Angel Santiesteban denuncia dención arbitraria a laureado escritor cubano

Detención arbitraria a laureado escritor cubano. Así lo expuso el también escritor en su perfil de Facebook que es comparto integramente.

Ayer, sábado 4 de mayo, mantuvieron por cuatro horas preso al destacado escritor cubano Jorge Ángel Pérez. Lo sacaron de su casa esposado, como se hace con un tenebroso delincuente, ante todos los vecinos y su anciana madre en puro llanto, que no entendía que lo arrestaran, máxime cuando los policías no le exponían ningún posible delito, ninguna orden de arresto oficial, que no fuera su uniforme, su palabra y su arrogancia ultrajante; porque realmente callan que su única transgresión es escribir su punto de vista en un diario digital no oficialista.

Lo mantuvieron en la unidad policial sin darle una explicación y esposado, como el más vulgar de los malhechores. Jorge Ángel no silenció su voz y todo el tiempo les estuvo recordando la injusticia que cometían. Al final le dijeron como despedida y cito: vete pa´ la pinga. 

Este no es más que el comienzo de enseñarle los primeros instrumentos a Jorge Ángel.

Querían estudiarle su reacción. Quizá pensaron verlo amilanado y aprovechar, como las aves de rapiña y, desde su machismo ultrajante de a comienzos de los años sesenta, arrinconarlo como homosexual al fin –pensaron– como hicieron con la mayoría en los años en que comenzó la barbarie y los enviaban a la UMAP para “readecuarlos” y hacerlo desistir de haberse convertido en una voz altisonante e imprescindible para la visión libre que necesita la sociedad cubana y el mundo que sigue los acontecimientos en el archipiélago cubano. 

Y a Jorge Ángel, como a mí en su momento, ha recibido los consejos de otros intelectuales enviados para advertirle que se retire de esa “insurrección” y regrese al redil, esos, los que se hacen los amigos entrañables, y hasta quizá lo fueron, pero que cuando ven en peligro a sus personas, entiéndase viajes al extranjero, publicaciones y homenajes, olvidan la amistad, consideraciones y admiraciones literarias, y se desmarcan, porque ven la honestidad como un asunto caprichoso y prescindible. Ellos supieron soportar y callaron hasta que les permitieron hablar, por única vez, sangrar sus heridas y volvieran al olvido. ¡Se conforman con tan poco! 

El vecino de enfrente, un gordo abusador y prepotente, aprovechó para decirle a la madre que él es de la Seguridad del Estado y que lo va a meter preso y asesinarlo. A Jorge Ángel le han robado en la casa, la misma noche que acababa de llegar del extranjero. La policía no hizo nada al respecto porque fueron ellos, interesados en la información y documentos que transportaba, amén de hacerle sentir el rigor por permanecer en rebeldía intelectual.

En los días de fin de año fue asaltado para arrebatarle el teléfono. Luego lo citaron de la unidad policial y le dijeron que el celular había aparecido; pero nunca más lo volvieron a llamar. La policía política hizo detener el asunto porque el susodicho, era su delincuente cumpliendo sus órdenes. 

Ojalá que no continúen con lo que sigue en el guión de la policía política, que es buscarle un delito a Jorge Ángel, de los más feos, en su caso, podrían endilgarle el de compra ilícita, corrupción de menores –aunque jamás lo haya visto con un menor de edad, pero eso qué importa– u otro que se les ocurra, pero ya los hemos visto hacer todo y sabemos lo inescrupuloso que son –siempre, por supuesto, con un falso testigo–, y en la Uneac aprovecharán para que, “por casualidad”, coincida con un evento contra la “pederastia”, o el delito que le hagan incurrir, y vuelva Laydi Fernández a sacar su voz de oportunista y ave de rapiña, e invitar a su coro: otras y otros, para que plasmen sus firmas en apoyo de la hijeputada oficial, sin importarle la injusticia que comenten, porque lo que tiene que salvar también son los miserables viajes al extranjero, aunque tengan que hacer en esas plazas de Ferias del Libro Internacionales, como casi siempre, sus papeles de mendigos ante el resto del mundo intelectual. 

En este caso, a Mariela Castro no le importará la detención por muchísimas razones, entre ellas que Jorge Ángel no es un gay oficialista, aunque se encuentre entre los escritores más renombrados.

La Uneac, como todos sabemos, con Miguel Barnet y sus acólitos en la dirigencia, solo cumplen lo que Abel Prieto, la policía política o el Partido comunista, le bajan de ordenanzas.

El presidente de la Asociación de Escritores, Alex Pausides, también hará silencio como en mi caso, cuando presenció mi juicio en la Sala Especial de la Seguridad del Estado, supuestamente por un delito común, acompañado de la jurídica de la Uneac, y ambos entendieron, según lo expuesto en la vista oral, que no había nada en mi contra, por ende, no podían sancionarme.

Demás está decir que hicieron silencio con todo lo que vino después. Al supuesto PEN de Cuba, con Antón Arrufat y Reinaldo Montero al frente, les queda por decir alguna palabra en protesta de esta detención arbitraria de uno de sus miembros. De ellos depende que salven su honor, así como a lo que representan.

Porque el silencio es tan cómplice como el que plasma la firma para repudiar lo que no sabe, y quedar a tono con el oficialismo.

