Trump afirmó en 1988 que, ante un ataque iraní a personal o barcos estadounidenses, tomaría Kharg, un centro clave de exportación de petróleo que representa el 90% de las ventas de crudo de Irán, según datos de la OPEP. Analistas describen la isla como el «talón de Aquiles» de Irán
¿Sabías que el ataque que hoy ordenó Donald Trump contra la isla de Kharg fue una promesa que hizo desde 1988?
Así es. En una entrevista para The Guardian, mientras promocionaba su libro El arte de negociar, Trump afirmó que si fuera presidente y alguien atacara a un estadounidense o a uno de sus barcos, él tomaría la isla de Kharg para acabar con la capacidad de Irán.
Hoy, tras ordenar uno de los bombardeos más potentes en la historia de la región, cumplió esa promesa de hace casi 40 años. Aunque ha confirmado la destrucción de objetivos militares estratégicos, ha decidido no destruir la infraestructura petrolera por el momento, dándole a Irán una última oportunidad de rendirse y detener sus interferencias en el Estrecho de Ormuz.
Los que se sorprenden por las políticas de Trump son personas que no se informan. Todo lo que está haciendo son posturas que ha promovido con total consistencia desde que tenía 40 años.
La isla de Kharg (o Jark) es un territorio iraní en el Golfo Pérsico, situado a unos 25 km de la costa de la provincia de Bushehr. Es considerado el «corazón» de la economía de Irán debido a que alberga su principal terminal de exportación de petróleo.
Importancia Estratégica y Económica
- Exportación de Crudo: Aproximadamente el 90% al 95% de las exportaciones de petróleo crudo de Irán pasan por esta isla.
- Capacidad de Carga: Sus terminales en aguas profundas permiten el atraque de superpetroleros de gran calado, cargando hasta 7 millones de barriles por día.
- Infraestructura: Cuenta con una red de oleoductos submarinos que conectan los yacimientos continentales directamente con la isla para su almacenamiento y posterior embarque.
Marzo de 2026:
Ataques Militares: Se ha informado de bombardeos por parte de Estados Unidos dirigidos a instalaciones militares en la isla, como sitios de almacenamiento de misiles y minas, aunque los informes iniciales indican que la infraestructura petrolera fue evitada para no desestabilizar los mercados energéticos globales.
Riesgo Económico: Los analistas la describen como el «talón de Aquiles» de Irán; cualquier interrupción prolongada en Kharg colapsaría los ingresos del gobierno iraní y provocaría un aumento drástico en los precios mundiales del petróleo.