cronica de navegante

P. Alberto Reyes …«en todo lugar donde se ha instaurado un sistema comunista el resultado es …»

Pocas veces navego por facebook. No lo hago porque mis recorridos prefiero enfocarlos en otras redes sociales pero en ocasiones recojo allí algunos post y los comparto en mi espacio. Generalmente le pongo más atención al post principal que a los comentarios sin embargo hoy me decidi a compartir el de Claudio Fuentes porque quiero hacer un enfasis especial en lo que un «amigo en redes de CF» le escribió y lo que el respondió:

Ver: Rafael Del Pino comenta en el post de Claudio Fuentes No te podía faltar de soslayo la queja y obsesión constante que te abruma. Millones de cubanos como yo, se plegó al mal y se han mantenido en silencio, antes de convertirte en opositor, no eras parte de ese grupo, te pregunto ? para cuando opine , excluirte y reconocer tu visión y valentía.

Responde Claudio a Rafael Del Pino : en google está la respuesta. Go!!!

El post de Fuentes publicado en Facebook pulse aquí para leerlo completo y recorrer la parte de los comentarios de él y de sus «amigos en redes».

Claudio FuentesPadre Alberto Reyes, la agradezco una vez más sus palabras, su pensar, y espero me permita nuevamente discrepar con parte de su mensaje, a modo de reflexión.

Ojalá esta vez tenga yo más suerte y usted pueda contestarme, ya que creo que un gran problema que debemos resolver para alcanzar la libertad en Cuba, es que los cubanos comencemos a hablar, libre y críticamente entre nosotros, sobre qué nos falta, y se hace evidente que nos falta demasiado.

En el último párrafo de su texto «He estado pensando (#123), usted expresa y cito: «Yo no sé cómo vamos a salir de este limbo, no sé cuándo se romperá esta cadena que nos aprieta cada vez más la garganta, pero algo sí tengo claro: toca a nosotros buscar la salida.»

Padre, en honor a la mayor enseñanza ofrecida en la Biblia, y al gran regalo de la consciencia sobre el bien y el mal entregada por Dios a los hombres, creo que todos sabemos, en mayor o menor medida, cómo salir de este limbo llamado castrismo, comunismo, totalitarismo, satanismo, tiranía, o como otros le quiera llamar.

En la Biblia, a través de la palabra de Juan 8:32 se nos dice muy claramente: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»

Por tanto, no existe la menor posibilidad de que alcancemos la libertad, si no ponemos la verdad por delante, y la VERDAD, es Dios.

¿Estamos diciendo TODA la verdad, los cubanos que queremos la liberación para nuestra isla, o hay demasiadas cosas que no se están nombrando?

Para mí la VERDAD no es solo decir que el régimen cubano es criminal, ineficiente e intrínsecamente malévolo. Esa media verdad creo que cada rehén cubano torturado diariamente en Cuba puede confirmarla, como el resto de quienes estamos penando por ellos desde la diáspora-exilio, con una retaguardia muy limitada para asistirles.

Por lo tanto, para que la verdad nos haga libres, necesitamos nombrar, discutir y debatir sobre la otra mitad de la verdad, y creo que usted mismo nos da una excelente pista cuando nos dice, al final del parrafo suyo que he citado: «Toca a nosotros buscar la salida».

Creo que los cambios cobrarán cierta tracción real cuando comencemos a analizar, críticamente, qué necesitamos para lograr la libertad:

-Qué tipo de liderazgos seguir.

Nada que esté alejado de Dios podrá traernos el cambio de paz, justicia y prosperidad que merecemos, pues solo de la mano de Dios podremos alcanzar la libertad.

_¿Qué recursos son necesarios para sufragar y empujar por esos cambios, y cuánto cuestán?

_¿Hay algún plan de transición que apunte a qué hacer para lograr estabilizar el país en sus sectores claves, una vez que se haya logrado expulsar a la tiranía?