Jorge Ángel Pérez es colaborador de Cubanet

(Cuba) Nacido en 1963, es autor del libro de cuentos Lapsus calami (Premio David); la novela El paseante cándido, galardonada con el premio Cirilo Villaverde y el Grinzane Cavour de Italia; la novela Fumando espero, que dividió en polémico veredicto al jurado del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2005, resultando la primera finalista; En una estrofa de agua, distinguido con el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar en 2008; y En La Habana no son tan elegantes, ganadora del Premio Alejo Carpentier de Cuento 2009 y el Premio Anual de la Crítica Literaria.

Ha sido jurado en importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Casa de Las Américas

En solidaridad con los escritores secuestrados en Cuba

Angel Santiesteban: “Si he agregado un ápice a esa libertad que necesitamos, el derecho de autor se lo pagan a Dios”.

Las noticias relacionadas con Angel Santiesteban en las últimas horas transitan por un camino que él vaticinó horas antes de que se supiera de su arresto en el Aeropuerto de La Habana cuando se disponía a abordar un avión con destino a Colombia.

Es la primera edición  del Festival del Arte y la Literatura Independiente VISTA, en Colombia y fue organizado por creadores exiliados en Miami que se celebrará el próximo lunes 30 de abril bajo el lema “En solidaridad con los escritores secuestrados en Cuba”. .

En el evento Santiesteban presentaría sus libros y hablaría de la literatura y el arte independientes en su país.

El escritor que recientemente cumplió 5 años de arbitraria condena en las cárceles castristas publicó en suFacebook horas antes del viaje que no pudo realizar estos post  que traigo a mi blog en solidaridad con el escritor cubano secuestrado por la Dictadura.

El día 26 escribió:

Hasta las 5pm me estuvo llamando el capitán HP, seguramente para insistir en que me presentara en la unidad policial de las calles de Cuba y Chacón, pero no le respondí. Parece que está acostumbrado a la docilidad de gran parte del pueblo cubano que acude, como las vacas, al matadero. Desde el 2008 que abrí mi blog hasta finales del 2012, me estuvieron haciendo las más aberradas acusaciones. Muchos intelectuales se prestaron para la canallada. Otros se mantuvieron callados, solo tomaron distancia para que no los involucrara, pues de hacerlo perderían sus viajes e impresiones de libros. Si algo he aprendido es que quienes se prestan a la complicidad con el régimen tienden a ser los que menos talento tienen. Eso me consuela”.

El día 27 escribió:

“Abrí el blog en 2008, exactamente en mi último viaje al exterior, República Dominicana. Para ese entonces ya hacía dos años que estaba separado con la que después usaron en mi contra, y que ahora pide perdón y le confiesa a nuestro hijo que pactó con la Seguridad del Estado porque no soportaba saber que otra mujer estuviera tocándome. En cuatro años, ella, mi ex, me acusó de todo lo que su cabecita enferma le dio y la policía política le alentaba.

Todo comenzó cuando presenté en la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) mi carta de invitación para asistir al Festival de la Palabra en Puerto Rico, invitado junto con Leonardo Padura; pero la manera de impedírmelo fue esa, hacerme denuncias para que no viajara. Luego aprovecharon aquellas denuncias para sacarme de las calles pues me encontraban en cada unidad policial donde mantenían apresado a cualquier inocente disidente.

Algunas de estas mujeres firmantes en mi contra me han pedido “perdón” por haber firmado, solo que lo dicen a título personal, pues hacerlo público ya tiene otra trascendencia y las complica. El colmo es que algunas, como Danae Dieguez, que firmó y luego que pasó por EEUU se acogió a la Ley de Ajuste Cubano, y para no doblegarse ni reconocer que se equivocó, pues se suponía que para ese entonces tenía todas las verdades en su internet libre, volvió a insistir en mi culpabilidad, y mi hermana la increpó, le dijo que presentara una sola prueba en mi contra que rebatiera las muchas que tenía yo. Por supuesto, ella hizo silencio, ni siquiera la Fiscalía pudo presentar alguna. Así son los actos de cinismo de algunos cubanos y cubanas.

Recuerdo que al juicio, que se efectuó en la Sala Especial de la Seguridad del Estado, extraño porque se suponía que se trataba de un simple conflicto familiar, fui acompañado por una amiga ex fiscal que conocía a la fiscal actuante, y cuando hicieron un aparte, la fiscal le dijo a mi amiga que no había nada que hacer, que ella sabía cómo era aquello, que yo estaba sancionado desde antes. Recuerdo que antes mi expediente estuvo por varios meses en Villa Marista (cuartel de la Seguridad del Estado), allí cocinaron el acto circense que luego ejercieron en mi contra. Gracias a ustedes, a su solidaridad, las cosas no fueron peor. Hubo una petición que me pidieron 54 años de cárcel, todo una locura, de pronto me había convertido en el mayor delincuente de Cuba, en apenas dos años, y antes de abrir el blog Los hijos que nadie quiso estaba limpio.

​En la Seguridad del Estado cubana está todo el horror que hoy vive América Latina, que hoy sufre Venezuela y, por supuesto, todo el pueblo cubano. Les ratifico que no cambiaría nada de lo que he hecho y sufrido, en el supuesto caso de cambiarlo lo haría con más énfasis, haría que mi grito de libertad se escuchara más alto. Dios nunca me ha dejado solo, y los horrores que la dictadura me ha hecho vivir, lo agradezco como el gran regalo que me ha hecho la vida, porque me ayudó a abrir más los ojos, a saber la necesidad del sacrificio por exigir los Derechos Humanos. Si he agregado un ápice a esa libertad que necesitamos, el derecho de autor se lo pagan a Dios“.

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Ángel Santiesteban

(La Habana, 1966). Es graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.