Yuri Bezmenov desertó de la Unión Soviética en 1970 en una operación solitaria de características cinematográficas. Y vivió el resto de su vida entre Canadá y los Estados Unidos donde se destacó como politólogo. Su visión y sus pronósticos hicieron que se lo catalogara de paranoico, incluso de loco. Pero todo lo que dijo se validó con el paso del tiempo, incluso sus predicciones más trágicas.
Yuri Bezmenov nació en el Moscú del 1939 en el seno de una familia encumbrada en la jerarquía del Ejército de la URSS. Tuvo la formación de élite a la que accedían los hijos de la alta burguesía soviética. Esto incluía lo que a la mayoría de los ciudadanos soviéticos se le vedaba: el acceso a estudio de idiomas extranjeros. Yuri Bezmenov se formó en idiomas de la India hasta que recaló en RIA Novosty, el arma de prensa del KGB. Llegó a ser uno de los expertos más destacados del mundo en el tema de propaganda y desinformación soviéticas.
A la hora de hablar de sus motivos para desertar, Yuri Bezmenov siempre destacó que, dentro de la estructura del sistema, nunca sufrió el comunismo. Sino todo lo contrario. Se crio en una familia de la élite de la burguesía comunista, tenía todas las puertas abiertas, nunca tuvo problemas con la policía y la mayoría de sus gastos los pagaba el estado. La principal fuerza que lo llevó a desertar fue la indignación moral, fue una protesta moral: rebelión contra los métodos inhumanos del sistema soviético.
Yuri Bezmenov, destacó algo que tiene una vigencia espeluznante. Destacó en los principios de la década del 80 que tarde o temprano la Unión Soviética colapsará desde adentro. Todo sistema totalitario, fascista, comunista, es en sí mismo un sistema autodestructivo simplemente porque no cuenta con la libre y sincera lealtad de la población.
Resaltó que lo que mantenía en vigencia a la URSS era el apoyo de occidente, del mundo libre. Mientras un gobierno totalitario, antidemocrático, siga recibiendo créditos, dinero, tecnología, tratos de granos y reconocimiento político, de todos estos traidores de la democracia o la libertad, no hay esperanza, no hay mucha esperanza de cambios para ese país. Esta es la mayor paradoja en la historia de la humanidad, el mundo capitalista apoya y nutre activamente a su propio destructor.
Yuri Bezmenov hizo grandes esfuerzos en explicar que fue la subversión ideológica explicándola como un proceso manifiesto y abierto. Que se podía ver con los propios ojos.
El énfasis principal de la KGB no está en absoluto en el área de inteligencia. Solo alrededor del quince por ciento del tiempo, el dinero y la mano de obra se gastan en espionaje como tal. El otro ochenta y cinco por ciento es un proceso lento que llamamos subversión ideológica, o medidas activas, o guerra psicológica.
Lo que básicamente consiste en cambiar la percepción de la realidad de cada persona a tal punto que, a pesar de la abundancia de información, nadie pueda llegar a conclusiones sensatas en aras de defenderse a sí mismo, a su familia, a su comunidad y a su país. Es un gran proceso de lavado de cerebro que va muy lento y se divide en cuatro etapas básicas.
–la desmoralización. Se necesitan de quince a veinte años para desmoralizar a una nación. ¿Por qué tantos años? Porque este es el número mínimo de años que se requiere para educar a una generación de estudiantes en el país objetivo expuestos a la ideología del enemigo. En otras palabras, la ideología del marxismo-leninismo está siendo inculcada en las mentes blandas de al menos tres generaciones de estudiantes occidentales sin ser desafiada o contrarrestada por los valores básicos del americanismo o del mundo occidental.
¿Cuántas veces vemos periodistas, artistas, deportistas, personalidades de la sociedad convertirse de acérrimos detractores a acérrimos defensores de éstos regímenes totalitarios antidemocráticos? Esto también Yuri Bezmenov los explicó con total claridad. Sus instrucciones eran específicas: No utilizar los los idiotas útiles, los izquierdistas que creen idealmente en la belleza del socialismo soviético o el comunismo. Porque cuando se desilusionan, se convierten en los peores enemigos.
