Inquietantes vínculos con HEZBOLLAH Hamas. El triángulo Venezuela Irán Cuba
Hezbollah surgió en 1982 en medio de la invasión israelí al Líbano, con el respaldo directo de Irán. Su estructura inicial fue organizada y entrenada principalmente por un contingente de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, que desplegó alrededor de 1.500 efectivos en la zona de Baalbek, en el valle de la Bekaa, entonces bajo control del gobierno sirio.
Aunque algunas versiones apuntan a la posible participación de asesores de inteligencia cubanos en el entrenamiento de sus fundadores entre 1983 y 1984, no existe evidencia histórica ampliamente verificada que confirme ese vínculo de manera concluyente.
No obstante, sí hay registros documentados que señalan la presencia y el involucramiento de Cuba con grupos armados en Líbano durante la década de 1970 y principios de los años 80, un período que coincide con el surgimiento de Hezbolá y la creciente actividad de organizaciones militantes en la región.
Detalles clave basados en informes de inteligencia y fuentes de exiliados cubanos indican:
-Entrenamiento mutuo con la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) en Líbano (década de 1970):
La Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana envió agentes a los campamentos de la OLP en Líbano para entrenar y asistir a terroristas palestinos. Según informes citados por el Cuban Studies Institute y El Nuevo Herald, “los cubanos entrenaban a los cuadros palestinos”. Al mismo tiempo, entre 1976 y 1982, la CIA estimaba que unos 300 palestinos recibieron entrenamiento en campamentos en Cuba.
Apoyo cubano a causas antiisraelíes en la región:
Cuba rompió relaciones con Israel en 1973 y envió miles de tropas a Siria durante la Guerra de Yom Kippur (1973) para apoyar la invasión siria. Los asesores cubanos también trabajaron con la OLP en Argel y Damasco, y ayudaron a entrenar terroristas en campos en todo el mundo.
Estos vínculos formaban parte de la política exterior del régimen de Castro, que alineaba a Cuba con la Unión Soviética, Irán, Siria y grupos radicales del Medio Oriente.
Detalles sobre colaboración Cuba-OLP
Vínculos más recientes con Hezbolá (estos no indican entrenamiento en Líbano)
Cuba ha mantenido y fortalecido lazos con Hezbolá a través de inteligencia y logística, no de entrenamiento militar directo en Bekaa. Según informes del Instituto de Estudios Cubanos (2020) y advertencias de 2011 a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, Hezbolá creó (por orden de Hasan Nasrallah) una base operativa en Cuba para posibles ataques en América Latina.
La DGI cubana proporciona inteligencia a Hezbolá (y Hamás) directamente o vía Venezuela, y comparte conocimientos con Irán en temas como armas electromagnéticas.
Organizaciones cubanas como el ICAP (afiliado a la inteligencia) han invitado y “entrenado” activistas pro-Hezbolá y antiisraelíes en Cuba en años recientes (2022-2024).
En resumen, el “entrenamiento cubano” documentado se refiere principalmente a la colaboración con palestinos de la OLP en Líbano durante los 70 (pre-Hezbolá), no a un rol director en la formación de Hezbolá en Bekaa en 1983-1984.
Los vínculos posteriores son de inteligencia, apoyo logístico y bases operativas en el hemisferio, en el marco de la alianza Cuba-Irán-Venezuela. Disidentes cubanos suelen resaltar estos lazos para ilustrar la política exterior del régimen castrista con grupos designados como terroristas.
Cronología principal de la colaboración–
1964-1965: Cuba reconoce oficialmente a la OLP casi inmediatamente después de su fundación (una de las primeras naciones en hacerlo). Se establecen los primeros contactos con Fatah (la facción principal de la OLP) en Argel y Damasco.
1966: Durante la Conferencia Tricontinental en La Habana, Fidel Castro presenta públicamente a miembros de la OLP y respalda a grupos revolucionarios y “de liberación”. Ilich Ramírez Sánchez (“Carlos el Chacal”) asiste y luego recibe entrenamiento en campamentos cubanos.
1968: Cuba envía instructores militares y asesores a bases palestinas en Jordania para entrenar a fedayines (guerrilleros) de la OLP. Es el primer apoyo militar directo documentado.
1970: Primera delegación de alto nivel de Fatah-OLP visita Cuba. Se refuerzan los lazos, incluyendo entrenamiento de guerrilleros latinoamericanos en Líbano por parte de cubanos (y viceversa). 2009-2017.
1973: Cuba rompe relaciones diplomáticas con Israel (presionada por países árabes y no alineados). Envía miles de tropas a Siria para apoyar la invasión durante la Guerra de Yom Kippur. Las tropas cubanas permanecen hasta 1975.
1974: Yasser Arafat realiza su primera visita oficial a Cuba (de hasta ocho viajes documentados). Es recibido como jefe de Estado. Se abre una oficina diplomática permanente de la OLP en La Habana.
1976-1982: La Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana envía agentes a campos de la OLP en Líbano para “entrenar y ayudar a los terroristas palestinos”.
Según Mansour Tahboub (ex director interino de la Fundación Arafat), “los cubanos entrenaban a los cuadros palestinos”.
En sentido inverso, la CIA estima que unos 300 palestinos recibían entrenamiento militar en campamentos cubanos en cualquier momento dado.
1979: Arafat asiste a la VI Cumbre de Países No Alineados en La Habana. Cuba otorga apoyo diplomático fuerte a la OLP durante la invasión israelí de Líbano en 1982.
Aspectos concretos de la colaboración
Entrenamiento militar e inteligencia: Bidireccional. Cubanos entrenaban palestinos en tácticas de guerrilla, contrainteligencia e inteligencia. La OLP, a su vez, ofrecía entrenamiento especializado en Líbano, Yemen del Sur y Libia a guerrilleros latinoamericanos enviados por Cuba.
