En 1950 el presidente Harry Truman decidió que la Casa Blanca necesitaba una ambiciosa rehabilitación. Se iniciaron entonces unos complejos trabajos que duraron casi tres años. Durante los mismos se cambiaron las deterioradas vigas de madera por otras de acero y se reforzaron los cimientos con hormigón, entre otras cosas. Pero teniendo el edificio patas arriba, a los ingenieros de la obra se les ocurrió la idea de incluir un sistema secreto de túneles que permitiese evacuar al presidente de Estados Unidos desde el Despacho Oval de la Casa Blanca en caso de peligro.
Una ingente obra de transformación de una de las residencias más famosas del mundo dio lugar a un entramado de pasillos secretos y subterráneos que facilitarían la huída del presidente en caso de desastre. Estos pasadizos se construyeron hace décadas pero nada hace pensar que hayan desaparecido.