misterio y tensión

Vasco da Costa: fue sometido a una técnica de tortura «que es cubana»

10 de diciembre: Los venezolanos y cubanos celebraron en Oslo que a María Corina Machado le dieron el Premio Nobel de la Paz. En varias ciudades del mundo el 10 de diciembre celebraron como siempre el día de los derechos humanos. Yo decidí ese día no publicar nada relativo al tema. Vuelvo a mis post en este sitio y quiero dedicarlo a un hombre venezolano del que escuché hablar a Noel Leal y Dulve Bravo cuando eran invitados al canal de Alejandro Marcano.

Navegué y recogí datos para compartirlos: Un gran hombre.

Vasco Manuel da Costa Corales (1959-2022) fue un destacado politólogo, activista y líder nacionalista venezolano, reconocido como una figura clave en el resurgimiento del nacionalismo en Venezuela durante las últimas décadas. A él se le atribuye gran parte del legado del nacionalismo venezolano dorado. Falleció en Caracas el 13 de agosto de 2022.

Detenido por más de dos años, entre el 16 de abril de 2018 hasta el 9 de septiembre de 2020  fue sometido a según sus propias palabras  un sistema de tortura «metódico» y «sistemático».

16 de abril y Ana Da Costa hermana de mi amigo Vasco Da Costa, me hizo llegar los dos últimos tweets q escribió el 16 de abril del 2018 antes de ser secuestrado y torturado una vez más por el chaviZmo. De esa como de las anteriores Vasco salió, pero las secuelas fueron letales.

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Tomado de sitios donde se publicaron declaraciones de Da Costa.

Septiembre de 2020 tras se liberado dio declaraciones a la VoaNews-

Vasco Da Costa aseguró a la Voz de América, que las autoridades venezolanas tienen un sistema de tortura «metódico» y «sistemático».

El politólogo y activista del Movimiento Nacionalista venezolano, Vasco Da Costa, excarcelado la noche del martes tras permanecer más de dos años detenido en una cárcel militar, denunció las “horribles” torturas que enfrentó mientras estuvo en prisión.

Sentado en un área iluminada de su casa, con lentes oscuros por la afección que padece en los ojos, en entrevista exclusiva con la Voz de América, Da Costa hace un recuento de algunas de las dolencias que le dejó la cárcel: cáncer de ojo, una celulitis que casi le cuesta una pierna y el agravamiento de su hipertensión.

Las enfermedades no se comparan con lo que, según dice, se las causó: las torturas, que define como “algo brutalmente espantoso”.

Da Costa detalla cómo hombres, que a su juicio eran especialistas, tomaban su pie y lo golpeaban con una “mandarria” (martillo o maza de hierro para meter o sacar los pernos en los costados de los buques).

“Fue una tortura prolongada durante muchos días después que me agarraron, te golpean mucho en el pie, lo que te enloquece, en las plantas de los pies. Ellos tienen una técnica, creo que es cubana, la planta de los pies tiene terminaciones nerviosas y sientes que todo el cuerpo se te desmiembra, es una cosa terrible”, puntualiza Da Costa.

“Te golpean, a mi me metieron boca abajo en un pozo de agua, casi me muero, te asfixian con una bolsa y ponen una especie de pinchos en las tetillas y te dan electricidad, a mi me reventaron todo el ojo” expone.

El cáncer de ojo, sostiene Da Costa, fue consecuencia de los golpes recibidos y alega que cuando solicitaba atención médica, la respuesta eran más golpes.

“Lo que hacían era darme con un bate en el estómago para evacuar, metían mi evacuación dentro de una bolsa de cuero en la pared. Buscaban excremento de otro y te dejan ahí y te sacan cuando ya te hayas curado. Uno se doblega frente a esa cosas”, declara.

El activista afirma que “te van dando donde saben que tú te sabes desenvolver más” e hizo referencia a varios casos, entre ellos el de José Alberto Marulanda, un médico cirujano que también ha sido excarcelado y que, según la defensa, fue detenido por el simple hecho de ser pareja de una militar que supuestamente habría estado participando en reuniones para ejecutar un “levantamiento militar” contra el gobierno. Asegura que, al no dar con la militar, se lo llevaron a él.

