Consejos para hacer desodorante casero

desodoranteLa página digital venezolana Lapatilla ofrece hoy  una receta para fabricar desodorante en casa y yo de pronto paso revista a los años vividos en Cuba y me atrevo a  trasmitir mis experiencias a los que apelen al ‘remedio casero’.

Como mi generación conoció todo tipo de carencias tuvimos que aprender a arreglárnosla de mil maneras. Resolver fue la palabra que usamos por años “Pasamos por gato porque no podíamos aspirar a libre”.

Cuando faltó el papel sanitario usamos las páginas de diario Granma y de la Revista Bohemia. Ante la carencia de jabón de lavar los hicimos y en el mejor de los casos los que vivíamos en los campos apelamos a una formula más natural: la hoja de     magüey para blanquear la ropa.

Para maquillarnos nos poníamos en los párpados una mezcla de ceniza de cigarrillos con un desodorante de pasta muy blanco que  vendían por la libreta de racionamiento a uno por persona y que casi nadie usaba   porque cuando la gente sudaba chorreaba una mezcla blanca y aceitosa que marcaba de grasa la ropa y era muy difícil de quitar.

Igual inventamos algunos perfumes. Recuerdo que mi cuñada preparaba un pomo con alcohol y le echaba adentro unas flores perfumadas de un arbusto que crecía en el patio al que todos llamábamos “la mata del perfume”.

En lugar de pasta de dientes la sal y el bicarbonato ayudaron con la limpieza bucal.

desodPero las mayores genialidades siempre las tuvimos cuando hacíamos desodorante.

Unas amigas me enseñaron cómo hacerlo en casa usando alcohol de 90 grados, una pizca de agua de lavanda, bicarbonato y algunas gotas de algún aceite natural que por aquellos años se conseguían en Cuba. Pero era peligroso porque al mezclarlo en el fogón el alcohol se podía derramar y provocar un incendio.

Después nos dimos cuenta que el desodorante de leche de magnesia con alguna colonia era mejor y no ofrecía peligro hacerlo,  ni manchaba la ropa. Comenzamos a usarlo hasta que en las farmacias se agotaron las ventas.

Así fuimos sorteando los obstáculos hasta que en la década del 90 comenzaron a venderlo por área dólar en las TRD. Eran caros pero valía la pena ahorrar el sueldo de un mes para tener uno en casa “para todos”.

Hace unos días una amiga que vino de Cuba a pasarse un mes con su familia en Miami me comentó que de nuevo la escasez está azotando a la gente.  “Ahora el problema es que no hay dinero para comprar desodorante, jabón, detergente… la lista de carencias es larga y algunos usan limón debajo del brazo para paliar las miserias y controlar los olores de las axilas”.

Solo falta que a las matas de limón no les caiga una plaga.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Autor: Idolidia Darias

Periodista cubana radicada en Miami desde 2004. Estudió Lengua y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela en Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Autora del libro “Escambray, la historia que el totalitarismo trató de sepultar” y coautora de “Cuba: desplazados y pueblos cautivos”. Es autora del blog

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