Lecturas comentadas: Ahora es el ‘efecto Bukele’ en América. Alguna vez fue el efecto Castro. Ya veremos en el reciclaje de la historia cómo lo denominarán dentro de una década.

No pude evitar mi análisis contra el olvido cuando vi reportes y publicaciones en redes sobre sobre lo que ha estado ocurriendo en Salvador, con Bukele al frente del gobierno y los informes actuales de Honduras donde Xiomara Castro hace de presidenta.
En ambos países todavía se puede «noticiar» lo que ocurre en las cárceles. Todavía hay fotos, vídeos y algún que otro documental donde los periodistas abordan el tema con un realismo que espanta. Y todavía hay una mirada de organismos que lo exponen aunque yo no olvido que son financiados y pagados por el globalismo mundial.
Mire el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La narrativa que nos imponen en América por estos tiempos va borrando de las mentes humanas el «efecto Castro».
Y volviendo al inicio la primera imagen que vino a mí cuando leí lo de Centroamérica fue la de Cuba donde tantos ciudadanos sufren en prisión por alzar un cartel pidiendo libertad o por salir a las calles a expresarse libremente con carteles donde destacan que sufren hambre y carencias de todo tipo.
Cuba en la que bajo el efecto Castro se han cometido tantos crímenes y violaciones desde 1959 (de los que cada día nos acordamos menos).
Cuba donde recién se recordó la fecha del 11 de julio de hace dos años, con etiquetas apuntando a que se celebraba «el día de la rebeldía nacional» (ironía que suceda luego de haber recordado el 26 de julio como esa fecha patriótica de los comunistas)
Alguien duda de que este día de la rebeldía que los cubanos acaban de celebrar es el que vinieron fabricando para el reciclaje de la historia cubana que antes facilitó el lema de patria y vida ?
Las casualidades no existen o es que también hemos cambiado la narrativa milenaria en ese sentido?
FUENTES: Sobre el tema Bukele y Honduras
Gran parte del territorio de Honduras, al igual que en los vecinos El Salvador y Guatemala, está dominado por pandillas o maras, organizaciones altamente jerárquicas con vínculos trasnacionales, funcionamiento descentralizado y gran capacidad jurisdiccional, indica un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En Honduras, la muerte a finales de junio de 23 personas en menos de 24 horas, apenas cinco días después del fallecimiento de 46 reclusas tras una reyerta entre maras rivales en una cárcel de mujeres, empujó a la presidenta Xiomara Castro a repensar su promesa de desmilitarización y a dar luz verde a una operación policial militar para recuperar el control de las prisiones y tratar de contener a las pandillas.
Allanamientos, toques de queda, revisiones exhaustivas en las prisiones, investigaciones en busca de funcionarios corruptos e incautaciones de armas y municiones forman parte de las «medidas drásticas» de Castro para controlar la situación, una reacción que analistas y activistas achacan al «efecto Bukele».