“Al doctor Marulanda, le reventaron las manos y se las destrozaron, a ciertos militares les reventaron las piernas y a mí me reventaron los ojos porque yo estudio. Es metódico, es sistemático, es hecho con una programación para hacerte daño”, afirmó.

Pero además de las torturas, Da Costa denuncia que también era víctima de robos por parte de funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

“El problema es cuando iba la DGCIM. Iba a torturarte y después de que te dejaba hecho un trapo en el piso, te robaba lo que la familia con mucho esfuerzo te había llevado, la comida, los aparatos electrónicos, la ropa, los zapatos, no hay manera de ponerle algo de ley a esos criminales”, lamenta.

Da Costa narra que en muchas ocasiones afrontó situaciones complejas y pensó que “iba a morir”, un temor que sigue latente tras la excarcelación ocurrida luego de que el Gobierno de Maduro anunciara el lunes un indulto para 110 opositores.

“Sigo temiendo por mi vida, pensar que este Gobierno -el socialismo del siglo XXI- no tiene entre sus planes matarme sería una ingenuidad terrible” argumenta.

“Sazón a cárcel”

El dirigente, ahora en libertad, sostiene que su diabetes apareció como secuela de la alimentación “absolutamente inadecuada” que le fue suministrada en la cárcel; no era balanceada y la proteína no existía.

“Una cosa horrible, espantosa… la sazón carcelaria. La cárcel va haciendo que con ese proceso de alimentación te vayas deteriorando físicamente, cuando llegué a la cárcel nunca había tenido una caries en mi vida. No solamente se me han malogrado los dientes sino que se me cayeron”, explica Da Costa.

“Apoyo mutuo”

La cantidad de presos políticos, militares y en general, personas cuyos ideales están enmarcados en la libertad y en la lucha contra la tiranía, hizo que a pesar de los vejámenes que atravesó, también hubiera espacio para sembrar amistades.

“Decir «tú estás en la lucha yo estoy en la lucha, tú no te quiebras yo no me quiebro» y ver gente que no sale corriendo frente a la primera amenaza del gobierno o que no sale a negociar al primer susto, sino que dice «estoy mal pero aquí estamos juntos»”, recuerda Da Costa.

“Verlos sufrir y que después te digan que siguen adelante y ahora más, dentro de su monstruosidad nadie se imagina el beneficio que uno recibe por eso”, agrega.

“Negociaciones”

Consultado por las negociaciones en las que habría participado un sector de la oposición para, entre otras cosas, lograr las excarcelaciones, Da Costa tiene una posición clara y firme.

“Maduro hizo esto porque le conviene, porque la izquierda está dividida, porque hay una ruptura evidente entre los políticos de izquierda y la Fuerza Armada. La gran mayoría del país no considera a Maduro su presidente”, sentencia.

Para Vasco, las sanciones impuestas por la comunidad internacional “sí le están haciendo mucho daño” al Gobierno en disputa, por lo que Nicolás Maduro necesita “hacer una pantalla de legalidad”.

“Por ello necesitan decir que va a haber una elección, que va a ser legítima y que va a dar una Asamblea que por el fraude y la trampa del CNE va a ser de ellos pero que es legal” estima.

– Agosto 15, 2022 Por Tamara SujuVasco Da Costa: el preso político por el cual la CPI ya tenía un “caso” para abrir una investigación

El 9 de julio de 2018 solicité ante la fiscal jefe de la CPI,  Fatou Bensouda, la conformación de una “Misión en el Terreno”, tomando el caso de Vasco Da Costa y dos más como fundamento, y escribí lo siguiente:

