#diariodenavegante #cubamuriendoaplazos Desde mayo de 2021 llevo creando una base de datos con víctimas del Servicio Militar Obligatorio en Cuba, documentando casos, nombres, edades y circunstancias. Jóvenes que entraron vivos a una unidad militar y salieron en un ataúd. Muertes por negligencia, maltrato, condiciones inhumanas y violencia encubierta, sin investigaciones reales, sin responsables, sin justicia. Las familias son silenciadas. La impunidad es total
El grupo de Facebook No más VÍCTIMAS en el servicio militar en Cuba alza su voz contra el sistema totalitario de la isla y exige el fin del reclutamiento forzoso de adolescentes cubanos.
A través de los testimonios de familiares de las víctimas, el colectivo expone una realidad desgarradora: reclutamientos obligatorias, desapariciones de jóvenes, muertes causadas por negligencia en instalaciones militares y suicidios que permanecen en la impunidad.
Alfredo Guerra Rivera: tenía 19 años cuando desapareció en 2009. Estaba en ese momento en la la unidad militar Vaca Muerta. «Buscamos info de personas que estuvieron con el en esa unidad en ese año».
Alfredo González: Este 7 de enero se cumple un año de los sucesos ocurridos en la unidad de melones en Holguín donde perdieron la vida 9 adolescentes del SERVICIO MILITAR y 4 oficiales. Rindamos honores con este video a esos jóvenes que hoy no están con sus familias que sufren sus pérdidas. A sus familiares que yo sé por el dolor que están pasando mis más sentidas condolencias.
Alicia Alonso–¿Cinco años de prisión por no ir al Servicio Militar? La ley dice otra cosa
Muchas familias viven con miedo cuando un hijo recibe una citación para el Servicio Militar. Se escucha con frecuencia que, si no va, puede enfrentar hasta cinco años de prisión. Esa afirmación se repite tanto que termina pareciendo una verdad absoluta. Pero cuando uno revisa los textos legales vigentes, la realidad es más precisa: no todos los casos están bajo la misma ley, y no todas las sanciones se aplican a un muchacho que todavía es civil.
En Cuba existen dos códigos distintos que regulan conductas relacionadas con el servicio militar.
Uno es el Código Penal general, aprobado como Ley No. 151 de 2022, que se aplica a los ciudadanos comunes, es decir, a quienes todavía no se han incorporado a una unidad militar.
El otro es el Código Penal Militar, aprobado como Ley No. 163 de 2023, que rige para personas que ya están dentro del sistema militar: reclutas, combatientes, personal en unidades o reservistas activados.
Cuando el joven aún es civil y no se presenta al llamado para incorporarse, el marco legal que corresponde es el Código Penal (Ley 151/2022). Dentro de ese texto, en el Artículo 214, titulado dentro del capítulo “Violación de los deberes inherentes al servicio militar”, se establece que quien evade los trámites de incorporación incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a un año, o multa, o ambas.
Ese es el artículo que deben conocer las familias cuando el muchacho todavía no ha entrado a ninguna unidad. La ley civil no habla ahí de cinco años.
Entonces, ¿de dónde sale la cifra de “dos a cinco años” que tantas veces se menciona?
Esa escala aparece en otro texto distinto: el Código Penal Militar (Ley 163/2023). Allí se regulan delitos como:
– Artículo 44.1 – Deserción: abandonar la unidad o no presentarse cuando ya se está bajo régimen militar, con intención de evadir definitivamente el servicio → 2 a 5 años de prisión.
– Artículo 48.1 – Abandono de las obligaciones del servicio por combatiente: actos que muestran intención de sustraerse definitivamente de las obligaciones militares → 2 a 5 años.
Estos artículos parten de algo esencial: la persona ya estaba incorporada, ya pertenecía a una unidad, ya estaba bajo disciplina militar. Por eso están en el Código Penal Militar y no en el Código Penal civil.
Aquí está la clave que las familias deben tener clara:
un civil no puede ser acusado de “deserción”, porque la deserción supone abandonar un servicio al que ya se entró.
Mientras el muchacho esté en fase de citación o incorporación y siga siendo civil, no le corresponde ese marco militar, sino el del Código Penal general.