Apoyo logístico y financiero: La OLP facilitó préstamos en divisas fuertes a Cuba (decenas de millones de dólares en términos favorables). Cuba coordinaba contactos de la OLP con otros grupos armados.
Apoyo político y propagandístico: Cuba promovió internacionalmente la causa palestina en foros de la ONU y del Movimiento No Alineado, calificando las acciones israelíes como “genocidio” (discurso de Castro en 1979).
Conexión con otros grupos: La colaboración no se limitó a Fatah; incluyó apoyo a Frentes Populares (PFLP, DFLP) y se extendió a entrenamiento conjunto con otros actores árabes.
Esta alianza formaba parte de la estrategia global de Castro de exportar la revolución y aliarse con movimientos antioccidentales, en coordinación con la Unión Soviética.
Fuentes primarias incluyen informes desclasificados de la CIA, el Departamento de Estado de EE.UU. y testimonios de exfuncionarios de la Fundación Arafat.
Organizaciones como el Cuban Studies Institute y el Center for a Free Cuba han compilado estos datos de forma detallada.
En resumen, la colaboración Cuba-OLP fue principalmente militar e ideológica en los años 70 (entrenamiento recíproco en Líbano y Cuba), con un fuerte componente diplomático que perduró.
No se trató solo de retórica: incluyó despliegue de tropas cubanas y envío de asesores de la DGI.
Fuentes primarias incluyen informes desclasificados de la CIA, el Departamento de Estado de EE.UU. y testimonios de exfuncionarios de la Fundación Arafat.Organizaciones como el Cuban Studies Institute y el Center for a Free Cuba han compilado estos datos de forma detallada. Otras fuentes: state.gov, aljazeera.com, cia.gov
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OTRAS NOTAS INTERESANTE:
La colaboración entre Cuba y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (DFLP o FDLP, por sus siglas en inglés y español) fue una de las más estrechas y duraderas del régimen castrista con las facciones marxistas-leninistas de la OLP, superando incluso en cercanía personal e ideológica a la relación con el PFLP. Fundado en 1969 por Nayef Hawatmeh tras una escisión del PFLP, el DFLP compartía plenamente la ideología revolucionaria de Cuba (marxismo-leninista y antiimperialista), lo que facilitó un apoyo sostenido en entrenamiento militar, inteligencia, educación, logística y visitas de alto nivel desde finales de los 60 hasta la actualidad.
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Un artículo publicado en octubre de 2017 en el diario estadounidense Washington Examiner sostiene que el gobierno cubano ha utilizado su aparato de inteligencia para proyectar influencia más allá de sus fronteras.
El analista de política exterior Sean Durns afirma que, siguiendo el modelo de la Unión Soviética, bajo cuyo amparo se creó en 1961 la Dirección de Inteligencia (DI), anteriormente conocida como DGI, Cuba brindó apoyo a organizaciones calificadas como terroristas.
Según Durns, la inteligencia cubana se alineó con la llamada causa palestina, orientada —según su interpretación— a la eliminación del Estado de Israel. Añade que, tras la Guerra de los Seis Días, La Habana intensificó sus críticas contra Israel en el seno de Naciones Unidas.
El artículo también recoge reportes de la Agencia Central de Inteligencia que indican que cientos de combatientes palestinos recibieron entrenamiento en Cuba durante la década de 1970. Asimismo, señala que asesores cubanos colaboraron con la Organización para la Liberación de Palestina en países como Argelia y Siria, además de participar en la formación de militantes en campamentos en Líbano entre los años setenta y comienzos de los ochenta.
De acuerdo con el texto, un informe de The Economist de 1978 reportó la presencia de personal cubano en Siria, incluyendo su participación junto a fuerzas sirias durante la Guerra de Yom Kippur.
Durns asegura además que, con apoyo de la inteligencia cubana, el entonces presidente sirio Hafez al-Assad —y posteriormente su hijo Bashar al-Assad— respaldó a diversas organizaciones armadas.
El artículo cita a la experta en terrorismo Rachel Ehrenfeld, quien sostiene que la DGI facilitó la expansión de la OLP en Angola en los años setenta, desde donde el grupo habría extendido operaciones en África y Centroamérica, incluyendo reclutamiento y entrenamiento de guerrilleros.
Ehrenfeld también afirma que, durante enfrentamientos en el sur del Líbano a inicios de los años ochenta, fuerzas israelíes hallaron manuales de entrenamiento cubanos clasificados como “muy secretos”, con instrucciones para ejecutar sabotajes a infraestructuras como redes eléctricas y ferroviarias.
El análisis destaca que, aunque dependiente de Moscú, la inteligencia cubana habría mantenido cierto margen de autonomía, continuando su respaldo al Frente Popular para la Liberación de Palestina incluso después de que la Unión Soviética retirara su apoyo a finales de los años setenta.
Asimismo, cita un cable del Departamento de Estado de Estados Unidos, fechado el 9 de septiembre de 2011, según el cual la DI habría permitido al grupo Hezbollah establecer una base operativa en la isla con el objetivo de apoyar actividades en América Latina.
El texto también subraya la continuidad de la postura oficial cubana contra Israel, señalando su influencia dentro del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, organismo vinculado a Naciones Unidas.
Finalmente, el artículo recuerda que en diciembre de 2015 el entonces presidente Raúl Castro respaldó la decisión de Barack Obama de retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, reconociendo en ese contexto que el país había realizado actos de solidaridad internacional que “podrían considerarse terroristas”.
El autor concluye que esta combinación de acciones políticas y discurso diplomático refleja una estrategia que, a su juicio, ha resultado funcional para el gobierno cubano.