Cuba necesita es arrancar el poder de las garras de la mafia que la ha secuestrado por décadas. Con el esfuerzo de todos –y no con sueños socialdemócratas que terminan en colas y miseria–, hay que forjar una nueva carta magna, anclada en los derechos naturales (vida, libertad, propiedad sin “peros” socialistas) y las bases republicanas que garanticen un marco para la libertad y el progreso, no para más experimentos totalitarios. A los nostálgicos: dejen de soñar con zombies y únanse a construir un futuro donde el pueblo cubano sea dueño de su destino, no rehén de un papel que ya nos traicionó una vez. ¿Listos para escribir un contrato social que no nos condene al próximo Fidel?
Siguiendo el hilo–
-Vamos a desmenuzar esto desde un prisma de derechos naturales (esos que no se inventan en asambleas populistas, sino que nacen con el ser humano: vida, libertad, propiedad), con un ojo pragmático en los hechos consumados –esos datos duros que no mienten, a diferencia de los discursos revolucionarios–. Y sí, lanzaré dardos envenenados a los románticos que sueñan con revivir este zombie jurídico, mientras incluyo preguntas incómodas que deberían hacerles sudar frío. Derechos Naturales vs. el Circo de los Derechos “Positivos”: Donde la Propiedad Se Convierte en un Chiste Malo. Empecemos por lo básico: los derechos naturales, esos que John Locke describiría como inalienables –vida, libertad y propiedad–, no son regalos del Estado, sino barreras contra su abuso. La Constitución de 1901, nacida en un Cuba devastado por la guerra, al menos los respetaba en su esencia liberal: la propiedad era sagrada, no un “concepto amplio” sujeto a caprichos colectivos. ¿Resultado? Un marco donde el capitalismo podía florecer sin que el gobierno jugara a Robin Hood con esteroides. Ahora, entra la estrella de 1940: oh, qué progresista, qué socialdemócrata. Introdujo la “función social de la propiedad” (Artículo 87), reconociendo que tu casa o finca no es solo tuya, sino que debe servir al “bien común” –definido, por supuesto, por burócratas iluminados. Desde una perspectiva liberal, esto es una crítica demoledora: evoluciona la propiedad de un derecho absoluto a un privilegio condicionado, abriendo la puerta a expropiaciones “justas” con compensación (ja, como si el Estado pagara lo que vale). Pragmáticamente, fue el pretexto perfecto para que, post-1959, los Castro confiscaran millones de hectáreas y empresas sin pestañear, invocando esa “función social” como si fuera un cheque en blanco. ¿En serio quieren revivir esto? Es como si un liberal defendiera el comunismo porque “suena bien en el papel”. Pregunta incómoda: Si la propiedad tiene “función social”, ¿quién decide cuándo tu carro o tu negocio ya no “sirve” al pueblo? ¿Un comité de vecinos envidiosos, o directamente el Partido? Ah, y no olvidemos: derechos positivos (salud gratuita, vivienda para todos) suenan divinos, pero alguien los paga –normalmente, robando a Pedro para vestir a Pablo, hasta que Pedro emigra y Pablo se queda en la miseria.
Siguiendo el hilo:
–Pragmatismo Económico: Hechos Consumados que Hacen Llorar a los Nostálgicos. Hablemos de números, porque el pragmatismo no vive de ideales, sino de PIB y bolsillos llenos. Cuba en 1901 era un escombro: guerras independentistas habían pulverizado la economía, con un PIB per cápita miserable de unos 200 dólares. Bajo la Constitución de 1901 (1902-1933), pese a la odiada Enmienda Platt –esa traba que, ironía, evitó despilfarros inflacionarios–, el crecimiento fue un cohete: PIB per cápita subió un 96.4% entre 1903 y 1925, alcanzando unos 1,200 dólares en los locos años 20, superando a muchos vecinos latinoamericanos. Cualitativamente: boom azucarero, inmigración, urbanización –Cuba crecía al 5-6% anual, un milagro capitalista desde las ruinas. ¿Y la de 1940? Ah, el “pico de madurez”. De 1940-1952, crecimiento modesto (2-3% anual), estancamiento post-Depresión, y corrupción galopante bajo Grau y Prío –PIB per cápita estancado en 350 dólares. Post-1959, con su “evolución” castrista: caída del 35% en el PIB durante los 60, recuperación solo gracias a subsidios soviéticos, y el colapso del 90 (-35% más). [8] Hechos consumados: la 1901 generó riqueza real; la 1940, con sus derechos sociales, rigidizó la economía hasta el punto de quiebra. Si la 1940 era tan genial, ¿por qué Cuba pasó de ser la “perla antillana” a depender de remesas y turismo sexual? ¿O es que los derechos positivos solo funcionan cuando hay capitalistas a quienes expropiar?