“Mi preocupación es que la atrocidad, la alevosía y crueldad, contra personas perseguidas e incluso encarceladas, se ha incrementado, y el crimen de la tortura no ha cesado, sino que incluso han introducido nuevos métodos, o mejor dicho, nuevas formas de que los métodos utilizados hagan más daño o sean más dolorosos, para así obtener de las víctimas confesión o acusación contra otras personas. Esto quiere decir que quienes están ejecutando las órdenes, están siendo entrenados para utilizar estos métodos y lograr sus objetivos. Personas que ya han sido torturadas y que como le decía antes, sus casos están en mi denuncia ante esta Corte, están siendo sometidas nuevamente a estos métodos, y nuevas víctimas, han narrado cosas aberrantes, lo cual describo en mi nueva denuncia ante esta Corte. Ante esta realidad, gravedad e impunidad sobre los casos, y con el único fin de que cese la continuidad del crimen de la tortura, en los casos de las personas vulnerables que se encuentran bajo la custodia del Estado, considerados presos políticos y disidentes que expongo en este escrito, solicito respetuosamente ante la Fiscalía que usted dirige, contemplar la posibilidad de conformar una “misión sobre el terreno” en el territorio venezolano, actividad permitida mientras transcurre el Examen Preliminar, con el fin de que realicen las consultas necesarias con las autoridades competentes y las partes interesadas (víctimas, familiares, abogados y organizaciones no gubernamentales)”.

Vasco Da Costa, ciudadano venezolano-portugués, fue perseguido, encarcelado y torturado sistemáticamente, desde el año 2004. En esa oportunidad fue detenido por funcionarios de la policía política Disip (ahora Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Sebin), sin orden de aprehensión, acusado de rebelión, siendo asesor del Parlamento Andino con inmunidad diplomática. Fue encarcelado en la sede de ese organismo en El Helicoide, que para aquel entonces estaba dirigido por el general Miguel Rodríguez Torres, siendo víctima de terribles torturas, entre ellas, descargas eléctricas, asfixia con bolsas plásticas llenas de gas lacrimógeno, golpes con un palo con puntas de clavos, lo colgaron por las muñecas y lo golpearon hasta desfallecer, entre otras torturas. Posteriormente, a los 40 días de detenido, fue liberado por falta de pruebas y no hubo ningún tipo de averiguación judicial sobre las torturas a las que fue sometido.

La segunda detención ocurrió el 24 de julio de 2014, luego de ser acusado de supuestos intentos de desestabilización, por un “patriota cooperante” o supuesto informante de los que utilizaba y utiliza el régimen de Maduro para vincular a personas de la oposición con delitos políticos. Su audiencia preliminar fue diferida 22 veces. Lo mantuvieron detenido en el Centro Penitenciario el Rodeo II, en Guatire, estado Miranda, en condiciones infrahumanas, y luego, en mayo de 2015, fue trasladado al Centro Penitenciario 26 de Julio, donde estuvo hasta mayo de 2016 .

En este lugar, Vasco permaneció un año encerrado en una celda de castigo, que asemejaba una alcantarilla, construida bajo tierra, sin puerta ni ventanas, cuyas dimensiones eran aproximadamente 2 x 2 metros. Tenía una reja como puerta-tapa, encima de la celda, por donde caminaban los custodios y cuando se daban cuenta de que estaba muy deteriorado (cada 15 o 20 días), lo sacaban para que caminara un poco y tomara sol.

El agua que bebía era la misma que caía en el pequeño hueco séptico que poseía dicho lugar, donde debía hacer sus necesidades fisiológicas, y se la suministraban solo 10 minutos al día. La ingesta del agua no potable le ocasionó reiteradas enfermedades gastrointestinales y que le salieran furúnculos infecciosos en la piel y en la cabeza. Los alimentos que le suministraban eran escasos y muchas veces estaban descompuestos. Vasco bajó 42 kg de peso. En una ocasión permaneció 10 días sin asearse, comiendo en el piso, por donde pasaban ratas y cucarachas. No tenía luz solar.

El 6 de mayo de 2016, fue trasladado a otra celda a la que llamaban “H1” en el mismo Centro Penitenciario, donde alternaba con varios presos comunes. En esta nueva celda, lo mantenían vigilado con cuatro cámaras de seguridad, sin ningún tipo de material de lectura ni distracción.

