Manuel Milanés analiza una reciente propuesta de la tiranía castrista de realizar un pago único para compensar las propiedades confiscadas desde 1959. Argumenta que esto es una trampa absoluta y una maniobra para ganar tiempo.
Al mismo tiempo enfatiza que no hay credibilidad en las propuestas de la tiranía y defiende la necesidad de un cambio político total y el respeto a la propiedad privada antes de cualquier negociación.
La tiranía cubana exige eliminar sanciones, permitir inversión extranjera y cesar las demandas de libertad y democracia a cambio de este pago.
La crisis en Cuba es irreversible bajo el sistema socialista debido a la imposibilidad técnica del cálculo económico. Las sanciones debilitan a la tiranía, mientras que la apertura económica solo fortalece al Partido Comunista y aumenta la represión.
RESUMEN —
Hoy vamos a desmontar la última maniobra de la tiranía castrista. Y es que, a través de sus voceros, han planteado a Estados Unidos un supuesto pago único por las propiedades confiscadas en 1959. Ahora bien, esto constituye una trampa absoluta. Si bien pretenden aparentar apertura, su intención real radica en ganar tiempo y dilatar la conversación. Por esta razón, imponen condiciones absurdas: exigen que se levanten las sanciones y se autorice la inversión extranjera, silenciando por completo cualquier exigencia de libertad o democracia. Incluso, tienen el descaro de reclamar que Estados Unidos los indemnice por los supuestos daños del embargo.
Dado que Cuba se encuentra en la metástasis del socialismo, la crisis actual resulta irreversible bajo su sistema. Por tanto, el fracaso radica en la misma esencia del modelo, puesto que el socialismo no puede hacer cálculo económico y la señal de los precios viene totalmente distorsionada. En consecuencia, la apertura económica jamás representará una solución. De hecho, inyectar capital a la cúpula significa fortalecer al Partido Comunista y traicionar a quienes han sacrificado su vida por la libertad. En cambio, las sanciones asfixian verdaderamente a la tiranía.
Por ello, coincido plenamente con el secretario de Estado Marco Rubio: nada de lo que dicen posee credibilidad alguna. Así pues, debemos rechazar cualquier negociación que prescinda de un cambio político previo. Antes que claudicar ante sus mentiras, exigimos justicia y una transición moral. Asimismo, confirmamos que el respeto estricto a la propiedad privada es indispensable para construir una sociedad sana y próspera.
De ahí que nos asista el derecho a defendernos. Pues, el comunismo fue una ideología importada; padecemos una auténtica invasión ideológica. Sin embargo, no cederemos un milímetro. Es por ello que, desde el Consejo para la Guerra Anticomunista, seguiremos exponiendo sus tácticas. En definitiva, la cúpula comunista jamás devolverá lo robado, sino que empleará este fraude para financiar su maquinaria opresora. Puesto que la razón, el orden natural y la legitimidad nos acompañan, nuestra victoria frente al maligno es inevitable.