_¿Qué aliados democráticos estarían dispuestos a apoyar ese cambio o plan de transición, y bajo qué negociación pudiéramos convencerles para que nos ayuden?

_¿Cómo se les pagaría en retribución a quienes solventen el cambio?

Lograr la libertad de un país implica un esfuerzo descomunal donde se integren diversas fuerzas y factores que deben trabajar bien engranados.

Creo Padre Alberto Reyes, que desde hace años, la bola duerme en nuestra cancha, pero aún persisten muchos de nuestro lado que, por razones ignominiosas, no quieren comenzar la gran Discusión Nacional de la Libertad. No obstante, como bien usted ha dicho, «toca a nosotros buscar la salida.», que comienza por rasgar los densos silencios «democráticos» que nos tienen empantanado el pensamiento.

La salida es la VERDAD, la salida es el debate público, la salida es Dios.

Esta es la publicación íntegra del Padre Alberto Reyes: He estado pensando… (123) por Alberto Reyes Pías

He estado pensando en los relatos del Génesis. En la Biblia no hay nada al azar. Todo tiene un sentido. No es casual que, justo después del relato del pecado original, venga el pasaje de Caín y Abel.

Después de la ruptura de nuestros primeros padres con Dios, un hijo mata a su hermano, porque cuando una persona le da la espalda a Dios, le da la espalda a su hermano.

Una de las bases de la doctrina marxista-leninista es el rechazo a Dios, llegando a extremos tan ridículos como el de hacerle un juicio a Dios, condenarlo y disparar al cielo para “ajusticiar a Dios”.

La historia ha demostrado que en todo lugar donde se ha instaurado un sistema comunista el resultado no ha sido otro que la opresión, la falta de libertad, la represión, el sometimiento de la voluntad popular y, por supuesto, el derrumbamiento de la economía: el hambre, la precariedad, la miseria.

Me asombra que personas preparadas, sobre todo intelectuales, sigan afirmando que el problema ha sido una “mala aplicación del sistema”. No, no es una mala aplicación, es que no funciona, no ha funcionado nunca y nunca lo hará, porque es un sistema que parte de la exclusión de Dios, y cuando se excluye a Dios, aquel que lo excluye asume automáticamente el lugar que le corresponde a Dios, y se siente dueño y señor de la vida de los otros.

Cuando los que gobiernan excluyen a Dios, el pueblo empieza a ser, automáticamente, un enemigo a controlar. Por eso se vuelven contra su propio pueblo.

Después de 66 años de discursos eternos sobre igualdad y justicia social, después de años y años de promesas de felicidad y desarrollo, estamos atascados en un limbo paralizante en el cual apenas se logra sobrevivir.

Bloqueados por la falta de electricidad que detiene la vida, sin capacidad productiva, sin posibilidad siquiera para muchos de recibir el exiguo salario que se les debe, cercados por el miedo a expresar lo evidente, somos un pueblo abandonado a su suerte, somos el enemigo que puede poner en peligro el estatus y la vida sin límites de los que nos gobiernan, somos los hermanos cuyas vidas no interesan, somos aquellos a los que no importa oprimir y encarcelar, somos los hermanos a despreciar, los hermanos a los que se puede dejar morir e incluso matar.

Y hay algo más. Cuando el poder llega a ese nivel de oscuridad y cerrazón, la mirada se endurece tanto que se ve al pueblo como el culpable de todo y, en consecuencia, como merecedor de lo que está sufriendo.

Ya no hay empatía, ya no hay autocrítica, ya no hay grietas que permitan que pase la luz. Sólo existe la oscuridad que borra el rostro del hermano y lo convierte en una sombra: la sombra culpable, enemiga, despreciable.

Yo no sé cómo vamos a salir de este limbo, no sé cuándo se romperá esta cadena que nos aprieta cada vez más la garganta, pero algo sí tengo claro: toca a nosotros buscar la salida. No esperemos que nos reconozcan como humanos, como hermanos, porque no pueden. Han dado la espalda a Dios, y la oscuridad los ha sumergido.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.