Por eso es tan importante no dejarse intimidar con cifras que pertenecen a otro escenario jurídico. Si una autoridad intenta decir que un civil puede recibir cinco años solo por no incorporarse, las familias tienen derecho a pedir con calma y firmeza:
— ¿Bajo qué ley?
— ¿Qué artículo exacto?
— ¿Del Código Penal civil o del Militar?
Y ahí es donde conviene conocer los nombres precisos:
Ley No. 151/2022 — Código Penal — Artículo 214 → para civiles que evaden la incorporación (6 meses a 1 año).
Ley No. 163/2023 — Código Penal Militar — Artículos 44 y 48 → para quienes ya están dentro de una unidad y abandonan el servicio (2 a 5 años).
Este conocimiento no es para provocar conflictos, sino para que las familias sepan exactamente qué dice la ley escrita y no acepten amenazas basadas en artículos que no les corresponden. Pedir que se cite la norma concreta, exigir claridad y leer los textos oficiales es una forma legítima de protegerse y de evitar abusos.
Informarse es una defensa.
Saber qué ley aplica en cada caso puede marcar la diferencia entre el miedo y la capacidad de exigir explicaciones con fundamento.
Si este tema te preocupa como padre, madre o familiar, guarda esta información y compártela. Tener los artículos claros puede ayudar a muchas personas a enfrentar una situación tan delicada con más conocimiento y menos intimidación.
Si este tema te preocupa, puedes buscar tú mismo estas normas:
Ley No. 151/2022 — Código Penal, Artículo 214.
Ley No. 163/2023 — Código Penal Militar, Artículos 44 y 48.
COMENTARIOS-Un forista escribió —Gracias por compartir. En verdad nadie se ha detenido a buscar esas informaciones en el código penal. Gracias bendiciones—.
CARTAS-CARTAS-
Carta abierta al Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco RubioSenator Marco Rubio
Señor Secretario, le escribo desde la angustia de una madre cubana y desde la responsabilidad de quien no puede seguir callando. En Cuba, adolescentes y jóvenes están siendo obligados a cumplir un Servicio Militar que no eligieron. Una vez dentro, son amenazados para que firmen documentos donde declaran estar “dispuestos” a ir a la guerra, bajo coacción, presión directa y miedo.
Esto no es propaganda ni exageración. Desde mayo de 2021 llevo creando una base de datos con víctimas del Servicio Militar Obligatorio en Cuba, documentando casos, nombres, edades y circunstancias. Jóvenes que entraron vivos a una unidad militar y salieron en un ataúd. Muertes por negligencia, maltrato, condiciones inhumanas y violencia encubierta, sin investigaciones reales, sin responsables, sin justicia. Las familias son silenciadas. La impunidad es total.
En mi caso, el riesgo es aún mayor. Soy opositora declarada al régimen castrista, y en Cuba eso no es una opinión: es una marca. Una marca que convierte a los hijos de los opositores en objetivos vulnerables, en jóvenes castigables, presionables y sacrificables. El régimen castiga a los padres a través de los hijos.
Hoy mi hijo está siendo amenazado con una condena de tres a cinco años de prisión por no presentarse a dos citaciones consecutivas. No es un criminal. No es un desertor. Es un joven que se niega a ser utilizado como carne de cañón por una dictadura que no respeta la vida ni la ley, y que además es hijo de una opositora.
Esto no es defensa nacional. Es reclutamiento forzado, represalia política y violación sistemática de los derechos humanos. Obligar a jóvenes —muchos de ellos menores— a firmar su disposición a ir a una guerra bajo amenaza de cárcel es un crimen. Y hacerlo con los hijos de opositores es castigo colectivo.
Le pido que mire de frente esta realidad y actúe. Que utilice su voz y su cargo para denunciar estas prácticas, exigir protección para estos jóvenes y dejar claro que el mundo no puede seguir mirando hacia otro lado mientras una generación entera es utilizada para sostener a una dictadura.
Le escribo por urgencia. Por los hijos de Cuba. Por los que ya no están. Y por los que hoy viven con miedo y con el riesgo de morir en un servicio militar o una guerra que no quieren defender.
Porque cuando un régimen persigue a los padres y amenaza a los hijos para mantenerse en el poder, ya cruzó todas las líneas.
— Alicia Alonso Morejon embajadora en EE.UU de la asociación civil Cubanos Libres en Uruguay Una madre cubana, opositora, que no va a callar.