Es por eso que los instructores de la KGB siempre eran muy directos: “nunca se molesten con los izquierdistas y apunten más alto”. Esta fue la instrucción del KGB. Tratar de obtener una amplia red de contactos de alto nivel en los medios conservadores establecidos. Llegar a los cineastas asquerosamente ricos, a los intelectuales, a los llamados círculos académicos, a todas esas personas cínicas y egocéntricas que pueden mirar a los ojos con una expresión angelical y decir una mentira. Estas son las personas más útiles de reclutar. Lo ideal es captar a personas que carecen de principios morales y codiciosas o que adolecen de vanidad. Aquellos que necesitan sentir que importan mucho. Estas son las personas que la KGB priorizaba reclutar.
–La siguiente etapa es la desestabilización. La fase de desestabilización se centra en adaptar la economía, las relaciones exteriores y los sistemas de defensa a los intereses soviéticos. Yuri Bezmenov enfatizó la importancia de utilizar las organizaciones de mayor credibilidad para la sociedad, con mayor influencia y alcance: los organismos de derechos humanos, periodistas de referencia, artistas, deportistas. Estos serán los catalizadores de esta fase. Pero más allá de esta fase, estos actores sociales ya no serán necesarios, e incluso podrán ser perjudiciales para el movimiento de resistencia.
–La tercera etapa es la crisis. Puede llevar solo seis semanas llevar a un país al borde de la crisis. Y después de la crisis, con un cambio violento en el poder, la estructura y la economía, tienes el período de la llamada normalización que durará indefinidamente.
–La cuarta etapa es la normalización. La normalización es una expresión cínica tomada de la propaganda soviética. Cuando los tanques soviéticos se trasladaron a Checoslovaquia en el 68, Brezhnev dijo: “ahora, hermanos, Checoslovaquia está normalizada”. Esto es lo que sucederá en Occidente si se sigue permitiendo a los idiotas que prometan todas las bondades y el paraíso en la tierra, para así, desestabilizar la economía, eliminar el principio de libre competencia de mercado, y poner un gobierno tipo “Gran Hermano” con dictadores benévolos que prometerán muchas cosas, sin importar si se cumplen o no. Irá a Moscú a besar los traseros de la nueva generación reciclada de asesinos soviéticos. No importa. Creará falsas ilusiones de que la situación está bajo control.
Yuri Bezmenov hizo una declaración, que, leída en la actualidad cobra una vigencia absoluta: “La mayoría de los políticos, los medios de comunicación y el sistema educativo piensan que está viviendo en tiempos de paz. Falso. Estados Unidos está en estado de guerra contra los principios básicos y los cimientos de este sistema. Y el iniciador de esta guerra no es el camarada Andropov, por supuesto. Es el sistema (por ridículo que parezca) el sistema comunista mundial, la conspiración comunista mundial. Ya sea que asuste a algunas personas o no, me importa un bledo. Si no tienes miedo ahora, nada puede asustarte. Pero no tienes que ser paranoico al respecto. Lo que realmente sucede ahora es que, a diferencia de mí, tienes literalmente varios años de vida a menos que los Estados Unidos despierten. La bomba de tiempo está en marcha. Cada segundo el desastre se acerca más y más. A diferencia de mí, no tendrás a dónde desertar, a menos que quieras vivir en la Antártida con pingüinos. Este es el último país de libertad y posibilidad.”
Pasmado, atónito, ante estos dichos el periodista Edward Griffin preguntó a Yuri Bezmenov: Bien, ¿entonces qué hacemos? ¿cuál es su recomendación para el pueblo estadounidense?
“Lo inmediato que me viene a la mente, por supuesto, debe ser un esfuerzo nacional inmediato y muy fuerte para educar a la gente en el espíritu del verdadero patriotismo, número uno. Número dos, explique el peligro real del ser socialista, comunista, cualquier estado de bienestar, gobierno de hermano mayor. Si la gente no logra comprender el peligro inminente de su desarrollo, nada podrá ayudar a los Estados Unidos. Puede despedirse de sus libertades, incluidas las libertades de los homosexuales, los reclusos, toda esta libertad se desvanecerá, se evaporará en cinco segundos, incluida su preciosa vida”.
Occidente debe ser consciente y convencerse de que el peligro del totalitarismo es real. Y nuestro rol como ciudadanos democráticos, responsables y conscientes de que la libertad no es un bien dado por hecho ni gratuito es exigir a nuestros gobiernos que no mantenga colaboraciones, apoyos ni políticos ni económicos con ningún régimen totalitario antidemocrático de tinte imperialista.