Fue víctima nuevamente de torturas y maltratos al negarse a gritar consignas políticas en el momento en que eran formados en el patio para contarlos, orden impartida por la ministra de Asuntos Penitenciarios de Maduro hasta hace poco, María Iris Valera, quien conocía sobre la situación de salud de Vasco. Todos los presos debían gritar “Viva Chávez y viva Maduro” y Vasco siempre se negó a hacerlo. En una oportunidad fue amordazado, maniatado y brutalmente golpeado por los custodios del penal, por negarse a decir estas consignas políticas, y lo volvieron a encerrar en la celda de castigo que asemeja una alcantarilla donde había estado anteriormente.

Cuando lo “tiraron a dicha celda”, se hirió un pie gravemente, sin saber qué le había causado la herida por la oscuridad del lugar,  y estuvo en este estado, sin recibir agua ni alimentos por 4 días. Permaneció por más de tres semanas, sin ser atendido médicamente, y la herida abierta y profunda se infectó, y cuando los custodios accedieron a llevarlo a la enfermería, luego de las denuncias que la familia y abogado hacían públicamente, la gravedad era de tal magnitud que el médico que lo atendió dijo que Vasco podía perder el pie, si no se le suministraban de forma urgente los antibióticos de forma intravenosa para atacar la infección. Posteriormente, fue castigado por más de dos meses, incomunicado, sin salir al sol ni ejercitarse, porque seguía negándose a cantar consignas pro gobierno.

Continuará…

30 de agosto—Los torturadores de Vasco Da Costa y las técnicas innovadoras de tortura

“Prefiero estar preso con la libertad de poder decir la verdad de la monstruosidad socialista de la tiranía, que estar afuera y tener que callarme porque me están curando. El cáncer que está carcomiendo mis carnes no es peor que el cáncer socialista que destruye mi patria”.

De la celda H1 ubicada en la Cárcel 26 de Julio (ver artículo anterior), Vasco Da Costa fue trasladado al Centro Penitenciario de Carabobo, donde llegó con abscesos en la cabeza y en todo el cuerpo.  Debido a las condiciones de insalubridad de las celdas le salieron gusanos en los abscesos y la diabetes que le había comenzado cuando estaba encerrado en la 26 de Julio avanzó a diabetes tipo II.  El 6 de octubre de 2017, luego de múltiples denuncias de familiares y abogados por el peligro que corría la vida de Vasco, se obtuvo la libertad plena, con la condición de presentarse ante el tribunal si era solicitado, lo cual nunca ocurrió.

En abril de 2018, seis meses después, vuelve a ser víctima de persecución al ser acusado por el M/G Néstor Reverol, ministro de Justicia de la dictadura, por el caso denominado “Operación Gedeón II”.  Vasco Da Costa fue detenido en esta oportunidad por una comisión de la División General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), dirigida por el M/G Iván Hernández Dala, y sometido a las torturas más duras y crueles,  según me escribió en una carta que luego hizo pública y que recomiendo a mis lectores leer.

Fue llevado a un Centro  Clandestino de Torturas conocido como la Zona 51,  ubicado en la Urbanización Los Naranjos de Caracas,  donde fue  torturado durante  3 días sin agua ni alimentos,  y luego lo trasladaron a la sede de la DGCIM, donde el horror continuó para Vasco.

En estos dos lugares lo desnudaron y lo ataron de pies y manos, lo tiraron al piso, le dieron  múltiples golpes y puntapiés en todo el cuerpo, en el abdomen y en la espalda, le pegaron con un bate de madera hasta provocar que se defecara.  Luego agarraban las heces  y se la ponían en la cara, se la metieron por los ojos, la nariz y la boca para luego ponerle una especie de máscara de cuero, que contenía unas argollas y por ellas lo colgaron varias veces hasta hacerlo perder el sentido. Cuando esto sucedía, lo tiraban en el piso, y le daban golpes para que volviera en sí.  Fue objeto de descargas eléctricas por medio de unos alfileres que le pusieron en las tetillas,  y asfixias con agua directa al rostro y con bolsas plásticas,  mientras permanecía acostado y boca abajo con la cabeza hacia atrás, y otras terribles torturas que fueron documentadas una a una por el Instituto CASLA y de las cuales la CPI tiene toda la información.

