#diariodenavegante @JasonPoblete
-La foto del director de la CIA reunido ayer con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, me recordó el año 2002, durante la administración Bush, cuando Hugo Chávez recorrió el USS Yorktown mientras estaba atracado en Curazao, Antillas Holandesas, al norte de Venezuela. Diferentes actores, diferentes apuestas, misma región. Veremos si esta vez conduce a la estabilización… o a otra espiral. Como vimos en Cuba esta semana, los cubanos siguen jugando a lo seguro. Pero esto también es un buen recordatorio de que el poder estadounidense en Venezuela no se trata de construir la democracia, sino de algo mucho más grande.
-En agosto de 2015, el entonces director de la CIA, John Brennan, viajó en secreto a La Habana, Cuba, para reunirse con Alejandro Castro Espín, un alto funcionario de inteligencia e hijo de Raúl Castro. Las conversaciones secretas se centraron en la cooperación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y Cuba.
¿De verdad creen que Estados Unidos y Cuba no se han comunicado desde 1959? Esa es una de las muchas grandes mentiras que difunden los políticos en Washington, D.C. Ha habido altibajos, pero los legisladores republicanos y demócratas saben mucho más de lo que le dicen al pueblo estadounidense sobre las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
search-no existen registros de reuniones públicas u oficiales de un director de la CIA en territorio cubano con el gobierno de la isla, debido a la naturaleza secreta de la agencia y las tensiones diplomáticas. Sin embargo, se han conocido misiones y contactos de alto nivel en contextos específicos:
(2015) El director de la CIA durante la administración Obama, John O. Brennan, viajó secretamente a La Habana en 2015. En esa misión, se reunió con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, quien en ese momento supervisaba los servicios de inteligencia y seguridad nacional de Cuba.
Papel de Alejandro Castro: Como asesor de seguridad nacional de su padre, Alejandro desempeñó un papel central en las negociaciones secretas que llevaron a la normalización de relaciones entre EE. UU. y Cuba en 2014.
(2018) noviembre,trascendió que un alto cargo de la CIA realizó una visita secreta a La Habana. Según reportes, el objetivo era abordar los incidentes de salud conocidos como el «Síndrome de La Habana» que afectaron a diplomáticos estadounidenses en Cuba desde 2016. Aunque algunas fuentes sugirieron la presencia del director en funciones en misiones discretas, estos viajes suelen mantenerse bajo estricta reserva.
(1961) Tras la invasión de Bahía de Cochinos (1961), el entonces director de la CIA, John McCone, participó en discusiones estratégicas para negociar la liberación de los prisioneros de la Brigada 2506. Aunque las reuniones directas con Fidel Castro fueron conducidas por emisarios como James B. Donovan, McCone supervisó la inteligencia y los planes operativos desde Washington y bases cercanas. ver en nsarchive
Perfil de Alejandro Castro: Aunque se le ha considerado una figura influyente «en las sombras», su visibilidad pública disminuyó tras la salida de Raúl Castro de la presidencia y el endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla.
Del encuentro en Cuba-El hijo de Raúl Castro, Alejandro, lideró las negociaciones secretas con EE.UU.
En un detallado relato de los pasos que llevaron al acercamiento entre Raúl Castro y Barack Obama, con la mediación de la Iglesia Católica, Ortega menciona que Alejandro Castro lideró las conversaciones secretas de Cuba con Estados Unidos que se celebraron en 2013 y 2014, y su homólogo fue Ricardo Zúñiga, asesor de la Casa Blanca para América Latina y director principal para Asuntos del Hemisferio Occidental.
“No solo tuve la extraordinaria oportunidad de ser portador de una carta del Papa a cada uno de los presidentes, sino también de conocer y transmitir a cada uno de ellos el mensaje oral que el otro envió”, escribió el cardenal, quien se jubiló el año pasado. “Para mí, este fue uno de los grandes momentos de mi vida sacerdotal; porque pude ver que el diálogo y el acercamiento siempre son posibles, y eso es lo que mi fe cristiana siempre inspiró en mi ministerio como pastor”.
Como arzobispo de La Habana, el cardenal sirvió como emisario del Papa para finalmente levantar el ancla del pasado entre ambos países.
La confirmación del papel desempeñado por Alejandro Castro Espín, de 51 años, en el proceso que inició el deshielo entre La Habana y Washington, posiciona al coronel para un papel de liderazgo en futuras tareas gubernamentales.Castro Espín participó en la primera reunión sostenida por Castro y Obama durante la Cumbre de las Américas en Panamá en 2015, como jefe de la Comisión Nacional de Seguridad y Defensa de Cuba, aunque en ese momento se desconocía su papel en las negociaciones bilaterales secretas que duraron 18 meses.
Para no despertar sospechas
El cardenal Ortega también revela cómo tuvo que enmascarar una visita a la Casa Blanca para reunirse con Obama, el 17 de agosto de 2014, con un mensaje oral de Raúl Castro. En coordinación con Theodore McCarrick, arzobispo de Washington, se programó la asistencia de Ortega a un foro en la Universidad Católica de Georgetown para evitar levantar sospechas. La Casa Blanca no quería que se diera publicidad a la reunión de Ortega con Obama.
Como figuras claves para iniciar las negociaciones entre ambas partes, Ortega menciona al senador demócrata Patrick Leahy, entonces presidente pro tempore del Senado, y a la analista y politóloga Julia Sweig, quien fue portadora de un mensaje de Leahy con su sugerencia de que el Papa Francisco “entrara en escena” para un probable acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.
-Un reportaje del medio estadounidense The New Yorker indicó que Castro que en aquel momento era supervisor de las agencias de inteligencia de la Isla, había sido designado por su padre como su intermediario ante los enviados de Obama en el proceso de acercamiento entre la Isla y Estados Unidos, se reunió con el director de inteligencia estadounidense a pocas semanas del restablecimiento oficial entre los dos países.
Brennan consideraba a la inteligencia cubana como la mejor de América Latina y quería establecer vínculos en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. En la reunión, de acuerdo a funcionarios estadounidenses que estuvieron presentes, los cubanos también admitieron que respetaban a la CIA., e incluso, que la encontraban más confiable que el Departamento de Estado, que durante el mandato de George W. Bush había cooperado con los programas destinados a socavar el gobierno de la Isla.
Aquellas negociaciones no fructificaron. A pesar de que Brennan y Castro acordaron varios pasos, como ubicar en Washington un oficial que sirviera como enlace entre los servicios de inteligencia de ambos gobiernos, los cubanos nunca cumplieron, reza el texto.
—–enlaces—–