En esa retórica subyace un error: asumir que reemplazar a unas personas por otras transformaría estructuralmente el régimen

GAESA, conglomerado militar creado en 1994, gestiona sectores clave como bancos, turismo y puertos; informes de 2025 estiman sus activos en $18 mil millones, ocultos de la supervisión gubernamental, lo que permite al régimen usar la pobreza como herramienta de control.

Desde @Kontramundum7

Si entendemos el peor escenario, ningún cubano estaría ilusionado con la propuesta sobre la mesa de Donald Trump. La percepción de la realidad sobre el tema es creer que la eliminación de Díaz Canel, o como acaba de decir Marco Rubio en sus declaraciones, que el “régimen está en serios problemas y no saben cómo arreglarlo, por lo tanto tienen que poner a cargo a gente nueva”, o en declaraciones anteriores de siempre haciendo énfasis en que el problema de Cuba es económico, cuando no lo es, o en casi todas las declaraciones de Trump, el denominador común es que hay familias que quieren regresar a la isla a invertir.

Sin embargo, hay algo en esa narrativa que no termina de encajar.

Porque esto partiría de la premisa de que el régimen comunista tiene la intención genuina de ayudar al ciudadano cubano, cuando en 67 años jamás ha tenido esa intención, es más bien lo contrario, empobrecer cada día más al mismo y siempre cortar cualquier crecimiento económico… Y es aquí donde la narrativa dominante comienza a mostrar sus límites y sus errores

Escondido en esa retórica de esta administración subyace un error, pretender que cambiar algunas personas por otras cambiaría el régimen estructuralmente, cuando el mismo se ha venido preparando para esto desde hace algunos años y la manera en que lo hicieron fue casi perfecta.

Absorbieron todas las finanzas de Cuba, todo el sistema financiero y bancario está en manos del castrismo y señores, sin cambiar esta estructura, toda apertura económica en Cuba pasaría por sus manos.

No es un error de política, es una arquitectura de poder.

Estamos hablando de control directo o indirecto sobre

Bancos (BFI, FINCIMEX, etc.)
Sistema de divisas (MLC) y toda la dolarización
Puertos y aduanas
Importaciones y comercio exterior
turismo, hoteles, Gaviota
Telecomunicaciones (ETECSA)
Retail en divisas
Logística y distribución
Energía en gran parte
Zonas especiales (Mariel)

En fin! Todos los sectores más importantes de cualquier economía.

Cuando en 2016 el Banco Financiero Internacional (BFI) pasa a ser gestionado por GAESA, el aparato militar de la familia Castro, no fue un cambio menor ni administrativo, fue un traslado de poder financiero hacia el conglomerado militar comunista de la familia Castro.

Esto fue sancionado por parte del Departamento del Tesoro, pero dejaron deliberadamente una puerta abierta que Marco Rubio no ha cerrado aún, el famoso «sector privado», que goza de un poder discrecional para permitir cualquier apertura económica en Cuba, pero que termina potenciando e incrementando las arcas del castrismo.

Así como lo lees.

El control general de la economía le pertenece a la familia Castro, controlando más del 70% de los sectores estratégicos, es decir, en la práctica gran parte del PIB de Cuba y por encima de eso, el control absoluto del poder financiero, que es lo más importante.

Hasta un 95% de las finanzas/divisas que ocurren en transacciones desde todas partes del mundo pasan por su sistema.

En otras palabras, controlan el flujo de dólares.

Hoy lo que podríamos estar viendo es una situación aún más peligrosa, en 2016, GAESA era un actor visible pero limitado dentro de la economía, hoy resulta ser prácticamente el dueño del sistema económico real.

Entonces, si el corazón financiero que procesa buena parte del comercio y las divisas cubanas está directamente conectado al aparato represivo y militar de GAESA, ¿cómo alguien se atrevería a decirte que Cuba necesita solamente un cambio económico manteniendo esta estructura financiera?

