El Eje Cubano que ha estado a cargo de la estrategia, doctrina y supervisión en Venezuela

Venezuela entregó durante años cuantiosos envíos de petróleo a Cuba a cambio de apoyo logístico, inteligencia y asesoría para sostener al chavismo en el poder, según revela un extenso informe divulgado recientemente.Los datos están recogidos en un detallado reporte del Miranda Center for Democracy de este 2026.

El reporte de 2026 del “Miranda Center for Democracy”, precisa que más de dos décadas de subsidios petroleros al régimen cubano fueron compensadas con servicios clave para el aparato represivo venezolano, incluyendo asistencia en inteligencia y respaldo militar.

“El informe, titulado Represión por petróleo, analiza la relación entre Caracas y La Habana desde 1999 hasta el 3 de enero de 2026. Uno de sus principales hallazgos, tras meses de investigación, es que alrededor de 63.800 millones de dólares en petróleo fueron enviados a Cuba”.

FUENTE: https://mirandacenter.org/cuba-esp/

El informe de Centro Miranda señala que este modelo convirtió a los organismos de seguridad en piezas claves para sostener el poder, acompañado de acusaciones de represión, arrestos arbitrarios y torturas documentadas ante la comunidad internacional.

“Este convenio entre La Habana y Caracas se profundiza a través del Grupo de Intercambio y Relación GRUCE».

Ese esquema derivó en una transformación profunda de los organismos de inteligencia venezolanos, modificando tanto sus protocolos como su estructura de personal dentro de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional).

“Desde 2008, el GRUCE impulsó una reconfiguración integral de los sistemas de defensa e inteligencia del país, sustituyendo la doctrina tradicional por modelos de contrainteligencia de corte cubano. Este cambio redefinió la misión del Estado: de garantizar la seguridad ciudadana a preservar la permanencia del régimen, convirtiendo a los cuerpos de seguridad en una suerte de guardia pretoriana que hoy actúa como uno de los principales pilares de la administración de Delcy Rodríguez”, señala el informe.

En martinoticiasEl informe alerta que el legado doctrinal del GRUCE «sigue constituyendo la principal barrera estructural para cualquier transición democrática genuina» en Venezuela.

Sin embargo, para el profesor de Ciencias políticas de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra, este informe deja por fuera otro hallazgo sobre esta cooperación regional represiva: «Venezuela no solo financió este aparato represivo cubano que se construyó en Venezuela, sino que también ese mismo aparato represivo fue utilizado para estar en Bolivia, en Nicaragua, estar en todo el hemisferio».

Un intercambio muy desigual

La investigación revela que en este esquema de «cooperación», el trueque de petróleo a cambio de inteligencia y servicios represivos, permitió a La Habana aprovecharse de su aliado político y consolidó la dependencia estructural de Caracas.

«La factura de Cuba a Venezuela es significativamente mayor si se tienen en cuenta los proyectos bilaterales y regionales en el marco de Petrocaribe, fundado en 2005 por Caracas y La Habana. Estas inversiones abarcaron infraestructuras críticas, incluidas refinerías, complejos petroquímicos e instalaciones de regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) en Cuba. Por ejemplo, en tan solo tres proyectos de infraestructura de Petrocaribe en Cuba reportados en 2009, Venezuela invirtió un monto nominal de 3.759 millones de dólares, lo que representa un costo real de 5.750 millones de dólares en dólares constantes de 2026. Del mismo modo, las operaciones de alivio de la deuda realizadas en 2005 y 2006 —tales como la compra de deudas de refinerías cubanas que superaban los 80 millones de dólares nominales— equivalen hoy a más de 130 millones de dólares», revela el reporte.

El Centro Miranda advierte además que el “drenaje financiero total es mucho mayor” si se incorporan las inversiones en infraestructura y la condonación de deuda.

Según un cálculo conservador, Venezuela habría transferido a Cuba unos 44.500 millones de dólares.