El día 26 de abril de 2018 fue trasladado al anexo militar de la Cárcel de Santa Ana en el estado Táchira.  El día 17 de mayo, en horas de la noche, un comando encapuchado y armado con funcionarios del Sebin, la FAES y la DGCIM, dirigidos por el para entonces coronel Carlos Terán,  se presentó en dicha cárcel y de forma violenta robaron todas las celdas del anexo militar. Durante toda la noche, Vasco fue colgado con las muñecas atadas y recibió múltiples golpes en esta posición, lo golpearon en los pies al punto de que el pie derecho se le inflamó, se le pusieron las uñas moradas (Vasco ya tenía diabetes) y casi pierde un dedo por la infección que se le extendió hasta el tobillo. Fueron aproximadamente 5 horas de torturas sin parar esa noche.  Su hermana tuvo que rogar que lo llevaran al hospital para que lo atendieran debido a la precaria situación de salud que presentaba.

El 16 de septiembre de 2018, Vasco Da Costa fue trasladado a la cárcel militar Cenapromil (Ramo Verde) ubicada en Los Teques, estado Miranda, donde, debido a las torturas, desarrolló un tumor maligno en el ojo izquierdo, que se le manifestó en una piel sobresaliente y venas brotadas, luego en una verruga purulenta y muy dolorosa. Su familia denunció insistentemente esta anomalía, y luego de presionar para que lo trataran, fue trasladado al Hospital Militar, donde los médicos le indicaron que el proceso cancerígeno del globo ocular se debía al proceso infeccioso producido durante  las torturas y malos tratos de los que había sido víctima, que le habían producido posibles heridas internas, y la falta de atención médica oportuna cuando presentó los nódulos dentro del globo ocular, ya que transcurrió un año y dos meses para que lo atendieran, en medio de la insalubridad del sitio de reclusión y la mala alimentación.

Vasco Da Costa fue operado el 10 de julio, quitándole el carcinoma de 10x12mm y debía recibir quimioterapia, con unas gotas que le habían suministrado, pero aún en esta condición, fue trasladado a la celda de castigo denominada “Tigrito” en la cárcel de Ramo Verde, donde estuvo más de 20 días totalmente incomunicado, sin ninguna asepsia, y donde fue mordido por una rata.  La mordedura de la rata le produjo una grave infección que se convirtió en una celulitis severa. 3 meses después, cuando ya tenía la pierna ennegrecida y la herida supuraba, fue trasladado finalmente al Hospital Militar,  luego de súplicas de su familia y órdenes médicas desobedecidas por las autoridades del penal.

Ese mismo día, el 10 de octubre, Vasco fue ingresado al hospital, donde permaneció hasta el día 2 de julio de 2020, cuando fue trasladado de nuevo a la cárcel militar de Ramo Verde, a pesar de  tener una orden de Libertad Plena por motivos humanitarios, y fue un mes después, el 1 de agosto, que lo liberaron.

He dejado en reserva muchos momentos y situaciones difíciles por las que atravesó Vasco Da Costa, pero todas están documentadas en el expediente que llevo ante la CPI. Ninguna de las torturas denunciadas durante todos los años su reclusión han sido investigadas.  Solo hay una actuación fiscal por los sucesos de la cárcel de Santa Ana, pero nada sucedió con esta actuación.  No existe ninguna averiguación abierta, y mucho menos un culpable en ninguna de sus detenciones y torturas, 2004-2020.  Jueces, fiscales, ministros, funcionarios de los cuerpos de seguridad y el comandante en jefe Nicolás Maduro deben rendir cuenta ante la justicia internacional.

La Corte Penal Internacional tiene, en el caso de Vasco Da Costa, un caso claro de persecución sistemática por motivos políticos que incluyen los crímenes estipulados en el Estatuto de Roma en su Artículo 7: detención arbitraria, desaparición forzada temporal, torturas y violencia sexual. Vasco ya no estará para el día en que todos sus verdugos enfrenten la justicia, pero su familia, sus amigos, sus abogados, sí estaremos ahí.

Estimado señor Karim Khan,  usted tiene la última palabra.

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