¿Cómo es eso posible?

Esa respuesta la saben muy pocos, pero es muy simple de entender cuando comprendes que sin desmantelar este imperio financiero comunista no existiría ninguna libertad en Cuba, mucho menos económica.

Porque ellos tendrían el control absoluto.

Y jamás han tenido la intención de mejorar la vida del ciudadano cubano, siempre han usado la pobreza como un método de control.

Pensar por parte de esta administración que hoy es diferente sería un error.

Ahora veamos algo muy significativo..

El Departamento de Estado y el Tesoro reconocen explícitamente que GAESA no solo controla sectores clave, sino que es parte estructural del régimen comunista castrista, por eso existe una ley, la Cuba Restricted List, para cortar ese flujo directo que los termina beneficiando.

Entonces, ¿por qué por otro lado las regulaciones (OFAC, BIS) crean una categoría legal como “independent private sector entrepreneur”?

Háganse esa pregunta.

Porque no es una teoría conspirativa, es la herramienta legal y política que hoy sostiene el régimen.

Entendamos que en la práctica ese ‘sector privado’ no opera en vacío, mucho menos en manos reales de los ciudadanos, opera dentro de las manos del castrismo.

Bajo la ley estadounidense (28 U.S.C. 1603), cualquier entidad controlada por el Estado es una «instrumentality of a foreign state» Y en Cuba, eso abarca prácticamente toda la estructura económica.

Por eso hay algo que debe quedar claro

No están invirtiendo en el sector privado cubano, están entrando, legalmente, al sistema financiero del régimen.

La pregunta no es si es legal, a la mierda la legalidad.

La pregunta es si se está diciendo la verdad sobre lo que realmente está pasando.

¿Se le está contando la verdad al cubano?

Sin un desmantelamiento de este imperio financiero comunista, es ese mismo sistema el que terminaría recibiendo mucho más oxígeno monetario, esta vez legalizado ante el mundo, esta vez aún más grande.

Esta vez como ellos quieran, como lo planearon, como se estaban preparando para este preciso momento.

Solo tenían que controlar todo el sistema financiero, lanzar las MIPYMES, crear la narrativa del sector privado y que Estados Unidos lo reconociera… Y lo hizo.

En 2024 a través de un cambio técnico en las regulaciones, la OFAC sustituyó el termino «cuentapropista» por el de «sector privado» o independent private sector entrepreneur, ampliando así la base legal para autorizar transacciones bajo esa nueva categoría.

Pero hagámonos una pregunta fundamental

En un sistema como este, hecho a la medida, ¿es realmente posible que una actividad económica no termine generando ingresos, directa o indirectamente, para la familia Castro?

La respuesta es no.

Cuando el imperio inglés se diluyó, no desapareció, se transformó en un imperio financiero y me temo que los comunistas en Cuba han intentado hacer lo mismo.

Y lo más preocupante, hoy no desaparecerían, sino que podrían salir incluso más fortalecidos, con más recursos, con más control, con más capacidad de represión.

Pensar que esta administración, en el mejor de los casos, le puede dar un ápice de confianza a uno de los sistemas totalitarios más represivos de la era moderna es un error de dimensiones catastróficas.

El problema nunca fue la falta de mercado en Cuba, el problema tampoco es económico, si los comunistas hubieran querido abrirla al mundo, lo habrían hecho hace décadas.

¿Ahora vamos a pretender que hoy son buenos y quieren una Cuba rica? Señor mío!

El problema siempre fue de poder, a golpe de poder controlan la economía de toda la isla, es un sistema comunista que nunca ha querido abandonar la ortodoxia socialista/marxista, opresiva y criminal y mientras ese control siga en las mismas manos, cualquier apertura será solo otra forma de dominación… aún más sofisticada.

Quien intente vender esta ficción como libertad debería saber que la historia, tarde o temprano, pasa factura.. porque en Cuba no se está abriendo la libertad… el régimen está perfeccionando el control.

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