Sippenhaft: La táctica de castigo nazi que usa el régimen de Maduro. consiste en detener a los parientes cercanos de los sospechosos de atacar al gobierno. Un ex integrante de los servicios de inteligencia de la Venezuela bolivariana está convencido de que se trata de una práctica tropicalizada en el Caribe.
Dijo que son cosas que no están escritas en un manual, pero que les han dado resultados y que “vienen de Cuba”, cuyos funcionarios de contrainteligencia a su vez fueron formados en la antigua República Democrática Alemana (RDA), la Alemania comunista.
Su fuente de inspiración remonta a la Alemania Nazi, donde se convirtió en un mecanismo para aplastar a la disidencia política y sembrar terror entre la población civil desde 1933 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Ocho décadas más tarde, en Venezuela la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) sigue ejecutando la siniestra operación de Sippenhaft. Incluye torturas con golpizas, asfixias, descargas eléctricas y agresiones sexuales, para que confiesen.
Armando.info identificó 25 casos de parejas, madres, padres, hijos y hasta una prima tercera –en el caso de Ariana Granadillo– que fueron insultados, amenazados de muerte y torturados con golpizas, asfixias, descargas eléctricas y agresiones sexuales, para que confesaran el paradero de los suyos.
(para leerlo completo seguir en el sitio original Armando.info
Segmentos: El general Christopher Figuera conoce al monstruo por dentro. Fue parte de los servicios de inteligencia de la Venezuela bolivariana y está convencido de que se trata de una práctica tropicalizada en el Caribe. Desde el exilio, al que salió tras el fallido levantamiento contra Maduro del 30 de abril de 2019, del que formó parte, dice que son cosas que no están escritas en un manual, pero que les han dado resultados y que “vienen de Cuba”, cuyos funcionarios de contrainteligencia a su vez fueron formados en la antigua República Democrática Alemana (RDA), la Alemania comunista.
—“No es que lo llamen así y le pongan ese nombre alemán (Sippenhaft); eso es a lo criollo: ‘mira, agárrate a alguien y lo traes aquí’”, aclara. No es casual, a su juicio, que estas prácticas hayan aparecido principalmente en la Dirección de Investigaciones y la Dirección de Asuntos Especiales de la Dgcim justo después del año 2014, cuando sus integrantes regresaron de la isla –en diferentes oleadas– tras completar el mismo Curso de Estado Mayor en el que, unos años antes, el propio general Christopher Figuera aprendió técnicas de interrogatorios e ingeniería social que ahora se emplean en Venezuela.
—Es conocido que la Cuba castrista tiene tradición en el tema. En los ochenta llegó a condicionar el libre tránsito de los familiares del célebre preso político, Armando Valladares, cuyo confinamiento se prolongó por más de dos décadas y polarizó el debate internacional en tiempos de la guerra fría. “Su madre, hermana y cuñado, quien fue también preso político, pueden ser considerados rehenes del Gobierno cubano”, lamentó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acerca del caso 2300 en la resolución N° 2/82, el 8 de marzo de 1982. “Aunque tienen visas extranjeras, el Gobierno les negó el permiso de salida. Las autoridades de la prisión han informado a Valladares que tendrá que firmar una carta renegando sus denuncias para que su familia pueda salir del país”—
— En la actualidad, la persecución a familiares se caracteriza por interrogatorios prolongados (más de cinco horas, con tres o cuatro interrogadores para una sola persona), así como amenazas de detención, sobre todo a hijos de activistas “Es una técnica selectiva que busca aislar a la persona de sus familiares para quebrarla” destacaron cubanos consultados—.
En su origen, el término alemán Sippenhaft traduce “responsabilidad colectiva” y la historia señala que, a partir de 1944, esa responsabilidad colectiva fue propagada abiertamente por Heinrich Himmler –jefe de los escuadrones de la SS y uno de los arquitectos del Holocausto–, dando lugar a alrededor de 300 detenciones basadas en el principio de responsabilidad familiar, afectando principalmente a esposas, hijos y hermanos de los combatientes de la resistencia.
A diferencia de Alemania, donde se judicializó el Sippenhaft, en Venezuela, muchos casos no han pasado por los tribunales. Suelen ser torturas off the record que se llevan a cabo en el más absoluto secreto