Armando de Armas / Tomado de Facebook/20 diciembre 2020

Ante el asombro de algunos, y la aquiescencia de otros, por las reiteradas negativas de las instancias judiciales estadounidenses a considerar sopesar siquiera si hubo fraude en las pasadas elecciones, publico este fragmento de un artículo que publicara en 2014 en defensa de los mecenas italianos (estos sí mecenas de verdad no mamertos en busca de publicidad barata estilo Ño qué barato) Armando Verdiglione y Cristina Frua de Angelis sometidos a un proceso judicial como vendetta ideológica, en el que me me preguntaba.

“¿Pero, entonces, cuál es el delito de estos mecenas renacentistas?

Presuntamente, evasión fiscal. Pero, en verdad, persecución política por sostener un proyecto cultural alternativo a la dictadura de la cultura de izquierdas, incultura de izquierdas más bien, que prima en el occidente postmoderno sostenido ideológicamente en un maridaje entre marxismo y gramscismo.

Salvando las distancias, el mismo delito cometido por Joe el Plomero, aquel osado obrero que alcanzó celebridad durante la primera campaña presidencial de Barack Hussein Obama al cuestionarlo por la subida de impuesto que su plan de Gobierno zurdo anunciaba y al que, en un mes, le llovieron en represalia 82 demandas por parte del fisco, hasta que lo reventaron.

Y es que ya la izquierda no erige su dictadura sobre las bayonetas y las alambradas, que de mal gusto por ahora le parece, sino sobre los sistemas tributarios, fiscales, educacionales, académicos, editoriales, mediáticos, electorales y judiciales”. ¿Oyeron bien?, judiciales.