El informe concluye que, al ajustar esa cifra por inflación, la llamada «factura de la represión» asciende a 63.800 millones de dólares en términos constantes de 2026, un monto que en la práctica habría contribuido a la bancarrota del Estado venezolano para sostener la supervivencia de su estructura autoritaria.

LOS IMPLICADOS

La investigación revela el llamado Eje Cubano, que ha estado a cargo de la estrategia, doctrina y supervisión en este esquema. Menciona a los principales implicados por la parte cubana.

Fidel Castro es señalado como el «arquitecto ideológico de la alianza estratégica de «Petróleo por Represión» y su hermano Raúl Castro ordenó el despliegue de los primeros especialistas del GRUCE.

También apunta a Miguel Díaz-Canel, quien supervisa el GRUCE como un componente permanente de la arquitectura de seguridad bilateral.

Álvaro López Miera, actual Ministro de las FAR; quien es cofirmante de los acuerdos de 2008 que establecieron el GRUCE.

Ramiro Valdés Menéndez, jefe histórico de la Seguridad del Estado cubana y «maestro de la represión política», es reconocido en el informe como el asesor principal en la implementación del modelo de control en Venezuela.

De igual forma aparecen mencionados otros altos oficiales cubanos:

Julio Casas Regueiro, ministro de las FAR desde 2008, quien «supervisó los despliegues militares iniciales hacia Venezuela»

Leonardo Andollo Valdés, general de División y Segundo Jefe del Estado Mayor General; Director Estratégico de alto nivel del GRUCE y coordinador de toda la labor militar cubana en Venezuela.

Juan Francisco Alfonso Doval, coronel y miembro central del engranaje operativo del GRUCE dentro del territorio venezolano.

Ramón Alfredo Lausao Gallardo, el general de Brigada Jefe del Estado Mayor del GRUCE; que opera de civil durante los ejercicios militares.

Alejandro Ronda Marrero el General de Brigada Coordinador y Oficial de Enlace del GRUCE y experto en operaciones encubiertas.

Raúl Quintas Meneses, director dentro del GRUCE, especializado en contrainteligencia militar

Joaquín Quintas Solá, parte del círculo interno de élite y activo en las maniobras junto a la cúpula del GRUCE

Liván Luis Manzano Hernández, Teniente Coronel, Jefe Regional del GRUCE en las regiones Centrales/Llanos.

Juan Carlos Tamargo Baniela, General de Brigada de las FAR e identificado como el jefe táctico del GRUCE;

Raúl Rodríguez Lobaina, Oficial de alto rango de las FAR, parte del círculo interno de élite; documentado participando en maniobras junto a la cúpula del GRUCE.

Segunda parte:

Siguiendo búsqueda sobre BRUCE.

Grupo de Coordinación y Enlace (GRUCE) es una estructura secreta creada en 2008 tras acuerdos entre los gobiernos de Hugo Chávez y Fidel Castro, con el objetivo de insertar personal de inteligencia cubano en el aparato militar y de seguridad venezolano.

Su función principal ha sido coordinar asesoría, entrenamiento e inspección de las fuerzas armadas venezolanas, alineándolas con la doctrina de inteligencia cubana y orientándolas al control interno y la neutralización de la disidencia.

Opera en conjunto con organismos como el SEBIN y la DGCIM, facilitando tareas de vigilancia, contrainteligencia e infiltración dentro de las propias fuerzas armadas y la sociedad.

Diversos informes lo vinculan a un esquema descrito como “petróleo por represión”, mediante el cual Venezuela habría transferido decenas de miles de millones de dólares en petróleo a Cuba a cambio de servicios de inteligencia, seguridad y apoyo político.  Cifras indican que serían $64.000 millones en crudo a Cuba (hasta enero de 2026)

En conjunto, GRUCE es señalado como una pieza clave en la consolidación de un aparato de control estatal basado en vigilancia, represión y cooperación directa entre ambos regímenes.

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